sábado, 29 de julio de 2023

PCOE | Elecciones generales: todos pierden, gana el Estado y falta el partido leninista

 

PCOE | Elecciones generales: todos pierden, gana el Estado y falta el partido leninista

 

DIARIO OCTUBRE / julio 27, 2023

 



El pasado domingo 23 de julio se celebró lo que vino a ser una segunda vuelta de las elecciones municipales y autonómicas celebradas el pasado 28 de mayo, donde se produjo un descalabro del oportunismo político, la constatación de la defunción del engendro de Ciudadanos para salvaguardar el voto reaccionario de la pata “derecha” del régimen y, consecuencia de dicho reagrupamiento de voto mostró una victoria del partido franquista PP y un retroceso del oportunismo encarnado en el entramado de PODEMOS/IU-PCE y demás denominaciones periféricas transmutadas en SUMAR.

 

En este contexto, y ante la erosión realizada por unos medios de manipulación de masas, que en el Estado español están mayoritariamente adheridos al Estado y su ideología, el fascismo, y que nada tienen que ver con la profesión periodística,  unido a la debilidad del socio oportunista del Gobierno – donde Pedro Sánchez apostaba por fortalecer las posiciones del sector más derechista de UNIDAS-PODEMOS y poner a la cabeza a una muleta del PSOE, como Yolanda Díaz que garantiza la aniquilación de cualquier aspecto ideológico que, tan siquiera, incomode a los monopolios – determinó que la única manera de impedir la campaña orquestada por los Poderes del Estado en favor de la extrema derecha – medios de manipulación de las cloacas del Estado en alianza con las organizaciones fascistas PP y VOX, el sector derechista del propio PSOE y la judicatura – de acoso y derribo que reflejó una erosión de la coalición de gobierno en las elecciones municipales, fueron los causantes que empujaron a Pedro Sánchez a convocar elecciones generales anticipadas el 23 de julio.

Y es esta situación de ofensiva fascista abierta, en lo ideológico, y de descomposición de la coalición de gobierno, como se llega al 23 de julio. Una descomposición producida, en parte, por la erosión del Gobierno tanto por el acoso y derribo de los poderes fácticos del Estado fascista – fundamentalmente la judicatura  y una mal llamada prensa vinculada con las cloacas del Estado– que en la situación de quiebra del capitalismo monopolista de Estado necesita un ejecutivo plenamente alineado con la esencia fascista del Estado, en sintonía con la situación que acontece en Europa, y que no vacile en reprimir a todos los niveles al proletariado, no valiéndole tan siquiera un gobierno conformado por una socialdemocracia reaccionaria y por el oportunismo adocenado; como por el incumplimiento por parte del gobierno de las promesas que hicieron a la clase obrera de derogación de leyes impuestas por los fascistas, como por ejemplo la ley mordaza o la Reforma Laboral de Rajoy que siguen plenamente vigentes.

Un Gobierno que ha incumplido en lo prometido y que no ha vacilado en dar dineros a manos llenas a los empresarios a la par que ha incrementado la deuda pública, que asciende al 113% del PIB, a los 1,535 billones de euros, de tal modo que en este periodo comprendido entre 2020-2023 ésta ha crecido en 328 mil millones de euros, o lo que es lo mismo, incrementando la deuda pública en 14 puntos de PIB. Esto es, un gobierno que ha continuado con la política de dar dinero a la Patronal endeudando a la clase obrera de tal modo que esta transferencia de riqueza en favor de la burguesía implican recortes para la clase obrera, que ha visto como en estos tres años y medio de un gobierno autodenominado como “más progresista de la historia” ha hecho una reforma laboral que profundiza la Reforma Laboral de Rajoy que ha consagrado la precariedad laboral y el abaratamiento del despido, ha deteriorado los servicios públicos – fundamentalmente la educación y la sanidad pública –, ha reprimido sin miramientos la contestación de la clase obrera ante la explotación mandando las tanquetas a Cádiz, reprimiendo – con el apoyo de la Generalitat de Catalunya – la protestas contra los recortes de libertades por el encarcelamiento de artistas de la clase obrera, y comunistas, como Hásel, por no hablar del apoyo abierto a la guerra imperialista, a un Estado fascista como el de Ucrania, incrementando el gasto militar con ministros abiertamente reaccionarios como Margarita Robles o Grande Marlaska, a la par que los efectos de la política monetaria de un imperialismo atorado y moribundo, como es el imperialismo europeo, de creación de cantidades ingentes de dinero ficticio al objeto de satisfacer las necesidades de financiación de los monopolios europeos que está pagando la clase obrera con un crecimiento desbocado de la inflación y del coste de las hipotecas que hace que los salarios reales de la clase obrera se hayan reducido y, consecuentemente, las condiciones de vida del proletariado se han depauperado todavía más. Así, pues, un Gobierno tolerante con el fascismo y ahí están los medios de comunicación abiertamente fascistas y las organizaciones fascistas campando a sus anchas, que ha seguido negando los derechos democráticos de las naciones que conforman el Estado, un Gobierno fiel a los intereses de los monopolios y que no ha derogado ninguna ley represiva, manteniendo la represión política contra la clase obrera y que no ha resuelto ninguno de los problemas que asolaban al país, mas todo lo contrario. Y aún y así, un ejecutivo de este corte no le satisface, no le sirve al Estado que es abiertamente fascista, fundamentalmente su esencia que descansa en la judicatura, el Ejército y en las Fuerzas Represivas.

Así, pues, en este contexto de ofensiva de las fuerzas más reaccionarias, abiertamente fascistas, la Coalición de Gobierno del PSOE-SUMAR (Podemos, PCE-IU y demás marcas oportunistas), han planteado estas elecciones como un plebiscito para detener el fascismo – encarnado en PP y VOX – y los fascistas planteándolas para derogar el “Sanchismo” y garantizar la Unidad de España, como auténtico principio franquista que abrazan.

Los comicios del pasado domingo 23 de julio sirvieron para recomponer la pata derecha del sistema, abiertamente fascista, reconcentrando el voto en torno al PP con la desaparición del engendro C’s, que ha sido absorbido plenamente por el partido fundado por el ministro franquista Fraga. El PP, el partido de la corrupción y de la policía patriótica, el partido que mejor refleja y defiende los intereses del Estado, ha sido el partido más votado, con 8.091.840 votos, algo más de 3 millones de votos con respecto a noviembre de 2019. Pero en realidad, lo que el PP ha hecho es concentrar el voto del engendro C’s, – 1.637.540 votos – y el voto perdido por VOX – 606.319 votos – así como de otros partidos derechistas regionalistas como en Cantabria, Canarias, Cataluña, País Vasco o Navarra, pero no ha sumado ni lo que necesitaba, y por lo que el Estado ha apostado todo a través de sus medios de manipulación, ni ha provocado un deslizamiento de voto a favor del bloque reaccionario.

Por otro lado, el PSOE también ha concentrado voto de la “pata izquierda”, de tal modo que ha ganado 1.007.987, arrancándole a SUMAR (PODEMOS-IU-PCE-COMPROMÍS-MAS PAIS,…) 660.234 votos y en torno a 400.000 votos a ERC, donde en Cataluña las fuerzas independentistas han retrocedido, ya sea por el crecimiento de la abstención o por la fuga de voto hacia el PSC como “voto útil contra el fascismo”.

En consecuencia, los partidos centrales del sistema político del Estado – las fuerzas del bipartidismo – PP y PSOE han concentrado un mayor número de voto de tal manera que el bipartidismo ha subido en 4.079.958 votos con respecto de noviembre de 2019, alcanzando los 15.852.810 votos, aproximándose a los 17.804.573 votos que el bipartidismo alcanzó en 2011, con lo que estas elecciones han servido para que el bipartidismo se haya fortalecido, al menos numéricamente.

Las fuerzas independentistas catalanas – ERC, Junts y la CUP – han sufrido también un gran retroceso, habiendo perdido 687.752 votos en las elecciones del pasado domingo con respecto de las de noviembre de 2019. La CUP ha perdido 145.960 votos – mucho más de la mitad de los votos que tenía -, Junts ha perdido un tercio de los votos, o lo que es lo mismo, 134.741 votos y el partido que gobierna la Generalitat de Catalunya en absoluta minoría – con la complicidad del PSC y de los Comunes (SUMAR) – ha perdido la mitad de los votos, perdiendo 407.051 votos si comparamos con las elecciones de noviembre de 2019.

