domingo, 27 de septiembre de 2015

CON TODO MI PIADOSO AMOR A LOS QUE SE DEDICAN A TERGIVERSAR LOS HECHOS, CUANDO NO FALSEARLOS, EN LA AMOROSO CADENA OBISPAL DE LA COPE, 13 TV, LA RAZÓN, ABC Y OTROS MEDIOS DE DESINFORMACIÓN E INTOXICACIÓN SOCIAL, FOMENTANDO EL ENCONO Y LA ALTERACIÓN DEL ORDEN PÚBLICO SIN APORTAR NADA POSITIVO A LA SOCIEDAD




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Papá, mamá:
Me ejecutarán mañana de mañana.
Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero pero que la vida sigue.
Recuerdo que en tu última visita, papá, me habías dicho que fuese valiente, como un buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente.
Siento tener que dejaros. Lo siento por vosotros que sois viejos y sé que me queréis mucho, como yo os quiero. No por mí. Pero tenéis que consolaros pensando que tenéis muchos hijos, que todo el pueblo es vuestro hijo, al menos yo así os lo pido.
¿Recordáis lo que dije en el juicio? Que mi muerte sea la última que dicte un tribunal militar. Ese era mi deseo. Pero tengo la seguridad de que habrá muchos más. ¡Mala suerte!
¡Cuánto siento morir sin poder daros ni siquiera mi último abrazo! Pero no os preocupéis, cada vez que abracéis a Fernando, el niño de Mary, o a Manolo haceros a la idea de que yo continúo en ellos.
Además, yo estaré siempre con vosotros, os lo aseguro.
Una semana más y cumpliría 25 años. Muero joven pero estoy contento y convencido.
Haced todo lo posible para llevarme a Vigo.
Como los nichos de la familia están ocupados, enterradme, si podéis, en el cementerio civil, al lado de la tumba de Ricardo Mella.
Nada más. Un abrazo muy fuerte, el último.
Adiós papá, adiós mamá.
Vuestro hijo:
José Humberto

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EL POR QUÉ Y PARA QUÉ DE LOS REFUGIADOS SIRIOS


Refugiados sirios, intereses alemanes

23.09.2015

Ampliar demasiado el zoom impide percibir el escenario en el que se encuentra aquello sobre lo que el objetivo de la cámara se centra. Y convendremos en pensar que algo similar ha ocurrido con respecto a la fotografía que nos mostraba al pequeño Aylan Kurdi yaciendo en una playa turca tras naufragar el bote en el que su familia trataba de llegar a la isla griega de Cos. Su caso, pese a lo escandaloso que pueda ser, o precisamente por ello mismo, ha comportado que los medios de comunicación se vuelquen sobre la crisis migratoria en Europa y, colateralmente, aparten las implicaciones de fondo de la misma. Decía Albert Camus que, al nacer de una elección y de un límite que no tiene, nunca una fotografía llega a ser una misma con la realidad que representa: entre ambas media un mínimo de interpretación y arbitrariedad. Aislado de su contextualización, el elemento observado es despojado de su sentido. La sobreexposición de lo particular acaba por encubrir una realidad cuya aproximación requiere del uso de una razón con tentativas holísticas: el pensamiento explica los fenómenos en términos causales, y ello exige pensar en movimiento y teniendo la totalidad como punto de vista, algo que impide una imagen fija. Ciertamente, el apego en exceso sobre una dimensión particular del fenómeno (el desplazamiento irregular de refugiados sirios y otros migrantes en situación de vulnerabilidad hacia territorio europeo) dificulta la aprehensión de su compleja integridad: la crisis humanitaria en Siria, pero también en Libia, Iraq y Afganistán, lugar de procedencia de la mayoría de los desplazados que tienen Europa como destino.

De resultas de ello se plantea de forma acuciante la necesidad de una reflexión que trascienda lo inmediato de aquello que observamos al encender el televisor o abrir el periódico: la marabunta de personas que, sin más enseres que los puestos, tratan de pisar suelo comunitario hacinadas en botes precarios y a través de largas caminatas. Allá donde la frontera se vuelve un umbral capaz de dirimir acerca de la vida y la muerte, esto es sobre lo que ocurre en los límites surorientales de la Unión Europea, gravitan pesadamente ciertos interrogantes: ¿Cuáles son las causas que llevan a esas gentes a salir de sus países? Presuponiendo que la crisis humanitaria que afecta a su territorio de origen sea provocada por la guerra, ¿cuáles son los motivos que ocasionaron el conflicto? ¿Por qué se dirigen a Europa y no a otros países de Oriente Medio? A sabiendas de que la guerra en Siria se prolonga durante más de cuatro años, ¿a qué se debe que la gran afluencia de refugiados sirios se produzca ahora y no antes? ¿Cuáles serán las consecuencias del masivo flujo de refugiados? ¿Habrían pensado en ellas los artífices de la crisis humanitaria?

Debido a la prolijidad que entrañaría la cuestión, no resulta ahora pertinente examinar los factores geopolíticos que soliviantaron la guerra en Siria, al igual que ocurrió en Libia. Pero si bien los motivos que le serían propios a Occidente [1] por desestabilizar ciertos países de la región, y hacer caer el régimen de al-Asad en lo concreto al caso sirio, ya han sido señalados en cuantiosas ocasiones, en tales artículos se encuentra a faltar la consideración por la cual las consecuencias del conflicto sobre el propio suelo occidental formarían parte, de igual forma, de los propósitos que pudiera tener Occidente. Habida cuenta de ello, en adelante me referiré a la crisis de refugiados (término que alude a los migrantes con derecho de asilo por factores bélicos, políticos o ideológicos entre otros) tratando de esbozar una interpretación acerca de su posible naturaleza premeditada.

Redondeando las cifras que proporciona ACNUR, aparte de los aproximadamente 8 millones de desplazados internos, el conflicto armado sirio ha comportado alrededor de 5 millones de refugiados fuera de las fronteras nacionales. Sabemos que los países vecinos refugian la mayor parte de desplazados sirios: se estima que Turquía acoge a prácticamente 2 millones de sirios que han abandonado su país a causa del conflicto, mientras que el Líbano alberga a más de 1 millón y Jordania a aproximadamente 700.000. Otros centenares de miles se encuentran en suelo iraquí y egipcio. Recie