martes, 19 de febrero de 2019

EL LENINISMO SOBRE LOS MOVIMIENTOS NACIONALES



El leninismo sobre los movimientos nacionales

DIARIO OCTUBRE
16.02.2019




«El principio de la nacionalidad es históricamente inevi­table en la sociedad burguesa, y, teniendo presente la exis­tencia de esta sociedad, el marxista reconoce plenamen­te la legitimidad histórica de los movimientos nacionales. Pero, para que este reconocimiento no se transforme en una apología del nacionalismo, es preciso que se limite rigurosa y exclusivamente a los elementos progresivos de tales movimientos, con el fin de que no contribuya a enturbiar la conciencia del proletariado con la ideología bur­guesa.
Es progresivo el despertar de las masas después del le­targo feudal; es progresiva su lucha contra toda opresión nacional, su lucha por la soberanía del pueblo, por la sobe­ranía nacional. De aquí, la obligación incondicional para todo marxista de defender la democracia más resueIta y más consecuente en todos los aspectos de la cuestión na­cional. Es ésta una tarea fundamentalmente negativa. Pe­ro más allá de este límite el proletariado no puede apoyar el nacionalismo, pues más allá empieza la actividad «po­sitiva» de la burguesía en su afán de consolidar el nacio­nalismo.
La liquidación de toda opresión feudal, de toda opre­sión de las naciones y de todo privilegio para una de las naciones o para uno de los idiomas es una obligación in­discutible del proletariado como fuerza democrática; en ello residen los intereses indiscutibles de la lucha de clase del proletariado, velada y frenada por las querellas na­cionales. Pero apoyar el nacionalismo burgués más allá de estos límites, firmemente establecidos y encuadrados en un determinado marco histórico significa traicionar al proletariado y pasarse al Iado de la burguesía. Existe aquí un límite, a menudo muy sutil, del que se olvidan por com­pleto los socialnacionalistas ucranianos y los del Bund.
Sí, indiscutiblemente debemos luchar contra toda opre­sión nacional. No, indiscutiblemente no debemos luchar por cualquier desarrollo nacional, por la «cultura nacio­nal» en general. El desarrollo económico de la sociedad capitalista nos muestra en todo el mundo ejemplos de mo­vimientos nacionales que no han llegado a desarrollarse plenamente, ejemplos de grandes naciones formadas a par­tir de varias pequeñas o en detrimento de algunas peque­ñas naciones, ejemplos de asimilación de naciones. El prin­cipio por que se rige el nacionalismo burgués es el desa­rrollo de la nacionalidad en general; de aquí el carácter exclusivo del nacionalismo burgués, de aquí las estériles querellas nacionales. El proletariado, en cambio, no sólo no asume la defensa del desarrollo nacional de cada na­ción, sino que, por el contrario, pone en guardia a las ma­sas contra semejantes ilusiones, defiende la libertad más completa del intercambio económico capitalista y celebra cualquier asimilación de las naciones, excepto la que se realiza por la fuerza o se basa en privilegios». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Notas criticas sobre la cuestión nacional, 1913)
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VENEZUELA. REFLEXIONES EN TIEMPOS DE CAOS



Venezuela. Reflexiones en tiempos de caos
KAOSENLARED
18.02.2019

Hoy América Latina está al borde de una guerra de dimensiones terroríficas. Hoy, ese mismo imperio que arrasó Irak declara la guerra a uno de los procesos, lo repetimos, más democráticos y transformadores de América. Sin embargo, el debate está en si “los errores del gobierno venezolano”



