miércoles, 24 de abril de 2019

UN GOBIERNO TRI-MOSQUITO, CEREBRALMENTE HABLANDO, CON DOS MOSCAS AL QUITE QUE SON DE MUY BUEN GUSTO PARA LOS QUE NOS ROBAN Y CONDICIONAN NUESTRAS VIDAS, ESTÁ MUY BIEN. PERO SIN ENTRETENERNOS AHORA EN MINGORRANCIAS:


Debate: 

salud, servicios sociales, pensiones, política activa de empleo, vivienda
Adecuar los pilares de la sociedad de bienestar



Jon Rejado
24/04/2019 |

En las próximas décadas cambiará manifiestamente la estructura demográfica. Aumentará grandemente el número de personas que superarán el umbral de los 65 años, y no sucederá lo mismo en otros tramos de edad. Esos cambios harán aparecer en la sociedad necesidades que hoy no existen; y los expertos señalan que pronto comenzarán a ser manifiestas. Esa situación es un reto para las administraciones públicas. Tendrán que adecuar los servicios cuyo objetivo es garantizar el bienestar de la sociedad: pensiones públicas, salud, servicios sociales, vivienda…

¿Está preparado el actual sistema público para responder a las necesidades de una sociedad que tendrá muchas más personas ancianas? ¿Qué cambios serán precisos? ¿Cómo se financiarán? Sobre estas cuestiones han debatido tres expertos. Mikel de la Fuente, doctor en derecho y profesor jubilado de la Universidad del País Vasco (EHU); Begoña Pérez Ernasus, profesora de Sociología y Trabajo Social de la Universidad Pública de Nafarroa; Rafael Bengoa exconsejero del Gobierno Vasco de la Comunidad Autónoma, y director consejero de SI Ealth. Todos ellos están de acuerdo en el punto de partida: las decisiones han de afectar al sistema, pues todos los campos están interrelacionados.

Cuidado de la salud

En el tiempo en que fue consejero del Gobierno Vasco Autonómico, Bengoa puso especial atención en la cuestión de enfermedades crónicas. Hoy día, se reafirma en su importancia. Ha subrayado que en tres décadas aumentará el número de habitantes por encima de los 80 años y cada uno de ellos tendrá más de una enfermedad crónica: “En el sistema actual, la situación no sería viable”. En lo relativo a la organización del cuidado de la salud, Bengoa cree que muchos enfermos no están donde deberían. “Muchos de los que reciben atención sanitaria se quedan en los hospitales, sin acceder al lugar que necesitan: su casa, residencias…”.

Al hilo de esta reflexión, concluye que en el futuro el cuidado de la salud y los servicios sociales deberían unificarse, y deberían tener un presupuesto único. Esto conlleva una reflexión sobre las competencias. De todos modos, añade, en varios territorios del mundo están actuando en esa dirección. “Tenemos que actuar con gran previsión; al hospitalizar a una persona, hay que procurar concretar cómo gestionar su salida”. En opinión de Bengoa, todos esos cambios serán necesarios para que el sistema sea económicamente “sostenible”. “Estamos perdiendo un 30-40% de las inversiones por no actuar conjuntamente sanidad y servicios sociales”. Además, ha añadido, para ahorrar, habrá que cambiar algunas prácticas en sanidad. Según Bengoa, muchas decisiones se toman por razones históricas. “La clave no es dedicar más dinero, sino gestionar mejor el que hay, para responder a las nuevas necesidades”.

Servicios sociales 

Según Begoña Pérez Eransun, los actuales servicios sociales no están adecuados para responder a las necesidades de una sociedad envejecida. Es una red conformada en las décadas de 1970-1980, adecuada a las condiciones de entonces: por un lado, la mayoría de hombres tenían empleo; por otro, se mantenía la “familia cuidadora”. “Las mujeres se ocupaban de los cuidados; muchas veces, al emigrar a la ciudad, perdían el trabajo que tenían en su pueblo”. Los servicios sociales estaban orientados hacia los sectores que quedaban fuera de esas estructuras. Pero Pérez explica que hoy en día esas estructuras han cambiado: “Ahora, los servicios sociales, deben prestar atención también a aquellas personas que según los condicionantes de entonces estarían en una situación normalizada”. Además ha aumentado la atención a las dependencias. En cambio, como esos servicios públicos estaban pensados para una minoría, no están adecuados para responder a las demandas actuales. Así y todo, cree que, “haciéndolo tal como pueden”, ofrecen un buen servicio.

Pérez señala, que de cara al futuro, hay que responder a una pregunta: ¿se estabilizará la actual situación socioeconómica? Hay, según ella, indicios que lo presagian, y cree que se ha comenzado a observar las consecuencias de ello. “Todos los sectores tendrán que adecuarse: servicios sociales, sanidad, educación, empleo público…”. Ha añadido que, en ese contexto, habría que cambiar el paradigma de los servicios sociales. “El bienestar de la gente deberá ser garantizado: las necesidades de cada cual, incluido el cuidado”.

Ha señalado que para financiarlo es preciso poner