jueves, 20 de agosto de 2009

MUY BIEN PEPE, AL CINTURÓN, AL CINTURÓN

(El ministro de Economía, que dice que les va a apretar el cinturón a los ricos -¿y si me entra la risa y me pasa algo, a quien le reclamo?

Pepe, compañero del metal Pepe, eres más chulo que la pana. Y no me sorprende, porque para eso eres Ministro, no como el Rajoy ese que se las va dando de opositor, opositor, y en el fondo lo que pretende es lo mismo que vosotros, que la cosa no cambie, que el rico sea cada vez más rico y el trabajador cada vez más reforma y reforma y algo más de reforma, porque claro, alguien tiene que producir los bienes que consumís, y si no producen los trabajadores ya me contarás, no se va a poner a producir el Rey, y menos con lo que le acabo de decir: que ligerito, que vaya preparando las maletas y que se vaya.
Pero de cualquier manera, eso que acabas de decir, que te vas a abalanzar contra el cinturón de los que más tienen para darles unos apretujones, para que los que menos tienen puedan vivir algo mejor, es una frase que te ha quedado bordada.
Dale mis más eufemísticas y encorvadas felicitaciones al equipo de sociólogos, psicólogos y demás personal de la comunicación a tus órdenes, para hacerte decir a ti, como cosa propia, lo que ellos inventan, y que cuele hasta la médula de la opinión pública, porque al fin y al cabo se trata de eso: de engañarla, y no os falta razón, porque como se enfuruñe la opinión pública (si existiera) el record de los mil kilómetros por segundo yo se quienes seríais, pandilla de listos.
Pero bueno, vamos a dejar esto para otro día, compañero del metal Pepe. Ahora al cinturón, que la frase ya he dicho que te ha quedado bordada.
Pero, ojito, no me vengas hablando de apretujarles los cinturones a los ricos y se te vayan las manos al cinturón de la reforma laboral intrínseca de los trabajadores…, que no me engañes que te conozco, Pepe, que sé donde trabajas.
Mira, Pepe, barrigas gordas donde apretar cinturones son, por ejemplo, el Rey y el Alcalde de Zaragoza, que es que se me han puesto de unas redondeces que son como tinajas, a este paso y como sigan así, para trasladarlos de un sitio a otro le vamos atener que poner asas, así que apretarles el cinturón a ellos va a ser cosa jodida, por lo que te aconsejo que los dejes en paz, hazme caso, que se trata de ser efectivo, no de montar una escandalera de la leche para luego no tener ningún resultado efectivo.
Vamos si te parece a ti, que eres el figura de la frase del cinturón, a lo positivo, a la chicha del asunto, y como eres Ministro del gobierno y estás y tenéis en el Congreso y en el Senado, en eso de la representación del pueblo, tú ya me entiendes, canti dubi dubi dubi dubiva de personal que sabe más que Lepe, vais a empezar por ilegalizar todos los paraísos fiscales. O sea, que en vez de legalizarlos como hasta ahora habéis viniendo haciendo, los vais a ilegalizar, de manera que los ricos no estafen a la Hacienda Pública con vuestro consentimiento, y así, no robándonos no nos tienen que devolver nada. ¿Qué te parece?
Porque es como te metas con el cinturón de Zaplana, en el del yerno del rey, ambos de Telefónica, enchufados al mame de Telefónica, a la panza de Abel Matutes, al accionariado mayoritario de Acciona, a este y al otro, te van a romper la cara y te vas a quedar sin cinturón de ricos de la misma forma que yo me quede sin abuela, me vas a obligar a meterme en tu defensa en la ensalada de hostias que te van a dar, y me van a majar a palos a mi también, y yo, ya no voy estando para trotes, en otros tiempos sí, corría más que Dios, en otros tiempos por los guevos me iban a echar mano para darme una paliza, o sea.
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LO SIENTO MUCHO MAJESTAD: A CADA CERDO LE LLEGA SU SAN MARTIN, QUE LE VAMOS A HACER, SI LA VIDA ES ASÍ.

(Bandera republicana en una casa de Puebla del Rio, Sevilla)

Yo ya le dije que me borrara de la lista de los monárquicos. No por nada, sino porque yo no quiero ser ni monárquico ni súbdito ni nada de eso, y no me lo vaya a tomar por lo personal, que no es eso, Majestad, que usted no sabe lo bien que me cae, por lo chabacanillo que