2003. 16 de marzo. Cumbre de las Azores. Los presidentes de EEUU, Gran Bretaña, España y Portugal deciden enviar un ultimátum al presidente de Irak, Saddam Hussein. En medio de la barbarie, un personaje sin parangón lucha por alcanzar su particular gloria mediática. Las cámaras apuntan prestas a inmortalizar a los representantes de la infamia. José María Aznar, ubicado entre Blair y Durão Barroso, mira a los lados con semblante serio, sale del grupo, pasa por detrás de Blair y Bush, se sitúa junto al presidente norteamericano, recibe su cordial brazo sobre la espalda y sonríe, ahora sí, orgulloso. Es la famosa foto de las Azores que dio la vuelta al mundo. A cuatro días de esa foto, Irak era invadida.
16 años después, el mismo imperio que entonces sembró el caos y millones de muertes en tierras ajenas declara otra guerra a la humanidad. El objetivo a batir, una de las democracias más avanzadas y transformadoras de América Latina. Un pueblo en lucha por soberanía y dignidad. Ayer se llamaban Blair o Aznar los esbirros europeos, hoy Theresa May o Pedro Sánchez. La primera parece la reencarnación de la dama de hierro que “disciplinó” a la clase obrera inglesa. El segundo, recibió el mandato de continuar la demolición del concepto izquierda de mano de su mentor político, Felipe González. En 2003, fue la derecha más rancia, encarnada en “Aznar el Grande” la que se manchó las manos de sangre con Irak. Hoy, es el Partido Socialista Obrero Español el que da luz verde al derramamiento de sangre en Venezuela. Aznar se sumaba ayer a la expansión imperialista de un supuesto loco llamado George Bush. Con sus pies sobre la mesa, presto a correr un minuto de gloria en menos de 60 segundos, sumó su nombre a la historia de la infamia.  “Pedro el Guapo” se alinea hoy con la esquizofrenia de un imperio en decadencia encarnado en otro supuesto loco con nombre de pato Disney y apellido triunfal. ¿Pondrá Pedro Sánchez sus pies sobre la mesa de la infamia sentado afablemente junto a Donald Trump, o preferirá no mancillar su sonrisa encantadora de serpientes?
Ayer, la Organización de Naciones Unidas negó la existencia de armas de destrucción masiva y se opuso a la invasión de Irak. De nada sirvió, ninguneada por los poseedores de la razón manu militari. Hoy la ONU ha reconocido como presidente legítimo a Nicolás Maduro. Tampoco les sirve a los administradores de la razón por la fuerza.
La excusa para invadir Irak se llamó “armas de destrucción masiva”. Hoy, “catástrofe humanitaria”. La misma crisis humanitaria que desde hace años esos “salvadores” intentan provocar. La donación humanitaria proporcionada por esos filántropos se estima en 60 millones de dólares. La cantidad del erario público retenido y robado por EEUU a Venezuela en cuentas bancarias internacionales se calcula en 18.000 millones de dólares. La historia del caballo de Troya humanitario luce una cronología perversa. La Organización para la Reconstrucción y Ayuda Humanitaria llegó a Irak después de la invasión. En 1986, la contra nicaragüense recibió armas de EEUU para combatir al sandinismo camufladas como ayuda humanitaria. Al frente de la operación se encontraba Elliott Abrams en la era Reagan. Por ello fue condenado y posteriormente indultado por Bush padre. Este enero ha sido nombrado enviado especial de EEUU para Venezuela y se encuentra “muy feliz e impaciente por ponerse manos a la obra”. La ayuda humanitaria en la tierra de Bolívar no se encarga de administrarla ni la ONU ni la Cruz Roja Internacional, sino ONGs como la USAID, desde hace años dirigidas por agentes “humanitarios” de la CIA en América Latina. El próximo 23 de febrero es el día clave anunciado por el títere local para la intervención caritativa. Para la víspera, el magnate de la comunicación Richard Branson prepara un concierto en la frontera colombo-venezolana. Alejandro Sanz, Carlos Vives, Luis Fonsi, Juanes o Juan Luis Guerra son algunas de las voces de la farándula que abrirán la puerta al corredor humanitario para llevar la paz a las pobres víctimas de la tiranía venezolana. El tinglado será retransmitido en directo a los ojos preocupados del mundo.
