sábado, 30 de marzo de 2019

QUE LAS PENSIONES SON MÍAS, QUE SON MIS DINEROS, QUE NO SON JUSTAS NI INJUSTAS, OIGA, QUE ES MI DINERO Y, ¿CÓMO ES QUE ME LO QUIERE QUITAR? ?Y QUE USTED ME QUIERE QUITAR MI DINERO Y NO ES UN LADRÓN...? COSA MÁS RARA, CHIQUET


Plural: ¿Hacia donde va el capitalismo español?
 
Financiarización y pensiones privadas
 
 
Mikel de la Fuente 
Revista Viento Sur nº 162
 
Desde los años ochenta del pasado siglo está teniendo lugar un impulso generalizado a escala internacional de las pensiones privadas, que se inscribe en el proceso más amplio de financiarización de las economías, entendiendo por tal un aumento muy superior de los activos y pasivos financieros en relación con el valor de la producción de bienes y servicios. La Unión Europea (UE) contribuye a ese impulso. En junio de 2017, la Comisión Europea (CE) envió al Parlamento Europeo una propuesta de reglamento sobre el “producto paneuropeo de pensiones individuales” (PEPP) (Comisión Europea, 2017), que supone un nuevo paso en la promoción y defensa de las pensiones privadas y que se relaciona con el objetivo fijado en el Libro Blanco sobre pensiones de 2012 de la CE de fomentar los planes de ahorro complementarios de jubilación (véase un análisis del Libro Blanco en De la Fuente, 2014: 56-61).

A la nueva figura se le asigna la función de promover un mercado único de capitales que impulse “el aporte de fondos de inversores institucionales y la inversión en la economía real” a largo plazo mediante el estímulo de “la innovación en el sector de los productos financieros”, obviando que esa “innovación” estuvo en el origen de la crisis financiera iniciada en 2007 y que la misma provocó en los países capitalistas desarrollados la mayor crisis económica y social desde la Segunda Guerra Mundial (Pérez Dávila, 2018: 1). Para ello, la CE propone que, para dar un fuerte impulso a la nueva figura, los Estados le apliquen el mismo trato fiscal que a los productos estatales ya existentes y ello aunque los PEPP no cumplan los criterios estatales de desgravación fiscal. Según un estudio de impacto recogido en el documento citado de la CE, el marco PEPP daría lugar a un aumento de los activos gestionados en el mercado de las pensiones individuales desde los 0,7 billones actuales a 2,1 billones en 2030, eso sí contando con la concesión de los citados incentivos fiscales.

En 2017, el patrimonio mundial de los fondos de pensiones creció el 7%, alcanzando la cifra de 26,1 billones de euros. Ese impulso se debe a varias razones. Por una parte responde al deseo de los bancos y aseguradoras de ampliar el espectro de sus negocios. La dispersión y fragmentación de las pensiones privadas da lugar a elevados gastos de publicidad para ensanchar el negocio, de gestión y comisiones de depósito, de intermediación por las operaciones de compra y venta de los valores de la cartera, y de auditoría o administración del fondo. El conjunto de esos gastos, que se miden con la ratio conocida como total expense ratio (TER) y que resulta del cociente entre los gastos totales y el patrimonio del fondo, puede alcanzar porcentajes que reducen significativamente la cuantía de las pensiones netas. En el Estado español, la TER ha llegado a alcanzar una media del 2%. Tienen los terceros costes más elevados de los países de la OCDE, lo que se explica por la escasa competencia que existe en el sector, ya que las entidades que los gestionan “deberán estar domiciliadas en España”, a diferencia de lo que ocurre con los fondos de inversión, en los que las entidades financieras del Estado compiten con compañías internacionales. Esos gastos de gestión son inferiores en los sistemas de empleo, lo que permite que la relación entre las aportaciones realizadas y las pensiones que proporcionan sea más elevada que en los sistemas individuales.

