domingo, 3 de febrero de 2019

VENEZUELA: UNA LECCIÓN MAGISTRAL DE PERIODISMO Y OTRA LECCIÓN MAGISTRAL DE DIGNIDAD PERSONAL: EL-DI-A-RI-O.-ES. PARA INFORMAR NO HACE FALTA SER PARTIDARIO DEL ESPÍRITU SANTO NI DE LA VIRGEN MARÍA, NI SUS DETRACTORES, SOLAMENTE HACE FALTA SER PERIODISTA HONRADO: MESTÁS ESCUCHANDO HERRERA CARLOS DE LA CADENA ARZOBISPAL COPE, LOCUTOR DE USTEDES PARA ESTAR INFORMADOS, ENTRE OTROS ESPECÍMENES DE LA MARRANERÍA PERIODISTCA MUY BIEN PAGADA: EL PAÍS, LA RAZÓN, EL MUNDO, ABCE, DIARIO DE SEVILLA, HERALDO DE ARAGÓN Y, ACEITERA, ACEITERA, ACEITERA......




Parece que la historia se repite. Hace más de 16 años, en abril de 2002, asistimos al apoyo de la UE y de sus medios de comunicación a un golpe de Estado en Venezuela. No triunfó y ahí quedaron en las hemerotecas las vergonzosas pruebas de aquel golpismo auspiciado por Estados Unidos y España. Los medios, como presuponen poca memoria en las audiencias, y tras años de laborioso trabajo de zapa, vuelven a legitimar un nuevo golpe de Estado en Venezuela.
Algunos datos objetivos sobre la coyuntura venezolana:
El 20 de mayo de 2018 hubo elecciones presidenciales en Venezuela. Participaron 16 partidos políticos que repartían su apoyo entre 6 candidatos. Tres partidos de oposición decidieron libremente no participar. Maduro ganó con un amplio margen, obtuvo 6.248.864 de votos, el 67,84%; el segundo candidato en número de votos fue Henri Falcón con 1.927.958, el 20,93%.
Acompañaron el proceso electoral unas 150 personas, entre ellas 14 comisiones electorales de 8 países y 2 misiones técnicas electorales. Entre los observadores se encontraba el expresidente español Rodríguez Zapatero, el expresidente del senado francés Jean-Pierre Bel y el excomisario europeo Markos Kyprianou, todos ellos las consideraron impecables las elecciones. Las elecciones se realizaron con el mismo sistema electoral empleado en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, en las cuales resultó ganadora la oposición venezolana. Se realizaron 18 auditorías al sistema automatizado. Los representantes de los candidatos opositores participaron en todas ellas. Ninguno de los candidatos que participó en el proceso electoral impugnó los resultados. No hay pruebas de fraude, no presentaron ninguna evidencia o denuncia concreta de fraude.
Dictadura
Venezuela sería entonces una dictadura donde los opositores convocan ruedas de prensa, se presentan a las elecciones, organizan y celebran manifestaciones, se declaran presidentes y hasta estos opositores aparecen en los cuarteles de la "dictadura" ofreciendo amnistía a los militares. Curiosamente es la Francia de Macron donde los detenidos se cuentan por centenares tras las manifestaciones de los chalecos amarillos y no en las manifestaciones de la oposición venezolana.
Baja participación
Uno de los argumentos contra la legitimidad de Maduro y su partido es que la participación electoral es baja: "Maduro gana las presidenciales de Venezuela con una abstención de récord" ( La Vanguardia), "Maduro mantiene el control municipal con solo el voto de tres de cada diez venezolanos". ( Diario Hoy, Grupo Vocento). Si calculamos el voto de Maduro en las presidenciales respecto al padrón electoral sale un porcentaje de apoyo del 31,7%. No es excesivamente alto, pero ese mismo cálculo (porcentaje de votación sobre padrón electoral) es de 27,3% para Donald Trump, 26,8% para Maurico Macri en Argentina o 26,5 para Sebastián Piñera en Chile. Nadie los ha considerado ilegítimos por su poca representación.
Crisis económica
Otro tema recurrente en los medios, que repiten hasta la extenuación es la crisis económica de Venezuela. Crisis que nadie niega y que llevan meses, si no años, detallando. La perversión es establecer una relación entre la situación económica del país, el mal o buen hacer de un gobierno y la justificación del derrocamiento del presidente elegido en las urnas. Si se trata de presentar una crisis económica o incluso una extrema pobreza como justificación del derrocamiento de un presidente elegido, habría decenas de países por lo que comenzar a cambiar presidentes. Para empezar los diez países más pobres se encuentra en África, pero como sus presidentes no molestan nadie considera que sean dictaduras a derrocar.
Pepa Bueno, en su programa de la Ser comienza relatando la difícil situación económica de Venezuela. Explica todos los ciudadanos que han debido salir del país por esos motivos y pone como ejemplo incluso al padre de Juan Guaidó, que vive en Tenerife y trabaja de taxista, pero no dice que salió de Venezuela hace 16 años, sin ninguna crisis económica. Como conclusión la entradilla del podcast del programa en la web reza así "Venezuela no puede arreglar sus problemas en ocho días de plazo, pero no hay otra vía que unas elecciones con garantías democráticas". Posición clara al respecto. Por supuesto, el resto de países donde hay crisis económica y pobreza no merecen programas de radio que propongan cambios de gobierno quitando al presidente que ganó las elecciones unos meses antes.