martes, 3 de febrero de 2026
¿Es Venezuela un protectorado USA?
¿Es
Venezuela un protectorado USA?
El Viejo Topo
2 de febrero de 2026
EE.UU.
comenzó su política expansionista bajo la proclama del “Destino Manifiesto”, o
sea, una raza superior elegida por Dios tenía que dominar a las razas
inferiores. La agresión a Venezuela se suma a las innumerables intervenciones
que hemos sufrido desde el siglo XIX, intervenciones que se han desarrollado
siguiendo la Doctrina Monroe: la invasión de México en 1846, en que cercenó más
de la mitad de su territorio, Cuba, Puerto Rico, Panamá, Nicaragua, Dominicana,
Haití, Panamá o Granada y ha patrocinado golpes de estado como el de Jacobo
Arbenz en Guatemala o Salvador Allende en Chile.
Política exterior del Big
Stick instaurada por el presidente norteamericano Roosevelt a
comienzos del siglo XX ha surtido el efecto deseado y se mantiene
vigente. La táctica es hablar suavemente o dulcemente y tender la mano
empuñando el Big Stick para que no quepa la menor duda ante quien tienen que
arrodillarse. Intimidar militarmente con un gran garrote a sus vasallos
coloniales para proteger así los intereses de EE.UU. Es el
principio de la diplomacia militarista o terrorista con el fin de eternizar la
hegemonía en Occidente en aras de la seguridad nacional.
Tras el simulacro de paz de
Gaza firmado en Egipto por EE.UU y los países Árabes el eje bélico de
la geopolítica mundial se trasladaría a América Latina.
Tras meses de despliegue
militar sin precedentes en el Caribe supuestamente para perseguir las
embarcaciones de los narcotraficantes que transportan cocaína o fentanilo con
destino a EE.UU. La operación “Lanza del Sur” movilizando el
20% de las fuerzas militares USA estaba anunciado que se iba infringir un golpe
certero contra el gobierno de Maduro.
Pocos países de LATAM
protestaron por la matanza o la ejecución extrajudicial de más de 100 lancheros
en el Caribe y el Pacífico que aparentemente transportaban droga hacia los
EE.UU. Desde hace 50 años EE.UU ha declarado junto a nuestros gobiernos
cómplices la guerra contra el narcotráfico y ha invertido billones de dólares
en una campaña antinarcóticos que ha causado miles de muertos, heridos y,
desplazados. EE.UU es el principal consumidor de drogas del mundo y
donde se lava el dinero negro del tráfico de estupefacientes.
Pero precisamente en la
madrugada del 3 de enero se llevó a cabo el ataque sorpresa bajo el nombre
de “Operación Determinación Absoluta”
La propaganda de los
canales oficialistas repetían que era imposible invadir la “patria de Bolívar”
porque la Fuerza Armada Nacional Bolivariana estaba 100% preparada y cuenta con
235.000 efectivos y 4.000.000 de reservistas activos y una flota de cazas
Sukhoy rusos, misiles antiaéreos Buk M2E rusos, 5.000 lanzamisiles portátiles
Igla-S300, radares chinos, drones iraníes y sistemas de defensa antiaérea y
radares Chinos JY-27ª de vigilancia y control.
Durante meses se desplegó
en el mar Caribe la operación “Lanza del Sur” movilizando,
fragatas, destructores, portaviones, submarinos nucleares, aviones F18, F-35,
colmenas de drones y de más de 15.000 soldados, infantes de marina y agentes
inteligencia CIA, NSA, NGA. Una Guerra asimétrica ya que desde
Guantanamo se ejerce el control satelital y cibernético sobre el mar Caribe. Y
entonces se cumplieron las amenazas intimidatorias realizadas por Donald Trump.
¿Es que acaso no habían actuado así los EE.UU en la operación “Causa
Justa” en Panamá y la operación “Urgent Fury” en
Granada, en la guerra de Irak contra Sadam Hussein o la eliminación de Ben
Laden por los Navy Seals en Pakistán?
Pero la milicia bolivariana
no estaba alerta y los servicios de inteligencia y contrainteligencia no
supieron detectar el peligro que los acechaba. Mientras Maduro bailaba
salsa con la primera combatiente y enfervorizado gritaba consignas de la paz y
el amor, los agentes de la CIA y el Mossad estaban marcando a la
perfección los objetivos a batir. Aparte de hackear los teléfonos
celulares y el Internet.
