viernes, 23 de noviembre de 2012

PARA EL 15 M Y DEMÁS PLATAFORMAS SOCIALES: LO QUE AHORA EMPIEZAN A HACER LOS AMERICANOS CONTRA EL SISTEMA, FUE PROPUESTO EN JUNIO DE 2011 A LOS ACAMPADOS EN LA PLAZA DEL PILAR DE ZARAGOZA. NOS QUEDA EMPEZAR A HACERLO


Estados Unidos 

Los "objetores de deuda" de Strike Debt organizan la resistencia 


Stéphanie Jacquemont 
CADTM
Rebelion.org
23-11-2012 

Traducido para Rebelión por Caty R.

El pasado día 9 en las orillas del río Este de Brooklyn, las personas se turnaban en el centro de un círculo y tomaban la palabra para explicar que sus deudas han llegado a ser insoportables por los pagos de cada mes, por las opciones que les obligan a tomar y en muchas ocasiones por la falta de opciones a la que esas deudas les enfrentan. Algunos expresaron la vergüenza que sentían, otros su malestar, su perplejidad y un gran sentimiento de injusticia. Después, en un gesto liberador prendieron fuego a las cartas en las que les recordaban los importes que todavía tenían que devolver, los extractos bancarios que señalaban los créditos impagados… Este acto recuerda a los militantes contra la guerra de Vietnam que quemaban sus cartillas de reclutamiento. Pero el gesto no solo es simbólico, tiene una función de catarsis: se trata también de liberarse del sentimiento de culpa, de romper el tabú, el silencio, el aislamiento de las personas endeudadas, y crear un movimiento de resistencia. Strike Debt, la organización de los «objetores de deudas» en el origen de esa acción, tiene como eslogan este juego de palabras: «¡You are not a loan!/¡You are not alone! (1).

 Los engranajes de la deuda al desnudo

 En la lucha que esos militantes de Occupy Wall Street (OWS) han emprendido contra uno de los pilares –por cierto tambaleante- del «American way of life», una de las primeras tareas consiste en comprender y explicar: analizar para descubrir los engranajes del sistema, denunciar las vidas exprimidas, reducidas y recortadas y, eventualmente, convertirse en los granos de arena que alteren el buen funcionamiento de la máquina. Descifrar, parafraseando a una militante que a pesar de la complejidad del asunto se ha embarcado en el estudio de la deuda municipal, por qué eso va tan bien al 1% mientras el otro 99% no entiende nada. 

Los entusiastas miembros de Strike Debt aprovechan cualquier ocasión para compartir los frutos de sus investigaciones y reflexiones. Así, el pasado 17 de septiembre, para el aniversario de OWS y tras un verano de trabajo intenso, apareció su manual de resistencia, el cual distribuyen gratuitamente y está accesible en su web (2). También condujeron varios talleres en la Universidad Libre, organizada del 18 al 22 de septiembre de 2012 en Madison Square Park, Nueva York, y proseguirán ese trabajo de educación popular en otoño con una serie de exposiciones y talleres dedicados a la deuda en el marco de Occupy University, la universidad popular de OWS (3).

 El trabajo de este colectivo quizá esté solo en sus comienzos, pero es muy entusiasta y ya está llegando lejos en cuanto a las teorías del «sistema deuda». «La deuda, señalan, no es personal, es política. El sistema deuda tiene el objetivo de aislarnos, silenciarnos y someternos a través del miedo a las calificaciones dictadas por las todopoderosas agencias de calificación de crédito» (4). En efecto, hay que saber que las agencias califican a los estadounidenses según un sistema muy opaco e injusto, calificaciones que después son utilizadas por los bancos u otras entidades de crédito para determinar la concesión o denegación de una tarjeta de crédito, un préstamo hipotecario, el interés a aplicar a uno u otro préstamo, etc. ¡Incluso, cada vez más, los patronos exigen esas notas antes de contratar! Una manera de incrementar las desigualdades volviendo el empleo más inaccesible, el crédito más caro o simplemente prohibido a los más pobres. 

Obviamente la deuda funciona como una herramienta de sometimiento y control de las poblaciones que obliga a aceptar trabajos mal pagados o disuade de hacer huelgas para reivindicar más derechos, por ejemplo. Así, en la faraónica deuda de los estudiantes, Noam Chomsky ve un medio de mantener a raya a los más idealistas: «Si para ir a la universidad debes contraer una deuda importante, serás dócil. Puede que vayas a la universidad con la intención de convertirte en un abogado defensor de las causas de interés público, pero si sales de allí con una deuda de 100.000 dólares deberás trabajar en un despacho de abogados practicando el derecho corporativo. Y si dices «trabajaré aquí hasta que reembolse mi deuda y después seré un abogado defensor de causas de interés público», ellos son lo bastante brillantes para saber que una vez que estés atrapado en la institución asimilarás sus valores, interiorizarás otras cosas y te convertirás en un abogado de derecho corporativo (5). 

