viernes, 24 de junio de 2022

Nadie pudo desmentir los informes de Wikileaks, pero el preso es Assange

 

Nadie pudo desmentir los informes de Wikileaks, pero el preso es Assange

 

Por Aram Aharonian

Rebelion

20/06/2022 

 

Fuentes: CLAE - Rebelión


Seguirá preso, porque para el poder occidental y cristiano es mucho mejor criminalizarlo a él que aceptar las culpas de genocidio, torturas y toda la miseria de las acciones militares y de gobierno no sólo de Estados Unidos, sino también de sus aliados, en especial el Reino Unido.

La indecencia del poder y la manipulación del imaginario colectivo se suman a la ignominiosa decisión de la ministra del Interior del Reino Unido Priti Patel, quien autorizó la extradición a Estados Unidos del informador australiano Julian Assange, fundador de Wikileaks, acusado por Washington de 17 cargos de espionaje y uno por supuestos delitos cibernéticos.

Lo curioso de todo esto es que jamás Estados Unidos desmintió los hechos que revelaban los 700 mil documentos de la Casa Blanca y el Pentágono, en su mayoría sobre las barbaries cometidas por Estados Unidos en Irak y Afganistán. filtrados por Wikileaks: torturas, asesinatos, masacres, espionaje, manipulación. O sea, se quiere penar con 175 años de prisión (que difícilmente nadie pueda cumplir) al denunciante, no a los perpetradores. La verdad ha sido asesinada. El periodismo también.

Un comunicado del ministerio del Interior británico afirma, en supuesto tono humanitario, que la extradición no puede ser opresiva, injusta o un abuso procesal y que tampoco se ha determinado que sea incompatible con sus derechos humanos, incluyendo su derecho a un juicio justo y a la libertad de expresión. Assange fue arrestado en 2019, después de pasar más de siete años refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

Seguirá preso, porque para el poder occidental y cristiano es mucho mejor criminalizarlo a él que aceptar las culpas de genocidio, torturas y toda la miseria de las acciones militares y de gobierno no sólo de Estados Unidos, sino también de sus aliados, en especial el Reino Unido. Quienes lo juzgan son quienes debieran estar presos y condenados por la Corte Internacional de Justicia, por todas las graves denuncias jamás rechazadas

La hipocresía y la falsedad de las expresiones de Patel resulta evidente a la vista de las revelaciones sobre el espionaje ilegal que la estadunidense Agencia Central de Inteligencia llevó a cabo sobre Assange, en el curso del cual interceptó conversaciones entre éste y sus abogados con la finalidad de debilitar las estrategias de defensa legal del acusado. 

Por enésima vez los medios publicitan lo que Naciones Unidas calificó de tortura: el trato que recibe Assange en esa especie de Guantánamo británico en el que está recluido, después de más de una década de confinamiento domiciliario y aislamiento carcelario. Las «noticias» sobre Assange apenas son notas judiciales. Dan cuenta del destrozo que le han provocado. Es un paria enajenado, un asperger deprimido al borde del suicidio, señala Víctor Sampedro.

A Assange lo ajustician en bucle. Los medios que se lucraron con sus filtraciones publicitan su castigo y encubren su gesta. Apenas ejercen de notarios correveidiles y perros falderos de los torturadores. Assange sería libre si tan siquiera uno de los directores que publicaron sus filtraciones – pongamos en El País, Le MondeThe New York Times o The Guardian – se hubiera autoinculpado de los cargos que pesan sobre el hacker australiano, añade.

Asumir como propio el delito de investigar y revelar verdades habilita para ejercer el periodismo. Autoincúlpándose las feministas lograron el derecho al aborto y los insumisos acabaron con el servicio militar, recuerda el español.

«Cualquiera en este país que se preocupe por la libertad de expresión debería estar profundamente avergonzado de que la ministra del Interior haya aprobado la extradición de Julian Assange a EEUU, el país que planeó su asesinato», señala el comunicado de Wikileaks. Amnistía Internacionalpuso el grito en el cielo. Su secretaria general, Agnès Callamard, advirtió que «permitir que Julian Assange sea extraditado a Estados Unidos “envía un mensaje escalofriante a los periodistas de todo el mundo». 

Acallar a Assange a cualquier precio

Los sucesivos gobiernos estadounidenses se empecinaron en fabricarle delitos imaginarios. No cabe acusar de espía a quien no sirvió a potencia alguna, sino que trabajó para informar a la opinión pública internacional. 

