sábado, 20 de noviembre de 2021

La otra vez que ardió Cádiz y los trabajadores (casi) ganaron. [Los trabajadores ni somos violentos ni nos gusta la violencia ni tenemos aviones tónicos ni bombas tónicas ni porras dirigibles para ejercerla. Los trabajadores trabajamos que es lo nuestro. Los violentos son los cuatro cucuruchos del capital que no permiten unas condiciones de vida dignas a los trabajadores y sus familias y los cuatro y el de la guitarra dedicados al chupe teta borrega pública de la política con la promulgación de la ley 33 barra y punto, cuya esencia reside en: esto para mí; esto otro, también para mí; aquello de allá mío es; lo de acullá y maracuyá al bolsillo que me lo hecho…, con lo que al trabajador no le queda otra que acudir a la huelga para defender algo tan elemental y esencial como un salario para poder seguir viviendo y trabajando. Nota, post data o cosa de aclarar: en las fotografías del Diario El País, faltan las que mostrarían como viven y qué hacen los cucuruchos del capital gracias y a costa de empeorar las condiciones de vida de los trabajadores a los que no les quieren subir el sueldo, pero que no pierde comba para presentarlos a la sociedad como unos alborotadores causantes del desorden público y rompedores natos de cristales de escaparates. Y, otra cosa que se me pasaba por alto: tengo para mí que los carpinteros, los amoladores, albañiles, ingenieros, profesores, médicos, mujeres de la limpieza, mecánicos de bicicletas, conductores, peones o pilotos de aviación comercial, entre otros muchos también son trabajadores. ¡Ah!, y aunque no sean de Cádiz, que a eso es a lo que quería ir yo.]

 

La otra vez que ardió Cádiz y los trabajadores (casi) ganaron

 

Por Vanesa Jiménez

Rebelion/España

 20/11/2021 


Fuentes: Ctxt [Foto: El 5 de septiembre de 1995, 'El País' abrió su portada con los primeros brotes de violencia en los astilleros de Cádiz]


Entre julio y septiembre de 1995, la plantilla de Astilleros peleó en la calle contra el cierre de la factoría. Fue un pulso al Gobierno de Felipe González. Tras tres meses de lucha y negociaciones, consiguieron que no hubiese ni un despido

Esta es la historia de un verano, el de 1995, en Cádiz y desde Cádiz. Serán mis recuerdos los que la cuenten, con sus prejuicios, sus lagunas, y la poca ayuda de la hemeroteca, escasa y sesgada. Esta es la historia de la pelea de un territorio pobre por el pan, en la que de alguna forma participó casi toda la ciudad, y también es un ejercicio de memoria en defensa de la lucha obrera. Al final se ganó todo lo que se podía ganar. Pero ya entonces no era suficiente.

En junio de 1995, la empresa pública Astilleros presentó el tercer proyecto de reconversión para el sector naval con el nombre Plan Estratégico de Competitividad. La competitividad consistía, fundamentalmente, en despedir a 5.200 trabajadores, cerrar las factorías de Cádiz y Sevilla, y privatizar las de Gijón, Vigo y Cantabria. La empresa también proponía la derogación de los convenios colectivos en todos los centros. El Gobierno de Felipe González, ya en sus estertores, con Pedro Solbes en Economía y Hacienda, y Juan Manuel Eguiagaray en Industria, esperaba que así llegasen las ayudas de Europa para continuar con el proceso de reconversión del sector.

El acta de defunción de la factoría gaditana cayó como una bomba en la ciudad, capital de una provincia que ese año registró una tasa de paro del 42% frente al 22,9% de desempleo nacional, según el Instituto de Estadística de la Junta de Andalucía. Apenas un mes después del anuncio del cierre de los astilleros, Cádiz se echó a la calle. Literalmente.

Aquella tarde de finales de julio, de calor sin viento, la avenida principal que separa en dos esa franja de tierra rodeada de mar que es Cádiz se llenó de gente. Cien mil personas, recuerdan los titulares de prensa. Trabajadores de Astilleros, pero también muchos otros hombres y mujeres, niños, jóvenes, adolescentes, carritos de bebé. Entre pancartas y gritos, saludos constantes. Allí era difícil dar un paso sin conocer a alguien. La gran manifestación acabó en el Ayuntamiento, donde la casi recién estrenada alcaldesa del PP Teófila Martínez –20 años de teofilato tenían los gaditanos por delante– esperaba micrófono en mano. Eso es lo de menos. Lo de más es que la gente consiguió que el Instituto Nacional de Industria (hasta aquel año el INI, después la SEPI) accediera por primera vez a negociar. La pírrica victoria sirvió de poco, y semanas después la orden de cierre de la factoría gaditana seguía sobre la mesa.