La deuda es, además, un formidable medio de extorsión. Extorsión económica y también laboral, de tiempo, de posibilidades de futuro. Así, la deuda que contraen los estudiantes para sobrevivir en la educación superior, a veces de pésima calidad (especialmente en los centros privados con ánimo de lucro) (6), se puede considerar una compra de trabajo futuro por parte de dichos estudiantes. Esto nos lleva a la noción del robo del tiempo desarrollada por Maurizio Larazzato (7), quien ve el endeudamiento generalizado como una «desposesión […] del futuro, es decir, del tiempo como portador de elecciones, de posibilidades». También por eso está muy presente entre los militantes la referencia a la esclavitud, tanto más en cuanto que el sistema deuda no afecta de igual forma a las personas blancas y a las de color.

 Los autores del manual, según sus propias palabras, están trabajando en ámbitos que no habían previsto y en los cuales la vinculación con la deuda no es evidente a priori. Sin duda no ha sido una sorpresa para muchos de ellos, pero probablemente muchos otros han descubierto ahora, gracias a Strike Debt, que la deuda extiende y acentúa la discriminación de las personas de color. La práctica el «redlining» o el «reverse redlining» consiste en negar la concesión de préstamos u ofrecer condiciones diferentes según la línea de vida del prestatario. Huelga decir que las personas que viven en barrios de mayoría afrodescendiente o inmigrante deberán pagar intereses más altos. Igualmente las personas de color que quieren beneficiarse del procedimiento de quiebra personal según el capítulo 13 (8) tienen un 20% más de riesgo que los blancos de que el juez rechace sus expedientes. Y podríamos citar muchos otros ejemplos… Strike Debt resume el fenómeno en estos términos: «El endeudamiento permanente es la característica dominante del modo de vida moderno en Estados Unidos. Para controlarlo todo se ha establecido un dispositivo particular, propio de Estados Unidos, en el que la encarcelación masiva, la segregación racial y la servidumbre de la deuda se refuerzan mutuamente» (9). 

Por otra parte, otro vínculo que no hay que olvidar ha sido desarrollado en un artículo aparecido en Tidal, la revista de Occupy Theory, por David Graeber, autor de la importante obra Debet: The Frist 5,000 Years (Nueva York, Melville House Publishing, 2011): «Entre la deuda y la explotación de la naturaleza». En efecto, para pagar un interés de x% sobre una deuda, es necesario producir un x% más de PIB. Así, la deuda contemplada como una «promesa de productividad futura» alimenta la carrera del crecimiento y la productividad. Otra razón para considerar esas deudas literalmente insostenibles (y, esperamos, una razón para unir a los ecologistas a la causa).

 El manual del resistente: párrafos escogidos

El manual no se ha concebido como un producto terminado, sino más bien como el principio de un proyecto de colaboración. Se invita a los lectores a enviar correcciones, añadidos, etc., para mejorar el manual. Elaborado en solo dos meses, en su forma actual ya es una herramienta muy útil, agradable de leer y suministradora de informaciones importantes, a veces sorprendentes, sobre la deuda, su funcionamiento y los medios a disposición de las personas endeudadas para salir. Además las soluciones individuales propuestas nunca dejan de llamar a la acción colectiva y de inscribir el combate contra el sistema deuda en una lucha más amplia contra la mercantilización de todos los aspectos de la vida y para la satisfacción de las necesidades básicas de todas las personas. 

El manual consta de 10 capítulos de los cuales cada uno se centra en un aspecto de la deuda y un capítulo final sobre las perspectivas de cambio y las aspiraciones del movimiento. He aquí algunas de las informaciones relevantes al hilo de la lectura: 

La calificación de crédito

Tener una nota crediticia es algo parecido a llevar un tatuaje o un código de barras en la frente, y el «tatuador» sería la agencia de investigación de los consumidores (consumer reporting agency, CRA). Los CRA recogen informaciones de diferentes acreedores y las reúnen para suministrar informes crediticios detallados o hacer la calificación de crédito. Esta actividad está poco regulada por el Estado (especialmente el m