viernes, 22 de septiembre de 2017

DE ESTO QUIEN INFORMA?



Cómo el tema nacional y el tema social se relacionan en Catalunya y en España

Rebelion
Público.es
20.09.2017


Hoy existen dos problemas graves en España, que están relacionados pero en situación distinta a lo que se creen muchas voces, incluyendo de izquierdas. Uno es el problema social, que es el mayor y más urgente, pues la calidad de vida y bienestar de las clases populares se ha estado deteriorando de una manera muy marcada durante estos años de la Gran Recesión (ver “El nuevo régimen social de España”, Público. 21.06.17; “El mayor problema que tiene hoy Catalunya del cual no se habla: la crisis social”, Público, 30.06.17; y “¿Qué pasa en Catalunya? Lo que no se dice en los medios ni en Catalunya ni en España”, Público, 11.09.17). Tal problema debería ser motivo de movilización y respuesta prioritaria por parte de las izquierdas, pues históricamente han sido los instrumentos políticos creados para defender sus intereses.

El otro problema es el problema nacional, resultado en parte de una transición inmodélica que perpetuó un Estado uninacional borbónico, claramente centralizado y radial, origen de las tensiones territoriales que han alcanzado su máxima expresión estos días, en el conflicto entre el Estado español (representante del nacionalismo uninacional españolista) por un lado, y la Generalitat de Catalunya (representante de la versión independentista del nacionalismo catalanista) por el otro.

Las causas de la enorme crisis social

Las causas de la crisis social son fáciles de ver, aunque el lector no las verá, oirá o leerá en los mayores medios de información del país. Como he mostrado en mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante (Anagrama, 2015) tales causas son las políticas neoliberales que los gobiernos españoles, incluyendo los catalanes, han ido imponiendo a la población (y digo imponiendo porque no están en sus ofertas electorales) durante estos años, y que incluyen desde las reformas laborales (que han causado un gran descenso de los salarios y un gran crecimiento del desempleo y la precariedad) a los enormes recortes en las transferencias públicas (como las pensiones) y servicios públicos del Estado del Bienestar (como la sanidad, la educación, los servicios sociales, las escuelas de infancia –mal llamadas guarderías en España– los servicios domiciliarios a la población con discapacidades, la vivienda, y muchos otros).

Y lo que es importante de subrayar es que los responsables de tales políticas tienen nombres y apellidos: han sido los partidos gobernantes en España, específicamente el PSOE, que las inició (y que nunca ha hecho una autocrítica por ello), y el PP que las continuó y expandió. En Catalunya, el mayor responsable ha sido Convergència Democrática de Catalunya, CDC, que ha gobernado la Generalitat de Catalunya durante la mayoría del periodo democrático (30 de 37 años), en alianza con Unió Democràtica hasta el 2015, y luego con ERC, en la coalición Junts Pel Sí, liderado por CDC. En realidad, CDC es el partido catalán más parecido al PP en España, con el cual, por cierto, siempre ha tenido, en temas económicos y sociales, gran afinidad al pertenecer a la misma familia política, la neoliberal conservadora. Su enorme poder institucional y mediático (este último resultado de la instrumentalización en términos abusivos de los medios de información públicos, y de los medios privados a través de subvenciones clientelares y corruptibles) aparece en todas las dimensiones de la vida política del país, en un sistema caciquil, fundado por la familia Pujol, que continúa, aunque bajo un nombre diferente, con el Partit Demòcrata de Catalunya o PDeCAT. La sustitución del presidente Mas por el presidente Puigdemont es mero marketing político que no ha cambiado la ideología y modus operandi de tal partido.

La ideología hegemónica en los aparatos de la Generalitat de Catalunya gobernados por Convergencia

Su ideología es un nacionalismo conservador que en su día tenía una concepción etnicista e incluso racista (Hay que recordar, que Pujol había llegado a decir que los trabajadores que venían de Andalucía y/o Murcia, definidos como “charnegos”, tenían un coeficiente intelectual más bajo que los catalanes, hecho que sorprendentemente no tuvo respuesta y denuncia en Catalunya, excepto por unas pocas voces, incluyendo la mía, cuando era yo entonces precisamente el médico de los llamados “charnegos” en el barrio más pobre de Barcelona, el Somorrostro). Este elemento de superioridad e identidad ya no se basa tanto ahora en un elemento étnico y racial (aunque al escuchar a la esposa de Pujol, la Sra. Ferrusola, no parece claro que esta visión haya desaparecido) sino un elemento cultural. Este nacionalismo profundamente conservador, mezcla de neoliberalismo con apuntes de democracia cristiana y cultura montserratina, es todavía dominante en tal partido. Esta ideología –también conocida como pujolismo– ha tenido un enorme impacto en la vida política y mediática, y continúa teniéndolo. Y los partidos que la sostenían son CDC y UDC, los mayores co-responsables del subdesarrollo social de Catalunya. Son también instrumentos políticos que sirven primordialmente los intereses económicos y financieros de la estructura del poder catalana. Este servicio no se hace solo como mero instrumento de tales intereses, sino también como transmisión de la ideología neoliberal (CDC) y conservadora (UDC) que les beneficia.

Una anécdota refleja lo que digo. Cuando volví del exilio, dirigí un estudio del Estado del Bienestar catalán en donde se mostraban sus enormes déficits como resultado de las políticas públicas aplicadas por el gobierno catalán conservador neoliberal (y por el Estado español). Tal estudio fue más tarde distribuido ampliamente, a través de videos, por una persona anónima, sin conocerlo yo, y que tuvo un gran impacto. El portavoz de CDC, el Sr. Felip Puig, lo denunció en el Parlament, acusándome de que yo había vuelto a Catalunya para generar una lucha de clases, a lo cual respondí que yo solo estaba fotografiando la realidad social catalana, a través del estudio, añadiendo que eran ellos –los gobernantes de Catalunya- los mayores corresponsables del gran retraso social de Catalunya.

Desde entonces soy una de las personas más vetadas en los medios catalanes de información. Hoy esta lucha de clases continúa en Catalunya, y las políticas de recortes y privatizaciones masivas y las reformas laborales, aprobadas ambas por CDC, tanto en las Cortes Españolas (en alianza con el PP), como en el Parlament de Catalunya, son las responsables del subdesarrollo social de las clases populares. Un dato refleja muy bien lo que estoy diciendo. Durante la Gran Recesión (2008-2016) las rentas del capital han aumentado en Catalunya de un 42% a un 45% (el mayor aumento en la época democrática), mientras que las rentas del trabajo han ido disminuyendo de un 50% a un 46% durante