El socio oportunista del PSOE, en franco retroceso desde 2015, para tratar de subsistir ha creado el engendro de SUMAR – sumando a todas las fuerzas oportunistas PCE/IU, PODEMOS, CHA, Más País, Compromís, Els Comuns, y otras organizaciones oportunistas y pequeñoburguesas – con una delfín del PSOE – Yolanda Díaz -, que garantizaba la fidelidad debida a la Patronal, la amputación de todo tipo de debate ideológico circunscribiendo su acción a la aceptación íntegra del capitalismo monopolista y a pedir a lo sumo, alguna migaja para la clase obrera y las clases populares. SUMAR lejos de sumar ha restado y, a pesar de la suma de siglas, ha perdido cerca de 700.000 votos y 7 escaños. Y todo ello a pesar de que CCOO solicitara el voto a los trabajadores para esta opción política acreditando que dicho sindicato vertical al servicio de la burguesía y del Estado poca influencia tiene sobre la clase obrera.

Por último, el nacionalismo y el independentismo vasco, en su conjunto, ha perdido 44.798 votos, a pesar de que EH BILDU haya subido 56.843 votos, el PNV ha retrocedido en estas elecciones de julio de 2023 perdiendo 101.641 votos. Y el nacionalismo gallego, el BNG ha subido 32.730 votos.  Lo cierto es que las fuerzas nacionalistas e independentistas de las naciones gallega, vasca y catalana ostentaban en 2019, en conjunto, 35 escaños y en estas elecciones de 23 de julio ha visto como su representación ha menguado hasta los 26, dejándose 12 escaños en el camino, que son los que se han dejado las fuerzas independentistas catalanas.

Así, pues, pierde el bloque fascista en tanto, a pesar del apoyo del aparato del Estado como por ejemplo se constata en que la sentencia de Villarejo – y que condena a éste y al marido de Ana Rosa Quintana- sale el día después de la votación, no han podido sumar mayoría absoluta y se encuentran políticamente aislados, de tal manera que no alcanzan los 176 escaños necesarios para la investidura. Pierde la coalición de Gobierno, que obtiene 5 escaños menos y se encuentra en una situación más precaria para reeditar la conformación del gobierno. Pierden las fuerzas nacionalistas e independentistas vascas, gallega y, fundamentalmente, catalanas demostrando sobre todo en Cataluña que el movimiento independentista se ha desmovilizado como consecuencia de la traición al 1 de Octubre por parte de los partidos de la burguesía catalana. En definitiva, pierden todos y manifiestan su debilidad todos ellos, porque son el reflejo de la conciencia política de la sociedad, una sociedad bajo la influencia absoluta de un Estado carcomido reflejado por una base económica en bancarrota.

Sin embargo, quien no pierde es el Estado y quiénes los manejan. Quien no pierden son los monopolios europeos, ni el brazo militar del imperialismo, la OTAN, que contemplan cómo se recorta a la clase obrera en sanidad, educación, pensiones públicas y en condiciones de vida para desviar más dinero a la guerra imperialista. Quienes no pierden son los bancos que contemplan como cada vez se enriquecen más a costa de una política económica y monetaria que hace que fortalecen la economía financiera o putrefacta a costa de robar más a la clase obrera vía subida de la inflación y subida de los tipos de interés. El Estado y quiénes lo manejan se fortalece en tanto que contempla la debilidad de las fuerzas políticas en las que todas ellas se erigen en defensoras de la Constitución, del capitalismo monopolista y, consecuentemente, en defensa del propio Estado fascista que observa que no hay ningún elemento que cuestione su dominio, su dictado.

Un Estado que no solo ve cómo todas las fuerzas políticas que concurren en su circo electoral  no sólo no cuestionan su base económica y todos se someten al dominio del Estado, sino que campa totalmente a sus anchas, de manera impune, infiltrándose en la disidencia, creando engendros fascistas bajo la bandera del fascismo “obrerista” mediante la readaptación de la Falange Española de las JONS versión siglo XXI en forma de supuesto Frente “obrerista” promocionado por los medios de las cloacas del Estado, por los Alfonso Rojo e Inda, abiertamente racistas, antiobreros y abiertamente chovinistas y ultranacionalistas  o mediante la versión ibérica de Amanecer Dorado no vacilando en amenazar con impunidad absoluta al propio presidente del gobierno, dejando bien claro que gozan de impunidad porque son criaturas del Estado fascista que se prepara para la guerra contra la clase obrera, consciente de que esta más temprano que tarde no tiene otra salida que levantarse contra el Estado si es que quiere sobrevivir a este régimen criminal y moribundo.

Un Estado que, una vez conocido el resultado electoral lo primero que hace es mostrar quien tiene la fuerza y quien realmente determina los gobiernos y hacen que los partidos políticos del capital – en su extrema debilidad – bailen al son que imponen las fuerzas vivas del Estado fascista. Y ello se comprobó con nitidez en el día siguiente a las elecciones generales, el día 24 de julio donde la fiscalía del Tribunal Supremo, siguiendo lo marcado por el partido fascista VOX días antes, pide al Juez Instructor reactive las órdenes de detención contra Carles Puigdemont. ¿Ello lo hace para dinamitar un posible pacto postelectoral para que gobierne Sánchez? No, mas todo lo contrario. En todo caso lo que persigue es fortalecer al PSOE, que es una de las partes del régimen bipartidista, de cara a los independentistas al objeto de meter a estos por el redil que mejor un gobierno con el PSOE que una repetición electoral donde el fascismo abierto pueda tomar el Poder Ejecutivo, pues el Poder del Estado está en manos de los monopolios y del Capital financiero transnacional, o lo que es lo mismo en manos del fascismo.

Y si bien el Estado es el gran vencedor, estas elecciones que deben pasar a la historia por el miserable papel de los medios de manipulación de masas que no informan sino que son portavoces del fascismo y de la mentira, han polarizado a la sociedad y han generado que una parte del pueblo haya tomado conciencia antifascista y haya identificado al fascismo y haya actuado, a su manera, en contra de éste, aunque hayan votado a partidos que lo tienen totalmente asumido como, por ejemplo, el PSOE o SUMAR y no pretenden en absoluto romper con él.

La situación es una sociedad polarizada entre fascistas y reaccionarios, por un lado, y antifascistas por otro. Por un lado los partidos genuinos del Estado y del fascismo – PSOE, PP y VOX – y por el otro los partidos comprometidos con el Estado al que, a lo sumo, aspiran arrancar una migaja. Si el proletariado tiene una visión distorsionada de estos segundos y si, aún rechazando al fascismo, no ven al Estado como el enemigo a abatir rompiendo con el capitalismo y convirtiéndose en sujeto revolucionario es porque falta una fuerza comunista que tenga influencia real sobre las masas proletarias. Pero además, la desafección hacia el sistema político, la abstención se ha fijado prácticamente en el 30%, más de 9 millones de personas que no han votado, nos señala un espacio de la sociedad donde en una gran parte la penetración de un instrumento revolucionario, del Partido de la revolución, el partido leninista, podría significar un instrumento válido de lucha, de construcción de otra sociedad.

Sin Partido Leninista que tenga influencia sobre las masas no va a haber revolución y, sin revolución, se perpetúa el régimen de explotación inmisericorde de los monopolios, y una represión creciente a través del Estado franquista, una maquinaria represiva y criminal que abraza el fascismo como ideología.

Nuestro Partido, desde el XIV Congreso de abril de 2010 tiene el programa como uno de los objetivos fundamentales la unidad de los comunistas, un deber de todo partido marxista-leninista. En abril de 2020 nuestro Partido, ante la situación de agresión del Capital y de represión política contra la clase obrera, ante un Estado cada día más abiertamente fascista, en sintonía con el proceso de avance desbocado del fascismo en toda Europa, dio un paso en la dirección de avanzar en la unidad de acción de los comunistas, para ensanchar la influencia de las fuerzas del comunismo entre la clase obrera y dar pasos hacía la necesaria unidad de los comunistas. Este proceso de unidad planteado por nuestro Partido no cuajó, ni con el PCPE con el que acordamos un programa de acción y un protocolo para avanzar hacia la unidad orgánica que no fructificó (se pueden leer los motivos en este comunicado del Comité Central del PCOE en marzo de 2022) y fue rechazado tanto por el PCTE como el PCE ( r ).