Como muestra la portada de El País que encabeza este artículo, a principios de septiembre, los primeros brotes de violencia llegaron a la factoría gaditana. Pero no fue hasta mediados de mes cuando la lucha se recrudeció. El día 14, serían las seis o las siete de la tarde, decenas de trabajadores de Astilleros ocuparon la gaditana Plaza de San Antonio: en el número 7 estaba, y leo que sigue estando, la sede provincial del PSOE. Sobre aquel suelo que casi dos siglos antes vivió la proclamación de la Constitución de 1812, y que en los últimos años se había convertido en escenario del Carnaval, no tardó en saltar la espita que lo detonó todo. Unos pocos atacaron la sede socialista, con fuego incluido, y así empezó una noche eterna de enfrentamientos con la policía que no acabó ni cuando se hizo de día. Los momentos previos fueron terribles, solo se respiraba desesperación. Los posteriores también. Recuerdo la tristeza de un trabajador, que como la gran mayoría de ellos se fue entonces a casa. Para él, se había asaltado la casa del pueblo. Y no había otro remedio.

El centro de la ciudad, un pequeño laberinto de calles estrechas, fue el escenario de una batalla campal entre antidisturbios y sobre todo los más jóvenes, los que ni siquiera tenían un trabajo que defender, los que estaban perdiendo uno de los pocos futuros posibles en Cádiz. Al grito de “Astilleros no se cierra”, aquella noche rompieron lo que pudieron. Desde sus ventanas, algunos vecinos les echaban una mano y alertaban de la llegada de furgones de policía. Tras la cristalera de la Redacción desde la que yo entonces empezaba a aprender el oficio de periodista, no vi ningún lanzamiento de objetos extraños, pero cuentan los más antiguos que en luchas de los 80 por aquellas ventanas salieron sartenes, ollas, y hasta una lavadora. Yo les creo.

El día trasladó la lucha a los alrededores de la factoría, a los mismos lugares que hoy, 26 años después, abren los informativos. Barricadas en la carretera industrial, la que camina paralela a esa avenida en la que 100.000 personas dijeron no; cortes en las vías del tren; autobuses cruzados. Mientras, los compañeros del centro de Puerto Real, a unos pocos kilómetros de distancia, cerraban el único puente que entonces daba acceso a la ciudad. Aquel día se repitió otros muchos, y lleva repitiéndose más de 40 años en Cádiz. Los periodistas nos apostábamos en la atalaya que forma la muralla del final del barrio de Bahía Blanca. Y allí pasaban las horas, mirando a ratos a través de los objetivos de las cámaras de televisión. Pelotas de goma contra tornillos. No había otro olor en la ciudad que el de la goma quemada. Se vivieron también acciones simbólicas, como la cadena humana de trabajadores que se lanzó al mar y cortó con sus brazos entrelazados la bocana del puerto. No se podía parar, era eso o quedarse sin trabajo. 

Foto: Portada de ‘El País’ del 16 de septiembre de 1995.


Un mes menos un día después de aquella tarde en la que se asaltó la sede del Partido Socialista, la asamblea de trabajadores de Astilleros en Cádiz aceptó el acuerdo final que regularía la reconversión naval. El 80% votó a favor, el 10% en contra, y otro tanto se abstuvo. Todos conocían el texto literal del preacuerdo alcanzado en Madrid, se habían repartido muchas copias. El comité de empresa expresó entonces su “profundo agradecimiento a la presión ciudadana”, que “había conseguido el mantenimiento de la actividad naval de la factoría”.

Tras varios meses de negociación, y luchas constantes en la calle, no se cerró ninguna factoría de Astilleros. El acuerdo final mantuvo abiertos los nueve centros de la empresa y los despidos del primer plan del Gobierno, que eran 5.200, pasaron a ser 3.850 bajas, el 38,6% de la plantilla, todas mediante prejubilaciones y salidas voluntarias. Los prejubilados recibirían el 76% de su salario bruto durante dos años, y a partir de entonces tendrían una actualización anual del 2,5%. Además, se les aplicaría la Ley de Industria, como se había hecho con la reconversión siderúrgica, una cuestión irrenunciable para los sindicatos: el Estado y Astilleros debían complementar las cotizaciones a la Seguridad Social de los prejubilados hasta la edad legal de jubilación. 

En la década anterior a aquel verano de 1995, la construcción naval había perdido 27.000 empleos, de 37.000 a los apenas 10.000 con los que se llegó a aquel año. Tras la nueva reconversión, quedaron pocos más de 6.000. 

Ahora la ciudad se vuelve a levantar. Lo ha hecho antes en estos más de 25 años. Siempre por lo mismo, por el futuro de una Bahía a la que todos condenaron a no tener futuro. Desde el martes 16 de noviembre, las más de 20.000 personas que trabajan en Airbus, Navantia, Alestis, Acerinox o Dragados están llamadas a una huelga general tras la falta de acuerdo entre los sindicatos y la Federación de Empresarios del Metal de Cádiz. No hay mayoría para renovar el convenio colectivo del sector del metal. En el fondo, es el abandono antiguo, y constante. Y ​​un 23,16% de paro en la provincia, siempre a la cola de España.

