sábado, 5 de julio de 2014

UCRANIA: POR UNA ECONOMÍA POPULAR


Sociología Crítica


2014/07/05

Víktor Shapinov
liva.com.ua
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Uno de los objetivos del participante ordinario del Maidán era la destrucción de sistema de clanes oligárquicos. Sin embargo, el sistema no solo se ha mantenido sino que ha crecido a un grado tal de metástasis como el “estado dentro de un estado” del oligarca Igor Kolomoyski. No podía ser de otra forma en una situación en movimiento patrocinada por los oligarcas y dirigida políticamente por ultraliberales y nazis declarados.

Pero la destrucción del sistema oligárquico empezó “por la otra punta”. El movimiento de los contrarios al Maidán desde el principio tuvo una carga no solo poderosamente antinacionalista sino también antioligárquica. El autor de estas líneas vio en persona la popularidad de los eslóganes utilizados contra los oligarcas en los mítines “antimaidán” en Kharkov y Odesa.
Y esto no es sorprendente porque como ahora sabemos toda la oligarquía se encontraba en el campo del movimiento de oponentes al sur-este, marcando la diferencia de clases entre el Maidán y el AntiMaidán. Incluso Rinat Akhmetov, que se considera “del Donetsk”, en virtud de la lógica de confrontación de clase, se encontró en el campo de “los de Kiev”. Mientras los obreros que generan los beneficios para Akhmetov en sus fábricas del Donbás hacían cola en el referéndum para la creación de la República Popular, su “amo” ya prestaba juramento de fidelidad a las nuevas autoridades, odiadas por los habitantes del Donetsk. Después lo vimos como un súbdito fiel en la investidura de Poroshenko.
A pesar de que los dirigentes de la República Popular no pertenecen en su mayor parte al campo político de la izquierda -hay más conservadores y partidarios de los valores tradicionales-, la misma lógica de la lucha empuja a los dirigentes de la RPD y la RPL a una vía antioligárquica, si no a una política anticapitalista. De la misma forma que esa lógica empujó a los clanes oligárquicos a los brazos de la Junta de Kiev.
“Como consecuencia de la renuencia de los oligarcas regionales a pagar impuestos en la RPD se ha tomado la decisión de iniciar el proceso de nacionalización”, dijo el primer ministro de la RPD Denis Pushilin. La cuestión de la nacionalización la han planteado más de una vez los dirigentes de las Repúblicas Populares. De esta forma, se puede decir que el movimiento del sur-este capturó la agenda social del Maidán (en tanto en cuanto esta estaba presente en general en el Maidán, enterrada en los discursos nacionalistas y liberales de los líderes).
El éxito de las Repúblicas Populares dependerá en mucho no de las victorias militares sino en tanto en cuanto la línea política dé respuesta a esta profunda crisis en la que se ha hundido Ucrania. Y si el régimen de Kiev con toda claridad ofrece salir de la crisis aumentando las cargas sobre el pueblo (subida de tarifas, reducción de los gastos sociales, exigencias del FMI, etc.), las Repúblicas Populares tienen la oportunidad de mostrar una salida de la crisis según los intereses del pueblo. Y entonces el ejemplo de las Repúblicas Antioligárquicas será magnético para los habitantes de la Ucrania central e incluso la occidental.
Para esto hay que actuar rápida y decididamente.
Primer paso: nacionalización de la banca y creación de un centro emisor propio (moneda de la Unión de Repúblicas Populares). Esto permite ser independiente de Kiev en salarios, pagos, pensiones, subsidios, etc.) No es una tarea sencilla, pero sí solucionable. Incluso la República Moldava de Transnistria tiene su propia moneda. Anteriormente los dirigentes de las Repúblicas Populares hablaron del paso al rublo ruso, sin embargo a mí me parece que este paso sería un error.
En primer lugar, no está demostrado que la Federación Rusa pueda proporcionar un suministro suficiente de rublos para asegurar la circulación de mercancías en las Repúblicas y mucho menos para cubrir los gastos sociales. En segundo lugar, el control sobre la emisión de moneda es una palanca importante de control sobre la economía aumentando o disminuyendo la masa monetaria. En tercer lugar, es un punto propagandístico importante: un estado que crea su propio sistema monetario parece mucho más “exitoso” que uno que utiliza una moneda ajena.
Segundo paso: la nacionalización de los medios de producción fundamentales. Esto no es tan simple como quisiéramos. El caso es que la capacidad productiva del Donbás está vinculada al territorio de Ucrania, controlado por el régimen de Kiev, desde el punto de vista del suministro de materias primas y de ventas. Este problema se podría resolver mediante estructuras de Unión Aduanera, pero para esto es necesario, en primer lugar, la voluntad de Rusia, con la correspondiente dependencia, y en segundo lugar, atraer especialistas. Aquí podría dirigirse a especialistas-economistas con una visión de izquierdas, como en su momento hizo el gobierno revolucionario de Argelia, liberado del gobierno colonial, al invitar a intelectuales europeos de izquierda en calidad de expertos para construir una economía con elementos de planificación.
Tercer paso: organización de la distribución y control de los precios. Esta medida de “comunismo de guerra” es especialmente necesaria en la situación de bloqueo militar, lo mismo que una lucha sin cuartel con los especuladores.
Las Repúblicas populares tienen la oportunidad de mostrar cómo se puede vivir sin oligarcas parásitos y una escandalosa desigualdad. ¿Se llevará a cabo esta oportunidad? Veremos. Pero hoy ya vemos como aparece el germen de Otra Ucrania, una Ucrania Antioligárquica en el Donbás.
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PODEMOS: DESPRESTIGIARLO PARA GENERAR ODIO EN LA SOCIEDAD Y CREAR POBREZA MORAL Y MATERIAL EN LA MISMA