El PCOE no es un partido que rechace la participación en las elecciones burguesas si ello sirve para avanzar, o lo que es lo mismo, para ganar influencia entre las masas y organizarlas en una dirección revolucionaria. Sin embargo, y nuestra experiencia así nos lo indica, el Partido hoy no se fortalece con las elecciones burguesas y la participación en estas sino ensanchando nuestra influencia en los centros de trabajo, en la construcción de un sindicato de clase, en los barrios obreros, en la construcción de una organización de masas donde confluyan todas las luchas de los diferentes sectores del proletariado y se transforme en una única lucha de clases contra la burguesía y su Estado. En el avance de esta acción política los comunistas no sólo iremos convergiendo prácticamente sino que esa práctica compartida nos puede ir haciendo avanzar en la unidad ideológica y en la construcción del Partido que necesita el proletariado y del que hoy realmente adolece, el partido leninista, el partido que se fusiona con las masas obreras.

En estas elecciones generales únicamente se ha presentado un partido comunista, el PCTE. El PCOE en el pleno del comité central de enero de 2022 decidió no participar en los procesos electorales que se sucedieran e ir fortaleciendo tanto el Partido en términos ideológicos y organizativos, así como abriendo la política del partido contribuyendo al desarrollo de la FSM en el Estado español y extendiéndolo al objeto de fortalecer ideológicamente a la clase obrera en los centros de trabajo, así como combatir a muerte al oportunismo. El PCPE determinó hace unos meses no concurrir a las elecciones generales. En las últimas elecciones generales de noviembre de 2019 los comunistas obtuvimos 36.582 votos (PCPE 13.828 votos; PCTE 13.029 votos y PCOE 9.725 votos). En julio de 2023 los comunistas únicamente hemos obtenido 17.918 votos a través de la candidatura del PCTE. Ante ello nos preguntamos ¿le ha servido de algo al proletariado, a la revolución y al PCTE estos resultados electorales? ¿Valía la pena rechazar la unidad de acción de los comunistas para conseguir 4.000 votos más?

La unidad de la clase obrera es la unidad de los comunistas. El PCOE es heredero del PCE de Pepe Díaz, del PCE como parte integrante de la III Internacional. La unidad de los comunistas en el Estado español fue posible gracias a la fidelidad ideológica a los principios de la ciencia del marxismo-leninismo, gracias a la lucha sin cuartel y sin piedad contra el oportunismo, gracias al internacionalismo proletario. Nuestro Partido prioriza la construcción de ese partido marxista-leninista que requiere la Revolución Proletaria, que requiere la emancipación del proletariado que vive en las naciones que conforman el Estado español. Esa es la primera tarea que tenemos hoy los comunistas y nuestro partido tiende la mano a todo aquel que sea comunista en la consecución de esta tarea fundamental para el proletariado y para su emancipación. La falta de un Partido leninista que tenga influencia real sobre el proletariado es el mayor problema que tenemos hoy la clase obrera, y la construcción de éste es esencial para desencadenar el proceso de emancipación de nuestra clase ante una realidad de represión, de miseria, de explotación inmisericorde y de guerra imperialista que nos ofrece un imperialismo decadente, un Estado fascista y un sistema capitalista quebrado y en plena bancarrota.

¡POR LA UNIDAD DE TODAS LAS LUCHAS DEL PROLETARIADO EN UNA ÚNICA LUCHA DE CLASES CONTRA LA BURGUESÍA Y SU ESTADO!
¡POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS!
¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!
¡EL FASCISMO NO PASARÁ!

Madrid, 25 de julio de 2023.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

FUENTE: PCOE

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viernes, 28 de julio de 2023

Ucrania se atribuye oficialmente la responsabilidad del ataque terrorista en el puente más largo de Europa. [Bueno, pues lo que no era un ataque terrorista, ahora resulta que si era un ataque terrorista, y además, reconocido, como Dios manda. Ya verás, ya. La que se va a liar cuando la guerra que ahora no es un crimen resulte que si era un crimen, porque claro, lo que yo me digo: si la guerra es un crimen, ¿Quiénes son los criminales que organizan la guerra, qué consejos de administración les servirán de escondite…? Un lío, ya digo. Encontrar a estos criminales para enchiquerarlos no va a ser cosa fácil.]

 

Ucrania se atribuye oficialmente la responsabilidad del ataque terrorista en el puente más largo de Europa

 

DIARIO OCTUBRE / julio 28, 2023

 

 

La explosión de un vehículo de carga en octubre pasado causó el colapso de dos tramos de carretera y la muerte de varias personas.


VK @myfeo_ru / www.globallookpress.com


El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) estuvo detrás del ataque contra el puente de Crimea en octubre de 2022, confirmó este miércoles el director del organismo, Vasili Malyuk.

 

“Es una de nuestras operaciones, en particular, la destrucción del puente de Crimea el 8 de octubre del año pasado”, declaró Malyuk, agregando que el SBU ha llevado a cabo “numerosas operaciones especiales diferentes”, de parte de las cuales no van a hablar nunca.

Las declaraciones se produjeron durante la ceremonia de presentación de un nuevo sello postal dedicado al SBU. Al evento asistió el jefe del servicio postal nacional de Ucrania, Ígor Smelyanski, quien lucía una camiseta con una foto de un tren de carga ardiendo en el puente de Crimea con la leyenda: “¿Quién quemará puentes, si no nosotros? SBU”.

El atentado contra la infraestructura fue perpetrado mediante un camión bomba, cuya explosión causó el colapso de dos tramos de carretera y la muerte de varias personas. La acción fue ampliamente celebrada por los principales funcionarios ucranianos, mientras que el servicio postal nacional emitió un sello para conmemorar el ataque horas después de la explosión.

Moscú responsabilizó a Ucrania por el atentado, pero en aquel momento Kiev negó cualquier implicación en el suceso.

No obstante, a principios de julio, la viceministra de Defensa ucraniana, Anna Malyar, admitió la responsabilidad de Kiev, al escribir en sus redes sociales que han pasado “273 días desde el primer ataque en el puente de Crimea realizado para interrumpir la logística rusa”.

El atentado de octubre de 2022 no fue el único: la infraestructura fue nuevamente atacada el pasado 17 de julio con dos drones marinos ucranianos, según explicaron las autoridades rusas. El ataque dañó la sección de la carretera del puente, mató a una pareja y dejó gravemente herida a su hija de 14 años.

Entre tanto, el reconocido periodista Seymour Hersh afirmó este jueves en un artículo que la Administración del presidente estadounidense Joe Biden desempeñó un “papel esencial” en los dos ataques ucranianos contra el puente de Crimea.

FUENTE: actualidad.rt.com

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El Tribunal Supremo ignora a la ciencia y los acuerdos internacionales y deja desprotegida a la ciudadanía

 

 

El Tribunal Supremo ignora a la ciencia y los acuerdos internacionales y deja desprotegida a la ciudadanía

Tercerainformacion / 27.07.2023

  • Las organizaciones demandantes estudian ya la presentación de un recurso contra la sentencia, por la vulneración de derechos humanos de las generaciones presentes y futuras frente a los riesgos del cambio climático.
  • Ecologistas en Acción, Greenpeace, Oxfam Intermón, Fridays For Future y La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo demandaron al Estado español hace tres años por falta de ambición en la lucha contra el cambio climático.
  • El  Tribunal Supremo se aparta de la reciente jurisprudencia de otras Cortes Supremas europeas.



El Tribunal Supremo ha fallado en contra de las organizaciones que demandaron al Estado en los dos litigios estratégicos climáticos de la historia de nuestro país. La Justicia española ha decidido no atender a las conclusiones científicas respecto a la emergencia climática, a diferencia del criterio seguido por la mayoría de tribunales superiores de otros países europeos en litigios similares.

Mientras, los datos cada vez son más preocupantes y toda la sociedad y el planeta entero nos enfrentamos a los impactos del cambio climático: desde la agricultura en nuestros pueblos frente a la sequía, a las familias que tienen que hacer frente a las noches tropicales sin poder dormir, hasta quienes pierden la vida por las altas temperaturas, a quienes en lugares como Somalia enfrentan situaciones de hambruna y desplazamientos masivos, o los incendios forestales que están asolando el Mediterráneo estos días. Ante esta situación, además, algunos partidos pretenden retrasar y seguir contaminando, revirtiendo políticas climáticas imprescindibles y abocarnos a una sociedad más insostenible e injusta.