Cuando escuchen o lean que son un puñado de violentos, piensen en esos cientos de trabajadores que en 1995 consiguieron mantener sus trabajos y los de muchos otros. Y en que sin sus luchas, las de ellos y las de tantas y tantos otros, no existirían derechos laborales.

En aquellos días apareció una pintada sobre uno de los muros de la carretera industrial de Cádiz. No sé cuánto tiempo estuvo allí. En mi cabeza aún sigue. Símbolo de una época. Símbolo de que en ese sur, al final de Europa, ni unos ni otros han querido nunca mirar. Negro sobre blanco: “Felipe cabrón”.

Fuente: https://ctxt.es/es/20211101/Politica/37903/cadiz-astilleros-protestas-1995-felipe-gonzalez.htm

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La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha sido el perro guardián del gran capital fósil. [De zorras zorrerías. Y si la zorra se pone la gorra de guardiana del gallinero más zorra todavía y mayores y más sonadas zorrerías. Pero vamos a ver, hermanos y hermanas todos y todas (que del lenguaje inclusivo/inclusiva no me puedo olvidar); cuñados/cuñadas, primos/primas y demás familia/familio y tal/tol. Por Cristo Bendito, amén Jesús y por todos los santos, incluyendo a los que estén en trámite de serlo, de por tierra mar y aire, sin olvidar a los que puedan estar de vacaciones, cómo podemos ser tan piruletes para estar esperando que del capitalismo salgan propuestas alternativas para la sustitución del capitalismo. A ver, Cristo mío, ¿me puedes decir qué te he hecho yo para que me trates así? Como para comer cerillas y cagarlas encendias, ¿o no? ]

  

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha sido el perro guardián del gran capital fosil

AIE: Perro guardián de los fósiles


Daniel Tanuro

El Viejo Topo

12 julio, 2021 



Desde sucreación en 1948, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha sido el perroguardián del gran capital fósil. A pesar de las advertencias de loscientíficos, durante décadas, ha continuado elaborando imperturbablementedocumentos que dejan a las multinacionales de la energía hacer lo que quierany, por tanto, conducen directamente a la transformación de la catástrofeclimática en un cataclismo. Ahora, sin embargo, la Agencia ha elaborado uninforme especial en el que pide una reducción severa y muy rápida de lacombustión de carbón, petróleo y gas natural[1]. Como parte del Acuerdo de París, la AIE pide un «cambio radical» hacia un sistema energético dominado en gran medida por las energías renovables. De repente, admite que es la única manera de salvar la distancia entre los compromisos de los gobiernos y la trayectoria a seguir para alcanzar «cero emisiones netas» en 2050, con una probabilidad del 50 % de no superar los 1,5°C de calentamiento.

Se confirma un punto de inflexión

El giro en eldiscurso es indiscutible y no será en vano, porque la AIE influye mucho en laspolíticas energéticas nacionales. ¿Cómo se puede explicar esto? Este informe esuna señal adicional y especialmente significativa del hecho de que los círculosdominantes del gran capital y sus dirigentes políticos ya no pueden negar la gravedad del cambio climático en curso, sus efectos bumerán sobre losbeneficios y… el gran riesgo de pérdida de legitimidad sistémica que conlleva,en primer lugar, entre los jóvenes. La reorientación simbolizada por el apoyo de Joe Biden al acuerdo de la COP21 no es, pues, un fenómeno aislado. La crisis provocada por la pandemia está acelerando el movimiento enfrentando a los responsables a elegir sobre qué tipo de recuperación. En los próximos meses, sobre todo en la COP26, les veremos lanzarse a hacer una serie de promesas ambiciosas, destinadas a ecologizar la economía mediante las leyes del mercado. La AIE les está dando munición. Sus propuestas, afirma, permitirían salvar el clima (sin superar temporalmente los 1,5º, según la AIE), impulsar el crecimiento del PIB (un 4% anual, según la AIE), reducir el consumo mundial de energía (un 8%), crear 25 millones de empleos netos y reducir la pobreza (acceso universal a la energía en 2030), etc. Los gobiernos encontrarán en ellas algo de lo que presumir, será un verdadero festival de ecoblanqueo y de recuperación. El mensaje implícito es: os hemos escuchado, no os preocupéis, la situación está bajo control. En realidad, la situación está menos que nunca bajo control, como demuestran en particular -¡un entre otros, por desgracia!- el nuevo estudio que estima que la capa de hielo de Groenlandia está a punto de desintegrarse[2], la carrera por acaparar los recursos fósiles en el Ártico[3] y el continuo aumento de las emisiones mundiales, impulsado en particular por China[4]. En este contexto, los movimientos sociales deben denunciar los discursos tranquilizadores y desconfinar con fuerza la lucha contra el cambio climático. Aquí, la responsabilidad de los sindicatos es particularmente grande, porque las promesas de creación masiva de empleo a través de la transición justa a la AIE pretenden encadenarlos al capitalismo verde.