Hagamos un rocambolesco ejercicio de imaginación. Imaginemos un edificio de viviendas de un barrio cualquiera de una ciudad cualquiera de cualquiera de los países llamados del primer mundo. Pongamos España. Imaginemos la comunidad de vecinos de ese edificio, con sus más y sus menos, como toda comunidad de vecinos que se precie. Imaginemos que somos presidentes de esa comunidad. Imaginemos que un gran inversor internacional quiere hacer, justo donde se encuentra ese edificio, un enorme centro comercial que revolucionará la vida de nuestra localidad. Las autoridades locales están encantadas y nos hacen una buena oferta. Imaginemos que convocamos a la comunidad a una reunión de urgencia. Imaginemos que decidimos que aquí han crecido nuestras hijas e hijos, que aquí queremos seguir viviendo, que estas son nuestras viviendas y nuestra comunidad y que aquí nos quedamos. Imaginemos que la oferta se hace apetitosa. Imaginemos que decidimos por mayoría que no tenemos precio. Imaginemos que un cordón “humanitario” con 1000 hombres armados rodean nuestro edificio prohibiendo introducir ningún tipo de comida al mismo. Pasan las semanas y las reservas se acaban. El edificio es declarado en catástrofe humanitaria. Un destacamento con ayuda humanitaria en forma de comida llega para convencer a los díscolos. A los dueños de las viviendas, por su mala gestión y administración de la comunidad, causantes de provocar una catástrofe humanitaria, se les abre un proceso de desahucio (algo sabemos de eso por estos lares). Todo el que quiera abandonar el edificio será bienvenido y bienhallado al otro lado. Imaginemos que el conserje del edificio,… pobre conserje, imaginemos mejor al administrador. Ese administrador de fincas de una empresa ajena al edificio, se autroproclama, en la calle y junto a la línea de “defensa humanitaria”, dueño interino del edificio. Puestos a imaginar, imaginemos que a ese “dueño interino” lo respalda un comité de apoyo humanitario alienígena interplanetario. Imaginemos ya metidos en harinas de ciencia ficción que los presidentes de las comunidades vecinas, en lugar de defender a los dueños legítimos y soberanos del edificio, se dedican a criticar la mala gestión que hemos hecho como comunidad, y nos dan un ultimátum para abandonar nuestros hogares o reconocerán al autoproclamado dueño interino. Suerte que la realidad sea tan ajena a la ciencia ficción.
Cuando los colmillos imperiales “descubrieron incrédulos”, como nuestro querido Aznar, que efectivamente no había armas químicas en Irak, las entrañas negras iraquíes eran ya una esponja de roja sangre de millones de almas del pueblo culpables de habitar una tierra de apetecibles secretos. Saddan Hussein acabó ahorcado ante los ojos del mundo. Su plaza pública se llamó medios de comunicación. Como dice el escritor venezolano José Roberto Duque[1], “aquí, a Nicolás Maduro, a su esposa y a toda la alta jerarquía del chavismo le han jurado la prisión y la muerte. Al resto de los chavistas sólo nos han ofreciendo la muerte”.
La verdad verdadera de tanto interés por Irak, Siria o Venezuela, hasta los gatos lo saben, se llama petróleo. El mismo hocico de presa que ayer escarbaba en Irak hoy olfatea las mayores reservas probadas del planeta. Ayer, como hoy, esos olfatos ladinos siguen un rastro con olor a crudo. Sin embargo, haremos la broma fácil, se trata de un crudo muy “maduro”. Porque lo que también empiezan a percibir los dientes rabiosos del imperio norteamericano y esbirros como los amantes de la libertad Duque y Bolsonaro, es a un pueblo digno dispuesto a defender al legítimo gobierno bolivariano encabezado por “ese secuestrador de niños” llamado Nicolás Maduro. La baza principal a la que apostaron se va agotando. ¿Cómo iban a imaginarse ellos, curtidos en mil batallas, hacedores de mil conspiraciones, que se toparían con unas fuerzas armadas impregnadas de pueblo y que al pueblo defien