Podemos: las “cloacas” del Estado como instrumento central de la restauración borbónica

Cuarto Poder
Rebelión
05-07-2014

Se veía venir, quizás, sorprende la rapidez y la ferocidad del ataque. Todo es bueno para denigrar y demonizar a Pablo Iglesias. El formato es muy conocido; como dicen en el Perú, es un psico-social, que conecta servicios de información, medios de comunicación seleccionados y estructuras gubernamentales conocidas. La idea es simple y se repetirá, junto con otras que saldrán muy pronto, una y mil veces: Pablo (Podemos) colaboró y colabora con el entorno de ETA, luego es partidario de la violencia armada, consecuencia natural de su filiación bolivariana-chavista.

Para demonizar al personaje se genera odio y se espera que de él surja la violencia reparadora y salvífica que aísle socialmente a las bases de Podemos. Atemorizar, asociar Podemos y violencia, denigrar a sus dirigentes, criminalizarlos desde los medios de comunicación y convertir cada acto o presencia pública de Pablo en lío, en tumulto y en desorden público. Lo dicho, crear un imaginario que engarce Podemos y violencia. El objetivo es claro: impedir que Podemos se convierta en alternativa de gobierno generando desconfianza y temor en los sectores más moderados de sus votantes, precisamente aquellos donde el movimiento de Pablo Iglesias, más afecta al electorado de las fuerzas bipartidistas.

Nada es casual y se ha ensayado decenas de veces. Es una vieja página, puesta al día, del manual de estilo de “La Escuela de las Américas” que los norteamericanos regentaban y donde se forman avezados torturadores y demás especialistas en contrainsurgencia. A lo que hay que añadir los siempre bien engrasados mecanismos contra terroristas de los diversos servicios del Estado español y sus conexiones con los medios de desinformación y calumnias varias.

Ahora bien, hay que ir más lejos. El contexto es conocido y conviene subrayarlo: crisis del Régimen del 78 y proceso de transición hacia otra forma de gobierno. Aparecen dos salidas: enésima restauración borbónica o ruptura democrática. La restauración implicará la institucionalización de una correlación de fuerzas (un nuevo Régimen) que consagre una democracia “limitada” y “oligárquica” al servicio de los poderes económicos garantizada, en último término, por la Europa Alemana del euro. El dato de fondo, que se olvida con frecuencia, es que esta transición expresa un acuerdo básico entre las diversas burguesías del Estado español y los poderes fuertes de la Unión Europea para configurar un nuevo modelo de acumulación capitalista que haga de España un país subalterno y dependiente del “núcleo” rico y poderoso, sin derechos sociales, laborales y sindicales.