Un calendario radical

La radicalidadde las propuestas de la AIE para reducir el uso de los combustibles fósiles esinnegable. El calendario de medidas que hay sobre la mesa es bastante claro:

  • 2021: prohibir el seguir explotando nuevos yacimientos de petróleo y gas, la apertura de nuevas minas de carbón, la ampliación de minas de carbón existentes y el permiso para construir nuevas centrales eléctricas de carbón;
  • 2025: prohibir el seguir vendiendo calderas de combustibles fósiles;

  • 2030: eliminar gradualmente el carbón en las economías avanzadas; instalar 1020 GW de capacidad solar y eólica cada año; lograr un 60% de vehículos eléctricos en las ventas de coches nuevos; lograr la neutralidad del carbono en todos los edificios nuevos;

  • 2035: 100% de generación eléctrica sin emisiones en todas las economías avanzadas; poner fin a las ventas de coches con motor de combustión interna; el 50% de los nuevos camiones serán eléctricos;

  • 2040: cierre en todo el mundo de todas las centrales eléctricas de carbón y petróleo; lograr el 100% de generación eléctrica con cero emisiones netas; en la aviación, lograr el 50% de combustibles de bajas emisiones;
  • 2045: el 50% de las necesidades de calefacción se cubriránn con bombas de calor;

  • 2050: el 70% de la electricidad procederá de la energía solar y eólica; el 85% de los edificios se adaptarán al cero carbono; más del 90% de la producción industrial pesada (cemento, acero, petroquímica) será en base a emisiones bajas.

El alcance total del cambio en el discurso de la AIE se verá en el hecho de que su escenario de emisiones netas cero (NZE) es más ambicioso que la mayoría de los escenarios recopilados por el IPCC en su informe especial de 1,5°C (2018). En el caso de los sectores de la energía y la industria, por ejemplo, las emisiones previstas por la NZE en 2040 son inferiores a las emisiones previstas en ese momento en la mayoría de los escenarios del IPCC. Lo mismo ocurre con la cantidad de energía que se seguiría produciendo a partir de los combustibles fósiles en 2050: en los escenarios del IPCC sin (o con un pequeño) rebasamiento del límite de calentamiento de 1,5 °C, era de 184 exajulios[5]; la NZE de la AIE está muy por debajo de eso: 120 exajulios de energía de combustibles fósiles. Carbon Brief comparó esta cifra con la que Shell planteó en su escenario «Sky 1,5ºC» (otro ejercicio de ecoblanqueo): la multinacional apostaba, para 2050, por la posibilidad de seguir produciendo 375 exajulios de energía a partir de combustibles fósiles (incluyendo 115 exajulios de gas natural). Esto es tres veces más que en el escenario NZE de la AIE[6].

Las empresas petroleras y de otros combustibles fósiles parecen un tanto sorprendidas de que la AIE, por una vez, no les baile el agua. En este sentido, el Financial Times recoge las palabras de Dave Jones, analista del centro de estudios climático Ember. Dijo que el llamamiento de la AIE a detener inmediatamente las nuevas exploraciones de petróleo y gas era «extremadamente sorprendente dada la historia de la agencia. Creo que nadie esperaba esto de la AIE. Se trata de un gran cambio de rumbo por su parte. Siempre ha sido muy favorable a los combustibles fósiles, por lo que idear algo así es simplemente increíble. Es realmente una puñalada a la industria de los combustibles fósiles”. Llamarlo «puñalada» es probablemente una exageración, pero el hecho de que el calendario de la AIE se centre principalmente en las restricciones y prohibiciones de producción no hace felices a los gigantes de la energía. El gran jefe de Shell, Ben van Beurden, no lo ocultó. En la reciente junta anual de accionistas, dijo que la forma de reducir las emisiones sería «centrarse en el consumo, no en la producción». Por su parte, dijo, Shell seguirá perforando en las zonas donde tiene su sede, como el Golfo de México. «Para satisfacer la demanda», por supuesto…[7] ¡Gracias patrón!

«Neutralidad del carbono» significa «beneficio antes que clima»

Dicho esto, el movimiento climático cometería un error monumental si decidiera aplaudir el escenario de emisiones netas cero de la AIE, o lo considerara «un paso en la buena dirección». ¿Por qué? Porque es un escenario de «cero emisiones netas», y «cero emisiones netas» no significa «cero emisiones». «Cero emisiones netas» -también conocida como «neutralidad del carbono»- es la formula que adoptaron los gobiernos en los acuerdos de París, para ocultar un enorme juego de manos. Éste juego consiste simplemente en no respetar la trayectoria de reducción de emisiones necesaria para mantenerse por debajo de 1,5°C (o incluso por debajo de 2°C), reducir las emisiones sólo en la medida en que sea compatible con el beneficio capitalista (por tanto con el sacrosanto crecimiento del PIB), y… esconder la diferencia bajo la alfombra mediante una serie de subterfugios. Salvo Bolsonaro y algunos otros fascistas negacionista del cambio clima, la mayoría de los gobiernos del mundo están tratando de engañar a la gente con esta retórica de «neutralidad del carbono», cuando en realidad, esta supuesta neutralidad significa «no toques mi crecimiento», «el beneficio antes que el clima».

