lunes, 22 de junio de 2015

PEDRO SÁNCHEZ EL SANDOVITO MUESTRA LAS CARTAS CON LAS QUE PRETENDE ENGAÑARNOS

   PEDRO SÁNCHEZ DEBUTA COMO CANDIDATO PROMETIENDO ERRADICAR EL PARO Y LA CORRUPCIÓN
  El líder opta por una puesta de largo presidencial y a la americana: se envuelve de la bandera de España y se acompaña de su mujer en el escenario
·         Asegura que mantendrá la "autonomía" del proyecto socialista frente a los que le critican por entregarlo a Podemos
·         En su discurso, carente de medidas concretas y nuevas, solemniza su promesa de liderar "un buen Gobierno desde la moderación", para alejarse de la imagen de "radical" que proyecta de él el PP y buscar el centro

Infolibre.es
22/06/2015 



(Pedro Sánchez el Sandovito, porque socialista no es, con su mujer, que yo no se que pinta su mujer, en el Circo Price de Madrid -y mejor escenario para escenificar no hay- tomando posición oficial del negocio -para él, su familia y circundantes y circundantas- de la política oficial que es la que está llevándonso al precipicio de la miseria material y espiritual)

Dos objetivos en una hoja de ruta que comienza ya. "Erradicar el paro y la corrupción". Las dos metas que se impuso un Pedro Sánchez debutante como candidato a la Moncloa. Las dos que enunció en su primer discurso tras su proclamación oficial. Una intervención en la que solemnizó la nueva estrategia del PSOE: subrayar la pretensión de ocupar la centralidad y la moderación, con una nada casual escenografía a la americana que no dejaba mucho lugar a la duda: con la imagen de la bandera de España como telón de fondo y arropado en la tarima no de sus dirigentes, sino de su mujer, Begoña Gómez. A lo Barack Obama. El secretario general no había tirado de esos recursos en ningún acto de partido hasta ahora.

Pero es que ahora ya es el candidato. Nominación que asume "con humildad y con emoción". Y quería impregnar su discurso de este domingo, su efectista puesta de largo en el teatro circo Price de Madrid, ante 2.000 personas, más de filosofía que de propuestas. De hecho, 
no salpicó sus 30 minutos de intervención [consúltala aquí en PDF] de ninguna medida nueva, no adelantó nada de su programa. Era lo que seesperaba, y la orientación que preveían sus colaboradores en los últimos días. La intención estaba clara: reforzar su imagen presidencial. Ningún detalle estaba escogido al azar. Tampoco el atuendo de la pareja: ella, con vestido rojo; él optó por traje oscuro y corbata roja, y no vaqueros y en mangas de camisa, su outfit preferido en este último año, desde que se hizo con las riendas del partido.

Por eso Sánchez quiso enfatizar que el PSOE es el cambio "seguro" y el "
cambio que une" –el eslogan del acto–, el partido que representa a la "mayoría" social y que puede cicatrizar las heridas. Y para ello reivindicó la historia de los 136 años de socialismo que, según prometió, no malbaratará. "Quienes nos precedieron en el PSOE mantuvieron celosamente la autonomía de nuestro proyecto, nunca lo subordinaron a otra fuerza que a la voluntad de nuestro pueblo, ni a otro interés que al interés de la clase media y trabajadora. Nosotros mantendremos la autonomía de nuestro proyecto para entregarlo a las siguientes generaciones tan libre como lo recibimos", rubricó. Todo un aviso a navegantes: no habráentrega a Podemos, como le critica el PP. "Vamos a liderar uncambio seguro y valiente, coherente con nuestros valores socialdemócratas, un cambio que una y en el que se reconozcan la mayoría de españoles", redondeó.

Respuesta al PP

En general, lo que pretendía el candidato era 
desquitarse de la imagen que le ha endosado el PP y, muy singularmente, Mariano Rajoy, tras la constitución de los ayuntamientos, en los que el PSOE ha facilitado "Gobiernos de progreso", apoyando a las listas de unidad popular patrocinadas por la formación de Pablo Iglesias o ayudándose de esta para presidir el mismo Ejecutivos de izquierdas.

Sánchez presentó al PSOE como "el partido más importante de la historia de España", que fue creciendo "lentamente, sólidamente", que sufrió la persecución "druante la larga noche franquista", que renació "por y para el restablecimiento de las libertades y la democracia en España", que es heredero "del 
compromiso de generaciones y generaciones de españoles con la causa de la libertad y la igualdad". Un partido "capaz de unir y cambiar la vida de la gente y la historia de España". Ese es el "patrimonio político" del PSOE, un "tesoro". "No hemos avanzado a hombros de gigantes, sino a hombros de mujeres y hombres anónimos, trabajadores, que se unieron, como nosotros nos unimos, que se respetaron, como nosotros nos respetamos, y que pusieron en común sus fuerzas para afrontar una enorme tarea del cambio", presumió.

El secretario general reiteró una y mil veces durante su discurso, que leía desde dos pantallas de teleprompter, esa idea de "unión" entre ciudadanos, del PSOE como pegamento. De esa España que el partido ha construido. De la patria. Palabra que empleó en su discurso sin complejos –"Ser patriota es un valor exigente. Porque ser patriota es querer que la historia de tu país discurra por la senda de la prosperidad y de la libertad de sus ciudadanos"–. Y a ello acompañaba, claro, la estética, con la
bandera detrás, y no un graderío de simpatizantes socialistas, que estuvo presente durante parte del discurso, intercambiada en los pasajes centrales con las siglas del PSOE y el lema "El cambio que nos une". "No ha habido una fuerza política capaz de unir e integrar a más personas en la vida y la historia común de España como lo ha hecho el PSOE", remachó. Y ahí mencionó la herencia de la sanidad y la educación públicas, los "valores", el devenir del partido como "inmenso cauce de participación política de las personas de todos los territorios".

"Ejemplaridad y alternativa constructiva"

El reto de los socialistas, y de él como candidato, dijo, es crear de forma "urgente" las oportunidades y "