sábado, 19 de septiembre de 2015

LABORDETA: CINCO AÑOS AUSENTE Y SIN EMBARGO, PRESENTE

LABORDETA. CINCO AÑOS VIVIENDO CON NOSOTROS SIN ESTAR CON NOSOTROS

RUSIA: COMPETENCIA ENTRE CAPITALISTAS


El papel de Rusia en el orden mundial

El estado de las cosas para el septiembre de 2015


Josetxo Ezcurra / Rebelión

Rebelión
Interunion.info
18.09.2015

Traducido del ruso por Arturo Marián Llanos


En más de una ocasión he dicho que después de la derrota de la URSS, Rusia se había convertido en el Estado imperialista de "Tercer orden". Ya lo era con los zares, por lo que Lenin dijo que Rusia era "el eslabón más débil dentro de la cadena de la explotación imperialista". Eso quiere decir que su clase dirigente (la así llamada "élite") parasita sobre su población y la renta natural del territorio "nacional" que ocupa. Después de llevar a cabo el "termidor" contrarrevolucionario Stalin aumentó el estatus del imperio soviético hasta el nivel de "Segundo orden"- la nomenklatura comenzó a parasitar (y no económica, sino políticamente, lo que era mucho más fuerte) sobre el movimiento contestatario mundial y más tarde sobre el campo socialista y los países satélites del Tercer mundo. Derrotada en la guerra fría Rusia ocupó dentro de la Pax Americana el estatus algo superior al de los antiguos países de "Tercer orden" Japón y Alemania, que fueron derrotados en una guerra caliente y convertidos en desprovistos de soberanía territorios administrativos (países objetos). Rusia obtuvo el estatus (muy relativo) de "socio menor", por supuesto totalmente controlado - ¡el famoso "permanecer de rodillas"! (propaganda putinista afirmaba que en 1991 con Yeltsin Rusia fue puesta de rodillas por los Estados Unidos, pero que con Putin a partir de los 2000 comenzó a levantarse - N. del T.). Pero lo específico de las potencias de "Tercer orden" es que su "élite" no puede dejar de esforzarse por ascender al nivel de las potencias de "Segundo orden". Y este nivel permite parasitar aunque sea sobre una parte del espacio internacional, es el nivel de Francia y Gran Bretaña, así como de la antigua URSS.

El Orden Mundial (¡no confundirlo con el Sistema!) no puede permitir que los parásitos de formato nacional aspiren al estatus imperialista supranacional. No era para eso para lo que rebajaban la URSS del "Segundo orden" al "Tercero". No obstante Kremlin debía hacer el intento: históricamente estaba escrito. No tuvo suficientes fuerzas, y no podía tenerlas: ¡al igual que hace cien años la burguesía compradora ha pretendido jugar en la liga que no le corresponde!

Después de la anexión de Crimea Rusia ha perdido el estatus de "socio menor" que, pese a su carácter ficticio la élite lumpen rusa valoraba muchísimo dentro de su esquizofrenia tan específica. Las sanciones y el aislamiento diplomático lenta, pero sistemáticamente convierten a la "3ª Roma" frustrada (cuando Crimea metafóricamente sustituye a Constantinopla y los estrechos) en el país-objeto.

La clase dirigente rusa está dispuesta a ponerse de nuevo urgentemente de rodillas, sin anunciarlo dentro del país, pero de eso ya nada. Los Estados Unidos no están dispuestos a retroceder sin más. Antes Kremlin derrotado, desideologizado, prooccidental, (el socio menor) era necesario para que los descontentos de este mundo lo tuvieran claro: no hay nada que hacer ¡no existe alternativa! En primer lugar, para los Estados Unidos, lo debía de tener claro Europa... Pero ahora sucede al revés: "el chinche que ha rugido" le hace falta a los Estados Unidos para reunir bajo su bandera a todas la fuerzas antiestadounidenses. A Rusia, que ha dejado de ser el socio para convertirse en el simple ejecutor de trabajos sucios al servicio del padrino, la están preparando para el papel del Pope Gapón que se pondrá a la cabeza del movimiento contestatario mundial para llevarlo a ninguna parte. (El Pope Gapón fue un famoso agente-provocador cuya actuación fue clave en la primera revolución rusa de 1905 - N. del T.).

Para muchos observadores dentro de Rusia queda cada vez más claro que el "levantarse de estar de rodillas" tras el "Discurso de Munich" no fue más que el hábil engaño del ciudadano patriota. El estado real de las cosas comenzó a destaparse con los escándalos de corrupción dentro de la industria de