Son varios los puntos “conflictivos” en la sentencia, según las organizaciones demandantes. Primero, el Tribunal reconoce la falta de participación pública en la elaboración del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), pero no aprecia que incurra en causa de nulidad porque no lo ve suficientemente grave y porque existe una web para comunicarse con el Gobierno, y por el poco tiempo que había para presentar el PNIEC y desarrollar el proceso de participación. Dado que el PNIEC se presentó fuera del plazo estimado para hacerlo, queda claro que sí hubo tiempo para realizar un proceso participativo adecuado. Como para el proceso de elaboración del nuevo PNIEC quedan once meses hasta su presentación final, las organizaciones consideran que ahora el Gobierno sí tiene el tiempo y la capacidad suficiente para elaborar un proceso participativo adecuado.

Segundo, el alto tribunal desestima “con demasiada ligereza”, de acuerdo con las organizaciones, las numerosas sentencias en casos muy similares que se han dado en otros países, como el famoso caso Urgenda, l’Affaire du Siècle en Francia o Neubauer et al. en Alemania, todos ellos casos relevantes de nuestro entorno constitucional comparado. A estos casos, mencionados en la demanda como ejemplos relevantes, el Tribunal se limita a decir: “Se hace cita de Jurisprudencia de otros Estados que no nos vinculan”, sin entrar siquiera en una valoración sobre la extraordinaria relevancia de dichos casos que, sin ser evidentemente vinculantes, no dejan de ser ejemplos jurisprudenciales de la mayor importancia, que “tendrían que haber sido cuidadosamente estudiados por el Tribunal”, según fuentes de las organizaciones.

Sin embargo, la obligación legal podría cambiar de sentido ante el proceso judicial en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cuya sentencia sería automáticamente vinculante en España, en el caso de las Klimaseniorinen (asociación de mujeres mayores en Suiza), y cuya sentencia se espera a finales de este año 2023. No se puede ir contra la ciencia ni contra las evidencias, y por eso las organizaciones demandantes (Ecologistas en Acción, Intermón Oxfam, Greenpeace, La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo y Fridays For Future) estudian ya la presentación de un recurso judicial contra la sentencia, hasta alcanzar la ratificación de la necesidad de acelerar las políticas contra el cambio climático.

Tercero, el alto tribunal ignora en su sentencia, además, la amplia información trasladada por los demandantes sobre la inherente relación de la emergencia climática y los derechos humanos. De hecho, a juicio de las organizaciones demandantes, es “grave” que el alto tribunal “no sea capaz de entender” las conclusiones de órganos como el IPCC que establecen que en los próximos años la degradación del clima supondrá la pérdida de sistemas alimentarios y el deterioro de la salud de la población, además de otros gravísimos impactos negativos para los ecosistemas, para la economía y, en definitiva, para la humanidad y para la vida en el planeta.  Así, la sentencia llega a afirmar: “Y ese debate debe vincularse a la pretendida afección a los derechos fundamentales que se invocan en la demanda, en el sentido de que si se rechaza la premisa, esto es, la necesidad de imponer el ya conocido porcentaje de reducción de emisiones sea la única solución a la lucha contra el cambio climático, no puede estimarse que exista esa afección a tales derechos”.

Por último, el Tribunal Supremo hace una serie de valoraciones sobre los costes de la crisis climática, mientras desoye la petición de las demandantes de la falta de valoración en el PNIEC de los costes reales de la insuficiencia de los objetivos del plan. Resulta incomprensible la defensa de que las medidas incluidas por el gobierno son las adecuadas, cuando se desconoce el coste real de cumplir con las indicaciones científicas. Las organizaciones demandantes recuerdan que varios informes de las Naciones Unidas o el Informe Stern de 2008 ya establecieron con claridad cómo se triplican los costes de la emergencia climática si no se hace lo necesario para frenarla: los costes de no actuar a la velocidad necesaria son mucho mayores que los de hacerlo.

Declaraciones:

Jaime Doreste, abogado de las organizaciones y activista de Ecologistas en Acción: “Evidentemente, no es una buena noticia, ni para la sociedad civil ni para la lucha climática ni para el futuro de un planeta habitable. Y lamentamos que el Tribunal Supremo se haya apartado de la senda que han seguido sus homólogos europeos en casos análogos. Pero no hay tiempo para lamentarse: los litigios estratégicos son las batallas que merecen la pena ser libradas y que buscan cambios políticos y normativos transformadores. Seguiremos en la brecha, luchando por la justicia climática ante los tribunales de justicia”.

Inés Diez, responsable jurídica de Greenpeace España: “La sentencia se fundamenta en que en los compromisos internacionales asumidos por España no se contemplan cuáles deben ser los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero, por lo que el Gobierno tiene una gran discrecionalidad a la hora de establecer el porcentaje de reducción de los mismos. Esta es una interpretación con la que no estamos de acuerdo porque, para cumplir de forma realista con el Acuerdo de París, y tal como las organizaciones argumentamos en la demanda, se hace necesario que la reducción sea de al menos el 55% de las emisiones conforme lo que establece la mejor ciencia disponible; que es lo que sí han concluido los tribunales de otros países europeos”.

Lorena Ruiz-Huerta, abogada de las organizaciones demandantes: “El litigio climático entablado por las organizaciones recurrentes perseguía implicar al poder judicial en la lucha contra el cambio climático. Lamentamos profundamente que el Tribunal Supremo haya dado la espalda al mejor conocimiento científico y a las sentencias de otros tribunales europeos. Este fallo confirma, una vez más, que la Justicia española no está a la altura de la europea, y por eso seguiremos dando la batalla judicial hasta llegar a Estrasburgo, para que obligue al Estado a proteger los derechos humanos gravemente amenazados por el cambio climático”.

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Terrorismo climático

 

Muchos creemos que solo se combatirá el cambio climático si es negocio para alguien. ¿Para quién? Pues para los de siempre. Y, mientras nos esmeramos en separar el cartón del plástico, el vidrio de los restos de comida, el CO2 que se produce en Ucrania invade la atmósfera


Terrorismo climático


Andrea Zhok

El Viejo Topo

28 julio, 2023 

 

Desde la escalada del conflicto ruso-ucraniano en febrero de 2022 hemos visto arder a diario enormes depósitos de combustible y explosivos, así como casas y personas. Esto es lo que ocurre de hecho en esos grandes hornos de destrucción que son las guerras modernas, de las que se dice que hay unas cincuenta desarrollándose silenciosamente en el planeta, más de 20 de ellas de alta intensidad.


Todos los días veo vagones cargados de envases de colores cuya primera, si no única, función es diferenciar los productos con fines de marketing, que salen de los bloques de pisos del centro de la ciudad con destino a las incineradoras.

Desde hace décadas, cuando se estropea cualquier electrodoméstico, vehículo motorizado, ordenador, etc., sólo se nos plantean dos opciones: sustituir una parte en bloque o sustituirlo todo en bloque. Las reparaciones se han suprimido de la lista de opciones económicamente rentables y, por tanto, ya no se repara nada.

¿Qué tienen que ver estos tres casos entre sí?

Se trata de tres áreas de despilfarro colosal, de producción masiva de todo tipo de emisiones, la mayoría de ellas altamente tóxicas (y sin duda el CO2 entre ellas).

Ahora bien, no estoy realmente interesado en establecer a punta de ciencia quién tiene razón y quién está equivocado (o quién tiene cuánta razón y cuánto error) en torno a la discusión sobre el cambio climático.

No me importa, no por irresponsabilidad, sino porque sé que concentrar la discusión en un solo punto (y normalmente el más opaco y difícil de explicar) no es más que una forma de montar una escena. Y dar patadas a la lata es la especialidad de los «medios de comunicación altamente acreditados» y de sus amos, ya que se trata de un juego en el que nunca está en juego la verdad, sino la potencia de fuego en el mundo del cotilleo (dominante).

Personalmente, creo que una estrategia de reducción de emisiones (de todas las emisiones) es ecológicamente recomendable, y también creo que pocos estarían en desacuerdo sobre tal cosa.

Pero lo esencial es: ¿hacer qué?

El juego habitual de manipulación de la opinión pública consta de dos sencillos pasos:

1) Crear la máxima polarización y un estado de ansiedad, y luego

2) Hacer pasar por una necesidad urgente, sin debate, todo lo que los conocidos de siempre se las arreglan para colarnos.

