domingo, 15 de junio de 2008

DE ESTO Y LO OTRO


Aquí que estoy, ganándome el cielo vía COPE, escuchando como esta cadena de radio de la cosa arzobispal miente y deforma los hechos.
Pretenden estos abedules del micrófono achacar la subida de los precios al paro patronal del transporte, y nada dicen de lo que realmente determina la subida de los precios: dinerales que se gasta el Estado a través del gobierno en gastos militares, subvenciones a grandes empresas, pensiones de ex presidentes de gobierno, Casa real y mamoneo vario de altos jerifaltes, incluidos los chalets, viajes, vacaciones, braguitas de petiminí y coches de sus queridas a cuenta de gobiernos municipales y autonómicos, mantenimiento clerical, polvos de yeso para meterse por las narices, etc.
Estos se me van a ir al pozo, al crujir ese de los dientes en la chicharrina del infierno con el que nos acojonaban a más de uno.
Se salvará, según mis cuentas, la sobrina del Arzobispo de Toledo, que por hacerle un desplante al tío, y después de llamarle hipócrita (cosa que ya sabe el Arzobispo) le da por enseñar las tetas en Interviú, que por cierto, tiene dos y muy bien puestas: en el mismo pecho.
Después de mi sesión matutina de Radio COPE, la cadena del Estado Vaticano, en plan penitente, me pegaré unos cuantos zoquetazos contra la pared, a pelo, con la frente alta y al derribe de dicha pared, con dos cojones, que un día es un día.
Me daré también mi buena tanda de puñetazos en el pecho, como si fuera Tarzán de paisano, y redimidas así mis culpas, quedaré fresco para continuar con lo que sigue, que no es moco de pavo.
Zaragoza ha nacido a la historia ahora mismo con la Expo 2008, y a partir de aquí, bien aventurados los perros zaragozanos, y las perras, porque ellos serán atados con buena ristras de chorizos y longanizas.
De manera que no debe asustarse el visitante, pues tal es la llovizna de longanizas y chorizos que nos ha caído y nos caerá con la Expo 2008.
Zaragoza ha nacido a la historia, cuando la parió Su Majestad (Su majestad, no la mía) el Rey, mediante su discurso de inauguración de la Expo 2008. Ante lo que quedé con las entenderas en blanco, a chiquilicuadros quedé, como si me hubieran fumigado las más delicadas y profundas fibras de la amorosidad patria. ¡Que agilidad mental-literaria!, la del Rey.
Empezó el Rey su discurso de inaguración dando una voltereta literaria que me dije yo: “ya te has equivocado de canal televisivo, Manolo”. Pero no, allí estaba Su Majestad (no la mía) diciendo lo que dijo que dijo Octavio Paz en relación al agua que hablaba, porque a todo esto, perdónenme por el lapso, la Expo 2008 va de agua, de negocios urbanísticos, encarecimiento de