miércoles, 19 de septiembre de 2012

JOSE ANTONIO LABORDETA (¡KÍO!, CHA´UNAMANO. ¡NO TA´GAS EL MODORRO, NO ME JODAS!)

15-S: UNA VALORACION


 15 S. OPORTUNIDAD PERDIDA PARA LA LUCHA DE CLASES

 
 (¡Que tal estás, hombre! Muy bien, ¿y tú?)

Marat 
[Blog de Marat. La barricada… ] 
18.09.2012

La lucha de clases se produce dentro de la ciudadanía, porque tan ciudadano es el dueño de Mercadona o los presidentes de Ferrovial o de Repsol como cualquier trabajador explotado, pero (no se hace desde el ciudadanismo sino desde las propias clases sociales enfrentadas en sus intereses). 

 Esto es algo que debiera tener claro cualquier persona de izquierdas y mucho más cualquier sindicalista. No parece ser así en los últimos tiempos ni en los partidos de izquierdas ni, en particular, desde la mayoría de los sindicatos, unos aquejados de “ciudadanitis” por contagio reciente, otros desde hace ya tiempo al ser la referencia sindical de los “indignados”, tan amigos ellos del ciudadanismo trasversal e interclasista. 

En cualquier caso que CC CC (Comisiones Ciudadanas) y UGC (Unión General deCiudadanos), antes CC OO (Comisiones Obreras) y UGT (Unión General de Trabajadores) hayan llegado a infectarse del virus ciudadanista no debe sorprender a nadie. Su reformismo sindical y su actitud hacia la movilización, de perfil blando, pusilánime y avergonzada de la lucha de clases, desde mucho antes de que se iniciara la crisis capitalista. amenazaba con devenir lo que es hoy. Y es lógico que sea así porque la pseudoradicalidad de los ciudadanistas es profundamente reformista. Quien en los momentos de mayor agresión contra la clase trabajadora levanta banderas constituyentes y busca una alianza de clases medias y trabajadoras con un tono reivindicativo vergonzante para la lucha de clases está claro que sólo busca negar y enterrar esta última. El interés de las clases medias no está en el socialismo. No sería en él hegemónica su visión del mundo ni su modelo de vida consumista. Su reivindicación es la vuelta a un Estado del Bienestar ya muerto para siempre en el que dichas clases medias han sido las principales beneficiarias, incluso por encima de los trabajadores porque los partidos que han gobernado lo han hecho poniendo su punto de mira sobre todo en ellas. 

Pero a los convocantes de la “Cumbre Social”, como a la mayor parte del sindicalismo actual, eso no les preocupa lo más mínimo. No tienen empacho en defender una alianza estratégica de los trabajadores y las clases medias en las que los primeros serán los convidados de piedra y los segundos los ejecutantes del abrazo del oso en defensa de sus intereses que, cuando se imponen dentro de un bloque social de estas características, redundan en perjuicio de los intereses de la clase trabajadora. 

Las aristocracias obreras que dirigen la mayoría sindical tienen una visión del mundo más cercana a las clases medias que a las trabajadoras. De ahí que el proyecto ciudadanista haya encajado tan bien con el reformismo. Por mucho que una parte del ciudadanismo cacaree gritos de apariencia radical, ni su proyecto es el de la destrucción del capitalismo sino otra cosa que, en sus propias palabras, no es ni capitalismo ni socialismo, ni hace nada por levantar la lucha de clases. 

El 15-S nos hemos encontrado ante una concentración de trabajadores convocada en clave de ciudadanos y en la que, aunque las banderas de las izquierdas y los sindicatos estaban muy presentes, la convocante era una “Cumbre Social” mucho más ciudadana que sindical. 

La gran mayoría de las organizaciones pertenecientes a dicha “Cumbre Social” apenas aportó asistentes extra a la marcha que no hubiesen aportado los sindicatos con un perfil mucho más laboral y de clase. De hecho, podría decirse que gran parte de organizaciones de la mencionada cumbre, representan muy poco orgánicamente, en cuanto a entidad social y en esfuerzo movilizador. 

La creencia, no expresa, de las cúpulas sindicales de CCOO y UGT de que desnaturalizar la convocatoria, diluir su carácter d