miércoles, 14 de septiembre de 2011

SI HAY QUE METER MIEDO SE METE, COMO DEFENSA PREVENTIVA FRENTE A LOS QUE NOS QUIEREN AMEDRENTAR

(2/2)


(Felipe González junto a su segunda esposa corazoneándose en un aeropuerto de Urugay para pasar un finde, donde fueron en avión privado, emulando a Sarkozy y otros de su misma ralea, sobre todo, sobre todo, para dar ejemplo a los trabajadores y parados de que no se puede gastar mas de lo necesario, porque es que estamos en crisis y cuasi precipitaos, sabe usted?)
El precipicio en el que estamos y que con rumbo y tronío de valiente valentón nos dice Felipe González que se nos tiene que decir ya estaba. Lo que no nos dice el valiente valentón Felipe González es quienes han sido los figuras figuretas que nos han conducido hasta él y, lo que es más grave: quienes son los figuras figuretas que además de llevarnos al precipicio en el que estamos siguen empujándonos para arrojarnos a él.
Felipe González forma parte de esta caterva de gentes que sin saber que es el trabajo por no haber trabajado en su puñetera vida y haberse leído cuatro libretes, cree que los bocadillos de jamón serrano nacen y se recogen en el árbol de los bocadillos de jamón serrano. Lógico, no van a nacer en el árbol de los bocadillos de sardinas en aceite puro de oliva que es árbol distinto.
Cuando la historia juzgue a Felipe González (¡ay, la historia que lenta es! Más lenta que el caballo del malo) quedará inscrita en ella como un auténtico farsante que cubierto con las nobles ropas del Socialismo derrochó el mayor capital político del que jamás dispuso un dirigente político, para aprovecharse del sentimiento de la gente y procurarle y asegurarle buen monto de beneficios al capital, que lógicamente, lleva implícito como condición necesaria e imprescindible el empeoramiento de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la sociedad.
Es decir, que Felipe González, el valiente valentón y joyero en sus ratos libres, pesar de su título honorífico de sabio europeo (y que sabe mucho no lo dudo. Sabe incluso quién es la X de los GAL), ha sido y es uno de los pastores que ha conducido al precipicio al evangélico rebaño. Y lo dice el Evangelio: “ay, de aquel precipitador que precipite al precipicio al rebaño de Dios. Más le valdría renuncia inmediata a su pensión de ex presidente y renuncia al servicio de secretaria, guardianes, despacho, coche oficial y asistente de por vida que tenga, que total pa lo que hace…”
En sus trece años de “reinado” en la forma de gobiernos poli filarmónicos con ventanas a la calle, o como ustedes prefieran llamarlo, pero nunca socialista, Felipe González empezó a fulminar los ingresos al Estado mediante las