En lugar de eso, lo que hay que pedir es que se acaben los embudos, que se prescinda del pánico, que se rebaje el tono de las alarmas, y que se empiece a hacer esas cosas sencillas que son evidentemente útiles para todos, sobre las que no habría necesidad de crear ninguna cruzada.

¿Quiere reducir las emisiones de subproductos de residuos?

Creo que esa es una idea que se puede compartir. Podemos empezar por tomarnos todos los conflictos armados jodidamente en serio, dejar de fomentarlos, dejar de alimentar una industria armamentística asquerosa y ciclópea, buscar continua y obstinadamente la mediación. La industria armamentística es por definición una industria de despilfarro y destrucción, una inmensa hoguera que puede durar indefinidamente porque su finalidad no es construir algo sino destruir. La mayoría de los conflictos del mundo son impulsados y alimentados, quizá con mediación política, por aparatos de producción militar dotados de presupuestos estratosféricos (EEUU a la cabeza); y esto no es una teoría conspirativa, sino el simple conocimiento de la dinámica de la historia reciente.

¿De verdad quiere trabajar por el bien de la humanidad y, de paso, reducir también muchas emisiones nocivas?

Trabaja duro por la paz, por la mediación, por el compromiso. Puede que no te lo agradezca Greta, que se puso del lado de Zelenski en lo de «victoria o muerte», pero te lo agradecerán las familias de quienes verán a sus hijos volver a casa, te lo agradecerán quienes tengan que vivir después en tierras devastadas por la guerra (y también por el medio ambiente), y bueno, por último, también te lo agradecerán quienes comercian con emisiones nocivas (si lo hacen de buena fe).

¿Quieres ser aún más serio y radical?

Pues bien, aprobar leyes estrictas que obliguen a vender sin envases todos los productos que puedan venderse sueltos, a suprimir todos los componentes de los envases que tengan un significado puramente decorativo o publicitario, y a reducir los materiales utilizables a un número reducido que sean total y estrictamente reciclables. De este modo se eliminará un gran parte de la producción que simplemente ha nacido para ser tirada a la basura.

Claro que será un golpe para la industria del marketing, pero el beneficio para el medio ambiente a todos los niveles (tanto si hablamos de incineradoras como de vertederos) será enorme. Y sí, incluso se reducirán las fatídicas emisiones de dióxido de carbono, tanto aguas arriba, al no producir cosas inútiles, como aguas abajo, al no tener que quemarlas o enterrarlas.

¿Quieres ser aún más serio y radical?

Aprobar leyes por las que todo producto tecnológico deba ser absolutamente reparable. Un ordenador, un coche, una lavadora deben nacer con prestaciones para durar treinta años, con formas de actualizar los componentes que lo necesiten. Esto, por cierto, generará un sector social de personas especializadas en reparaciones, creando nuevas profesiones.

Entre las implicaciones positivas incidentales estaría la inducción de una actitud diferente hacia la tecnología, que ya no se experimentaría como algo opaco y ajeno, en manos de personajes ocultos y remotos en los que tenemos que confiar, sino como algo conocible y dominable. Esta sencilla iniciativa enfriaría enormemente los residuos, tanto en la fase de construcción como en la de eliminación.

Si realmente queremos continuar con este paso audaz, podemos pasar a la supresión sistemática de todos los medios de consumo de lujo de alta tecnología: podemos acabar con los yates, los jets privados, etc. etc.

Así que, si por el contrario quieren seguir explicándonos que una campaña de desguace continuo de todo es extraordinariamente respetuosa con el medio ambiente, que la devastación ambiental para construir megabaterías es una contribución «verde», que una renovada carrera armamentística redunda en beneficio de la humanidad, que la máxima competencia para aumentar la producción y la productividad es nuestro único dios, que todo es culpa de mi barbacoa, y quieren seguir haciéndolo trasladándose –como auténticos cosmopolitas– en jet privado de una capital a otra, sepan que a este juego no queremos jugar.

Y no bastará con que sus lacayos griten «negacionismo» en los periódicos.

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jueves, 27 de julio de 2023

El posicionamiento latinoamericanista

 

Cumbre CELAC-UE


El posicionamiento latinoamericanista

 

Por Juan J. Paz-y-Miño Cepeda

Rebelion

27/07/2023 

 


Fuentes: Rebelión


En los continuos estudios sobre las nuevas relaciones mundiales entre bloques y países que se han producido en medio de imparables transformaciones de la economía y la política internacionales del siglo XXI, va quedando en claro que la era de la globalización capitalista hegemonizada por los Estados Unidos tras el derrumbe del socialismo de tipo soviético se debilita. Lo cual no significa que haya caído el poder que mantiene esa potencia. Pero el proceso de construcción de un mundo multipolar, particularmente determinado por el ascenso de China y Rusia, junto con la conformación de bloques con capacidades autónomas como los BRICS, es irreversible. Y en ese contexto se inserta la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que quedó constituida en la Cumbre de 2010.

La CELAC es un espacio de coordinación y convergencia de acciones conjuntas entre los países de la región, con exclusión de los EE.UU. y Canadá. Este solo hecho da cuenta de su importancia y de la ruptura que ocasionó con el americanismo monroísta. La visión latinoamericanista fue posible por las claras posiciones asumidas por los gobernantes del primer ciclo progresista, se debilitó con gobernantes derechistas que les sucedieron (entre los cuales destacó Jair Bolsonaro, de Brasil) y ha sido revitalizada por mandatarios de un nuevo ciclo progresista y particularmente con el retorno de Brasil gracias al presidente Lula da Silva.

La reciente cumbre de la CELAC y la Unión Europea (UE), realizada el 17 y 18 de julio (2023), ha puesto de manifiesto, una vez más, que América Latina afianza sus propias políticas internacionales. Ello se refleja en la Declaración final (https://rb.gy/pifqn), un documento de 41 puntos, en los que hay señalamientos de carácter general, redactados en el tono diplomático con el que suelen valorarse las relaciones entre América Latina y Europa, la democracia, los derechos y principios sociales universales, el reconocimiento a pueblos y nacionalidades tanto como a la institucionalidad o las esperanzas por una humanidad que logre solucionar sus problemas y límites históricos.

Pero hay varios asuntos que merecen ser resaltados. El 10 se refiere a la esclavitud y la trata de esclavos, que incluye la trata transatlántica, como “tragedias atroces” y un “crimen de lesa humanidad”, lo cual constituye una clara alusión al colonialismo europeo. Punto 11: expresa condena al “bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba” y rechaza la designación de este país como “Estado promotor del terrorismo”, lo cual evidencia una nueva derrota histórica y directa para los EE.UU. Punto 12: se “toma nota” de que es la CELAC la que ha declarado que América Latina y el Caribe son una “Zona de Paz”, sin dejar en claro si Europa participa de un criterio similar. Punto 13: también la UE declara haber “tomado nota” de la “cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas” y de “la posición histórica de la CELAC, basada en la importancia del diálogo y el respeto del Derecho internacional en la solución pacífica de controversias”, lo cual es un eficaz golpe diplomático a la misma Europa y aún más directo a Inglaterra. Punto 15: frente a las presiones europeas y las que desde el origen del conflicto vienen realizando los EE.UU., no se ha logrado que América Latina se una al Occidente hegemónico para inculpar a Rusia, de manera que la Declaración tuvo que acoger la diplomática frase: “Expresamos nuestra profunda preocupación por la guerra en curso contra Ucrania”. De este modo, los países latinoamericanos han ratificado su clara posición de no inmiscuirse en una guerra ajena y preservar a la región como Zona de Paz. Punto 17: Dice la Declaración: “Destacamos la necesidad de reforzar el sistema multilateral y de promover una gobernanza mundial más eficaz e inclusiva, que respete el Derecho internacional”. Con ello igualmente la región latinoamericana no se ha unido a la ideología de los EE.UU., compartida por Europa, de tratar de imponer un “orden basado en reglas”, que ha sido el concepto forjado para enfrentar especialmente a China, sino que se refuerza la idea del Derecho internacional, que exige respeto a la soberanía de los países, la convivencia pacífica y el reconocimiento de la variedad de sistemas políticos, sin caer en la maniquea división entre el mundo de la “democracia” y el de los “autoritarismos”. Punto 18: se postula un nuevo orden económico-financiero, “que engloba el Pacto de París por los Pueblos y por el Planeta, la Agenda de Acción de Adís Abeba y la Iniciativa de Bridgetown”, lo cual es un golpe al FMI y al BM. Los puntos 19 hasta el 26 igualmente refuerzan no solo la protección del medio ambiente sino la preservación de los recursos existentes en América Latina y que siguen en la voraz mira de empresas transnacionales y países que las respaldan.  