Y, por añadidura, la determinación impone una intolerable limitación al derecho a la información de las sociedades. Hoy, Julian Assange se encuentra recluido en la prisión londinense de alta seguridad de Belmarsh desde abril de 2019 y sujeto al acoso judicial por los gobiernos de Estados Unidos, Suecia y Gran Bretaña desde 2010. 

Es claro que las maniobras entre Washington y Londres para consumar la farsa judicial constituyen un inequívoco mensaje de escarmiento para todo el gremio periodístico del mundo: el poder público de esas naciones no tolera ser exhibido en sus actos delictivos, en su corrupción y en su indecencia, y se vengará de quienes se atrevan a ponerlo en evidencia, dice un editorial del diario mexicano La Jornada. 

Assange brindó un servicio trascendente a la transparencia y a la información, al entregar a La Jornada (como a otros medios de todo el mundo)  miles de cables diplomáticos enviados al Departamento de Estado por la embajada y los consulados estadounidenses en ese país en los que se registró la descomposición del gobierno de Felipe Calderón y su sumisión ante Washington, en el contexto de la Iniciativa Mérida.

Decenas de organizaciones internacionales denunciaron los atropellos, arbitrariedades y violaciones a los derechos fundamentales en el juicio en contra del fundador de WikiLeaks, entre ellas, la Relatoría de la Organización de Naciones Unidas sobre la Tortura y Amnistía Internacional, pero la decisión estaba tomada en los más alto niveles de la “inteligencia” estadounidense y británica: hay que acallar, aniquilar al mensajero. 

Todavía usted puede encontrar en las redes el video Asesinato colateral, que grabó desde un helicóptero militar el homicidio de 12 civiles –entre ellos, dos periodistas de la agencia Reuters– en la Bagdad ocupada por las tropas estadounidenses en julio de 2007. El video muestra el momento en que el grupo de ciudadanos fue ametrallado por los tripulantes, quienes unos segundos más tarde perpetraron otro ataque sobre una familia iraquí que acudió en ayuda de los heridos. 

Los autores materiales, intelectuales y políticos de ese crimen –y todos los otros-  no fueron llamados a cuentas nunca, pero quienes enteraron al mundo de ese hecho –la ex soldado estadunidense Chelsea Manning y el propio Assange– fueron sometidos desde entonces a un implacable acoso judicial que, en el caso del australiano, desemboca ahora en la aprobación para que sea extraditado a Estados Unidos.

Si algo puede sorprender, es que los sucesivos gobiernos estadounidenses jamás desmintieron ninguna de las filtraciones y los informes de Wikileaks y todos los responsables siguen libres y… haciendo campaña contra Assange.

El gobierno estadounidense exigía el encarcelamiento del australiano mientras procesaba a la informante principal de Assange, la soldado  Chelsea Manning, ganando  tiempo para armarle 18 imputaciones por delitos graves. No se trata de un acto de justicia, sino una acción de venganza contra quien destapa los muchos trapos sucios de EEUU y un escarmiento dirigido a informadores y periodistas para que no se atrevan a exhibir las miserias internas del poderío estadounidense.

Wilkipedia reprodujo sus hallazgos en una serie de diarios de gran tirada a lo largo y ancho del mundo, a los que la “justicia” de Washington y Londres no se animó a atacar.

¿Será que Assange fue quien comandó a los soldados de EE.UU. acribillando a gente desarmada en un suburbio de Bagdad, en abril de 2010, evidenciado en el vídeo Collateral Murder?

¿Será Assange el responsable de las violaciones de los derechos humanos en Irak y Afganistán? Wikileaks publicó (julio de 2010) más de 90.000 documentos desclasificados que demostraban las graves violaciones en Irak y otros 400.000 documentos (octubre de 2010) que destapaban la atrocidades ocultas en Irak.

¿Será Assange quien envió los correos del director de la CIA John Brennan, en los que habla de tortura en los interrogatorios a los sospechosos de terrorismo? ¿Será quien escribió las comunicaciones del gobierno estadounidnse con sus delegaciones diplomáticas., entre ellas la que informaba sobre el paso de los vuelos de la CIA por territorio español, con presos que iban con destino a Guantánamo?.

¿Será quien detuvo sin casusa a cientos de afganos e iraníen y los torturó salvajemente en los campos de concentración de  Bucca, Guantánamo y Abu Ghraib? ¿O quizá quien escribió el manual del Ejército de EE.UU. para los soldados en Guantánamo?

