jueves, 28 de marzo de 2019

SIRIA, LA ACCIÓN MILITAR HUMANITARIA, Y QUE NO ME LO DISCUTA NADIE, PORQUE NO HAY NADA MÁS HUMANAO QUE MATAR HUMANOS, BICHOS, PLANTAS, FETOS DE EMBARAZADAS, ETC, PORQUE ESTO ES LO QUE HAN HECHO LOS MILITARES EN SIRIA, NO?




 (La foto, que es de Siria, puede ser tomada, no obstante, como referencia espiritual para los que promueven y apoyan la acción humanitaria del capital USA y comparsa en Venezuela que encabeza, hablando desde el punto de vista titiritero, Guaidó, al que los venezolanos llaman guevón, el presidente que sin ser presidente preside nada, excepto una potencial matanza entre trabajadores venezolanos)

lemonde.fr  
Siria

Tras ocho años de guerra, la imposible reconstrucción

Benjamin Barthe
Viento sur
20.03.2019

Tras ocho años de un conflicto que ha amputado al país la mitad de su población, Bachar Al-Assad permanece en el poder. En un contexto de desencanto en su propio campo, ahora debe realizar una guerra económica.

Fue el momento álgido del desencanto de la oposición siria. En diciembre de 2016, las y los anti-Assad perdían Alepo y comprendían que su sueño de derrocar al régimen no se realizaría. Un poco más de dos años han pasado desde entonces y la desilusión ha cambiado de campo. La metrópolis plurimilenaria, antiguo pulmón industrial de Siria, es hoy la capital de la amargura lealista.

Rodeada de ruinas, roída por las penurias, aislada del resto del país, Alepo languidece. “Se nos ha dicho que hemos ganado la guerra pero, ¿dónde están los frutos de la victoria? ¿Qué futuro se nos prepara?” masculla un hombre de negocios alepino que viaja entre Líbano y Siria y que, como la mayor parte de las fuentes interrogadas para este artículo, ha insistido en permanecer en el anonimato, por miedo a las represalias de las autoridades.

La reconstrucción de la prestigiosa ciudad levantina, devastada por cuatro años de combates, ha comenzado con pasitos pequeños. La limpieza de los escombros ha permitido restablecer la circulación en el interior del casco viejo y de los barrios orientales en los que los rebeldes se habían hecho fuertes. Con la ayuda de las Naciones Unidas o bien de organizaciones de caridad, ciertos edificios que aguantaban aún en pie han sido arreglados.
En un edificio se ha reemplazado una puerta, en otro se ha estabilizado un balcón o una escalera, arreglado una brecha en la fachada, restaurado el escaparate de una tienda y arreglado las canalizaciones. Pero a falta de fondos para lanzar un amplio plan de reconstrucción, la mayor parte del este de la ciudad, destruida por meses de bombardeos aéreos, sigue siendo un campo de desolación.

“Hemos reencontrado nuestras vidas y en general la situación es buena”, asevera una empleada municipal que se esfuerza por guardar las apariencias. “Pero es cierto que la gente está decepcionada. Se carece de trabajo y de estabilidad. La electricidad solo funciona doce horas al día. La reapertura del aeropuerto [anunciada para 2017] se sigue haciendo esperar. Reconciliar nuestros recuerdos con el estado actual de la ciudad es muy difícil”.

Un salto hacia atrás de varias decenas de años

La falta de gas, un producto de primera necesidad durante el invierno alepino, a menudo riguroso, cristaliza el descontento de la población. Estas últimas semanas se han multiplicado fotos, acompañadas de un montón de comentarios indignados, de habitantes haciendo colas de varios centenares de metros para obtener una bombona.

“Los lealistas gruñen, no admiten que el gas, el gasóleo o el agua puedan faltar cuando los terroristas se han ido”, confíesa un hombre de negocios alauita (la confesión del clan Assad), que vive entre Beirut y Damasco. “No llegan a comprender que, en este guerra, todo el mundo ha perdido”.

El balance del conflicto, tanto humano como material, da vértigo. Se cuentan entre 300.000 y 500.000 las muertes, 1,5 millones de personas inválidas, 5,6 millones de refugiadas y 6,6 millones de desplazadas. El país ha perdido las tres cuartas partes de su producto interior bruto (PIB), que ha pasado de 60.000 millones de dólares (53.000 millones de euros) en 2010 a alrededor de 15.000 millones hoy.

Un tercio del parque inmobiliario ha quedado destruido o dañado. La economía ha dado un salto de varias decenas de años hacia atrás, en particular el sector agrícola, que ha conocido en 2018, su peor cosecha en tres decenios.

La factura de la reconstrucción está estimada en entre 200.000 y 400.000 millones de dólares. “Hay que acabar por comprender que la Siria de 2011 ya no existe”, dice la geógrafa francesa Leila Vignal. “Estamos ante un país que ya nada tiene que ver con lo que se ha conocido”.

Responder a las expectativas de la población

Los combates no han terminado completamente en Siria pero, desde un punto de vista político, la posguerra ha comenzado. La rebelión, desalojada en 2018 de los extrarradios de la capital y de la región meridional de Deraa, solo controla ya una pequeña región, alrededor de Idlib, en el noroeste del país. Este territorio sin gran valor, controlado por yihadistas de Tahrir Al-Cham, una emanación de Al Qaeda, está condenado a ser reconquistado, tarde o temprano, por el régimen y sus soportes ruso e iraní. Desde la caída de Alepo-Este, los padrinos árabes y occidentales de la oposición se han resignado al mantenimiento en el poder de Bachar Al-Assad.

El noreste de Siria escapa también a las fuerzas lealistas. La situación allí está en calma. Una parte de ese territorio, en la margen derecha del Eúfrates, está bajo el protectorado de hecho de Ankara, que lo gobierna a través de ex-rebeldes que han pasado a estar a sus órdenes.

Ligado a Moscú en el marco del proceso de Astana (un mecanismo de desescalada militar), y comprometido en un acercamiento silencioso con el poder sirio, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan no tiene ningún interés en relanzar las hostilidades.

La margen izquierda del río es dominio de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), la alianza kurdo-árabe que acosa a los últimos irreductibles de la organización Estado Islámico (EI). Dado que su protector americano parece querer abandonar su implicación en Siria, es probable que una vez aniquilados los residuos del califato, las FDS, dominadas por las y