Se añaden compromisos teóricos sobre los avances tecnológicos, la inteligencia artificial, la seguridad ciudadana, la justicia social, el combate a la delincuencia y a la corrupción. Sobre todo, la preocupación por “el continuo deterioro de la seguridad pública y la situación humanitaria en Haití” (punto 38); el “pleno apoyo al proceso de paz en Colombia” (punto 39), que resulta en un cuestionamiento a los guerreristas y extremas derechas de este país, y un respaldo de enorme significación para el presidente Gustavo Petro, quien enfrenta la creciente oposición y reacción de esas fuerzas contrarias a la paz. También el aliento al “diálogo constructivo entre las partes en las negociaciones dirigidas por Venezuela en Ciudad de México” (punto 40), que podía incluir la condena al bloqueo que sufre el país, comparable con el que soporta Cuba, y que la Declaración no lo contiene.

Por todo lo señalado, la Declaración final de la Cumbra CELAC-UE no es tan agridulce como algunos suponen o demasiado tibia, como otros han subrayado. Y esto, a pesar pesar de las voces disonantes como las del presidente de Chile, Gabriel Boric, abogando por la condena a Rusia; o la de Guillermo Lasso de Ecuador, privilegiando la eliminación de la visa Schengen como demanda central (https://rb.gy/ni165), para añadir, días después y una vez retornado al país, la suscripción de un “Memorando de Entendimiento” (MOU) sobre asuntos militares y de seguridad con los EE.UU., totalmente ajenos al espíritu de la CELAC (https://shorturl.at/jEPY0); e incluso la de Nicaragua, negándose a suscribir la Declaración.

De todos modos, lo que queda en evidencia es que no se logró doblegar los principios históricos fundamentales que han caracterizado a las posiciones latinoamericanistas desde el siglo XIX y que solo han crecido con el paso de los siglos y hoy se muestran suficientemente sólidos y con fuerte presencia. De manera que la cumbre ha sido de vital importancia histórica para posicionar a América Latina con su propio peso continental e internacional.


* Este artículo puede ser reproducido citando la fuente.

Artículos, libros y archivos de Historia y Presente, aquí
www.historiaypresente.com // www.juanpazymino.com

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El mercado negro del armamento está en Ucrania

 

El mercado negro del armamento está en Ucrania

 

DIARIO OCTUBRE / julio 27, 2023



Se ha formado un mercado negro de armas en Ucrania. El Pentágono ha reconocido el robo de algunas de las armas suministradas por los países de la OTAN a Ucrania. Los traficantes de armas pretenden venderlas en el mercado negro, ha dicho un portavoz militar. Estados Unidos ha tenido que fortalecer las inspecciones en los arsenales del ejército ucraniano.

El Pentágono no puede controlar las armas enviadas a Ucrania. Según el Informe Watchdog del Inspector General del Pentágono, la capacidad del Departamento de Defensa para rastrear los equipos estadounidenses enviados a Ucrania, como exige la ley de control de las exportaciones de armas, no ha sido posible “debido a la presencia limitada de Estados Unidos en el país”.

Según el informe, que analizó el período de febrero a septiembre del año pasado, la Oficina de Cooperación de Defensa de Kiev no pudo controlar el uso final del equipo militar que Estados Unidos proporcionó a Ucrania el año pasado.

En agosto del año pasado el inspector general del Pentágono, Sean O’Donnell, expresó su preocupación por la posible venta de armas estadounidenses fuera de Ucrania. Zelensky mantiene registros de los equipos obtenidos, pero los militares ucranianos no saben exactamente dónde termina el equipo enviado. Dos aspectos están en el centro del problema: el control deficiente de los suministros por parte de Estados Unidos y la corrupción de la mayoría de los funcionarios y militares ucranianos.

En junio del año pasado, una rama del crimen organizado se unió en Ucrania a un batallón de voluntarios usando documentos falsos y robó armas, incluido un lanzagranadas y una ametralladora, y más de 1.000 cartuchos.

En agosto los servicios de inteligencia ucranianos descubrieron a un grupo de miembros de batallones de voluntarios que habían robado 60 rifles y casi 1.000 cartuchos y los guardaban en un almacén, probablemente para venderlos en el mercado negro.

Una parte de los suministros estadounidenses han llegado a manos de mercenarios franceses que han regresado a su país desde Ucrania. Le Parisien tituló el pasado mes de abril: “Dos activistas de extrema derecha arrestados con equipo militar a su regreso de Ucrania”.

Según la DGSI, hay 400 mercenarios franceses en la Guerra de Ucrania. También se sabe que la mafia italiana usa las armas automáticas de los estadounidenses.

¿Pueden Estados Unidos y otros miembros de la OTAN controlar realmente el destino real de las armas y municiones que envían a Ucrania? “El gobierno de Estados Unidos es plenamente consciente del riesgo de un posible desvío ilícito y está tomando medidas proactivas para mitigar este riesgo en estrecha cooperación con el gobierno de Ucrania. Somos realistas en que enviamos armas para ayudar a Ucrania a defenderse en un conflicto activo, y existe el riesgo de que estas armas sean capturadas si el territorio cambia de manos, lo que sucede en cualquier guerra”, según un portavoz del Pentágono.

FUENTE: mpr21.info

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El hambre en el mundo y la guerra en Ucrania

 

La exportación de cereales ucranianos atravesando el Mar Negro ha sido suspendida por Rusia, harta esta última de que buena parte del trigo y la cebada acabara en países de Occidente y no en África, además de que las sanciones sigan afectando al grano ruso.


El hambre en el mundo y la guerra en Ucrania


Vijay Prashad

El Viejo Topo

27 julio, 2023 

 


El lunes 17 de junio, Dmitry Peskov, portavoz del presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció: “Los acuerdos del Mar Negro ya no están en vigor”. Se trataba de una declaración tajante para suspender la Iniciativa del Grano del Mar Negro, surgida de intensas negociaciones en las horas posteriores a la entrada de las fuerzas rusas en Ucrania en febrero de 2022. La Iniciativa entró en vigor el 22 de julio de 2022, después de que funcionarios rusos y ucranianos la firmaran en Estambul en presencia del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan.

Guterres calificó la Iniciativa como un “faro de esperanza” por dos razones. En primer lugar, es notable que se haya alcanzado un acuerdo de este tipo entre beligerantes en una guerra en curso. En segundo lugar, Rusia y Ucrania son grandes productores de trigo, cebada, maíz, colza y aceite de colza, semillas de girasol y aceite de girasol, así como de fertilizantes nitrogenados, potásicos y fosfóricos, que representan el 12% de las calorías comercializadas. Diversas organizaciones internacionales consideraron que la interrupción del suministro desde Rusia y Ucrania tendría un impacto catastrófico en los mercados mundiales de alimentos y en el hambre global. A medida que aumentaban las sanciones occidentales –principalmente estadounidenses, británicas y europeas– contra Rusia, la viabilidad del acuerdo empezó a disminuir. El año pasado se suspendió varias veces. En marzo de 2023, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, en respuesta a las sanciones contra la agricultura rusa, dijo: “Los principales parámetros previstos en el acuerdo [sobre cereales] no funcionan”.

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La financiarización produce hambre

El Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, declaró que su país lamenta la “continua financiarización de los alimentos” por parte de Rusia, ya que esto “perjudica a millones de personas vulnerables en todo el mundo”. De hecho, el momento de la suspensión no podría ser peor. Un informe de Naciones Unidas titulado El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2023 (12 de julio de 2023), muestra que una de cada diez personas en el mundo lucha contra el hambre y que 3.100 millones de personas no pueden permitirse una dieta sana. Pero el propio informe hace una observación interesante: que la guerra en Ucrania ha sumido en el hambre a 23 millones de personas, una cifra que palidece en comparación con otros factores causantes del hambre, como el impacto de los mercados de alimentos comercializados y la pandemia del COVID-19. Un informe de 2011 del World Development Movement titulado Broken Markets: Cómo la regulación de los mercados financieros puede ayudar a prevenir otra crisis alimentaria mundial mostraba que “los especuladores financieros dominan ahora el mercado [de alimentos], teniendo más del 60% de algunos mercados frente al 12% de hace 15 años”.

