martes, 16 de febrero de 2010

MATERIALES DE REFLEXION

Publicado por el Ateneo Confederal Rojo y Negro de la Confederación General de Trabajadores (CGT), acaba de ver la luz un documento que titula “Más allá del sueño de los Borgia”, de los autores Raquel Casiron; Emilio Alba y María José Moya.
Este documento, fragmentado en diez partes irán apareciendo en este Blog en días sucesivos a partir de hoy.
Sin duda es un documento que debería inducirnos a la reflexión, y que viene a demostrar que los déspotas que nos dirigen no solo nos explotan y se quedan con el producto de nuestro trabajo, sino que además nos envenenan poco a poco. Muy completitos que nos han salido estos déspotas.

7/10

La Unión Europea se lanzó al ambicioso empeño de controlar el registro y la autorización de estos productos. La idea era pedir a la industria que demostrase la seguridad de sus productos antes de permitir su autorización y tener datos de los ya existentes. El problema es que los efectos se ven a largo plazo y de forma estadística: es imposible decir que el asma, una alergia o un problema hormonal concreto se debe
a un determinado producto químico presente en la vida cotidiana, pero se ha detectado un aumento de este tipo de problemas.
El Reglamento REACH (siglas de “Registro, Evaluación y Autorización de Químicos”, en sus siglas en inglés), comienza con un reconocimiento preocupante: “Es difícil obtener información sobre las sustancias (…). Hay una carencia general de conocimientos a disposición de la población acerca de las propiedades y usos de las sustancias existentes (...). En muy pocas sustancias se ha hecho una determinación del riesgo”. El texto señala que, aunque los productos tengan riesgo, es casi imposible establecer una relación entre el daño y la sustancia por falta de ensayos. Según el catedrático de Radiología de la Universidad de Granada Nicolás Olea “No se sabe cuál es el efecto de la mayoría de las sustancias y no sabemos qué ocurre cuando se mezclan
y se acumulan, pero una persona tiene en su sangre más de 40 productos químicos. Menos del 2% han sido probados científicamente”. Olea estudia desde hace años el adelanto de la pubertad, los problemas de tiroides, el cáncer de mama o la criptorquidia (un trastorno que afecta a los testículos de los niños). Hay sustancias de la vida cotidiana que inducen estas enfermedades en animales, pero es muy difícil relacionarlo con las enfermedades en el hombre, aunque están aumentando. “Pueden pasar 20 años hasta que relacionamos una sustancia en el mercado con la enfermedad”.
La Comisión Europea prohibió en 1998 el uso de unos ablandadores de plástico (ftalatos) en tetinas, mordedores y juguetes para niños por ser tóxicos. Estos productos se comercializaron durante años y luego se descubrió que producían daños hepáticos, renales y testiculares, según Bruselas.
Aunque los científicos coinciden en que es necesario más control, el acuerdo sobre cómo hacerlo es misión casi imposible: hay en juego miles de millones de euros y muchos sectores industriales (desde los automóviles a las pinturas) que tendrían que cambiar alguna