Mediante el la guerra
electrónica y cibernética cortaron la energía y los mecanismos de defensa como
radares y las baterías antiaéreas; se enmudecieron las comunicaciones y los
cegó por completo.
De inmediato actuaron 150
aviones y una escuadrilla de helicópteros Apache que arrasaron el Fuerte Tiuna
causando innumerables bajas. No pudieron conjurar el fuego graneado que
descargaron misiles los drones guiados por la IA y utilizando un arma secreta
de nombre el “descobobulador” que interfirió todo el campo
electromagnético y además emitía ondas supersónicas que neutralizaban a los
soldados que sangraban por la nariz y los oídos cayendo al suelo
inmóviles. Demostrando así que nuestro desarrollo tecnológico en el
campo militar es completamente arcaico.
Impunemente se violó la
soberanía y dignidad no solo de Venezuela sino también de toda Latinoamérica sin
que hubiera una respuesta efectiva a este alevoso y traidor ataque del enemigo
imperialista. Una declaración de guerra en toda regla.
La Delta Force ha
secuestrado flagrantemente al presidente de Venezuela y a la “primera
combatiente” Cilia Flores, una afrenta inconcebible sin que haya existido una
justa respuesta militar. Se falló en la defensa sagrada de la patria y no
nos queda más que impotentes lamentarnos y rasgarnos las vestiduras ¿acaso no
decían que eran los herederos de ese pasado heroico de aquellos guerreros
vencedores en las batallas de Carabobo, Boyacá, Pichincha o Ayacucho que
consolidaron la independencia? ¡Que vamos a desenfundar la espada invicta de
Bolívar! Nos dejamos arrastrar por romanticismo y la nostalgia de la belle
époque empezando por la adoración de nuestros próceres y héroes patrios como
Bolívar, Santander, Sucre, Artigas, San Martin, O’Higgins
Nos hemos quedado
congelados en un tiempo pretérito, en un pasado glorioso sublimando
a los héroes que lucharon y vencieron al colonialismo español en el siglo XIX.
Un relato épico de los que nos sentimos orgullosos y entonces nos creemos
invencibles pues llevamos en el alma el espíritu de Sandino, Fidel Castro,
Camilo Cienfuegos, el Che o Chávez. Un fervor revolucionaria que se transforma
en exotismo folclórico convocando misas y vudús, orando a cristos y santos
protectores para que Dios nos bendiga. ¡Venceremos! No nos queda más remedio
que invocar a una fuerza sobrenatural que venga a protegernos; que Dios mande a
los ángeles del cielo a salvarnos.
Pero lo cierto es que el
ejército yanqui ha mancillado la soberanía de la “Patria Grande” que nuestros
dirigentes bolivarianos juraron defender al grito de “patria o muerte,
venceremos” “rodilla en tierra” “Venezuela será la tumba del imperio”. Y
si hay que sacrificarse en una guerra de resistencia nos echaremos al monte
creando un segundo Vietnam. El antiimperialismo fue el pilar ideológico de
Chávez.
¿Dónde está la ayuda
internacionalista? ¿Dónde está Rusia, China o Irán aliados de la revolución
bolivariana? Pero a pesar de los compromisos firmados de autodefensa se
mantuvieron al margen y tan solo emitieron comunicados de condena y
condolencias. Así se ha consumado el entierro del mundo multipolar pues
se vio reflejado en la falta de solidaridad con Venezuela
Se emiten comunicados de
condena, se envían misivas urgentes a la ONU para que tome
medidas y castigue a los EE.UU por esta agresión contraria al derecho
internacional. Pero la escalada no se detiene porque no existe una respuesta
efectiva ni diplomática ni militar.
