domingo, 19 de febrero de 2017

¡TOC, TOC! LA GUERRA LLAMA A SU PUERTA


Siria
La niebla de la guerra

18.02.2017


“Fue precisamente Marx el primero que descubrió la gran ley que rige la marcha de la historia, la ley según la cual todas las luchas históricas, ya se desarrollen en el terreno político, en el religioso, en el filosófico o en otro terreno ideológico cualquiera, no son, en realidad, más que la expresión más o menos clara de luchas entre clases sociales…” F. Engels

Que la guerra es la consecuencia inevitable de la política de quienes dominan el mundo es algo que debiéramos tener asumido hace mucho tiempo. Quién olvide que las bayonetas siempre han sido empuñadas en interés de una u otra clase social habrá abjurado del marxismo.

En algunas ocasiones, como en la guerra en Siria, la acumulación de actores y la violencia de los acontecimientos dificulta la percepción nítida de la contraposición de intereses de clase, pero no más que la niebla oculta los vericuetos de la carretera de montaña, pero no por ello renunciamos a escudriñar el camino, pues sabemos que la consecuencia de no hacerlo sería precipitarnos al vacío en la primera curva.

Sin duda, ante Siria, la izquierda ha descarrilado, empeñada en subirse al tren equivocado, en el vagón de cola de alguna de las facciones en combate que representan a una u otra burguesía.

Pues, claro que sí, la lucha entre las clases dominantes y las dominadas lleva en muchas ocasiones históricas al enfrentamiento entre los poderosos. Las guerras por el reparto de las colonias y los imperios llenan la historia de la humanidad.

Hoy vivimos la crisis más grave del sistema económico capitalista desde el primer cuarto del siglo XX. El saqueo de las zonas con valor geoestratégico es el primer punto de la agenda de los poderes imperialistas, no sólo de los Estados Unidos de América, sino también de Rusia, China y la Unión Europea.

En Siria la lucha de clases se expresó en 2011, con un levantamiento de clase frente a la dictadura capitalista de Bashar al Asad. Los campos de batalla estaban delimitados, una población con un 50% de jóvenes menores de 25 años, que padecían casi un 40% de paro,se enfrentaba a la burguesía y burocracia estatal de uno de los 30 países más corruptos del mundo. Pero la juventud de la clase obrera siria no fue capaz de tomar el poder, al carecer de una organización con un programa, una estrategia y una táctica adecuada. Y, poco a poco, fue pasto de la degeneración de la lucha con la infiltración del yihadismo apoyado por las reaccionarias monarquías del Golfo. A un lado el imperialismo occidental y los regímenes teocráticos del Golfo, al otro lado, el imperialismo ruso, la dictadura siria, el “partido de Dios” libanés y los muyahidines de los ayatolas de Irán.

Ambos bandos despedazando el cuerpo del pueblo sirio, provocando los crímenes de guerra contra la población civil, el mayor éxodo desde la Segunda Guerra Mundial, miles de muertos en el mar Mediterráneo, con la criminal política de los gobernantes de la Unión Europea…

No se puede separar la guerra de las transformaciones sociales; los kurdos son el ejemplo vivo de que lo único que puede frenar la locura del yihadismo es un pueblo que lucha por su propio destino, que tiene en sus manos su futuro. La lucha de las Unidades de Protección Popularkurdas (YPG) [1] es el contraste nítido con la dictadura siria que generó el caldo de cultivo para el surgimiento de estos monstruos, pues esa locura también tiene un método, y prende en una sociedad atrapada en la desesperación generada por la pobreza y la desigualdad social. Mientras los kurdos han sido capaces de plantar cara a la barbarie, el ejército sirio necesitó la intervención de Rusia, Irán y Hezbollá, para no disolverse.

Si la juventud siria que se alzó contra la dictadura hubiese tenido en sus manos su destino, al igual que el pueblo kurdo, el Daesh y Fatah al Sham hubiesen sido aplastados. Las bombas rusas y las muertes de miles de civiles no son ningún camino hacia la paz, o hacia una transformación progresista de la sociedad. La lucha contra el Daesh, por ganar la guerra, es también la lucha por acabar con el régimen dictatorial.

