sábado, 7 de febrero de 2015

GRECIA: SI RETROCEDE EL NEOLIBERALISMO AVANZA EL PUEBLO


Fecha límite, coacción y ultimatums significa que Europa ha tomado la decisión de impedir un debate real y dinamitar las conversaciones desde un principio
La esperanza griega

Rebelión
Social Europe Journal
07-02-2015

Hace 54 años, en su discurso inaugural como presidente, el presidente John F. Kennedy declaró: "No negociemos nunca partiendo del miedo. Pero no tengamos nunca miedo de negociar". No eran las frases más elevadas de aquel breve discurso, pero estaban entre las más importantes. Pues le mostraban a la Unión Soviética, de forma deliberada e inequívoca, que podría concluirse la Guerra Fría sin llegar a una conflagración y que el mundo no tiene que vivir siempre entre bravuconerías y amenazas ni bajo la sombra de la guerra nuclear.

Hoy se enfrenta Europa a negociaciones sobre la deuda y la depresión. Por un lado estará el joven gobierno de Grecia. Del otro, los poderes financieros de Europa y del mundo. Hoy, como entonces, no puede esquivarse la cuestión del miedo.

Los poderes europeos se guardan tres bazas para cuando empiecen las negociaciones. En primer lugar, Grecia tiene deudas que vencen este año y que no puede pagar. En segundo lugar, los bancos griegos dependen de la provisión urgente de liquidez del Banco Central Europeo, que se les podría retirar. En tercer lugar, la flexibilización cuantitativa le otorga al BCE una manera nueva de aislar al resto de Europa de las agonías de Grecia. Si Europa quisiera, estas bazas pueden utilizarse para aplicar una política de amenazas, con el fin de mantener la austeridad, los desahucios y la penuria de Grecia.

Se huelen las amenazas. El diario The Daily Telegraph resumió la reunión de ministros de finanzas de la UE el 26 de enero: "La eurozona ha descartado el perdón de la deuda a Grecia y ha advertido de que su nuevo gobierno de coalición antiausteridad debe cumplir todos los acuerdos del pasado…" El portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, declaró ante los oligarcas de Davos que Grecia debe "tomar medidas para que continúe la recuperación económica". Y eso significa "respetar sus compromisos anteriores y que el nuevo gobierno quede vinculado por los logros de la reforma". O, como dijo el ministro alemán de Finanzas en diciembre pasado: "Unas nuevas elecciones no cambian nada".

Para los griegos, estos comentarios deben de ser una broma cruel: ¿Qué recuperación económica? ¿Qué logros? Si las elecciones no cambian nada, ¿para qué molestarse en celebrarlas? Y, por supuesto, la premisa de que han de "respetar sus compromisos anteriores" no es más que terquedad dogmática. Lo que Syriza puso de manifiesto, sobre todo, es lo incontestable de que tienen que cambiar esas fracasadas medidas políticas.

El primer ministro británico, David Cameron, resumió el punto de vista griego con velada ironía británica: "Lo que las elecciones griegas mostrarán también es que hay algunas señales de aviso en la economía global, eurozona incluida". Bueno, sí. Cuando fracasan las medidas políticas, entra en declive la economía. Los griegos no son los únicos en contemplar al fracaso delante de sus ojos.

Tal como informaba el Telegraph, hay dos cuestiones: los acuerdos y la deuda. Respecto a la primera, Grecia propone hoy recuperar el rumbo de su destino. Se ha probado el experimento de control de la Troika. Y conocemos los resultados. Se promulgarán nuevas medidas políticas destinadas a ayudar a los indigentes y a los más vulnerables, a estabilizar la economía y a fomentar la recuperación. El pasado historial de Grecia no es bueno, eso no lo discute nadie. Pero el severo diktat que vino a continuación ha sido un desastre.

La cuestión detrás de la quita es solo parcialmente una cuestión de recursos. La alternativa de "prolongar y fingir" resulta, al fin y al cabo, una forma de transferencia fiscal. El problema estriba en que la práctica amontona deuda sobre deuda, y esta es la palanca que mantiene al país tutelado, siempre en situación de mendigar. Una quita es el medio de volver a la autonomía de la política. La forma y las condiciones precisas son, en parte, aquello de lo que trata la negociación.

Unas conversaciones con pronta fecha límite, coacción y ultimatums probablemente significaría que Europa ha tomado la decisión de impedir un debate real y dinamitar las conversaciones desde un principio. Si la decisión es ésa, entonces el peso de la Historia caerá sobre quienes la tomaron, incluyendo el caos que pueda derivarse de ello.

¿Qué capacidad de maniobra tiene Grecia? Evidentemente, no mucha; las armas pesadas están del otro lado. Pero hay algo. El primer ministro Tsipras y su equipo pueden presentar su defensa de la razón sin amenazas de ninguna clase. En ese caso, el gesto correcto y moral por la otra parte consistiría en desechar sus tres bazas y, por encima de todo, dejar espacio fiscal y garantizar la estabilidad financiera griega mientras se llevan a cabo las conversaciones.

Si es esto lo que ocurre, pueden seguir adelante las negociaciones formales. Sobre esta cuestión, los comentarios de la canciller Merkel han sido de lo más suaves. Posiblemente entienda que las opciones determinarán –muy pronto– el futuro de Europa.

En esta situación valen las dos partes del pronunciamiento de Kennedy, bosquejado, por cierto, para él por mi padre. No se debe forzar a que Grecia negocie con miedo. Y Europa, por su parte, no debe tener miedo a negociar, con tranquilidad, sin bravatas ni amenazas, de buena fe.