Porque secuestrar al
presidente de Venezuela es algo que ya rebasa todos los límites, es una
provocación intolerable que se lleven el máximo líder bolivariano engrillado y
humillado a los EE.UU; el “hijo de Chávez” ahora está prisionero en el centro
de detención de Brooklyn en New York. Diosdado Cabello señala que
“en la revolución bolivariana hay muchos traidores que entregaron al
presidente”. Desde luego que funcionó la recompensa de los 50 millones
de dólares que ofrecían por la cabeza de Maduro
Pero en este momento ningún
país de América Latina tiene el poder de enfrentar una guerra asimétrica,
hibrida y cognitiva del monstruo imperialista. Confiados en que ese
mundo multipolar y pluricéntrico del que tanto alardeaban los BRICS, UNASUR,
CELAC o CARICOM los iba a defender. En el 2025 la cumbre de la CELAC de
Santa Marta reafirmó que América Latina y el Caribe es zona de “paz, soberanía
y diálogo” y también una zona dizque “desnuclearizada” donde pululan los
portaviones y submarinos atómicos.
Pero los países hermanos
América Latina se inhibieron y apenas se limitaron a publicar comunicados de
indignación y de condena a esta criminal agresión Tal vez porque también temen
que puedan ser víctimas del intervencionismo yanqui. Empezando por cargarlos de
sanciones económicas o de aranceles. Nuestros políticos de la
ultraderecha son conspiradores mercenarios de Washington y siempre han sido
cómplices o quinta columnistas que apoyan la intervención estadounidense.
Pero la UNASUR fracasó en
un intento de forjar un ejército latinoamericano de alta capacidad combativa.
¿Por que como es posible que EE.UU someta a Venezuela a un embargo naval y
aéreo y para rematar bloquee los puertos y aborde los petroleros en un
flagrante acto de piratería. Se impone con brutalidad la política del Big
Stick. Nuevamente nos han vuelto a clavar una puñalada trapera, pues no se
tomaron las medidas necesarias para neutralizar la agresión imperialista.
En el colmo de la infamia
que muchos de nuestros dirigentes políticos están pidiendo turno para
entrevistarse en la Casa Blanca con Donald Trump, quieren rendirle pleitesía;
desde Corina Machado para entregarle la medalla del premio Nobel de la Paz, al
carcelero Bukele, o la nueva presidenta encargada de Venezuela Delcy Rodríguez
y hasta Gustavo Petro que ha pasado a ser el mayor crítico de Trump a
convertirse no en un jaguar, sino en un manso gatito que le ruega que lo reciba
en la Casa Blanca para explicarle que él es el campeón en incautar cargamentos
de cocaína. Trump lo acusó de ser un “capo de la narcoguerrilla”, lo
insulta: “matón” “mala persona” y lo denigra y le dice: “Petro,
calmate y cuida tu culo” Se arriesga a que acabe como Maduro y
entonces miedoso le ruega que lo escuche. Al parecer quiere que le quiten
las sanciones y lo saquen de la Lista Clinton. Y para congraciarse con Donald
Trump, ordena bombardear los campamentos de las disidencias de las FARC. Le
hace una llamada telefónica a la Casa Blanca para limar asperezas y Trump,
siguiendo el guion del Big Stick, lo alaba y le contesta que ha sido un honor
hablar con el presidente de Colombia. Petro ha lanzado la idea de
formar un ejército latinoamericano que combata a los carteles de las drogas y
destruya los cultivos ilícitos de coca. Es decir, hacerle el trabajo sucio
a la DEA y el Pentágono
Maduro para demostrar su
eficacia en la persecución de los supuestos narcotraficantes que tienen sus
bases en la frontera colombo-venezolana movilizó a 15. 000 milicianos de la
Fuerza Armada Nacional, Hasta la presidenta de México Sheinbaum en vista de la
presión que ejercía Washington entró en pánico y ha extraditando a 24 capos de
los carteles aparte de aumentar el pie de fuerza de la Guardia Nacional para
perseguir la inmigración ilegal en La frontera norte.
Delcy Rodríguez con un
misil sobre la cabeza se ve obligada a negociar una transición con el
“autoproclamado Presidente” de Venezuela Donald Trump y con Marco Rubio
“capataz” o gobernador que administrarán el protectorado con justicia y
libertad. Ya se han reestablecido las relaciones diplomáticas y
se abren las embajadas. Es algo increíble pero en el Palacio de Miraflores de
Caracas la presidenta encargada ha recibido al jefe de la CIA John
Ratcliffe y promete cooperación pues sabe que en cualquier momento se
puede producir una nueva intervención y ella sería el principal el objetivo a
eliminar. Es un chantaje en toda regla pero no le queda más remedio que acatar
las leyes del Big Stick. Y vamos a ver quién contradice los designios del
“emperador del universo” que pretende imponer un nuevo orden mundial
dinamitando el derecho internacional y sin que ni siquiera la ONU pueda frenar
la barbarie neofascista pues EE.UU. tiene derecho a veto en el Consejo de
Seguridad.