La victoria contra el cáncer yihadista sólo se podrá conseguir si el pueblo sirio y los demás pueblos de la región toman las riendas de la transformación social, entonces en lugar de huir, defenderían cada palmo de terreno porque estarían defendiendo su tierra, su libertad y no los privilegios de una minoría de parásitos corruptos. El mantenimiento del régimen sirio seguirá reproduciendo, no sólo las relaciones de explotación, sino también las condiciones para que ese monstruo abyecto que es el yihadismo siga reproduciéndose.
¡Sólo el pueblo, salva al pueblo!

Notas

[1] Milicia formada por hombres y mujeres de comunidades del Kurdistán sirio. Las YPG se consideran a sí mismas una milicia popular democrática, y llevan a cabo elecciones internas para elegir a sus oficiales.

Alberto Arregui (Coordinadora Federal de Izquierda Unida)

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MANIFIESTO CONTRA TRATADOS EUROPEOS INJUSTOS



Setenta personalidades de distintos países europeos firman un manifiesto para desobedecer tratados europeos ’injustos’

CADTM
Rebelión
18.02.2017

Setenta personalidades y militantes de 19 países europeos provenientes de diferentes formaciones de izquierdas como Podemos, Izquierda Unida, Bloco d’Esquerda portugués, Parti de Gauche y NPA franceses, Unidad Popular y Antarsya en Grecia, de la izquierda radical danesa a la de Chipre, pasando por la de países como Eslovenia, Bosnia, Paises Bajos, Alemania o Hungría han firmado‘Los retos de la izquierda en la zona euro’, un manifiesto inspirado por Éric Toussaint (portavoz CADTM internacional), que llama a tener el coraje de desobedecer las órdenes de las autoridades y los tratados europeos.

El texto ha sido firmado por eurodiputados de diferentes partidos y diferentes países, entre ellos Miguel Urban y Marina Albiol, por el concejal de Economía de Madrid, Carlos Sánchez Mato, o por la expresidenta del Parlamento griego, Zoe Konstantopoulou, así como por varios miembros de la Comisión por la verdad sobre la deuda griega.

El texto analiza los programas de deuda de países periféricos, comenzando por el griego en 2010, pero también el español “bajo una forma peculiar” y sostiene que tenían cinco objetivos fundamentales: permitir a los bancos privados recibir ayuda pública; dar a los nuevos acreedores públicos, sustitutos de los privados, un enorme poder de coacción sobre los países periféricos; preservar el perímetro de la zona euro; poner como ejemplo la profundización de las políticas neoliberales, en particular, en Grecia, aunque también en otros países de la Periferia; y reforzar a escala europea formas autoritarias de gobierno, sin recurrir directamente a nuevas experiencias de tipo fascista.

El texto ha sido firmado por eurodiputados de diferentes partidos y países, entre ellos Miguel Urban y Marina Albiol.

‘Los retos de la izquierda en la zona euro’ advierte de que se debe aprender del fracaso de la política de Alexis Tsipras en 2015 para romper con la austeridad en Grecia, así como ser conscientes de las limitaciones de experiencias de gobierno minoritarias, como la de Antonio Costa en Portugal. Y asegura que una orientación alternativa y favorable a los pueblos debe abordar al mismo tiempo al menos cinco problemas: la austeridad, la deuda pública, los bancos privados, la zona euro y la oposición a las políticas autoritarias. La alternativa también tendría que afrontar otros problemas, como el aumento el racismo y la crisis ecológica.

El manifiesto llama, a la luz de la experiencia de 2015 en Grecia, a ampliar el campo de las fuerzas que no mantienen ilusiones con respecto a la UE y la zona euro, y poner por delante una auténtica perspectiva de ruptura con la UE tal y como ahora está constituida: “Hay que partir de la constatación de que tanto la UE como la zona euro no son reformables”, asevera.
El texto analiza la posibilidad de que fuerzas de izquierda radical accedieran al gobierno de distintos países europeos, incluido el español: “Algunos podrían replicar que si un gobierno de izquierda gobernase en España, podría utilizar el peso de la economía española (4ª economía de la zona euro de acuerdo a su PIB ) en la negociación con los principales gobiernos de la zona y obtener concesiones que Tsipras no había podido conseguir. ¿Qué concesiones? ¿La posibilidad de una recuperación de la economía y el empleo mediante gastos públicos masivos y por lo tanto con un déficit público considerable? ¡Berlín, el BCE y al menos cinco o seis otras capitales de la zona euro se opondrían a eso! ¿Posibilidades de tomar medidas muy fuertes con respecto a los bancos? EL BCE apoyado por la Comisión rechazará esa opción”. Se trata, concluye el texto, de adoptar una estrategia internacionalista y preconizar una integración europea de los pueblos opuesta a la del gran capital.