Joe Biden se puso a la cabeza del pelotón organizando su cumbre sobre el clima y anunciando solemnemente que Estados Unidos sería «neutro en carbono» para 2050. Casi todos los demás siguen el ejemplo[8]. ¿Por qué? Porque, por un lado, se trata de salvar la tambaleante legitimidad del capitalismo y, por tanto, su estabilidad social. Y, por otro lado, porque está en juego una apuesta económica colosal: el mercado de las tecnologías limpias o bajas en carbono que están destinadas a sustituir en gran medida a los combustibles fósiles (en gran medida, pero no del todo, volveré sobre ello). En la mente de estos gobiernos y de los grupos capitalistas a los que representan, la COP26 será la gran puesta en escena en la que intentarán llegar a un acuerdo sobre esta política, un acuerdo entre bandidos, en el que obviamente cada uno intentará hacer lo menos posible… mientras da la impresión de que hace más que los demás…

Los subterfugios del capitalismo verde

Los subterfugios del capitalismo verde para esconder bajo la alfombra la diferencia entre lo que hay que hacer para detener la catástrofe y lo que se puede hacer para limitarla dentro del marco capitalista son de varios tipos. Recordemos las principales[9]:

  • Desplegar «tecnologías de emisiones negativas» (NET): máquinas y dispositivos que retiran el carbono de la atmósfera y lo almacenan bajo tierra (sin garantía de que no vuelva a salir de forma masiva algún día). Esto se llama captura y secuestro de carbono (CCS).

  • Combinar estas RTE y la CCS, por ejemplo utilizando la Bioenergía con Captura y Secuestro de Carbono (BECCS): en lugar de carbón, quemamos biomasa que crece absorbiendo CO2, capturamos este CO2 y lo almacenamos bajo tierra. A largo plazo, la concentración atmosférica de CO2 debería disminuir. El problema son las enormes superficies necesarias para cultivar la biomasa.

  • Diversificar el discurso hablando no sólo de energía libre de carbono, sino también de energía baja en carbono o baja en emisiones. Hace ya varios años que el IPCC se plegó a los nucleócratas: como resultado, la energía atómica se clasifica ahora oficialmente como baja en carbono. El mismo proceso está en marcha para el hidrógeno azul, es decir, el obtenido a partir del gas natural (que emite CO2).

  • Aumentar la absorción natural de CO2 a través de la fotosíntesis (plantamos grandes cantidades de árboles…, sin pensar en el impacto sobre la biodiversidad, ni en el hecho de que la absorción sólo durará unas décadas… ¡y sin tener en cuenta las emisiones en caso de incendios forestales!).

  • Comprando los llamados derechos de emisión de las inversiones supuestamente limpias, o del acaparamiento de bosques en el Sur (en detrimento de las poblaciones locales, especialmente de los pueblos indígenas)…, cuando muchos estudios han demostrado que la mayoría de estos derechos no se corresponden con reducciones reales de emisiones.

  • Poner en órbita partículas que reflejen la radiación solar en el espacio (geoingeniería). Esta es la peor de todas estas soluciones de aprendiz de brujo, porque puede ser utilizada para la geoestrategia de las grandes potencias; además, no reduce la cantidad de COen la atmósfera (por lo que la acidificación de los océanos continuará). De momento parece descartada, pero volverá a surgir cuando veamos que los otros subterfugios anteriores no detienen la catástrofe.

El diablo está en los detalles

El plan NZE de la AIE es una plasmación sistemática de esta política, vinculada a una agenda a ponerla en práctica. El hecho de que este plan moleste a algunos intereses establecidos del capital fósil no lo convierte en una alternativa aceptable para la humanidad. Esto queda muy claro cuando se observan las diversas implicaciones concretas del escenario. Como se suele decor, el diablo está en los detalles:

  • La cuota de la energía nuclear en el mix energético mundial se duplicará con creces de aquí a 2050 (de 29 EJ en 2020 a 61 EJ en 2050), sobre todo en el Sur; la energía nuclear será entonces la segunda fuente de electricidad más importante después de las renovables (alrededor del 10% del mix energético); según la AIE, «las naciones deben (sic) actuar rápidamente para prolongar la vida de las centrales nucleares existentes o desarrollar otras nuevas».

  • La AIE destaca que las energías renovables se convertirán en la principal fuente de energía en 2035… Pero este dato tiende a ocultar otro: en 2050, según NZE, algo más de una quinta parte de la energía mundial seguirá siendo de origen fósil, sobre todo para alimentar las cementeras, la industria siderúrgica y la petroquímica.