¿Sería Assange quien dirigía la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) cuando realizó escuchas secretas del encuentro entre Ángela Merkel y el secretario general de la ONU Ban Ki-Moon, o cuando espió la reunión privada entre el italiano Silvio Berlusconi, el francés Nicolás Sarkozy y Merkel y grabó escuchas de una conversación entre Berlusconi y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu?

¿Será Assange quien redactó los 30 mil comprometedores correos de Hillary Clinton en marzo de 2016 o las 27.000 comunicaciones del Comité Nacional Demócrata (CND) y 50.000 correos electrónicos de John Podesta, jefe de la campaña presidencial de Clinton, donde acusaba a Arabia Saudí y Qatar de apoyar a la terrorista Estado Islámico (Dáesh)?.

¿O estará implicado en la red de tráfico de personas y abuso sexual de altos funcionarios del Partido Demócrata que desató el escándalo Pizzagate? O quizá fue quien financió a la ultraderechista Vox en España y no quien reveló las grandes fortunas y altos ejecutivos españoles que financiaron su nacimiento. 

¿Habrá sido Assange quien redactó la guía secreta que empleaban los agentes de la central estadounidense de inteligencia CIA para infiltrarse en Europa bajo identidades falsas y reveló que los espías de EEUU manejaban el manual de control de fronteras de la Unión Europea (UE), filtrando los informes del programa ‘Checkpoint’ de la CIA?.

No, obviamente no. Los criminales están y seguirán libres, defendidos por el establishment, el lawfare y la parafernalia de los medios hegemónicos. El delito de Assange fue informar sobre lo que sucedía, basado sólo y exclusivamente en los informes de los organismos de (in)seguridad estadounidenses.

Dolor de madre

En una carta abierta, Christine Ann Assange, madre de Julian Assange, señala “el dolor de ver a un hijo sano deteriorarse lentamente, porque se le negó la atención médica y sanitaria adecuada en años y años de prisión; la angustia de ver a mi hijo sometido a crueles torturas psicológicas, en un intento de romper su inmenso espíritu; la constante pesadilla de que sea extraditado a EEUU y luego pasar el resto de sus días enterrado vivo en total aislamiento”.

Añade., “el miedo constante de que la CIA pueda cumplir sus planes para asesinarlo; la ola de tristeza cuando vi su frágil cuerpo caer exhausto por un mini derrame cerebral en la última audiencia, debido al estrés crónico” y señala que “muchas personas quedaron traumatizadas al ver una superpotencia vengativa que usa sus recursos ilimitados para intimidar y destruir a un individuo indefenso”.

Adiós al periodismo

Rara avis Wikileks, porque cada vez son menos los periodistas activistas de la transparencia y son reemplazados por quienes se preocupan de las relaciones públicas del poder. Las redacciones ya no hacen periodismo, sino publicidad corporativa y propaganda política disfrazada de noticias.

No resulta sencillo enterrar la denuncia incontestable, sin réplica posible, de los crímenes de guerra del Pentágono, del neoimperialismo de la red diplomática más poderosa del mundo. Imaginéamos que Wikileaks pudiera informar sobre Ucrania: seguramente no habría guerra.

El silencio de los medios es cobarde, es la del cómplice. Quizá esperamos demasiado: al menos que cuando se conocieron las filtraciones hubiera actos de indignación, que el periodismo -esa especie en extinción- migrara a información fundamentada en base a datos reales, mientras hay quienes esperaban que la globalización sirviera al menos para defenmder los derechos humanos de las arremetidas del poder en red. 

Hay optimistas que creen que en la justicia británica hay más sensatez y decencia que en el gobierno de Londres encabezado por Boris Johnson, y hay quienes sueñan con que Assange sea puesto en libertad en el menor tiempo posible. 

No es casualidad que el mandato de Donald Trump sentara las bases para masacrar jurídicamente a Assange, ni que sea el gobierno de Boris Johnson (quizás el líder más belicista junto con Vladimir Putin), el que dé luz verde a su extradición. Reivindicar a Assange es desnudarlos, dice Sampedro.

Cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez dijo que el periodismo es el mejor oficio del mundo. En Maceió, y en plena campaña electoral, el expresidente brasileño Lula de Silva dijo que Assange “debería estar recibiendo un Óscar de decencia y coraje porque denunció al planeta, un país espiando a otro país. ¿Qué crimen cometió Assange?. Es el crimen que todos ustedes cometieron: dijo la verdad»..