Tras el secuestro del
presidente Maduro el 3 de enero del 2026 la utopía del socialismo del siglo XXI
se resquebraja. Donald Trump como acérrimo anticomunista desde
su primer mandato tenía en la mira tumbar a la revolución bolivariana y
decapitar así el castro-chavismo. Después de Venezuela hará lo
imposible porque caiga Cuba
El Secretario de Estado
Marco Rubio hace un llamado a las compañías de hidrocarburos norteamericanas y
extranjeras -a las que Maduro ya les había ofrecido carta blanca- como Chevron,
Repsol, Exxon Mobil, Conoco, Total Energies, Shell, ENI o British
Petroleum para que aprovechen el boom petrolífero que se avecina. Los
primeros 500 millones de dólares que se recauden serán depositados en un
fideicomiso en Qatar, -debidamente administrado por Washington y luego
transferido a Venezuela. Donald Trump asegura que el petróleo de
Venezuela le pertenece a EE.UU. pues toda la infraestructura y los
pozos les fueron “robados” tras la nacionalización de Carlos Andrés Pérez en
1976 y luego la expropiación de Chávez del 2007. Venezuela tiene que saldar una
deuda de miles de millones de dólares.
Y para que la cosa quede
clara la Asamblea Nacional ha aprobado una reforma la Ley de
Hidrocarburos que permite la explotación el funcionamiento de las compañías
petroleras norteamericanas extranjeras –. ¡Aquí hay más petróleo que en Arabia
Saudita! Pero de antemano están vetados Cuba, Rusia, China e Irán. Porque
América para los americanos. Hace una semana Venezuela en un gesto de buena
voluntad le ha ofrecido a Donald Trump 50 millones de barriles de petróleo.
Ahora lo prioritario es
garantizar el bienestar de la población y que no falten los productos básicos o
las medicinas pues si aumenta la crisis humanitaria se desataría la
inestabilidad, el caos y la migración. Se planea imponer como moneda
oficial el dólar para controlar la hiperinflación que asfixia la economía.
Venezuela debe imperiosamente pagar los intereses de la deuda y necesita la
ayuda del BID, el Banco Mundial o el FMI. Vamos hacia una transición
política que conduzca a una democracia neoliberal.
Según los expertos si se
quiere resucitar PDVSA quebrada y en la ruina hay que aplicar
un plan de reconstrucción de la infraestructura petrolera venezolana que
significaría una inversión de 100.000 millones de dólares. Tarea
que tendrán que asumir las compañías privadas. Se calcula que tardará de 10 a
15 años volver a su estado de pleno rendimiento
Se consuma la victoria del
imperialismo sobre el gobierno bolivariano que ha claudicado ante el poder
armamentístico y disuasorio de los yanquis. El chavismo vulnerable, chantajeado
y extorsionado está decidido a cumplir todas las exigencias de Donald Trump. La
presidenta encargada advierte en una manifestación que “rechazan
cualquier transición política y solo admiten con EE.UU. una relación basada en
el respeto mutuo. No hay rendición ni claudicación posible”. El día 29 de
enero Donald Trump la llamó por teléfono y le dijo que abrirá el espacio aéreo
venezolano e invita a los turistas del mundo entero para que disfruten de las
bellezas naturales del país. Comentó que “Delcy es fantástica y con ella el
diálogo es muy cordial pues maneja un inglés estupendo”. Horas después de
su última conversación con Donald Trump y su Secretario de Estado se publica
una ley de amnistía para presos políticos y el cierre de la cárcel del Helicoide.
La terrorífica política, del Big Stick es infalible.
Carlos de
Urabá 2026
El bloque de poder dominante en España y su composición: ¿reconfiguración o revolución?
El bloque de poder dominante en España y su composición: ¿reconfiguración o
revolución?
DIARIO OCTUBRE / febrero 3, 2026
Alejandro Moreno Gironés (Unidad y Lucha).— La burguesía en España estableció su dominio hegemónico a finales del siglo XIX, en un amplio proceso de revolución burguesa. La posición de esta clase social en el orden imperialista mundial ha provocado sustanciales reconfiguraciones de poder en su propio seno, afectando directamente a las condiciones de la clase obrera y sus luchas.
