sábado, 12 de marzo de 2016

UNION EUROPEA: EL GRAN CAPITAL CREA EL PROBLEMA, Y DE SUS CONSECUENCIAS HACE OTRO PROBLEMA + LA OTAN

Combinando racismo, nacionalismo e imperialismo
 
La OTAN contra los refugiados en el mar Egeo

Rebelión
A l'encontre
04.03.2016
 
Una poderosa flota de la OTAN /1, compuesta por 5 fragatas (griega, turca, alemana, italiana y canadiense) y otros 10 o 15 navíos de guerra, patrulla ya en el mar Egeo del Este y apunta a seres humanos en situación de miseria y desarmados, los miles de refugiados que arriesgan su vida en su esfuerzo por salir del infierno de la guerra incontrolable impuesta en Siria.
 
El objetivo principal de la flota es descrito así, de forma oficial, por los portavoces de los gobiernos (incluyendo el gobierno de Alemania, que tiene el control de la operación): “Luchar contra los flujos migratorios”. ¡El “push back” mortal, la obligación impuesta por la fuerza a los refugiados, para que vuelvan al país del que vienen (Turquía primero, luego Afganistán, Siria, …). ¡Navíos de guerra supermodernos y poderosos dedicados a frenar inmigrantes!
 
Entre los pretextos planteados por la OTAN está el argumento de que se trata de una guerra contra el “tráfico inhumano”. Pero este tráfico forma parte en lo esencial del pasado: tras las tragedias de Lampedusa /2, las fuerzas de los países llamados del Oeste decidieron hundir, por adelantado, los rudimentarios navíos de los traficantes (viejas embarcaciones o, muy a menudo, vetustos barcos de pesca) en sus puertos a lo largo de las costas de África del Norte, en particular de Libia. Esta decisión obligó a los refugiados y refugiadas a buscar medios de “transporte” aún más peligrosos.
 
Hoy, centenares de mujeres y de hombres, de todas las edades, incluyendo niños y niñas, se amontonan en canoas hinchables. Sin la presencia de un solo marinero mínimamente experimentado, intentan atravesar la mar por ellos mismos, buscando trayectos lo más breves posibles para alcanzar una u otra isla. Y se ahogan por miles /3. Los “traficantes”, sencillamente, ya no están en los lugares en los que se producen las tragedias.
 
El motivo racista de las eurodirecciones es presentado sin disimulos. Como ha declarado Donald Tusk: “Europa estará obligada a hacerse menos atractiva, a pesar de sus deseos”. Este perfil “menos atractivo” del imperialismo del Oeste será impuesto a los refugiados por el recurso a la fuerza militar no camuflada, abrupta.
 
Los resultados serán trágicos. Es imposible detener los flujos de refugiados. Por tanto, la presencia de los navíos de la OTAN les obligará a intentar pasar por vías aún más peligrosas, de noche, en medio del frío y el mal tiempo. No es necesario ser un lobo de mar para comprender que los “naufragios” van a multiplicarse masivamente y vamos a tener centenares de muertos oficialmente verificados y aún más “desaparecidos”.
 
Diplomacia inhumana
 
La operación de la OTAN ha recibido el acuerdo de los gobiernos de Atenas y de Ankara.
Alemania y otras fuerzas europeas se han orientado ya hacia la política racista del “desvío” violento de los “flujos de refugiados y refugiadas”. Angela Merkel tiene un problema político por su derecha /5. Hollande intenta prolongar hasta el infinito el “estado de urgencia” en Francia, en nombre del peligro yihadista (que es un peligro sin fin y por tanto una salida del estado de urgencia sin fecha tope). Renzi negocia objetivos económicos (la deuda monstruosa de Italia) en contrapartida de la política de fronteras cerradas frente a los refugiados. La UE se vuelve muy rápidamente “menos atractiva” para los refugiados, los inmigrantes, pero también las poblaciones locales.
 
Turquía ofrece su “hospitalidad” -negociada a base de miles de millones- a unos 3 millones de refugiados y refugiadas, que vienen principalmente de Siria, pero también del resto de la región en sentido amplio (desde Irak o Afganistán hasta “países” salidos de la exYugoslavia, etc.). Es un problema económico y político colosal y el régimen de Erdogan intenta “enviar” una parte de esta población hacia el Oeste (utilizando cualquier medio).
 
La entrada de la OTAN en el mar Egeo para esta tarea está evidentemente ligada a razones diplomáticas y geopolíticas más generales. La guerra en Siria engendra posibilidades que constituyen para Ankara una pesadilla diplomática, política e incluso militar: la creación de un Estado kurdo independiente en sus fronteras del sur y del sureste, así como el creciente poder militar de una corriente del nacionalismo árabe (Daech) que, bajo la forma del “califato de Bagdad”, constituye una afrenta para el nacionalismo turco.
 
Los atentados a gran escala de los yihadistas en Turquía confirman esta contradicción y ponen en cuestión las teorías conspiracionistas, que son tan populares en la prensa griega, sobre las relaciones entre Erdogan y Daech. En fin, la poderosa intervención militar de la Rusia de Putin en Siria (con un armamento renovado y una estrategia de destrucción elaborada en la última guerra de Tchechenia) ha cambiado la situación militar y, en gran parte, la política. Por primera vez, desde hace mucho, se presenta un escenario de estabilización relativa del régimen de Assad, con una nueva posición de fuerza en la perspectiva de la postguerra.
 
Todos estos factores ejercen una presión sobre Recep Tayyip Erdogan para que dé un giro hacia el Oeste, que debe colmar las múltiples grietas provocadas por la guerra de Irak en las relaciones entre Turquía y la OTAN. Debe intentar demostrar que es un pilar indispensable del imperialismo occidental en la región.
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