lunes, 19 de junio de 2017

TRANSICIÓN ESPAÑOLA DE 1977. NI ORO Y NI SIQUIERA PAPEL DE ALUMINIO TODO LO QUE RELUCE


El 15-J del 77 y la construcción del bipartidismo

19.06.2017


El 15 de Junio se cumplieron 40 años de las primeras elecciones generales tras la muerte de Franco. El relato dominante es que fueron unas elecciones libres que clausuraron el largo periodo de la Dictadura y abrieron el periodo democrático. Pero este relato oculta importantísimos elementos y no refleja, por ello, la historia real. Lo que abrieron estas elecciones fue el Bipartidismo Dinástico de la Alternancia, columna vertebral del Régimen político de la Segunda Restauración Borbónica para garantizar el mantenimiento y desarrollo del Sistema económico-social y de poder que la lucha antifranquista había conseguido poner en cuestión.

En el relato dominante sobre el 15J de 1977 (tenido como cierto a fuer de tanto repetirse) se silencian varias cuestiones fundamentales:
- Los partidos a la izquierda del PCE seguían ilegalizados y tuvieron que presentarse con diversos disfraces o como agrupaciones de electores. Y el propio PCE hacía sólo dos meses que había sido legalizado.

- El decreto-ley que señalaba las normas electorales (jurisdicciones electorales, voto no igualitario según población, forma de adjudicación de los "restos", etc.) estuvo hecho a la medida para que la UCD, el partido creado por Adolfo Suárez con los reformistas del franquismo y sus variopintos aliados, obtuviera la mayoría tanto en el Congreso como en el Senado, para controlar todo el proceso de la Transición. Se trataba de garantizar el triunfo de la "Reforma" (del paso de una supuesta "legalidad" franquista a la legalidad de una democracia de baja intensidad y fuertemente vigilada por los "poderes fácticos" (el ejército, la banca...) sobre la Ruptura democrática, consistente en la condena del régimen franquista y sus instrumentos, en la apertura de un proceso constituyente en que todos los temas pudieran ser discutidos, y en el reconocimiento de todos los derechos individuales y colectivos, incluido el derecho a la autodeterminación de los pueblos del Estado.

- No pudieron participar casi dos millones de jóvenes de entre 18 y 21 años y se pusieron numerosas trabas a la participación de los cientos de miles de emigrantes en países extranjeros.

- Destinado a ser la segunda columna del nuevo Régimen político, y con el apoyo directo de Estados Unidos y de la socialdemocracia alemana, se había fabricado a marchas forzadas otro partido, paralelo y "rival" de la UCD, que vampirizó las viejas siglas del partido socialista (prácticamente inexistente durante el franquismo) y que debía recoger gran cantidad de votos por la activación de la memoria histórica de muchos opositores, sobre todo no activos, al franquismo: el PSOE de González, Guerra y Mújica. Aunque también se presentaron a las elecciones el "PSOE (histórico)", el PSP de Tierno Galván y diversos partidos socialistas "regionales", todo el foco, la propaganda mediática y el apoyo financiero se centraron, con éxito, en el nuevo partido (aunque se presentara como heredero del que fundara Pablo Iglesias). Esta operación, además de crear la segunda columna del nuevo "régimen "democrático", estaba destinada a impedir la repetición del proceso ocurrido en Portugal, donde sí se había producido una "ruptura" que, aunque no duró mucho tiempo, había alarmado a la OTAN y a los poderes económicos y políticos internacionales.

- A cambio de poder presentarse con sus siglas a las elecciones (algo completamente innecesario, porque sin la presencia de ambos partidos las elecciones no hubieran tenido legitimidad alguna a los ojos de los ciudadanos y del mundo), tanto PSOE como PCE aceptaron previamente rehusar a sus posiciones programáticas en una serie de temas esenciales: no cuestionamiento de la monarquía instaurada por el dictador en la persona de Juan Carlos de Borbón; aceptación del principio de "España, una e indivisible" con el ejército como garante de dicha unidad, sin plantear el carácter plurinacional del Estado; aceptación de los símbolos vigentes en el régimen franquista (la bandera rojigualda, el escudo (solo quitándole "el pájaro"), el himno sin letra (la Marcha Real)... Renunciando también a la depuración de los aparatos represivos y jurídicos del estado fascista (policiapolítica, ejército, gran parte de la magistratura...) que seguirían impunes al aplicárseles una ley de Amnistía que en principio había sido pensada para los represaliados por el franquismo.

