martes, 5 de marzo de 2019

VENEZUELA NO ES "UN ME GUSTA" "NO ME GUSTA", LO QUE NO QUITA PARA QUE GUAIDÓ SEA UN CRIMINAL POR PROMOVER LA MATANZA ENTRE TRABAJADORES VENEZOLANOS


Venezuela: Suspender el pago de la deuda y crear un fondo humanitario de urgencia

Rebelión
CADTM
05.03.2019
  


No hay ninguna duda de que nos debemos oponer activamente a la política de Donald Trump, a la del grupo de Lima [ 1 ] y a las potencias europeas que quieren imponer al golpista Juan Guaidó como presidente del país, y que están listos para recurrir a diferentes formas de injerencia para lograrlo. 

Está claro que una vez más, Washington y varios de sus aliados invocan un pretexto humanitario para provocar las condiciones de intervención militar en un país del que codician sus importantes recursos naturales. La maniobra es grosera y es necesario denunciarla. Esta denuncia es importantísima puesto que, deliberadamente, los medios dominantes promueven la propaganda cuyo objetivo es justificar una intervención extranjera. 

La situación la describen en blanco y negro, sin ningún matiz: un régimen dictatorial que condujo el país a la catástrofe rechaza la ayuda humanitaria cuyo pueblo necesita, mientras que un presidente que quiere la libertad para su pueblo, pide ayuda a los países amigos para hacer entrar la ayuda humanitaria, bloqueada en la frontera, que las masas populares necesitan.

Hay que denunciar esta representación mentirosa de la situación. El régimen de Maduro no es una dictadura: la oposición tiene la posibilidad de expresarse y de convocar manifestaciones de protestas. Además, Maduro fue elegido presidente por sufragio directo con participación de otros candidatos en dicha elección. Al mismo tiempo, está claro que la vía democrática que prevaleció durante el gobierno de Hugo Chávez progresivamente se fue reduciendo. Cuando el gobierno de Maduro decidió convocar la elección de una nueva asamblea constituyente, no se aplicó lo que se había hecho antes, durante la gestión de Chávez. No hubo un referéndum para decidir si era necesario o no convocar a continuación una elección general para elegir una asamblea constituyente. La selección de los y las candidatas a la constituyente estuvo marcada por una intervención autoritaria del Partido y del gobierno de Maduro para establecer las listas. Durante estos últimos años, en varias ocasiones se reprimieron protestas populares.

Está claro que lo que no funciona en Venezuela NO es resultado únicamente de la guerra económica llevada a cabo por los Estados enemigos del proceso bolivariano. Por supuesto es innegable que las medidas financieras y económicas tomadas por Trump desde 2017, que se agregaron a las menos agresivas ya decretadas por Obama [ 2 ], causan verdaderas dificultades a las autoridades y a la economía del país. Pero también existe una parte de responsabilidad del gobierno de Maduro y de la nueva burguesía bolivariana que nació y prosperó estos últimos años en el ámbito del gobierno y del partido de Maduro, el PSUV. La raíz del problema viene de lejos.

Más allá del discurso sobre el socialismo del siglo XXI, el gobierno permitió a la clase capitalista local conservar ampliamente su control sobre un sector mayoritario de la producción, de las finanzas y de la distribución. También se mantuvo un espacio importante para el gran capital extranjero: estadounidense, canadiense, europeo, ruso, chino y brasileño. El esfuerzo para diversificar la economía no fue suficiente y el país siguió siendo totalmente dependiente de la exportación de petróleo y de otras materias primas. La participación de la población en las orientaciones de las políticas económicas fue insuficiente, y un sector privilegiado y parasitario se desarrolló en el ámbito del poder, el conocido como la boliburguesía [ 3 ] .

En un artículo precedente, publicado el 28 de enero, cinco días después de la tentativa de golpe de Guaidó durante el cual se autoproclamó presidente tratando de ocupar el lugar del presidente Maduro, salían varias críticas: «la prosecución del pago de la deuda externa en lugar de decretar una moratoria y de utilizar los recursos financieros así ahorrados para hacer frente, en mejores condiciones, a la crisis humanitaria que azota al pueblo venezolano. Desde 2016, el CADTM internacional exhortó al gobierno venezolano a realizar una auditoría de la deuda con participación ciudadana ( www.cadtm.org/El-CADTM-AYNA-exhorta-al ). Otras críticas, desde la izquierda, de la política del gobierno de Maduro están también justificadas: la ausencia de una lucha contra la fuga de capitales organizada con la complicidad de las más altas autoridades de la administración y del gobierno, la prosecución del modelo extractivista exportador que favorece el agotamiento de los recursos naturales del país, la represión contra los delegados sindicales y contra otros activistas, el desarrollo de políticas clientelistas y un funcionamiento de la asamblea constituyente que no responde a las esperanzas que su elección había suscitado» ( http://www.cadtm.org/Emmanuel-Macron-Pedro-Sanchez-Angela-Merkel-Theresa-May-no-tienen-ningun-17062 )
Estas críticas son importantes y es imprescindible responder a todas para que una solución favorable al pueblo de Venezuela sea posible.

Al mismo tiempo, está absolutamente claro que tanto la acción como las propuestas de Guaidó y de sus partidarios son antinómicas con respecto a las soluciones necesarias para Venezuela, respetando su soberanía. Guaidó quiera dar a las empresas privadas nacionales e internacionales más poder y margen de maniobra para explotar los recursos naturales y la fuerza de trabajo del país. S