  • Una quinta parte de los fósiles es obviamente mejor que cuatro quintas partes (que es la cuota actual). Esto reduce las emisiones globales anuales de COde 36 Gt a 7,6 Gt. Pero, para respetar las emisiones netas cero, estos 7,6 Gt deben ser capturados para ser inyectados en el subsuelo (en depósitos cuya estanqueidad no se puede garantizar, repitámoslo).

  • El uso de la biomasa se multiplicará por seis en 2050: producirá 102 exajulios de energía (Nota: esta cifra es superior al límite de sostenibilidad de este uso de la biomasa, fijado por el IPCC en 100 exajulios). Una parte importante de la electricidad producida por la combustión de carbón se producirá mediante la combustión de biomasa con captura y secuestro de carbono (es decir, BECCS); de este modo, se añadirán 1,3 Gt de CO2 al año a las 7,6 Gt que se inyectarán en el subsuelo debido al uso de la CCS en la industria.
  • Este aumento de la cuota de biomasa exigirá un incremento de la superficie dedicada a los cultivos energéticos (la AIE aboga en particular por los cultivos industriales de rotación corta, como los sauces y el miscanthus). Esto requeriría un aumento de 330 millones de hectáreas (Mha) a 410 Mha (un aumento del 25%). Esto equivale a casi un tercio de las tierras agrícolas de cultivo permanente (1.500 Mha). Por tanto, la presión aumentará gravemente sobre la biodiversidad, los recursos hídricos y el uso del suelo. Desde el punto de vista social, los más débiles (las comunidades campesinas y los pastores, en particular) se llevarán la peor parte[10].
  • Las energías eólica y solar serán los pilares de las energías renovables, mediante la construcción de gigantescos parques (¡porque la concentración y apropiación capitalista de estos recursos naturales gratuitos son una condición para el exceso de beneficios de las multinacionales!). El objetivo, en el caso de la energía solar, sería instalar el equivalente al parque actual cada día en 2030, y aún más en los años siguientes. Eso no es todo: la cuota de hidroelectricidad se duplicará de aquí a 2050. La AIE no lo especifica, pero cabe suponer que se basa principalmente en la construcción de grandes presas. Sin embargo, estas presas no son una fuente renovable (se llenan de sedimentos con el tiempo). ¿Si la energía nuclear puede llamarse baja en carbono, ¿por qué las presas gigantes no pueden llamarse renovables?

  • La cuota de hidrógeno bajo en carbono debe multiplicarse por dieciséis en 2030 y por cincuenta y siete en 2050 (¡!) para alcanzar el 13% de la energía final en 2050. Según el plan de la AIE, la mitad de este hidrógeno en 2030 deberá ser verde, es decir, producido por electrólisis del agua (o a partir de otras fuentes -algas, por ejemplo- que no emitan CO2). La cuota de hidrógeno verde aumentaría hasta el 62% en 2050. Suponiendo que estos objetivos sean alcanzables (lo cual es muy poco probable, ya volveré sobre ello), el resultado es que el 38% del hidrógeno bajo en carbono se produciría con emisiones de CO2. Pero ya conocemos la solución de la AIE: captura-secuestro, ¡hop!

Disimular la superación de 1,5°C

Incluso con el máximo despliegue de subterfugios de emisiones netas cero gracias a los milagros de la tecnología, la realización del escenario de la AIE está lejos de ser obvia…, especialmente desde el punto de vista tecnológico. A este respecto, la Agencia distingue dos fases. Hasta 2030, dice, existen las tecnologías necesarias para la NZE. Pero más allá de 2030, aunque se espera que la CCS y el hidrógeno verde desempeñen un papel fundamental, el 55% de las reducciones de emisiones acumuladas que se atribuyen a estas tecnologías se encuentran actualmente sólo en fase de demostración o incluso de prototipo. En resumen, no hay certeza de que vaya a funcionar. Además, como hemos visto, los objetivos a alcanzar, en particular, en materia de despliegue de energía solar y eólica y de aislamiento y renovación de edificios son extremadamente restrictivos. Incluso sin salir de la lógica capitalista, para alcanzarlos sería racional apoyarse en la planificación pública, en las inversiones públicas, en el desarrollo del sector público, en la investigación pública y en una verdadera participación ciudadana. Pero la AIE no se ocupa de esto. Para la AIE, la participación ciudadana significa que los gobiernos ofrecen incentivos y limitaciones para guiar al consumidor. En cuanto a los capitalistas, no tienen que preocuparse demasiado; el escenario NZE se basa en dos principios neoliberales: la neutralidad tecnológica (las tecnologías se implantan en función de los costes, según las leyes del mercado, los costes de la investigación son para la comunidad, los beneficios para el sector privado), por un lado, y la transición ordenada (que evita al máximo la destrucción de capital antes de la amortización) por otro[11].

