domingo, 4 de marzo de 2012

ERA PRECIVILIZADA, EPOCA RAJONIANA.

¿HAY QUE IR A LA HUELGA GENERAL?

(El presidente del gobierno español transitando transitoriamente por la nebulosa parda antes de que lo echemos de la Moncloa)

Sin ninguna duda hay que ir a la huelga general. Pero claro, con cabeza, con un objetivo político claramente definido y que tienda sentar las bases en función de los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad, del que evidentemente carecemos.
Vivimos, en Europa también, nadando en la modorra intelectual y en los miedos pasados, presentes y futuros y así no se puede pensar en organizar una huelga general. Bueno, así no se puede pensar en nada, porque sencillamente no se piensa, se visceraliza, que tiene que ver más con los miedos, creencias y prejuicios que con la razón.
Los que mientras estuvieron en edad de trabajar trabajaron y con su riqueza creada prosperó la sociedad; los que todavía podemos trabajar y los futuros trabajadores que son los jóvenes componemos la inmensa mayoría de la sociedad, en tanto que los Botines, Urgandas, Suegros de Urgandas, directores del Fondo Monetario Internacional desequilibrados psicológicos violadores, Rajois, Aznares, Felipotes, Matutes, Ratos, Aguirres, Cascos y la variedad de Malas trazas que los complementan, son una exigua minoría, cuya función social es la de succionar cuanto pueden, ¡y hasta ahora han podido demasiado!, el producto de la riqueza creada por los trabajadores.
Y esa inmensa mayoría, gracias a la cual existe y vive la sociedad, no hemos sido capaces todavía de tomar conciencia (conocimiento objetivo y claro) del papel que jugamos en la historia, y por esta razón y sólo por esta, unos pocos son capaces de hacer que los muchos vivamos mal con la amenaza cierta y presente de que cada vez vivamos peor.
La mayoría social necesitamos de la huelga general como primer paso para crear una nueva sociedad, pero necesitamos de unos elementos previos que no tenemos. Tenemos las condiciones objetivas de donde han de ser extraídos esos elementos previos donde asentar la nueva sociedad, que no puede tener de ninguna de las maneras el beneficio económico como eje central de toda la sociedad. Y esta aseveración se hace absolutamente desprovista de cualquier tipo de romanticismo ideológico, sino que se basa en los hechos que la historia conocida nos trae hasta el momento presente.
En las condiciones actuales de inseguridad en el futuro mas inmediato (y en el presente), llenos de miedos que nos llega hasta los tuétanos del cerebro no se puede pensar en la huelga general. Se puede, sí, irla preparando mostrando una absoluta y radical protesta social contra cualquier política y cualquier gobierno, llámese como se llame, que atente contra las condiciones de vida de los trabajadores que son la mayoría de la