El Estado
español es hoy una economía desarrollada y subordinada a los intereses de los
monopolios financieros internacionales. El proceso para su conformación actual
se inicia en la llamada “Transición” de 1978. Los sectores estratégicos están
actualmente en manos de los grandes monopolios internacionales, siendo el
Estado español un simple gestor de la crisis estructural del
capitalismo—represión contra la clase obrera, privatizaciones, desvalorización
de la fuerza de trabajo, precariedad, etc. —.
El Estado
español ocupa una posición semiperiférica en el orden imperialista. La lógica
imperialista española se basa en la explotación de recursos y mano de obra
mediante determinados monopolios, que fueron nacionales y que hoy todavía
tienen ciertos intereses en el Estado español, en América Latina y Magreb. Al
mismo tiempo, auspicia en estos lugares las posiciones más reaccionarias y,
dentro España, trata de segregar la mano de obra que viene de esas zonas del
resto de la clase obrera mediante la propaganda más reaccionaria.
Si la
conformación del bloque de poder actual se inicia en 1978, su esencia proviene
de 1939. El triunfo de las fuerzas fascistas, reaccionarias, financiadas por
los grandes monopolios yanquis e ingleses, creó en los años de la dictadura
franquista un bloque burgués compuesto por terratenientes, capital financiero y
parte del capital industrial. En 1959 los intereses del capital financiero se
imponen en este bloque burgués mediante los tecnócratas del Opus Dei, creando,
además, una base social compuesta de pequeña burguesía orientada a los
servicios. En 1960 se produce la pugna entre capital financiero e industrial,
desarrollado este segundo por el primero. Los intereses del capital industrial
se concretaban en dos puntos: integración europea y reformas; los del capital
financiero en el mantenimiento del statu quo.
La “Transición”
de 1978 fue la resolución de esta contradicción en el bloque burgués nacido en
1939. El capital industrial y la pequeña burguesía, desarrollada por el capital
financiero, impulsaron la integración en la CEE. Posteriormente, la entrada en
la UE sería su propio sacrificio y el triunfo de los intereses del capital
financiero. La banca, más en España, siempre gana.
En los 80 la
burguesía se transforma definitivamente de “nacional” a una “compradora y
gestora” al servicio de los monopolios internacionales. Este proceso fue
políticamente posible por la “modernización” del PSOE, sus reformas
liberales y la complicidad del PCE. Este proceso se puso en jaque, llegando a
cuestionar el sistema, en el ciclo de huelgas generalizado entre 1984 a 1988,
teniendo un peso específico el PCPE.
El Estado
español es un elemento débil, pero imprescindible para el imperialismo en su
proyecto europeo, subsumido a los intereses yankis y de la OTAN, debido a la
posición que España tiene en el Mediterráneo y el Atlántico. Esta posición
genera enormes contradicciones que solo pueden resolverse mediante la
recomposición del bloque burgués ante un mundo multipolar o la revolución
socialista. El PCPE, mediante el Frente Obrero y Popular por el Socialismo y su
proyecto histórico de República Socialista Confederal, llama a una doble
ofensiva: por un lado, frenar los intereses del capital y la promoción
del fascismo contra las conquistas de la clase obrera, y, por otro,
la implementación de la organización y la construcción del Partido para luchar
sin ambages por el socialismo. La organización sin fines revolucionarios es la
pata popular necesaria para las sucesivas reconfiguraciones de poder en el
bloque dominante burgués. Que nuestra lucha no caiga en banderas ajenas: paz,
techo y trabajo.
Fuente: unidadylucha.es
Occidente frente a Irán
No es solo una
cuestión de petróleo: Irán ocupa, geoestratégicamente, un lugar excepcional. Y
es el enemigo principal de Israel (y por tanto de Estados Unidos. Así que más
temprano que tarde Estados Unidos llevará a cabo sus amenazas.
Occidente frente a Irán
El Viejo Topo
3 febrero, 2026
POR QUÉ
OCCIDENTE NUNCA ACEPTARÁ LA SOBERANÍA IRANÍ
“No seremos
coaccionados, ni por gobiernos extranjeros ni por autoridades
internacionales”, advirtió el ex primer ministro iraní Mohammad
Mosaddegh al Consejo de Seguridad de la ONU en 1951.