La situación ha empeorado desde entonces. La Dra. Sophie van Huellen, que estudia la especulación financiera en los mercados alimentarios, señaló a finales de 2022 que, aunque efectivamente hay escasez de alimentos, “la actual crisis alimentaria es una crisis de precios, más que de suministro”. El fin de la Iniciativa de los Granos del Mar Negro es, en efecto, lamentable, pero no es la causa principal del hambre en el mundo. La principal causa –como coincide incluso el Comité Económico y Social Europeo– es la especulación financiera en los mercados alimentarios.

¿Por qué suspendió Rusia la Iniciativa?

Para supervisar la Iniciativa de los cereales del Mar Negro, las Naciones Unidas crearon un Centro de Coordinación Conjunta (CCM) en Estambul. En él trabajan representantes de Rusia, Turquía, Ucrania y las Naciones Unidas. En varias ocasiones, el CCM tuvo que hacer frente a las tensiones entre Rusia y Ucrania en torno a los envíos, como cuando Ucrania atacó a la Flota rusa del Mar Negro –algunos de cuyos buques transportaban grano– en Sebastopol (Crimea) en octubre de 2022. Las tensiones se mantuvieron en torno a la iniciativa a medida que se endurecían las sanciones occidentales contra Rusia, lo que dificultaba a este país la exportación de sus propios productos agrícolas al mercado mundial.

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Rusia puso sobre la mesa tres exigencias a las Naciones Unidas en relación con su propio sistema agrícola. En primer lugar, el Gobierno ruso pidió que el Banco Agrícola Ruso –el principal banco de crédito y comercio para la agricultura rusa– volviera a conectarse al sistema SWIFT, del que había sido excluido por el sexto paquete de sanciones de la Unión Europea en junio de 2022. Un banquero turco dijo a TASS que existe la posibilidad de que la Unión Europea pueda “emitir una licencia general para el Banco Agrícola Ruso” y que el Banco “tiene la oportunidad de utilizar JP Morgan para realizar transacciones en dólares estadounidenses”, siempre y cuando los exportadores a los que se pague formen parte de la Iniciativa de Granos del Mar Negro.

En segundo lugar, desde las primeras discusiones sobre la Iniciativa de los Cereales, Moscú puso sobre la mesa su exportación de fertilizante amoniacal de Rusia tanto a través del puerto de Odesa como de suministros retenidos en Letonia y los Países Bajos. Una parte central del debate ha sido la reapertura del oleoducto Togliatti-Odesa, el oleoducto de amoníaco más largo del mundo. En julio de 2022, la ONU y Rusia firmaron un acuerdo que facilitaría la venta de amoníaco ruso en el mercado mundial. Guterres, de la ONU, acudió al Consejo de Seguridad para anunciar: “Estamos haciendo todo lo posible para… aliviar la grave crisis del mercado de fertilizantes que ya está afectando a la agricultura en África Occidental y en otros lugares. Si el mercado de fertilizantes no se estabiliza, el año que viene podría producirse una crisis alimentaria. En pocas palabras, el mundo podría quedarse sin alimentos”. El 8 de junio de 2023, las fuerzas ucranianas volaron una sección del oleoducto Togliatti-Odesa en Kharkiv, aumentando la tensión por esta disputa. Aparte de los puertos del Mar Negro, Rusia no tiene otra vía segura para exportar sus fertilizantes a base de amoníaco.

En tercer lugar, el sector agrícola ruso se enfrenta a problemas derivados de la falta de capacidad para importar maquinaria y piezas de repuesto, y los buques rusos no pueden contratar seguros ni entrar en muchos puertos extranjeros. A pesar de las “exenciones” de las sanciones occidentales a la agricultura, las sanciones a empresas y particulares han debilitado el sector agrícola ruso.

Para contrarrestar las sanciones occidentales, Rusia impuso restricciones a la exportación de fertilizantes y productos agrícolas. Estas restricciones incluyeron la prohibición de exportar determinados productos (como la prohibición temporal de exportar trigo a la Unión Económica Euroasiática), el aumento de los requisitos para la concesión de licencias (incluso para los fertilizantes compuestos, requisitos establecidos antes de la guerra) y el aumento de los impuestos a la exportación. Estas medidas rusas se suman a las ventas estratégicas directas a países como la India, que re-exportará a otros países.

A finales de julio, San Petersburgo acoge el II Foro Económico y Humanitario Rusia-África, en el que seguramente estos temas ocuparán un lugar destacado. Antes de la cumbre, el Presidente Putin llamó al sudafricano Cyril Ramaphosa para informarle de los problemas a los que se enfrenta Rusia para exportar sus alimentos y fertilizantes al continente africano. “El principal objetivo del acuerdo”, dijo sobre la Iniciativa de Granos del Mar Negro, era “suministrar grano a los países necesitados, incluidos los del continente africano, no se ha llevado a cabo”.

Es probable que la Iniciativa de Cereales del Mar Negro se reanude en el plazo de un mes. Las suspensiones anteriores no han durado más de unas semanas. Pero esta vez, no está claro si Occidente dará a Rusia algún alivio en su capacidad de exportar sus propios productos agrícolas. Sin duda, la suspensión afectará a millones de personas de todo el mundo que luchan contra el hambre endémica. Otros miles de millones que pasan hambre debido a la especulación financiera en los mercados alimentarios no se ven afectados directamente por estos acontecimientos.

Fuente: Globetrotter.

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miércoles, 26 de julio de 2023

El ocaso económico de Alemania (y de Europa)

 

Los números no salen. La inflación no cede. Los costos aumentan. Las exportaciones se resienten. Y el suministro de energía, es caro y está pendiente de un hilo. Se avecinan malos tiempos para Alemania. Y para toda la UE.


El ocaso económico de Alemania (y de Europa)

 

Giacomo Gabellini

El Viejo Topo

26 julio, 2023 

 


Según un estudio realizado por el autorizado Institut der Deutschen Wirtschaft (Iw) sobre la base de datos proporcionados por la OCDE, Alemania realizó inversiones extranjeras directas en 2022 por un monto de 135.000 millones de euros y fue receptora en el mismo período de tiempo de una entrada de capital extranjero por valor de sólo 10.500 millones. Un balance negativo colosal, certificado puntualmente por la caída del Índice de Clima Empresarial (que pasó de 91,5 en mayo a 88,5 en junio) y atribuido por los autores del informe principalmente a factores como la demografía en declive, la red infraestructural desgastada y obsoleta, una burocracia opresiva y engorrosa y una estructura fiscal que penaliza fuertemente a las empresas.

El coste y la escasez de mano de obra cualificada también han influido, como se desprende de una encuesta reciente según la cual el 76% de las pequeñas y medianas empresas encuestadas sitúan los dos elementos en cuestión en los primeros puestos del ranking de las disfuncionalidades que aquejan al país.

Sin embargo, la mayor contribución a la caída de la competitividad alemana, mencionada casi de pasada por el IW, debe atribuirse al drástico aumento de los costes energéticos, atribuible a su vez a una larga serie de gigantescos errores estratégicos cometidos por el aparato de gestión de Berlín. A través de los años, la aceleración del proceso de descarbonización y el desmantelamiento de las últimas centrales nucleares que quedan en funcionamiento han reforzado la dependencia de la economía alemana de las restantes fuentes de energía, principalmente gas y renovables. Los rendimientos insuficientes garantizados de estos últimos obligaron a Alemania a depender cada vez más del suministro de metano que llega desde Rusia, tanto directamente a través del gasoducto Nord Stream-1 como a través del gasoducto que pasa por Ucrania, Eslovaquia y República Checa. En 2021, Rusia cubrió alrededor de un tercio de las necesidades de Alemania con sus suministros.

