miércoles, 24 de junio de 2015

EDITORIAL CRÓNICA DE ARAGÓN

La hora de la democracia en Grecia

22. junio 2015 | Por Redacción



Resulta irónico que aquellos europeos que se hacen llamar “demócratas”, sean los mismos que pretenden pisotear la democracia en Grecia. Es incluso sarcástico que los mismos liberales que advierten contra un supuesto totalitarismo izquierdista, sean los que atropellan una decisión democrática del pueblo griego.

Quienes mienten a la ciudadanía presentando programas electorales que no tienen la más mínima intención de cumplir, son los que ahora intentan que el gobierno griego incumpla su promesa electoral de no seguir precarizando la vida de sus compatriotas.

Esta jauría de sociópatas va a escenificar hoy su enésimo chantaje contra una nación que el pasado 25 de enero dejó claro en las urnas que no quiere más pobreza, que desautoriza a todos los gobiernos anteriores que han desarrollado una agenda oculta en su nombre, y que los fraudes contables del gobierno derechista de Karamanlis se deben resolver salvaguardando el bienestar de la ciudadanía.

Es de esperar que los hijos de la Troika ignoren estas demandas, por lo que al gobierno griego sólo le quedaría la opción de plantear un referéndum entre dos posibilidades: acatar los delirios ultraliberales del eje Bruselas-Frankfurt-Washington, o renunciar al euro y a la UE, tras constatar que en este club rechazan a los socios que han sido vampirizados por otros socios.

En cualquier caso, Tsipras debería vigilar sus espaldas, ya que el último primer ministro griego que nombró la palabra referéndum, fue lapidado en plaza pública por la derecha y por sus correligionarios “socialistas”. Corría el año 2011, gobernaba Grecia un tal Yorgos Papandreu, y como decíamos en aquella ocasión, “si el simple anuncio de un referéndum para que los griegos se pronuncien sobre si están o no de acuerdo con la penosa y empobrecida vida que les aguarda, es capaz de generar este nerviosismo en los Mercados, tal vez sea el momento de concluir que el actual modelo de capitalismo salvaje es incompatible con la democracia”.

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PEDRO SÁNCHEZ DEL PSOE (que no es Socialista): CADA CUAL CON SU CADA CUAL, PEDRITO


PEDRO SÁNCHEZ NO TIENE PINTA DE BOLCHEVIQUE



F. Hernández Sánchez
Sociología Crítica
23.06.2015

“¿Tengo yo pinta de bolchevique?”, soltó de repente Pedro Sánchez en el contexto de una entrevista-masaje. Pues ¿qué quiere que le diga? Cuando uno escucha “bolchevique” evoca imágenes como la de Lenin arengando a los recios metalúrgicos de las fábricas Putilov de Petrogrado recién arribado a la estación de Finlandia; a Bujarin, Zinoiev y Trotski pasando revista al Ejército Rojo de Obreros y Campesinos en la Plaza Roja; a Lunacharski comandando el piquete de fusilamiento simbólico de dios; a los poemas de Maiakovski, el proyecto de torre giratoria de la sede de la Komintern de Tatlin, “La caballería roja” de Babel, los cuadros de Kandinski y toda aquella ola de creatividad para un mundo nuevo que fue luego ahogada por el antiguo seminarista de Tiflis.

Lo que menos se parece a un bolchevique, en efecto, es un producto de marketing envuelto en las técnicas de modelado para el consumo de las agencias de publicidad anglosajonas; un discente y docente de una universidad privada de las últimas en el ranking de ese pool de expendedoras de títulos contra reembolso, la Camilo José Cela (donde, como cualquier alumno de bachillerato sabe, “se pinta, se recorta y se colorea…”); alguien que se lía a la hora de votar entre tres botones y pulsa el equivocado; uno que dice que Machado nació en Soria y les dice a los socialistas que la bandera bicolor fue por la que lucharon sus padres; un político que, en lugar de publicar sus ideas en Il Manifesto, la New Left Review, The Guardian o Liberation