Es hora de desconfinar nuestras luchas

Nos encontramos típicamente en la lógica de culpabilización/represión del neoliberalismo autoritario, tal y como se aceleró en la respuesta a la pandemia. En el escenario de la AIE, esta lógica se une a la apuesta, característica del capitalismo, por la llegada providencial de un deux ex machina tecnológico. Pero esta vez, es muy probable que el deus ex machina no llegue a tiempo. Esto está muy claro en el debate sobre el hidrógeno: su producción por electrólisis del agua sería efectivamente una solución verde, pero los costes son extremadamente elevados. De hecho, debido a la neutralidad tecnológica, los capitalistas recurrirán al hidrógeno azul [12]. En otras palabras: el Cero Emisiones Netas de la AIE no es un escenario que evite superar temporalmente los 1,5°C. Es más bien un intento de ocultar el hecho de que: 1°) esta superación es inevitable si la humanidad no rompe con el mercado neoliberal y el productivismo capitalista; y 2°) esta superación, lejos de ser sólo temporal tiene, por el contrario, grandes posibilidades de sumir a la humanidad en un desastre de proporciones inimaginables.

¡Sí, es hora, es hora ya de desconfinar nuestras luchas! Por ejemplo, respondiendo al llamamiento de «Komité Centrales», esta coalición (de la que forma parte Gauche Anticapitaliste) que, en Bélgica, rechaza tener que elegir entre la peste de las centrales nucleares y el cólera de las centrales de gas.[13]

Notas

[1] https://www.iea.org/reports/net-zero-by-2050

[2] https://www.theguardian.com/environment/2021/may/17/greenland-ice-sheet-on-brink-of-major-tipping-point-says-study

[3] https://www.latribune.fr/entreprises-finance/industrie/energie-environnement/conseil-de-l-arctique-l-affrontement-attendu-entre-etats-unis-et-russie-debute-ce-mercredi-soir-884981.html

[4] https://www.carbonbrief.org/analysis-chinas-carbon-emissions-grow-at-fastest-rate-for-more-than-a-decade

[5] valor medio

[6] Carbon brief, 18/5/2021, https://www.carbonbrief.org/iea-renewables-should-overtake-coal-within-five-years-to-secure-1-5c-goal?fbclid=IwAR2xvyEpMYVoI6G8zHxKSx-QZeUM4EGx_FlkOdMAiII36oz34fJMW7C_v34

[7] Finantial Times, 18/5/2021

[8] A veces de manera cómica: el primer ministro japonés, por ejemplo, ha hecho un compromiso completamente improvisado de reducir las emisiones del 26% en 2030 al 46%. Asombro en el archipiélago, donde ningún político había mencionado aún este objetivo … https://korii.slate.fr/et-caetera/climat-energie-promesses-japon-co2-panique-experts-centrales-reacteurs-nuclear

[9] Para una presentación más detallada, ver : Tanuro, Daniel (2020) Demasiado tarde para ser pesimitas. Barcelona: Sylone-viento sur.

[10] Se destinan más de 3000 Mha al pastoreo del ganado. El sentido común ordenaría un ataque a la industria de la carne, pero es un lobby poderoso; En la lógica capitalista de la AIE, será más fácil apoderarse de las tierras de los pueblos pastores nómadas que a menudo no tienen título de propiedad bajo la ley burguesa.

[11] Designdas por la expresión stranded assets

[12] La política de la Comisión Europea es significativa en este tema: se encuentra frente a los lobbies fósiles que quieren producir hidrógeno a partir de fuentes fósiles –emitiendo CO2 – y que engañan a la opinión pública repitiendo que la combustión de hidrógeno gaseoso solo produce agua –lo cual es correcto pero oculta el CO2 producido en la fabricación de hidrógeno.

[13] Ver la primera acción propuesta para el 20 de junio contra el proyecto de central en Manage: https://www.facebook.com/events/922852554946047/?ref=newsfeed

Fuente: Gauche AnticapitalisteTraducido por Viento Sur.

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Carta a Alejandro II. [León Tolstói]


Tal día como hoy de 1910 fallecía el gran escritor y pensador León Tolstoi. Crítico severo del poder y los ejércitos, sus ideas pacifistas no encajaron en los movimientos intelectuales, políticos y sociales de finales del XIX y principios del XX.


Carta a Alejandro II

 

León Tolstói

El Viejo Topo

20 noviembre, 2021 



Moscú, 22 de agosto, 1862

Su Majestad: El 6 de julio un oficial superior de gendarmes acompañado de las autoridades locales fue a mi posesión en mi ausencia. En mi casa habitaban durante las vacaciones mis huéspedes, unos estudiantes, maestros rurales del distrito judicial que yo administraba, mi tía y mi hermana. El oficial de gendarmes comunicó a los maestros que estaban arrestados, y requirió sus efectos y papeles. El registro duró dos días; se registró: la escuela, los sótanos y los almacenes. Según el oficial de gendarmes, no se halló nada sospechoso.