- Las elecciones no fueron a Cortes Constituyentes, aunque el proceso desembocara en la elaboración de una Constitución. Los términos de esta, en lo fundamental, respondieron el pacto entre UCD, PSOE y PCE anterior al 15J, lo que produjo un texto en el que, en las cuestiones fundamentales, se recogió las posiciones e intereses de los ex-franquistas reconvertidos en demócratas, con ciertas concesiones, más retóricas y formales que reales y prácticas, a los otros dos partidos.
Conviene recordar todo lo anterior y mostrarlo, sobre todo, a quienes, por su edad, no vivieron aquellos momentos. Y refrescar también la memoria de los nostálgicos de la Transición que tanto alaban esta por intereses concretos o por razones de comodidad psicológica, convirtiendo el 15-J del 77 y la Constitución del 78 en mitos fundantes de una supuesta democracia plena que habríamos gozado, supuestamente también, durante ya cuarenta años. Y a la que habría que defender hoy de las "amenazas" y "desafíos" que la cuestionan.
Isidoro Moreno. Catedrático de Antropología Social, Universidad de Sevilla.


Blog del autor: www.isidoromoreno.es

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HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN RUSA ESCRITA POR MAURICIO ROJAS CON LAS VÍSCERAS ASISTIDAS POR LAS NEURONAS DEL CULO


MITOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA

Trotsky, Stalin y Lenin: el Bueno, el Malo y el Feo

Mauricio Rojas

LibertadDigital HISTORIA

14.03.2012

       



Toda revolución tiene su mitología. La de la rusa se construyó sobre tres grandes caracteres: Trotsky, el Bueno; Stalin, el Malo, y Lenin, el Feo. Los tres son falsos y no permiten entender la verdadera dinámica que llevó a la creación del primer Estado totalitario. Pero también es falsa la idea misma del drama en que participaron: la así llamada Revolución de Octubre nunca ocurrió.

La noche del 24 al 25 de octubre (según el calendario juliano) de 1917, las tropas de asalto de la Guardia Roja bolchevique tomaron el poder en las principales ciudades de Rusia. Se llevaba así a los hechos la voluntad de Lenin, que desde septiembre venía planteado la necesidad de dar un golpe de estado aprovechando el caos reinante. Su argumento era tajante: si 130.000 terratenientes habían podido gobernar sobre 150 millones de personas en tiempos del zarismo, bien podrían hacer lo propio 240.000 comunistas disciplinados, armados y decididos a todo.

La noche del 25 de octubre se pone al Congreso de los Sóviets de Obreros y Soldados ante el hecho consumado de la toma del poder, ante lo cual la mayoría, probolchevique, nombra un Gobierno provisional encabezado por Lenin. Lo que vino a continuación nada tuvo que ver con la revolución democrático-popular que se venía desarrollando desde febrero, sino que fue su opuesto radical: una contrarrevolución antidemocrática y antipopular destinada a imponer el dominio de una minoría sin escrúpulos sobre la mayoría del pueblo ruso. Las medidas tomadas lo dicen todo: el 27 de octubre se reinstaura la censura; el 7 de diciembre se crea la policía política más temible que haya existido, la Cheká, que en unos años llegará a tener ¡250 mil efectivos!; el 6 de enero se disuelve la Asamblea Constituyente, democráticamente elegida y en la cual los bolcheviques están en minoría; el 14 de enero, destacamentos armados son destinados al campo para efectuar requisas, con la orden de Lenin de "adoptar las medidas revolucionarias más extremas"; en abril, Lenin llama a ejercer abiertamente la dictadura "férrea" e "implacable" e iniciar, sin mediar levantamiento significativo alguno contra el nuevo régimen, la guerra civil contra toda oposición:
Toda gran revolución, especialmente una revolución socialista, es inconcebible sin guerra interior, es decir, sin guerra civil.
Eran los inicios de un largo proceso contrarrevolucionario que se prolongaría hasta los años 30, cuando se doblegue definitivamente a los campesinos con acciones militares francamente genocidas y se afiance el Gulag. Unos 20 millones de personas perdieron la vida a causa de la represión y las hambrunas. Nada quedó en pie de lo conquistado en el periodo revolucionario de febrero a octubre de 1917.

En suma, la Revolución de Octubre nunca existió. Lo que sí hubo fue un golpe de estado contrarrevolucionario, del cual emergió el primer y más acabado régimen totalitario que haya existido.

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Lev Davídovich Bronstein, alias Trotsky, nacido en Ucrania en 1879 y asesinado en México en 1940 por el comunista catalán Ramón Mercader cumpliendo órdenes de Stalin, ha pasa