Más de siete
décadas después, mientras un grupo de ataque de portaaviones
estadounidense entra en el Océano Índico y destructores con misiles
guiados se dispersan por Medio Oriente, la advertencia de Mosaddegh parece
menos historia y más un comentario en vivo.
Los buques de
guerra no se posicionan al azar. Su movimiento indica una intención. De igual
manera, los expedientes de inteligencia no suelen compilarse para descubrir la
verdad, sino que se inventan para generar consenso para la acción militar: el
marco para una intervención ya en marcha.
En este
contexto, Israel ha
entregado al presidente estadounidense Donald Trump lo que considera evidencia
decisiva de que las autoridades iraníes ejecutaron a cientos de
manifestantes detenidos durante la reciente represión a escala nacional. Que
Tel Aviv se presente ahora como el principal proveedor de pruebas contra Irán
sería cómico, si no fuera tan grave lo que está en juego.
El Estado que
ha impulsado incansablemente la guerra contra Teherán, que declara abiertamente
un cambio de régimen en Irán como un objetivo estratégico y que tiene más que
ganar que cualquier otro actor con el colapso de Irán, se presenta
repentinamente como un testigo humanitario neutral. Por lo tanto, Tel Aviv ha
sido ascendido a fiscal jefe; sus declaraciones fueron consideradas no como una
defensa, sino como hechos.
Esto no
significa que Irán no esté en crisis. Lo está. Un gran número de iraníes se
han visto obligados a salir a las calles por el agotamiento tras
décadas de estrangulamiento económico. Sus quejas son reales, su ira,
innegable.
Pero estos
también son momentos en que los movimientos populares son más vulnerables, no
solo a la represión, sino también al control. Los poderes externos no
necesariamente tienen que inventar el descontento interno: solo tienen que
guiarlo.
Un modelo de
familia
El patrón está
bien establecido. Ocurrió el golpe de Estado de 1964 en Brasil contra el
líder João Goulart; el golpe de Estado de 1973 en Chile contra Salvador
Allende; y antes de estos, el golpe de Estado de 1961 en el Congo,
cuando Patrice Lumumba fue derrocado y asesinado. Luego está la larga
y oscura historia de reveses contrarrevolucionarios tras la Primavera
Árabe
Estos casos no
son idénticos, pero la estructura es lo suficientemente familiar como para
servir de advertencia.
Desde la
Segunda Guerra Mundial, cuando los movimientos amenazan intereses occidentales
arraigados, se imponen sanciones. Se planifican crisis económicas. Se avivan
las divisiones internas. Se multiplican las campañas mediáticas. Se financian
contrarrevoluciones.
Si estas
medidas fracasan, se organizan golpes de Estado, se inician ocupaciones o se
justifican guerras con el lenguaje de la salvación.
Irán conoce
este patrón no como una teoría, sino como un trauma vivido. En 1953, Mohammad
Mosaddegh, primer ministro elegido democráticamente, fue derrocado en
un golpe de Estado británico-estadounidense, no por su brutalidad en
el gobierno, sino por nacionalizar el petróleo iraní. En aquel entonces,
la Compañía Petrolera Anglo-Iraní posteriormente conocida como BP,
ofrecía a Irán solo el 16 % de las ganancias netas de sus recursos.
Gran Bretaña
respondió con un bloqueo, cerrando la refinería de Abadán, presionando a los
compradores extranjeros para que rechazaran el petróleo iraní y arrojando
deliberadamente la economía a una crisis.
Cuando la
guerra económica resultó insuficiente, Londres persuadió a Washington para que
interviniera invocando los temores de la Guerra Fría. La Operación
Áyax de la CIA inundó Irán de desinformación, sobornó a
políticos, acosó a figuras religiosas y orquestó disturbios. Mosaddegh fue
destituido. El Sha fue reinstaurado. Incluso la CIA reconoce ahora oficialmente
el golpe como antidemocrático .
Ese episodio no
solo alteró la trayectoria política de Irán; definió el plan de acción. Las
mismas herramientas siguen vigentes. Los informes de ataques a docenas de
mezquitas en todo Irán plantean inevitables preguntas sobre los esfuerzos
externos para alimentar las divisiones y los conflictos internos, utilizando
las mismas líneas divisorias explotadas hace siete décadas.
