domingo, 6 de diciembre de 2015

ESTADO ISLÁMICO: ¿QUÉ TERRORISTAS ANÓNIMOS CADA VEZ MENOS ANÓNIMOS FABRICAN A LOS ASESINOS TERRORISTAS MATERIALES QUE COMETEN LOS CRIMINALES ATENTADOS?


TERROR POR TODAS PARTES, HUMANIDAD EN NINGUNA

 

Rebelión
Jadaliyya.com
05-12-2015

 

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

 Seguramente sería más razonable esperar unas cuantas semanas y dejar que las emociones se asienten. Eso es lo que la decencia y la razón exigen. Como parisino de corazón, debería quedarme callado. Por desgracia, los halcones y los fascistas, los lobos y los belicistas, los chacales y los ministros no se sienten comprometidos con esos escrúpulos. No esperaron ni a que se enterraran los cuerpos o se secaran las lágrimas para empezar a gritar su furia. Claman por una dura venganza, por el cierre de fronteras, por una nueva ronda de medidas de seguridad de mano dura. Nos tienen rodeados.

Es imposible resumir en un artículo las múltiples dinámicas en funcionamiento en la escalada del terrorismo masivo que la pasada semana ha herido sucesivamente al Líbano y a Francia. Sin embargo, es necesario repetir los mismos hechos obvios una y otra vez, confiando en que un día los cínicos y los payasos que nos gobiernan encuentren el coraje necesario para poner fin al círculo vicioso.

Terror para todo el mundo

A diferencia de algunos delirantes expertos, debemos recordarnos a nosotros mismos que estos ataques no golpean a Occidente o Francia “por lo que son”, como Daniel Pipes sugirió una vez. Sin embargo, editorialistas del tres al cuarto, junto a respetados académicos como Jean-Pierre Filiu, propagaron esta idea tras los ataques del viernes 13. Algo que permite que los aduladores de la “democracia liberal”, del capitalismo competitivo y del farisaísmo occidental encuentren refugio en la comodidad de un esencialismo ingenuo. Por tanto, no hay razón para más debates: somos tan felices, libres y poderosos que no les queda más remedio que envidiarnos y odiarnos al mismo tiempo, lo que hace que esos supuestos expertos reproduzcan el desfasado esquema del “choque de civilizaciones”. El hecho de que algunos gobiernos hayan llevado muerte y destrucción por todo el mundo perpetrando bombardeos policiales e imprecisos ataques con aviones no tripulados no tiene nada que ver con este resentimiento.

Más allá del hecho de que “Occidente” no exista como unidad política y del largo historial de actos violentos cometidos por muchos gobiernos, esta idea niega otro hecho obvio: el infernal ciclo de terrorismo y contraterrorismo se ha extendido mucho más allá de la supuesta confrontación “Oriente-Occidente”. Los combatientes nigerianos de Boko Haram, que secuestran, masacran y se inmolan, aunque pueden pretender luchar contra la educación al estilo occidental responden sin embargo a una amplia gama de dinámicas políticas y económicas locales. Matan a otros nigerianos cuyo supuesto “estilo de vida” tiene mucho menos que ver con el mío que el de un burgués en Doha.

Le Monde encuentra una complacencia escandalosa en describir una Francia que tiene el privilegio de ser el foco del odio yihadista. Nosotros –los galos laicos- deberíamos pensar por tanto que somos un tipo de víctimas diferentes de los libaneses que murieron en una barriada chií en Beirut, los doscientos rusos del Sinaí o los ciento y pico manifestantes de izquierdas en Ankara. Pero nuestras “democracias liberales” no son el principal objetivo de los yihadistas. Desde la insurrección en Iraq a su divorcio de Al-Qaida, la genealogía de Da’esh demuestra que el extremismo antichií es la base de la ideología de la organización. Antes de eso, el trágico resultado de la violencia takfiri en Argelia demuestra que va principalmente dirigida contra aquellos que han sido calificados de apóstatas. ¿Cuántas veces tendremos que repetir que la inmensa mayoría de esos ataques se dirigen contra los musulmanes a fin de poner fin a esta vieja sintonía del odio contra lo occidental?

Nuestros monstruos, nuestra responsabilidad

Y más problemático aún