viernes, 18 de enero de 2019

FRANCIA (que como si dijéramos es un barrio de Bilbao, o sea, que está aquí mismo, a la vuelta de la esquina): LOS TRABAJADORES NO QUIEREN QUE LE TOMEN MÁS EL PELO. SI ES LO QUE DIGO YO: ¿NO ES EL TRABAJO LA FUENTE DE TODA RIQUEZA? COÑO, PUES DEJA AL TRABAJADOR QUE REPARTA ÉL LA RIQUEZA QUE CREA Y NO TE METAS TÚ, QUE NO HAS TRABAJADO EN TU PUTA VIDA NI PIENSAS TRABAJAR, A MANGONEAR Y A ROBAR LA RIQUEZA QUE CREAN LOS TRABAJADORES. ES O NO ES? PUES A ESO VOY...

Francia. Chalecos amarillos
Construir un bloque social frente al bloque burgués


Henri Wilno
VIENTO SUR
14.01.2019


Los chalecos amarillos nos obligan responder a una serie de cuestiones. Más allá de los discutibles precedentes históricos y de aspectos condenables (manifestaciones de racismo o antisemitismo), a menudo destacadas pero más o menos anecdóticos, entender el movimiento supone volver a sus raíces: los Chalecos amarillos son el resultado de la evolución de la formación social francesa, muy determinada por las transformaciones recientes del capitalismo. Como escribía Marx en el Manifiesto Comunista: “La burguesía no puede existir sin revolucionar constantemente los instrumentos de producción, lo que quiere decir las relaciones de producción, es decir, el conjunto de las relaciones sociales”. Exactamente este es un proceso que continúa. Esta revolucionarización de la formación social transforma tanto a la burguesía como al proletariado sin olvidar las capas intermedias.

Las clases sociales arrolladas por el capitalismo

El proletariado conoció modificaciones diferenciadas: ampliación y homogeneización por un lado, división y dispersión por otro. Las condiciones de remuneración y de trabajo, la relación con la patronal del personal obrero, empleado, de un amplio sector de personal técnico y del personal cualificado de la industria y de servicios, es decir, una parte de los cuadros, se han aproximado. Las ventajas concedidas en el pasado a algunas categorías ha tendido a erosionarse. Pero al mismo tiempo, el estatus se ha diversificado: interino, CDD (eventual. NdT), externalizado, subcontratación externa o por obra, reducción de la dimensión de los establecimientos en beneficio de las redes, horarios flexibles o fragmetados. En los servicios públicos, se han extendido los contratos de derecho privado y la precariedad. Las grandes concentraciones obreras se han deslocalizado y han abandonado las ciudades, mientras que el diseño capitalista del espacio expulsa a muchas personas asalariadas a vivir lejos de los centros urbanos pero no necesariamente cerca del puesto de trabajo: de ahí los continuos desplazamientos.

La alta burguesía francesa se ha internacionalizado y renovado mediante la integración de las capas superiores del sector asalariado, público y privado. Las divisiones ideológicas que la atravesaban tradicionalmente se han difuminado bajo la presión de los mercados y la modernidad, reduciendo el espacio de los empresarios sociales, de católicos rigoristas, etc. Asistimos a una homogeneización ideológica y social de la burguesía francesa alrededor de un punto básico: hacer las reformas necesarias para el capital y para ello, jugar a fondo con el marco de la capitalista Unión Europea. Como el politólogo Jérôme Sainte-Marie destacaba en una entrevista en l’Humanité, después de la elección de Macron: “La reunificación de la burguesía es impactante […]. El bloque de la élite domina sin compartir el aparato del estado y la dirección de las grandes empresas”. En el sector de la mediana y pequeña burguesía orientadas, sobre todo, al mercado nacional, subsiste un estado de ánimo más tradicionalista y menos pro europeo, pero esa no es la orientación de los círculos dominantes de la patronal.

Las llamadas capas sociales intermedias son muy sensibles a la evolución del capitalismo, sobre todo, cuando esta se acelera. Se han renovado profundamente: retroceso del campesinado y, en menor medida, del sector artesamnal y el pequeño comercio; ascenso y aumento continuo de las capas medias asalariadas. Si actualmente se desarrollan categorías de personas no asalariadas, estas se sienten privadas de uno de los atributos tradicionales de esta situación: las personas independientesse han convertido en muy dependientes y a menudo no solo se trata de un sentimiento sino una situación objetiva. En cuanto a las capas medias asalariadas, se han fraccionado: si una parte forma bloque ideológicamente con la alta burguesía, sus elementos inferiores sufren también la lógica capitalista.

El bloque burgués sabe qué quiere