La ruptura implica fortalecer al sujeto popular y convertirlo en poder constituyente. La clave es esta: que el soberano lo sea y que se abra un proceso donde la ciudadanía defina qué tipo de país quiere, sus fundamentos sociales y económicos, sus relaciones con la UE y con los países del Sur, el catálogo de libertades y los mecanismos jurídico-políticos que garanticen los derechos sociales. Una nueva constitución convertida en la “hoja de ruta” para la transformación social, que genere una nueva unidad entre los diversos pueblos, desde el acuerdo voluntario, para construir una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales, que subordine a los diversos poderes (económicos, mediáticos, financieros) a la soberanía popular.

Sin este enfrentamiento, sin esta lucha por y desde el poder no entenderemos lo que está pasando. La huida de Juan Carlos y la entronización de Felipe es una señal clara de la crisis del Régimen y que los que mandan se preparan para una nueva transición. Que aparezcan gentes como Felipe González, Cebrián; fundaciones como FEDEA, FUCAS ,FAES, o el selecto mundo del Ibex35, cada vez más entrelazados con los grandes medios de comunicación, dicen mucho del “momento” político que vivimos y del sesgo de clase que lo define.

Si tuviéramos señalar el dato más significativo de nuestra realidad político-social, diría que es la enorme concentración de renta, riqueza y poder en manos de una minoría que se sabe incompatible con los derechos básicos de las personas y que hace de la regresión social el fundamento de su estrategia política. Cuando se escuchan las declaraciones de los grandes empresarios, de las diversas patronales y de los intelectuales orgánicos de los poderosos, no se puede dejar de pensar que estamos ante una sublevación de la oligarquía contra los derechos sociales, laborales y sindicales de los trabajadores. La mayorías sociales, los comunes y corrientes, las gentes, tienen demasiados derechos, las democracias demasiado poder y las personas demasiadas libertades. Cómo no ver el odio de una clase ante un orden, un desorden, que no reconoce jerarquía sociales y que ha hecho a las personas de abajo sujetos de unos derechos que limitan su poder e influencia social. Ahora es el momento de la vuelta atrás, al verdadero orden, que ponga a cada uno en su sitio y que ponga fin al poder de la chusma. La Restauración, con mayúsculas, es sobre todo esto: regresión, involución social y política.

Esta concentración de poder está marcando decisivamente la fase política. El Estado retorna en su centralidad: monopolio de la violencia legítima y de la otra, de las otras, que él organiza y dirige. Cuando la excepción es la regla, el Estado pierde autonomía relativa y se hacen más visibles sus conexiones con los poderes de hecho, con los que mandan realmente. Es también el momento del “doble Estado”, del legal y del otro. La crisis del Régimen tensiona la fuerza del Estado y tiende a centralizarlo y a desplegar todos sus poderes. El autoritarismo crece y las medidas legales represivas se refuerzan. El objetivo: limitar la fuerza de los movimientos sociales, impedir la movilización y la autoorganización ciudadana.

El “otro Estado” siempre está ahí y se activa, aún más si cabe, cuando llegan las crisis. Su característica es la carencia de reglas y normas. Es el reino del “Estado de naturaleza”, de la “guerra de todos contra todos” con la diferencia, sustancial, que este “otro Estado” tiene la cobertura, el apoyo y la legitimidad del Estado legalmente existente. Su presencia cada vez se nota y se notará más: se mezclan poderes legales, servicios de inteligencia e información, públicos y privados, “nacionales” y “extranjeros”, medios de comunicación y los múltiples mecanismos de “del complejo corporativo-estatal-mediático”. No es ninguna casualidad que este proceso centralización y concentración del poder se dé con mucha fuerza en los llamados medios de comunicación y específicamente en las televisiones.

El brutal ataque Pablo Iglesias hay que verlo en este contexto. Los poderes no escatimarán medios para conseguir sus objetivos; nada los frenarán y usarán todas las armas disponibles para imponer una Restauración que signifique regresión social, involución democrática e incremento sustancial de las desigualdades económicas, sociales y de poder en la sociedad. No nos podemos permitir el lujo de la inocencia.
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ESPÍA EN EL CONGRESO, ¡ FELICIDADES ! (HAY QUE SEGUIR "ESPIANDO" QUE AQUÍ HAY MUCHO QUE "ESPIAR" )