Y no se trata
solo de una desestabilización encubierta. Personalidades de los medios
israelíes han
hablado abiertamente sobre lo que ocurrirá tras el colapso del
régimen, declarando que, una vez que Irán caiga, será bombardeado en su propio
territorio, tal como Siria fue
sistemáticamente despojada de su capacidad militar tras el derrocamiento del
presidente Bashar al-Assad.
El mensaje es
inequívoco: el cambio de régimen no es el objetivo final, sino el requisito
previo para el desmantelamiento completo.
Un asedio lento
Desde 1979,
Irán ha soportado uno de los regímenes de sanciones más largos y
exhaustivos de la historia moderna. Lo que comenzó con la congelación de
activos y la prohibición de exportar petróleo se ha convertido en
un sistema que abarca las finanzas, la energía, el comercio, la tecnología y la
vida cotidiana.
Las sanciones
se intensificaron en la década de 1990, se ampliaron multilateralmente
después de 2006, se levantaron parcialmente con el acuerdo nuclear de
2015 y luego se reintrodujeron por completo durante la campaña de “máxima
presión” de Trump en 2018.
El año
pasado, las potencias europeas activaron el mecanismo de retorno rápido,
restableciendo automáticamente las sanciones de la ONU bajo la bandera del
incumplimiento y de los derechos humanos.
Las sanciones
suelen presentarse como una alternativa pacífica a la guerra. En realidad,
funcionan como un asedio lento. Derrumban las monedas, vacían las sociedades,
radicalizan la política y hacen que la gente común pague el precio de la
confrontación geopolítica.
Gran
Bretaña empleó este método contra Irán en 1951. Estados Unidos lo ha
perfeccionado desde entonces. No es casualidad que los llamamientos a un cambio
de régimen a menudo acompañen a los llamamientos a sanciones más severas.
Quienes los apoyan saben perfectamente quién asumirá el daño.
El interés de Washington
en Irán se basa en la hegemonía. El petróleo iraní no es solo un activo
económico; es una palanca estratégica en la competencia global con China.
Hoy en día,
China es el mayor comprador de crudo iraní. El debilitamiento de
Irán, por lo tanto, debilita una arteria energética clave para Pekín: Irán
representó aproximadamente el 13% de las importaciones marítimas de petróleo de
China en 2025, con aproximadamente 1,38 millones de barriles diarios
destinados a compradores chinos.
La agenda de
Israel va más allá. En los últimos dos años, el primer ministro Benjamín
Netanyahu se ha dirigido repetidamente al pueblo iraní, instándolo a
salir a las calles, presentando la acción militar israelí como una vía hacia la
libertad y prometiendo ayuda una vez que caiga el régimen.
El ex ministro
de Defensa Yoav Gallant fue aún más explícito al hablar de
guiar los acontecimientos “con una mano invisible”, enfatizando la centralidad
de la acción de masas mientras permanecía formalmente en un segundo plano.
Estamos contigo
Esta retórica
se ve cada vez más acompañada de informes mediáticos. Los medios israelíes han
insinuado abiertamente que actores extranjeros están armando a los
manifestantes, una afirmación expresada con mucha franqueza por un corresponsal
diplomático del Canal 14 —la cadena de televisión más cercana
a Netanyahu—, quien se jactó de que a los manifestantes se les proporcionaban
armas de fuego reales, «lo cual explica la muerte de cientos de
miembros del régimen. Cada cual puede adivinar quién está detrás de
esto», añadió.
Estas
observaciones no son descuidos marginales, sino que son parte de un ecosistema
mediático israelí más amplio que ha comenzado a decir en voz alta lo
que antes quedaba implícito.
Estas señales
mediáticas contrastan incómodamente con los mensajes oficiales de inteligencia.
Tras la guerra de junio pasado, el director del Mossad, David Barnea, emitió
una declaración inusual y sorprendente, asegurando tanto a su agencia como
al público que Israel seguiría «presente, como lo ha estado», un lenguaje
ampliamente interpretado como un presagio de actividad encubierta sostenida
dentro de Irán.