“Si no hay presión de la calle y de los lugares de trabajo para cambios reales y para rechazar compromisos viciados, vendrá un futuro sombrío”.

El texto califica a los países periféricos, entre los que se encuentra el español, como “los eslabones débiles de la cadena de dominación intraeuropea”. Tras Grecia, donde Syriza no consiguió un cambio positivo en 2015, “los otros eslabones débiles de la cadena en donde la izquierda radical podría acceder al gobierno en los próximos años son, especialmente, España y Portugal”. Podría ser también posible, en un futuro, en Irlanda, en Eslovenia, en Chipre, etc. Eso dependerá de muchos factores: la capacidad de la izquierda radical de aprender las lecciones del año 2015 y de avanzar propuestas anticapitalistas y democráticas que generen adhesiones. También dependerá del grado de movilización popular: “Si no hay presión de la calle, de los barrios, de los lugares de trabajo para cambios reales y para rechazar compromisos viciados, vendrá un futuro sombrío”, augura.

Las diez propuestas de ‘Los retos de la izquierda en la zona euro’ son las siguientes: La necesidad para un gobierno de izquierda de desobedecer; comprometerse a llamar a la movilización popular y a organizar una auditoría de la deuda con participación ciudadana; poner en marcha un control de capitales; socializar los sectores financiero y energético; crear una moneda complementaria, no convertible y debatir de la salida del euro para adoptar una posicion clara al respecto; reformar radicalmente la fiscalidad; desprivatizar, ‘recomprar’ las empresas privatizadas por un euro simbólico; poner en marcha un amplio plan de urgencia para la creación de empleo socialmente útil y para la justicia; y emprender un verdadero proceso constituyente.

Una primera conclusión se impone: sin tomar medidas soberanas y unilaterales fuertes de autodefensa, las autoridades nacionales y los pueblos que los han elegido para romper con la austeridad no podrán acabar con la violación de los derechos humanos perpetrada a demanda de los acreedores y de las grandes empresas privadas y dar una primera respuesta al problema de la deuda ilegítima.