Sin embargo, la paulatina transición de la Unión Europea al mercado spot basado en la Bolsa de Ámsterdam en detrimento de los antiguos contratos de suministro a largo plazo ha abierto la puerta a la especulación, principal responsable de las drásticas subidas del precio del gas natural a partir del verano de 2021. La situación luego degeneró con la dinámica desencadenada por el conflicto ruso-ucraniano, que llevó a Berlín a racionar al menos formalmente las importaciones de energía de Rusia a través de la «congelación» del gasoducto Nord Stream-2 –luego «providencialmente» fuera de servicio junto con el Nord Stream-1 como parte de una operación de sabotaje que según el famoso periodista de investigación Seymour Hersh habría sido organizada y llevada a cabo por EE.UU. con la colaboración de Noruega– y a la búsqueda de fuentes de suministro alternativas, partiendo del Gas Natural Licuado (GNL) de origen qatarí y, sobre todo, norteamericano, vendido a precios enormemente superiores a los aplicados por Moscú. Al aumento de costes ligado al cambio de proveedor pronto se sumó el relativo a la construcción de las plantas de regasificación, necesarias para devolver a su estado gaseoso el metano licuado transportado por los buques tanque que llegan desde Estados Unidos, de cara a su introducción en el Red Nacional. La previsión de gasto para la construcción de las terminales de regasificación consignada en el presupuesto alemán para 2022 ascendía a 2.940 millones de euros, pero el ministro de Economía, Robert Habeck, admitió el pasado noviembre que la construcción de las terminales habría requerido nada menos que 6.560 millones. Más recientemente, el propio Habeck declaró que Alemania podría verse obligada a reducir drásticamente su capacidad industrial si el flujo de gas que llega por el gasoducto que pasa por Ucrania se interrumpiera o por la no renovación del acuerdo entre Moscú y Kiev o una maniobra deliberada de Gazprom que ha amenazado con reducir significativamente los suministros a través del oleoducto.

Si el gasoducto realmente dejara de transportar gas ruso, instantáneamente tomaría cuerpo un escenario de pesadilla para Alemania, que de hecho ya está tomando forma debido a las crecientes dificultades que enfrentan las industrias alemanas intensivas en energía.

Con todas las consecuencias previsibles del caso. BASF, la empresa química más grande del mundo, anunció una «reducción permanente» de su presencia en Europa debido a los altos costes de la energía, poco después de inaugurar la primera parte de su nueva planta de ingeniería de 10.000 millones de euros en China y de realizar una inversión sustancial para mejorar la complejo industrial en Chattanooga, Tennessee.

Bayer, el gigante farmacéutico de Leverkusen, ha anunciado un plan de inversiones centrado en China y Estados Unidos, donde los incentivos derivados del menor coste de la energía se superponen a las subvenciones públicas y bonificaciones fiscales previstos por la Ley de Reducción de la Inflación. Volkswagen se ha movido en la misma dirección, retirándose de la intención declarada de construir un complejo para la producción de coches eléctricos en Alemania a favor de nuevas plantas en China. BMW, por su parte, ha revelado los detalles de un programa industrial que implica la construcción de una megafábrica dedicada a la producción de baterías para coches eléctricos en la provincia de Liaoning.

Mercedes-Benz ha realizado maniobras sustancialmente similares, al igual que decenas y decenas de pequeñas y medianas empresas de la industria del automóvil. Según una encuesta de The Economist, alrededor de un tercio de los Mittelstands están considerando la oportunidad de trasladar producción y puestos de trabajo al extranjero. Añádase a ello una caída tendencial de la producción industrial y una situación fluctuante de los pedidos industriales destinados con toda probabilidad a adoptar características estructuralmente negativas, en virtud de que, observan los especialistas del IW, “el modelo exportador alemán ya no funciona como antes ante el creciente proteccionismo». Así como la sustancial pérdida de competitividad internacional de la industria alemana, empezando precisamente por la industria del automóvil, para la que a las dificultades asociadas a los elevados costes energéticos se suman las generadas por una transición a la tracción eléctrica que resultó ser mucho más conflictiva y compleja de lo esperado y el surgimiento de competidores decididamente feroces como China. Según un instituto con sede en Colonia (https://www.iwkoeln.de/fileadmin/user_upload/Studien/Report/PDF/2023/IW-Report_2023-China-Import-Entwicklung.pdf), el colapso de las exportaciones de la industria automotriz alemana a la República Popular China –26% anual en el primer trimestre de 2023– podría representar el punto de partida de una nueva tendencia a largo plazo caracterizada por el deterioro del comercio bilateral provocado por la rápida afirmación china en el sector de los vehículos eléctricos.

Estos signos claros e inequívocos de desindustrialización se combinan además con una larga cadena de quiebras empresariales, cuyos eslabones individuales están formados por empresas históricas muy respetadas como Eisenwerk Erla (industria siderúrgica), Fleischerei Röhrs (cárnica), Weck GmbH & Co. (industria del vidrio), Klingel (servicios postales) y Hofer Spinnerei Neuhof (servicios postales).

El resultado, al que también contribuye la afluencia masiva de refugiados –más de un millón de personas– desde Ucrania, es un aumento significativo de la tasa de desempleo, registrada anualmente en los 16 Land alemanes, junto con una caída en el gasto en alimentos de familias alemanas y un aumento bastante significativo en los índices de aprobación por parte del partido radical Alternative für Deutschland (AfD).

A los ojos de los estudiosos de IW, la situación parece tan crítica como para inducirlos a hablar del «comienzo de la desindustrialización» de Alemania y de la Unión Europea en su conjunto. Para lo cual se combina el desplome de las exportaciones con el aumento de los gastos para el pago de los carísimos suministros energéticos estadounidenses, la subvención de la energía a empresas y hogares y la reposición de los depósitos de armas vaciados por las entregas a fondo perdido a Ucrania, suministrados en gran parte a través de la compra de sistemas de armas fabricados por el «complejo militar-industrial» estadounidense. EEUU, a cambio, parece orientados a otorgar a la empresa alemana Rheinmetall el placet para la producción de componentes del F-35 en una nueva planta con más de 400 trabajadores que deberá construirse cerca del aeropuerto de Weeze, en el distrito de Kleve. Un claro ejemplo de los muchos “intercambios desiguales” de alcance transatlántico a los que la Unión Europea se ha ido inclinando cada vez con más frecuencia en los últimos tiempos. Hasta el punto de inducir a un think-tank «no sospechoso» como el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores a hablar de que el «arte (europeo) del vasallaje» y de la «americanización de Europa», convocado por Washington, no deben cercenar solo la arteria energética vital con Rusia, sino también «apoyar la política industrial de los Estados Unidos y ayudar a asegurar el dominio tecnológico estadounidense sobre China […] circunscribiendo las relaciones económicas con la República Popular China sobre la base de las limitaciones impuestas por Estados Unidos».

El déficit comercial de dimensiones estratosféricas, equivalente a la cifra récord de 432.000 millones de euros, registrado por la Unión Europea en 2022 deriva en parte, nada irrelevante, de la degradación del «viejo continente» a un papel meramente auxiliar respecto a la USA y sus estrategias y corre el riesgo de cristalizar por las mismas razones hasta asumir un carácter estructural. Con el resultado de comprimir el tipo de cambio del euro frente al dólar, recortando el poder adquisitivo de los trabajadores europeos y obligando a los gobiernos a recortar aún más el gasto público. Es decir, adoptar programas inspirados en el modelo desarrollado recientemente por el ejecutivo liderado por Olaf Scholz, incluyendo una drástica reducción de fondos para todos los sectores con excepción del militar. Una maniobra presupuestaria tildada por el economista Marcel Fratzscher de «económicamente imprudente, antisocial y estratégicamente contraproducente», pero en cierta medida necesaria por la crítica situación financiera de Alemania. Así se desprende claramente de las declaraciones realizadas el pasado mes de junio por el ministro de Hacienda alemán, Christian Lindner, al diario Die Welt, según las cuales el país no está en condiciones de destinar contribuciones adicionales al presupuesto de la Unión Europea. También porque podría verse obligado a organizar una operación de rescate para el Bundesbank, guardián histórico de la ortodoxia ordoliberal que carga con pérdidas de más de 650.000 millones de euros relacionadas con la depreciación de los bonos del Estado en su poder, que se produjo como consecuencia del aumento progresivo de las tasas de interés por parte del Banco Central Europeo, un efecto reflejo de lo que llevó a la bancarrota al First Republic Bank, al Silicon Valley Bank y otros prestamistas estadounidenses.

Para la «locomotora europea», y a cambio de toda la «periferia fordista» transnacional firmemente integrada en la cadena de valor alemana, se avecinan tiempos bastante sombríos.

Fuente: l’AntiDiplomatico.

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