Y el mes
pasado, una cuenta X en persa (anteriormente Twitter) vinculada al
Mossad, instó a los iraníes a unirse a las protestas, declarando: «Salgan
juntos a las calles. Ha llegado el momento. Estamos con ustedes. No solo a
distancia y verbalmente. Estamos con ustedes sobre el terreno».
Aunque los
funcionarios israelíes han negado formalmente cualquier conexión con
esa historia, las agencias de inteligencia han recurrido durante mucho tiempo a
fachadas fácilmente negables precisamente para tales fines.
Y esto no se
limita a las señales encubiertas. Las banderas israelíes se han convertido en
un elemento destacado de las manifestaciones contra el régimen fuera de Irán,
acompañadas de una campaña coordinada en redes sociales que amplifica
narrativas específicas y resultados políticos preferidos.
Un análisis de
los datos de Al Jazeera mostró cómo las cuentas vinculadas a Israel
influyeron sistemáticamente en la percepción global de las protestas,
promoviendo a Reza Pahlavi, hijo del último Sha de Irán, como la única
alternativa política. El propio Pahlavi participó en la campaña, una acción que
rápidamente se vio amplificada por los informes israelíes que lo presentaban
como el «rostro de un Irán alternativo».
Estas
intervenciones no son aisladas. Se alinean con una visión estratégica más
amplia, cada vez más articulada en los círculos políticos e intelectuales
israelíes: el debilitamiento y la eventual fragmentación de Irán.
Editoriales y
documentos políticos israelíes han apoyado abiertamente la partición de Irán y
el fomento de la secesión étnica, mientras que otros han abogado por armar a
las minorías para desestabilizar
el Estado desde dentro . Esto no es una especulación marginal;
aparece en los principales medios de comunicación y en el debate político.
Coreografía
colonial
La promoción
de Reza
Pahlavi como una «alternativa» a Irán debe entenderse en este
contexto. Si bien afirmaba defender la integridad territorial de Irán, instó
a Estados
Unidos a lanzar ataques militares contra su propio país y
apoyó sanciones cada
vez más severas que devastaron a la sociedad iraní.
Su camino
refleja el de su padre con una precisión casi ritual: Mohammad Reza
Shah fue instalado en el poder en 1941 por los británicos y la
Unión Soviética después de obligar a su padre a abdicar, sólo para ser
reinstalado en 1953 después del golpe de la CIA y el MI6 contra Mosaddegh.
Hoy, el hijo
busca nuevamente su instalación, esta vez por parte de Estados Unidos e Israel,
repitiendo la misma coreografía colonial bajo una bandera diferente.
Gobernaría, como su padre, mediante el patrocinio externo en lugar de la
legitimidad interna.
Su padre
gobernó a través de
SAVAK , un aparato de seguridad creado con la ayuda de la CIA y
el Mossad, conocido por su tortura y represión. Una de las figuras principales
de SAVAK, quien pasó décadas escondido en Estados Unidos, ahora enfrenta serias
demandas civiles allí por atrocidades policiales cometidas en
el pasado.
El pasado no
sólo se recuerda: se revive.
Nada de esto
exime a las autoridades iraníes de responsabilidad por la represión o la
violencia. Pero pone de relieve la vacuidad de la postura moral extranjera.
Quienes
acosaron económicamente a Irán durante casi medio siglo, apoyaron una
devastadora guerra por poderes en los años 1980 y ahora discuten abiertamente
la partición (mientras sus manos están manchadas por los crímenes regionales
contemporáneos) son los guardianes menos creíbles de la libertad iraní.
No hay nada
casual en el momento de la actual escalada. El 1 de febrero conmemora el
aniversario del regreso del ayatolá Ruhollah Jomeini a Teherán
en 1979, el día en que una monarquía instalada desde el extranjero finalmente
se derrumbó e Irán recuperó su independencia política.
El hecho de que
los preparativos para un nuevo asalto estadounidense se estén intensificando
ahora en esta fecha no es una coincidencia, sino una continuidad.
Pone de relieve
una verdad que ha permanecido inalterada durante más de siete décadas: lo que
Irán afirmó a principios de la década de 1950 y nuevamente en 1979 –soberanía,
independencia y derecho a la autodeterminación– es precisamente lo que las
potencias extranjeras nunca han aceptado, nunca han perdonado y nunca han
dejado de intentar revertir.
Fuente: Chaquetas Rojas


