sábado, 26 de agosto de 2017

TERRORISMO EN ESPAÑA: CON UN GOBIERNO MENTIROSO Y OPORTUNISTA POLÍTICO COMO EL DE RAJOY (que es el que le corresponde a un sistema político lleno de corrupción hasta las cejas); UNOS PERIODISTAS QUE CONFUNDEN SUS PROPIAS VISCERALIDADES Y GUSTOS POLÍTICOS CON EL ORIGEN DEL HECHO INFORMATIVO QUE ES DE LO QUE DEBEN INFORMAR Y UN PUEBLO CRÉDULO, SIN CONCIENCIA DE SÍ MISMO, QUE ESPERA DE LOS QUE HAN CREADO LOS PROBLEMAS SON LOS QUE LOS VAN A SOLUCIONAR, ES IMPOSIBLE ACABAR CON EL TERRORISMO (imposible incluso acabar con el paro, que debaría ser más facilito que acabar con el terrorismo)

Más ideología que inteligencia en la estrategia antiterrorista del PP

          

Carlo Enrique Bayo
Sociología Crítica
22.08.2.017


Ya nos lo habían demostrado tras la matanza del 11-M, pero no parecen haber escarmentado. Los estrategas del PP han vuelto a exhibir sus prejuicios y su soberbia, anteponiendo sus objetivos políticos a la seguridad de los ciudadanos. Al tiempo que se llenaban la boca con peroratas grandilocuentes que no correspondían en absoluto a la verdad. Y es que la validez de la gestión política y ejecutiva sólo se legitima a través de sus resultados. Veámoslo.

En dos ocasiones ha salido ya el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, a lanzar brindis al sol de la “unidad” y la “absoluta cooperación” en la lucha antiterrorista, sólo días después de que sus propios actos lo desmintiesen: nada más confirmarse que la masacre de las Ramblas se debía a un atentado terrorista, la cúpula del Ejecutivo –con Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría a la cabeza– se trasladó a Barcelona… pero no para integrarse en el gabinete de emergencia creado allí por la Generalitat, sino para formar su propio gabinete de crisis y atribuirse así el mando político de las operaciones policiales contra el comando asesino. Tan clara era esa intención, que ni esa noche ni a la mañana siguiente se invitó a esas reuniones a representante ninguno de la Generalitat, ni siquiera de los Mossos d’Esquadra que estaban persiguiendo sobre el terreno a los yihadistas. Como se puede apreciar en esta imagen de la segunda reunión:

gabinete-de-crisis


Pero esa actuación ejecutiva de ninguneo de las autoridades de Catalunya y de boicot a los Mossos no era en absoluto nueva, sino que se había instaurado durante el mandato del ministro del Interior Jorge Fernández Díaz (2011-2016) como política gubernamental de clara represalia contra la Generalitat por su orientación soberanista. Actitud que continuó con la llegada de Zoido a Interior y que era más que patente en las semanas anteriores al atentado, cuando el ministro se negó a permitir que los Mossos incorporasen a 500 agentes más, pese a que sus mandos estaban denunciando no eran capaces de “garantizar la seguridad” porque la falta de efectivos hacía que no pudieran cumplir con el número de horas de servicio que se requieren para la lucha antiterrorista. La portavoz del sindicato mayoritario del cuerpo (SAP-Fepol), Imma Viudes, declaró a Público que se les estaba “usando como arma política”… y tenía razón.

Así que, tres días después del sangriento atentado de las Ramblas, Zoido compareció por fin ante la prensa para negar toda esa realidad –obviando, por supuesto, que él mismo había aducido en el Congreso “la tasa de reposición fijada” para dejar en sólo 50 el número de nuevos mossos a incorporar– y clamar que la coordinación y colaboración del Ejecutivo con la Generalitat en la lucha antiterrorista era “total y absoluta”. En realidad, el ministro hizo un discurso, tras la reunión del Pacto Antiterrorista, con el que pretendía desmentir esas anteriores informaciones de Público, sin aportar argumento ni prueba ninguna para sostener su arenga. Más bien al contrario: fue precisamente en esa sesión del Pacto Antiyihadista, a la que por primera vez asistieron como oyentes los partidos nacionalistas, donde Zoido por fin prometió que los Mossos tendrían acceso a toda la información de Europol… a partir de septiembre.

Es decir, que en las investigaciones aún en curso sobre el comando que pretendía perpetrar varias matanzas masivas con furgonetas bomba –planes que se frustraron y reemplazaron por otros más modestos tras la explosión fortuita de su arsenal en Alcanar (Tarragona)– los Mossos seguirán sin tener acceso directo en este mes al sistema de alerta temprana y de información policial europea de Europol (SIENA y SIRENE). A pesar de que ellos lograron contener el atentado de Cambrils, impidiendo que se transformara en otra masacre, y han dado muerte a seis de los terroristas, incluido el conductor de la furgoneta que causó la carnicería en las Ramblas. Y pese a que diversas pistas a seguir conducen directamente a Europa, como que el imán de Ripoll y cerebro de los atentados, Abdelbaki Es Satty, tratase de instalarse a principios de 2016 en la localidad más islamista de Bélgica, Vilvoorde junto a Bruselas, y viajase también a Francia y Marruecos.

Es más que probable que el imán Es Satty contactase en esos viajes con grupúsculos yihadistas que le aleccionaron sobre la fabricación de bombas –al parecer, él fue quien cometió el error de manejo de sustancias explosivas que llevó a la detonación del polvorín de Alcanar, puesto que su cuerpo fue el que quedó totalmente destrozado. Pero durante todos esos años, en los que se estaban fraguando el comando y los planes para sembrar el terror en Barcelona, los Mossos carecían de acceso a la red de información policial de Interpol… porque así lo decidió el Gobierno de Rajoy, que desoyó una y otra vez las reiteradas peticiones de la Generalitat y del propio Parlament de Catalunya para que el cuerpo policial catalán pudiera consultar las bases de datos internacionales sobre los yihadistas.

Pero los Mossos no sólo están desconectados de las redes internacionales de información antiterrorista, sino que incluso se les ha negado acceso a la del propio Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), creado por Fernández Díaz en enero de 2015, mediante