Por otra parte, en algunos Estados las organizaciones empresariales contemplan que el tránsito total o parcial de las pensiones públicas de reparto hacia las pensiones de empleo de capitalización puede ser una ocasión para modificar la distribución de las cotizaciones en sentido favorable para sus intereses. Este elemento es muy importante en el caso del Estado español, ya que la relación entre las cotizaciones abonadas por las empresas y por las trabajadoras y los trabajadores es aproximadamente de cinco a uno.

Pero la explicación quedaría incompleta si no se tuviesen en cuenta otros elementos de tipo político-ideológico. Como señalaba Reynaud (1995), cuando se pone el acento en el aspecto técnico de la financiación se oculta que la cuestión fundamental de la alternativa entre reparto y capitalización es de orden político y cultural. La ilusión individualista se encuentra en el centro de la propaganda mistificadora del discurso neoliberal sobre las pensiones, que tiende a hacer creer que la pensión de cada persona depende de sus propias opciones, tanto en relación con la duración de su esfuerzo contributivo como con el importe de las cotizaciones o primas que abone. Se basa en la teoría de la economía neoclásica según la cual el capital engendra un valor añadido del que una parte debe corresponder a sus propietarios, lo que no se corresponde con la realidad, ya que el capital solo se valoriza mediante el trabajo humano y la apropiación de los recursos naturales. Ello significa que el rendimiento del capital se detrae del valor creado por los asalariados. En términos de Robin Blackburn (2010: 16), los think tanks apologistas del libre mercado explican que los sistemas públicos suponen una carga excesiva que frena la acumulación del capital y se basan en un “exceso” redistributivo del Estado intervencionista. No obstante, no tienen ningún empacho en incurrir en evidentes contradicciones “intervencionistas” cuando reclaman exenciones fiscales para las pensiones privadas e incluso solicitan que estas sean obligatorias.

Después de décadas de gestión precarizadora de la fuerza de trabajo, el modelo neoliberal intenta asociar a los sectores de ingresos más elevados de los asalariados a este capitalismo patrimonial. La presión ejercida a favor de la creación de valor en beneficio de las y los accionistas aparece como demasiado brutal y queda parcialmente modificada por una política que intenta ser más atractiva para alguna gente asalariada –en general, la de ingresos más elevados–, introduciendo así una fisura en su identidad colectiva que resulta funcional para el mantenimiento del orden neoliberal (Harribey, 2002: 7).

Las pensiones privadas, todas en el caso de las individuales –gestionadas por las entidades financieras– y una mayoría creciente en el caso de las profesionales o de empleo –gestionadas por las partes sociales (organizaciones empresariales y sindicatos) a nivel de empresa, grupo de empresas o sector 1/–, están organizadas en base al método de cotizaciones definidas en el que las pensiones dependen de las aportaciones recaudadas y del rendimiento de las inversiones en que se inviertan esas cotizaciones. A la vez, las aportaciones empresariales experimentan una tendencia hacia la disminución, no solo en el sector privado sino también en el sector público. A fin de elevar la rentabilidad de las inversiones, tiene lugar una evolución hacia la renta variable, con el grave riesgo de que las inversiones sufran los efectos de las crisis y burbujas financieras. El aumento de la esperanza media de vida, en el caso de las pensiones privadas, da lugar irremediablemente a una disminución en la cuantía de las pensiones, ya que la misma depende del fondo acumulado en la cuenta de cada partícipe.

Las pensiones privadas tienen efectos que sobrepasan a la provisión de las pensiones. En efecto, los gestores de los planes y fondos de pensiones tratan de obtener rentabilidades crecientes a fin de aumentar su parte en el mercado de estas pensiones, mediante la intensificación de la presión para el incremento de valor de las acciones de las empresas y los productos financieros a los que dedican una parte creciente de sus inversiones, contribuyendo así a la reducción de los salarios, el downsizing y, en general, al recorte de los derechos laborales como forma de aumentar los beneficios empresariales