MANIFIESTO
A partir de mayo de 2010, la deuda se convirtió en un tema crucial en Grecia y en el resto de la zona euro. El primer programa de 110.000 millones de euros implementado por la Troika —constituida para su elaboración y ejecución— provocó un enorme y abrupto aumento de la deuda pública griega. El mismo proceso se repitió en Irlanda (2010), Portugal (2011), Chipre (2013) y en España bajo una forma peculiar.Los programas tenían cinco objetivos fundamentales: 
1.- Permitir a los bancos privados |1| recibir una ayuda pública con el fin de no pagar la factura del estallido de la burbuja de crédito privado que habían creado y evitar una nueva crisis financiera privada internacional de gran amplitud. |2| 
2.- Dar a los nuevos acreedores públicos, |3| que sustituyeron a los acreedores privados, un enorme poder de coacción sobre los gobiernos y los Estados de los países periféricos con el fin de imponer una política de austeridad radical, de desregulaciones (en contra de toda una serie de conquistas sociales), de privatizaciones y de fortalecimiento de prácticas autoritarias (véase el punto 5). 
3.- Preservar el perímetro de la zona euro —o sea, mantener dentro de la zona euro a Grecia y a otros países de la periferia— lo que constituye una potente herramienta en manos de las grandes empresas privadas europeas y de las economías que dominan esa zona. 
4.- Hacer que la profundización de las políticas neoliberales, en particular, en Grecia, aunque también en otros países de la Periferia, sea un ejemplo y un medio de presión para el conjunto de las poblaciones europeas. 
5.- Reforzar a escala europea (tanto en el ámbito de la UE como de cada Estado miembro) formas autoritarias de gobierno, sin recurrir directamente a nuevas experiencias de tipo fascista, nazi, franquista, salazarista o del régimen de los coroneles griegos (1967-1974). |4| 
Debemos aprender del fracaso de la política adoptada por el gobierno de Alexis Tsipras en 2015 para romper con la austeridad. Así mismo, es necesario ser concientes de las limitaciones de la experiencia del gobierno socialista minoritario de Antonio Costa en Portugal. |5| 
Una orientación alternativa y favorable a los intereses de los pueblos debe abarcar, al mismo tiempo, la austeridad, la deuda pública, los bancos privados, la zona euro y la oposición a las políticas autoritarias. El balance del periodo 2010-2016 en la zona euro es bien claro: es imposible salir de la austeridad sin aportar respuestas al menos a esos cinco problemas. Por supuesto, se necesita agregar que la alternativa debe también abordar otros problemas, como la crisis climática y ecológica, la crisis humanitaria ligada al fortalecimiento de la Europa fortaleza que cada año condena a una muerte segura en el Mediterráneo, o en otros lados, a miles de personas inmigrantes o demandantes de asilo, la crisis de Oriente Próximo. Se trata también de luchar contra la extrema derecha y el aumento del racismo. Teniendo en cuenta la victoria de Donald Trump, y después de la aparición del movimiento amplio que ha llamado a luchar en primera línea contra Trump y sus proyectos, la izquierda anticapitalista eco-socialista, los movimientos sindicales, sociales, feministas y ecológicos europeos deben construir puentes con las fuerzas que resisten en Estados Unidos. 
Una gran parte de la izquierda radical con representación parlamentaria tenía, y todavía tiene, una percepción errónea de la integración europea mediante la UE y la zona euro. Para explicarlo en forma simple, esta izquierda ve en la UE y a la zona euro más ventajas que inconvenientes, y considera que tanto la UE como la zona euro son compatibles con la vuelta a políticas socialdemócratas, con un poco menos de injusticia, con cierta recuperación del keynesianismo. 
Es fundamental, basándose en la experiencia del año 2015, ampliar el campo de las fuerzas que no mantienen ilusiones con respecto a la UE y la zona euro, y que ponen por delante una auténtica perspectiva ecosocialista, de ruptura con la UE tal como ahora está constituida. Hay que partir de la constatación de que tanto la UE como la zona euro no son reformables. 
En 2015, todos y todas pudieron comprobar que es imposible convencer, según la legitimidad que ofrece el sufragio democrático y por simple discusión, a la Comisión Europea, al FMI , al BCE y a los gobiernos neoliberales, en el poder en los otros países europeos, que tomen medidas que respeten los derechos de los ciudadanos griegos así como de los pueblos en general. El referéndum del 5 de julio de 2015, que combatieron con el chantaje y la coacción (como el cierre de los bancos griegos 5 días antes del referéndum) no los convenció de la necesidad de hacer concesiones. Por el contrario, pisoteando los derechos democráticos fundamentales, radicalizaron sus exigencias. 
Ciertamente, en principio, se tendría que haber tomado, y se podría haber hecho, una serie de medidas en el ámbito europeo para recuperar la economía, reducir la injusticia social, volver sostenible el reembolso de la deuda y dar oxígeno a la democracia. Yanis Varoufakis, como ministro de finanzas, había realizado en febrero de 2015 propuestas que iban en ese sentido. Se trataba de cambiar la deuda griega por dos nuevos tipos de obligaciones: 1. obligaciones indexadas al crecimiento; 2. obligaciones llamadas «perpetuas», en el sentido de que Grecia reembolsaría únicamente los intereses pero a perpetuidad. |6| Las propuestas de Varoufakis, a pesar de ser moderadas y perfectamente factibles, no tenían, en realidad, ninguna posibilidad de ser aceptadas por las autoridades europeas. 
Es el caso de toda una serie de propuestas que apuntaban a aliviar radicalmente la carga de la deuda de Grecia y de muchos otros países europeos (por medio de la mutualización de las deudas, por la emisión de eurobonos –eurobonds- etc.). Técnicamente, podrían haberse implementado pero es importante darse cuenta que en el contexto político y con la relación de fuerzas que prevalece en la UE, los países con gobiernos progresistas no pueden esperar ser escuchados, respetados y todavía menos apoyados por la Comisión Europea, el BCE o el MEDE (Mecanismo europeo de estabilidad). El BCE tiene los medios para asfixiar el sistema bancario de un Estado miembro de la zona euro cortándole el acceso a la liquidez. Como ya se mencionó, el BCE lo utilizó en Grecia en 2015. La Unión bancaria y el poder arbitrario del BCE refuerzan los medios de coacción de los que disponen las instituciones europeas para hacer fracasar una experiencia de izquierda. 
Ahora, los tratados coaccionan fuertemente en materia de deuda y déficit. E