Aparte del agravio inferido a mis invitados, se creyó necesario ofendernos a mí, a mi tía y a mi hermana. El oficial de gendarmes registró mi gabinete, que entonces estaba como dormitorio de mi hermana. Al preguntársele sobre qué base actuaba así, el oficial de gendarmes declaró que lo hacía por mandato imperial. La presencia de soldados de la gendarmería y de los funcionarios que le acompañaban confirmaban sus palabras. Los funcionarios se presentaron en el dormitorio de mi hermana no dejaron sin leer ni una sola correspondencia ni un solo diario y, al marcharse, declararon a mis huéspedes y familiares que quedaban libres, y que no se había encontrado nada sospechoso. Por tanto, ellos eran también nuestros jueces y de ellos dependía el acusarnos de sospechosos y privarnos de libertad. No obstante, el oficial de gendarmes dijo además que su marcha aún no debía tranquilizarnos del todo, y advirtió: cualquier día podemos regresar.

Me parece indigno asegurar a Su Majestad lo inmerecido del agravio que se ha cometido. Todo mi pasado, mis relaciones, mi franca actividad a la vista de todos en el servicio de las armas y en la instrucción pública y, por último, la revista, en la que van expresadas todas mis íntimas convicciones, hubieran demostrado -sin tener que emplear medidas que destruyen la felicidad y el sosiego de las personas- a cualquiera que se interese por mí, que yo no puedo ser conspirador, redactor de octavillas, asesino o incendiario. Aparte del agravio, de la sospecha sobre el delito, además del oprobio ante el juicio de la sociedad y del sentimiento de eterna amenaza bajo el que estoy obligado a vivir y conducirme, esa visita me ha comprometido de lleno ante la opinión de la gente, que yo estimaba, había ganado con los años y me era del todo necesaria para la actividad elegida por mí: la fundación de escuelas para el pueblo.

De acuerdo al sentimiento propio de todo hombre, yo busco a quién culpar de lo que ha sucedido conmigo. Yo no puedo culparme: me siento con más razón de la que nunca tuve; no conozco al falso delator, ni puedo inculpar a los funcionarios que me juzgaron y ofendieron: ellos repitieron continuamente que no lo hacían por su voluntad, sino por mandato imperial.

Para continuar siempre igual de justo respecto a mi gobierno y a la persona de Su Majestad, ni puedo ni quiero creerlo. Pienso que no puede ser designio de Vuestra Majestad el que los inocentes hayan de ser castigados y los justos vivan de manera constante con el temor de la ofensa y el castigo.

Me dirijo a Vuestra Majestad para conocer las razones de todo ello. Sólo ruego que se elimine toda posibilidad de que sobre el nombre de Su Majestad vaya a caer el reproche de injusticias y que sean, si no castigados, sí fustigados los culpables del abuso de tal nombre y dignidad.

Leal súbdito de Vuestra Majestad,

CONDE LEON TOLSTOI

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Piden que Rajoy sea detenido si este se niega a declarar en Andorra por la Operación Catalunya. [Aguanta, Luis, aguanta. ¡Jope! Hay que ver el aguante que tiene el Luisillo este. Punto]

 

Piden que Rajoy sea detenido si este se niega a declarar en Andorra por la Operación Catalunya

 

Indurgente.org. /19  noviembre 2021

 


La petición parte de la entidad de juristas Drets y l’Institut de Drets Humans d’Andorra. Efectivamente, esta ha pedido a la jueza de Andorra que investiga el caso sobre la presunta extorsión a Banca Privada de Andorra (BPA), enmarcada dentro de la Operación Catalunya, que cite a declarar a los querellados Mariano Rajoy, Cristóbal Montoro y Jorge Fernández Díaz además de otros miembros de la antigua cúpula de Interior. Si la petición no fuera atendida la petición será otra muy distinta: que se dicten órdenes de búsqueda y captura internacional a través de la Interpol contra ellos.

Asegura Drets i l’Institut de Drets Humans d’Andorra que lo que pretenden es que la justicia determine qué papel tuvo el Gobierno de Rajoy y el de Andorra en la liquidación de BPA y las presiones para conseguir las cuentas bancarias de la familia Pujol, Artur Mas y Oriol Junqueras.

Cabe recordar que la jueza admitió en octubre del 2020 la querella presentada por los delitos de falsedad de documento y coacción de órganos constitucionales contra el ex presidente español y líder entonces del PP.

También al ex ministro Fernández Díaz lo consideran autor de un delito de amenazas, coacciones, extorsión y chantaje, junto con el ex secretario de Interior Francisco Martínez Vázquez y el exdirector general de la Policía, Ignacio Cosidó.

Está por ver cómo reaccionan Rajoy y compañía y cómo reacciona la juez en caso de que estos no declaren en Andorra.

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La OTAN plantea trasladar las armas nucleares desde Alemania y desplegar...