jueves, 9 de abril de 2009

AY, SEÑOR, COMO ESTA EL PERSONAL

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(Primera parte)

Lo advertí en la entrega anterior: criticar el artículo “ES(incultura)PAÑA” de Raúl Tristán (El Pollo Urbano nº 98, Opinión) no es cosa fácil, y su dificultad radica no tanto en lo que personal y literalmente dice él, sino a las fuentes a las que nos remite de distinto autores como sustento o reafirmación de sus propias opiniones, de manera que para poder criticarle hay que recurrir a lo que otros dicen
[1] ("Pajín, de profesión socialista VIP", de Jorge Hernández) y, claro está, atribuírselo a quien no lo dice, que es Raul Tristan, cosa que inexorablemente tengo que hacer para realizar mi crítica.
El artículo de Raúl, lo que personalmente escribe y dice es corto, por lo tanto, lo transcribo literalmente al final de este escrito.
[2]
Si el lector ha estado alguna vez en alguna calle, plaza, centro comercial, iglesia, estado de fútbol, instituto, universidad o empresa…, institución, hospital medio de transporte, playa… como menciona Raúl, sepa que lo más probable es que sea un bodoque soplagaitas, cenutrio con diecitantos, zopenco con veintitantos, mendrugo con treintaypocos, zoquete, palurdo, ignorante, animal, simple, memo, o zote. O un tarugo de cabeza de tocho, bobo de solemnidad, pero engreído, embebido por gracia de los tiempos de un orgullo necio, carente del bagaje cultural imprescindible para no se un pedazo de estiércol con ojos. Y si no lo es, por lo menos ha pasado por el punto de mira dialéctico y folósofico de Raúl Tristan.
La prepotencia, lo soez y la falta de respeto hacia el prójimo (incluso el culto) de Raúl Tristán es evidente, y a mi me parece que por sí solo queda descalificado para hacer critica alguna. Crítica moralizante me refiero)
Su elocuencia (decir muchas palabras en poco tiempo, más o menos hilvanadas y con una cierta fluidez) en la descalificación e insultos queda fuera de toda duda. Pero elocuencia y sabiduría no son