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) 

Fuente: https://estrategia.la/2022/06/19/nadie-pudo-desmentir-los-informes-de-wikileaks-pero-el-preso-es-assange/

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Petro, una victoria histórica

 

El triunfo de Gustavo Petro y Francia Márquez en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia supone una victoria extraordinaria, de proyección no sólo nacional sino continental. Los vientos de cambio retomaron brío en la región.


Petro, una victoria histórica

 

Atilio Borón

El Ojo Atípico

24 junio, 2022 

 

Con poco más del 98 por ciento de las mesas escrutadas se confirmó el triunfo de Gustavo Petro, candidato del Pacto Histórico, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia. Petro reunía el 50.51 por ciento de los votos contra 47.22 de su rival. Se trata de una victoria extraordinariade proyecciones no sólo nacionales sino continentales. Lo primero, porque se produce en un país sometido durante largas décadas al arbitrio de una de las derechas más brutales y sanguinarias de América Latina. El crepúsculo de su predominio se vislumbró en la primera vuelta electoral cuando el uribismo, como personificación de aquellas nefastas fuerzas políticas, no pudo siquiera garantizar que uno de sus varios candidatos pudiera llegar al balotaje. Por eso debieron recurrir a un personaje de opereta como Rodolfo Hernández, en quien volcaron todo su apoyo y trataron de presentarlo como si fuera un estadista cuando en realidad era un bufón, y fracasaron en su empeño. Los candidatos del Pacto Histórico debieron luchar contra un establishment que controla todos los resortes del poder en Colombia, y lograr derrotarlo. Un mérito que, sin duda, debe ser saludado por todas las fuerzas democráticas de Latinoamérica y el Caribe.

Decíamos también que se trata de una victoria de proyecciones continentales porque reafirma los vientos de cambio que retomaron brío en la región, luego de un breve interregno de la derecha, con la elección de Andrés Manuel López Obrador en México en Julio del 2018, seguida al año siguiente por las victorias de Alberto Fernández en Argentina y de Evo Morales en Bolivia, frustrada ésta última por la conspiración maquinada por la OEA, la Casa Blanca y la derecha fascista boliviana. No obstante, con la victoria de Luis Arce en 2020 se retomó el rumbo provisoriamente abandonado a causa del golpe y, posteriormente las victorias de Daniel Ortega en Nicaragua, Pedro Castillo en Perú, Xiomara Castro en Honduras y Gabriel Boric en Chile, a las que se suma la del Pacto Histórico en Colombia reafirmaron la voluntad de cambio que cada vez con más fuerza se respira en éste, el continente más desigual del planeta. Se constituye así un promisorio telón de fondo sobre el cual se librará la gran batalla de las elecciones presidenciales en el Brasil el próximo mes de octubre, donde todo parece indicar que Luiz Inacio “Lula” de Silva debería alzarse con la victoria. En ese caso tendríamos nuevamente una Latinoamérica mayoritariamente teñida de rojo -un rojo pálido, sin duda- pero rojo al fin y que abre las puertas para renovadas oleadas transformadoras.

Obviamente la trágica historia colombiana nos obliga a ser cautos. Se supone que Petro debería asumir la presidencia el 7 de agosto, cuando se conmemora un nuevo aniversario de la batalla de Boyacá. Hay por lo tanto que remontar una cuesta de casi dos meses antes de que el candidato del Pacto Histórico se aposente en el Palacio de Nariño. La historia latinoamericana es pródiga en ejemplos de elecciones robadas, magnicidios y toda clase de estratagemas destinadas a burlar la voluntad mayoritaria de la población. No podemos olvidar lo ocurrido en Chile, cuando tras el triunfo de Salvador Allende el 4 de septiembre de 1970 la derecha se lanzó con todas sus fuerzas –con el enfático apoyo de Nixon desde la Casa Blanca- para impedir que el Congreso Pleno ratificara la victoria del candidato de la Unidad Popular. Y en ese afán no dudaron en asesinar a René Schneider Chereau, militar constitucionalista y ​​comandante en jefe del Ejército, que había manifestado la vocación legalista del arma.

