jueves, 22 de diciembre de 2016

ATENTADO TERRORISTA FINANCIERO EN BERLÍN: ¿SE BUSCA AL ASESINO MATERIAL DEL ATENTADO EN BERLÍN, O SE ESCONDEN A SUS VERDADEROS AURORES?



 Para vergüenza y sonrojo (si es que tuvieran vergüenza, si no, nada) de los mameluconcetes muy bien pagados (con dinero ganado por los trabajadores, pero no recibido por ellos) que se llaman periodistas, pero que no dan un palo al agua para buscar y contrastar lo que dan como información; los políticos de primer nivel y otros leoncetes del habla de la de la economía de menor cuantía.
Fdo.: Manuel sogas Cotano

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NO ES UNA GUERRA "CONTRA EL TERRORISMO", ES UNA GUERRA CONTRA LA HUMANIDAD






04.12.2015
 
 
«Quién controle Europa del Este dominará el Pivote del Mundo, quien controle el Pivote del Mundo dominará la Isla Mundo, quien domine la Isla Mundo dominará el mundo». Halford MacKinder
 
Lo primero e importante para poder calibrar el escenario de Caos en que nos hallamos es tener en cuenta que enfrentamos una encrucijada en la que el capitalismo está cayendo en picado y ya no va a volver a ser lo que fue en los países de su núcleo central (esos que se llamaron a sí mismo “ricos”).
En una u otra circunstancia, las élites mundiales y locales están tomando posiciones de cara a mantener el poder o al menos a no ser del todo desplazadas en el nuevo orden que está por surgir.
Las claves de ese orden vienen fijadas por muchos procesos, pero al menos tres son especialmente importantes para entender lo que pasa:
1/ El primero lo venimos arrastrando desde los años 70 del siglo XX y no ha hecho sino crecer: la financiarización económica, social, política y cultural del capitalismo, como resultado de una obturación que cada vez se muestra más insuperable en la esfera de la producción o de la “economía real”.
2/ El segundo es la automatización derivada del trepidante desarrollo de la tecnología (nanotecnología, biotecnología, inteligencia artificial, robótica, neurociencia...).
Estos dos procesos marcan el fin de la era del empleo. El primero por retirar cada vez más fondos de la inversión productiva y destinarlos a la especulación parasitaria. El segundo lo explica por sí mismo.