James K. Galbraith es profesor de la Lyndon B. Johnson School of Public Affairs de la Universidad de Texas (Austin). Entre sus últimos libros, Inequality and Instability: A Study of the World Economy Just Before the Great Crisis (2012) y The End of Normal: The Great Crisis and the Future of Growth (2014). Es coautor con Yanis Varoufakis y Stuart Holland de la Modesta Proposición para la salida de la crisis de la Eurozona.
Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7707

*++

EL TRIUNFO DE SYRIZA CONMUEVE A EUROPA


El triunfo de Syriza conmueve a Europa

07-02-2015

El impactante triunfo de Syriza en Grecia ya repercute en Europa y el mundo. Se siente en las calles de Atenas, en la Puerta del Sol con Podemos y en tantas ciudades que viven un nuevo impulso a la lucha y a las posiciones de izquierda. El efecto Grecia comienza a tomar temperatura y hasta gobiernos y políticos del sistema tratan de no aparecer chocando contra este fenómeno, mientras el mismo torrente de entusiasmo a la vez alienta a los pueblos a buscar salidas similares y eso pone histérica a Merkel y a la troika.

Nuestro partido, hace años mantiene relaciones fraternas y solidarias con Syriza, acompañamos su proceso de ascenso recibiendo a Tsipras y otros dirigentes como Costas Isychos en Argentina y yendo a visitarlos en las elecciones 2012 cuando estuvieron a punto de ganar. Y ahora, también fuimos a acompañarlos a través de Alejandro Bodart <http://alejandrobodart.com.ar/>, quien el 25 de enero estuvo en Atenas junto a ellos, haciendo concreto nuestro apoyo internacional junto a Thiago Aguiar del MES/PSOL de Brasil. Para todos nosotros el triunfo de Syriza es el hecho más positivo de los últimos tiempos por diversas causas y abre una nueva situación, inédita y apasionante.

Grecia comprueba, que de la crisis capitalista global no se sale con recetas de austeridad sino que hay otro camino, la búsqueda de millones por un rumbo de verdad progresista y de izquierda. Syriza también visibiliza la posibilidad concreta, de que la izquierda si es amplia política y organizativamente puede llegar al gobierno y comenzar a cambiar la realidad a favor de las mayorías populares. Le da un golpe certero a quienes difunden la idea del “no se puede”. El ejemplo de Syriza confirma que sí se puede ser opción de poder y abrir procesos positivos por izquierda que conmocionen y transformen el status quo imperante.

Qué proyecto, para ser gobierno

Al interior de la izquierda y el movimiento popular, el ejemplo griego hace más clara y visible una propuesta que venimos haciendo hace tiempo; para ser opción desde la izquierda, hacen falta grandes alternativas que bajo la forma de partido común, movimiento político unitario o frente a largo plazo, pueda aglutinar diversas corrientes y tradiciones de izquierda, bajo un programa común y un constante ir y venir de posiciones diversas que puedan debatirse libremente mientras se convive democráticamente dentro de la misma organización común.

Para llegar donde está hoy, el partido Syriza se construyó bajo la convivencia de corrientes de izquierda de culturas y orígenes diversos: ex comunistas, maoístas, trotskistas, ecosocialistas, nacionalistas de izquierda, referentes sociales y sindicales. Hay en Syriza agrupamientos internos de posiciones de izquierda algo más moderadas y otros más radicales con un peso en ascenso, al calor de la incorporación de nuevos componentes al partido. Todos opinan y son parte, de esta fuerza política común de carácter anticapitalista. Se ganaron el apoyo de millones y se abrieron paso, entre la debacle de los viejos partidos y el viejo régimen de la austeridad y la troika.

Un golpe al posibilismo y a la socialdemocracia

Con el cambio en Grecia otras concepciones se derrumbaron como castillo de naipes. El posibilismo en primer lugar, el no se puede, el argumento falaz de que no hay relación de fuerzas. Todo ese andamiaje funcional a no cambiar nada quedó mal parado. Cuando las masas quieren y ven una alternativa sí se puede y ya no hay dudas. Se debilita la inacción del pesimismo, el propagandismo y las visiones reformistas. Y el viejo y nocivo aparato socialdemócrata sufrió una paliza histórica, su partido, el PASOK, cayó al 4% mientras otros líderes de la socialdemocracia europea se preparan para lo mismo en países vecinos. Grecia muestra que es la hora de la izquierda, de los grandes cambios y transformaciones. La crisis del capitalismo imperialista pone blanco sobre negro qué rumbo tomar; y ahora tenemos la posibilidad de ver en concreto, que se puede optar por un camino a izquierda, difícil, complejo, pero posible.

Apoyemos a Syriza y los cambios que vienen

Menos de dos semanas van, desde la conformación del gobierno que encabeza Alexis Tsipras y ya hay varios debates en curso. De arranque, por faltarle tan sólo dos diputados para lograr mayoría propia, tuvo que aceptar el apoyo de una pequeña fuerza nacionalista, que no es de izquierda pero tiene algunos puntos de acuerdo con Syriza como la oposición a la troika y a la deuda. Así se logró que Tsipras jure como primer ministro. Obviamente, no sin debates y dudas tanto dentro de Syriza como en la izquierda en general. Aunque se llegó a este punto por la capitulación a la troika del Partido Comunista griego (KKE) que le n