En un país como Colombia, lastrado por una sucesión de “narcogobiernos” que forjaron una sólida alianza entre el paramilitarismo, el narco y los aparatos de seguridad del Estado no sería de extrañar la existencia de sectores ultraderechistas dispuestas a cualquier cosa con tal de impedir la asunción de Gustavo Petro y Francia Márquez y, de no ser eso posible, maniatarlo una vez en el cargo para que no pueda gobernar. No nos olvidemos que en términos sociopolíticos en los últimos años Colombia se convirtió en un protectorado norteamericano, con al menos siete bases militares de ese país instaladas en su territorio y sería ingenuo pensar que esta noche los oficiales estadounidenses estarán brindando por el triunfo de Petro. Por lo tanto, el Pacto Histórico tiene que redoblar su actitud de permanente vigilancia para evitar que su victoria sea birlada por la poderosa derecha colombiana –que controla la riqueza, el Poder Judicial y los grandes medios de comunicación – y sus patrocinadores establecidos en Washington. Y para ello será fundamental contar con “el otro poder” alternativo al del establishment: el pueblo consciente, organizado y movilizado. Lo peor que podría pasarle a la buena y noble gente nucleada en el Pacto sería pensar que la tarea ha concluido y que es hora de regresar a sus casas. Por eso es alentador saber que hace pocas horas Petro escribió en un tuit que “hoy es el día de las calles y las plazas”. Agregaría, no obstante, que de ahora en más todos los días deberán ser de calles y plazas porque es la única, exclusiva, garantía que tiene un gobierno popular. No es un consejo de este modesto analista sino la tesis central de Nicolás Maquiavelo al indagar sobre los fundamentos de la estabilidad política de los gobiernos populares. Ojalá que Petro, Francia y toda su gente tomen muy en cuenta lo que escribiera el padre de la ciencia política moderna.

Texto publicado originalmente en Página 12.

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La OTAN comienza a vislumbrar una victoria de Rusia en Ucrania

 

La OTAN comienza a vislumbrar una victoria de Rusia en Ucrania

 

INSURGENTE.ORG / 23 junio 2022

 

Stoltenberg: el precio de la victoria de Rusia en Ucrania para la OTAN será más alto que el de la asistencia a Kiev.

El costo de las consecuencias de una victoria rusa en Ucrania para la OTAN será mayor que apoyar a Kiev durante mucho tiempo. Así lo anunció el martes 22 de junio el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Así, durante una rueda de prensa en Bruselas, organizada por el diario Politico, señaló que el precio que tendrá que pagar Europa si Rusia logra todos los objetivos marcados en la operación especial será muy superior al precio que pagan hasta el día de hoy. por el apoyo a Ucrania. El secretario general de la OTAN también advirtió que los países de la Alianza del Atlántico Norte «deben prepararse para tirar de esta correa durante mucho tiempo».

“Mi mensaje político es: no importa cuánto dure, debemos continuar brindando un apoyo sustancial durante el tiempo que sea necesario para que Ucrania prevalezca como un país soberano e independiente”, concluyó.

El 18 de junio, Stoltenberg señaló que el suministro de armas modernas a Kiev podría dar a Ucrania la oportunidad de recuperar el control sobre las regiones de Donbass. Al mismo tiempo, subrayó que la OTAN, si bien continúa brindando asistencia militar, no es parte del conflicto.

El mismo día, señaló que los aliados en el bloque deben continuar apoyando a Kiev y estar preparados para la naturaleza prolongada del conflicto por Ucrania.

El 11 de junio, The Washington Post informó que la euforia se está desvaneciendo gradualmente en los países occidentales de que la operación especial de Rusia podría terminar con la victoria de Ucrania.

El 8 de junio, The New York Times declaró que Kiev estaba ocultando deliberadamente información sobre el estado real de las cosas en el frente de los Estados Unidos , por temor a que los suministros de armas se ralentizaran.

El 7 de junio en Francia, Pierre Gentillet, miembro de la Mesa del Diálogo franco-ruso, predijo una inminente victoria rusa en Ucrania. Gentillet enfatizó que las tropas rusas lograron romper la resistencia de aquellas partes de las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU), que eran capaces de algún tipo de contraataque incluso al comienzo de la operación especial.

Previo a esto, el 2 de junio, Andrew Latham, profesor de relaciones internacionales en el McAlester College de EE.UU., escribió en un artículo para The Hill que la victoria de Ucrania sobre Rusia era imposible. Latham agregó que las Fuerzas Armadas de Ucrania sufren enormes pérdidas y se debilitan cada día, por lo que solo hay un resultado posible de los acontecimientos: una Ucrania fragmentada y dividida.

sputnik

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