lunes, 25 de enero de 2016

EL ESTADO ISLÁMICO


EL ESTADO ISLÁMICO: ORÍGENES Y COMPOSICIÓN DE UN FRANKENSTEIN SECTARIO
 
1/2

 
Nauman Sadiq
Rebelion
Information Clearing House
25.01.2016


 
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

 En los últimos cinco años de la guerra civil siria, el punto focal de la política occidental ha sido "¡Assad tiene que irse!". Pero, ¿qué diferencia habría en la vida de los sirios comunes, incluso si el régimen fuera sustituido ahora, cuando la guerra civil ha cobrado más de 250.000 vidas, desplazó a la mitad de la población y redujo la población del país de 22 millones de personas a escombros? Concedo que Libia y Siria no eran Estados democráticos bajo Gadafi y Assad respectivamente, sin embargo ambos países eran al menos dos estados funcionando.

Gadafi fue derrocado del poder en septiembre de 2011; cuatro años más tarde, Trípoli está gobernado por las milicias de Misrata, Bengasi está bajo el control del Jalifa Haftar, apoyado por la milicia de Zintan, y Sirte está bajo la soberanía efectiva de los afiliados del Estado islámico en Libia. Ahora llevará décadas, no años, restaurar siquiera una apariencia de estabilidad en Libia y Siria; recordemos que la guerra de poder en Afganistán se libró originalmente en los años 80 y hoy, 35 años después, Afganistán sigue estando en medio de la anarquía perpetua, el desorden y la inexorable insurgencia talibán.
Por otra parte, el informe desclasificado de Inteligencia de la Agencia de Defensa [1] de 2012, que presagiaba la subida inminente de un principado salafista en el noreste de Siria, no fue examinado y se pasó por alto, luego fue suprimido deliberadamente, no sólo el informe, sino que ese punto de vista -en general, que una guerra civil en Siria dará a luz a los islamistas radicales- fue sofocado con fuerza en los círculos de formulación de políticas occidentales bajo la presión de los lobbies sionistas. Las potencias occidentales eran plenamente conscientes de las consecuencias de sus acciones en Siria pero mantuvieron la política de financiamiento, capacitación, armamento y la legitimación internacional de la llamada "oposición siria" para debilitar el régimen sirio y neutralizar la amenaza que Hezbolá, en el cercano Líbano, había planteado a la seguridad regional de Israel; un hecho que la comunidad de defensa israelí se dio cuenta por primera vez durante la guerra del Líbano de 2006, durante el curso de la cual Hezbolá disparó cientos de cohetes contra el norte de Israel. Esos fueron sólo cohetes no guiados, pero fue una llamada de atención para los estrategas militares israelíes sobre lo que va a pasar si Irán le pasa a Hezbollah, cuya área de operaciones se encuentra muy cerca de la frontera norte de Israel, la tecnología de misiles guiados. El interés occidental en la guerra civil siria trata principalmente de garantizar la seguridad regional de Israel.

 El sectarismo y el surgimiento del Estado Islámico

A diferencia de Al Qaeda, que es una organización terrorista antioccidental, el Estado islámico es básicamente un equipo sectario antichiíta. Por lo general, la designación de "terrorismo" entiende que implica una organización que tiene las intenciones y la capacidad de cometer actos terroristas en suelo occidental. Aunque el Estado Islámico ha cometido actos de terrorismo contra Occidente, como los ataques de París, de alto perfil, si nos fijamos en el patrón de sus actividades de sabotaje, especialmente en el Medio Oriente, por lo general, se dirigen a los chiítas musulmanes en Siria e Irak. Unos pocos actos de terrorismo que han cometido en los estados árabes del Golfo también se dirigieron contra los chiíes en la provincia oriental de Arabia Saudita y mezquitas chiítas en Yemen y Kuwait. Por otra parte, Al Qaeda Central es sólo un pequeño grupo de individuos árabes cuya fuerza se basa en unos pocos cientos, mientras que el Estado Islámico es una masa insurgente cuya fuerza reposa en decenas de miles de personas, sobre todo en Siria e Irak.

Más aún, las milicias pro-Assad de Siria se componen de milicianos locales, así como los combatientes extranjeros chiíes de Líbano, Irak, Irán e incluso los chiítas hazara de Afganistán. Y yihadistas sunitas de toda la región también han acudido en masa al campo de batalla sirio de la yihad durante los últimos cinco años. Una guerra suní-chiíta a gran escala ha estado sucediendo en Siria, Irak y Yemen, que, obviamente, tiene sus repercusiones en toda la región de Oriente Medio, donde los musulmanes sunitas y chiítas han convivido en relativa paz durante siglos. Pero las potencias neocoloniales convenientemente negarán toda responsabilidad simplemente afirmando que: "No es culpa nuestra, los musulmanes se están matando entre sí", una afirmación absurda hecha por el Gobierno de Bush durante los años de ocupación en Irak. Sin embargo, ¿si acaso EE.UU. no hubiera invadido Irak en 2003 por sus 140.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, habrían llegado las cosas a un punto tal de crisis? Y los neoliberales culparán a las víctimas y señalarán con el dedo a la religión islámica y descontextualizarán algunos de sus versos yihadistas para justificar toda la violencia y el derramamiento de sangre sin entender nada sobre la política que subyace en la región detrás del conflicto entre sunitas y chiitas.