viernes, 9 de noviembre de 2012

CONFERENCIA DE YANIS VAROUFAKIS EN LONDRES (FRAGMENTO)


Quienes más despreciamos el euro somos quienes mayor obligación moral tenemos de contribuir a estabilizarlo

 (Yanis Varoufakis)

Sin Permiso
Rebelion.or
08-11.2012

 El pasado 29 de octubre, Yanis Varoufakis dio una conferencia en el Parlamento británico, invitado por el Grupo Euro-Atlántico: "La recuperación global y europea: qué se precisa". Reproducimos aquí la versión castellana del final de su discurso. 

Damas y caballeros.

No cabe entender el mundo posterior a 2008 con el lenguaje y los esquemas narrativos anteriores a 2008. Nos hallamos ahora en territorio incógnito, y necesitamos crear un nuevo discurso.

 Antes de 2008, basábamos nuestro crecimiento en lo que terminó por ser una esquema Ponzi global; un mecanismo de reciclaje del excedente global condenado a hundirse bajo el peso de su desapoderada soberbia. Favorecidos y aun instigados por lo que yo llamo teoría económica tóxica –una forma particularmente dañina de ideología—, los EEUU, la Gran Bretaña y la Eurozona pretendieron estar viviendo el sueño de una Gran Moderación, cuando la realidad no podía ser más inmoderada. 

Luego del desplome post-crediticio de 2008, tanto Europa como Gran Bretaña viraron hacia una austeridad Ponzi, pretendiendo que el crecimiento llegaría creando nuevas deudas, a condición de poner por obra una austeridad universal más restrictora de los ingresos: eso, en la esperanza de gorronear del crecimiento ajeno procedente de América y de Asia. Pero no ha habido tal. Europa no puede librarse de su responsabilidad en la restauración del crecimiento global. 

Sin embargo, a la hora de rediseñar la recuperación, mejor estar avisados: el regreso a una senda de crecimiento no debería venir a cualquier precio. En qué crezcamos, cuenta. Queremos crecer en sectores que generan buenas cosas de las que la humanidad necesita más, y queremos una deflación profunda de los sectores tóxicos que hacen la vida "sucia, brutal y corta": desde los contaminantes físicos, hasta las burbujas inmobiliarias y los derivados financieros tóxicos. 

 Debemos aspirar a la movilización de los ahorros ociosos y a su canalización hacia inversiones que subvengan a necesidades genuinamente humanas, en vez de generar nuevas burbujas para lidiar con los efectos perversos de burbujas previas que estallaron catastróficamente. Nad