sábado, 31 de diciembre de 2016

PROSPERÓN 2017 A MIS HERMANOS EN CRISTO, SU MAJESTAD (La suya, no la mía) Y MARIANO RAJOY, MANCOMUNADAMENTE, COMO PRIMEROS RESPONSABLES POLÍTICOS DEL HAMBRE EN ESPAÑA, JUNTO A UNAS BUENAS CAGALERAS PATAS ABAJO DE MUY PADRE Y SEÑOR MÍO, DE MENOS A MÁS, EN TANTO EN CUANTO Y HASTA QUE HAYA UNA PERSONA QUE PASE HAMBRE EN ESPAÑA. DE LO QUE ME ESTÁN ROBANDO DE LAS PENSIONES YA HABLAREMOS OTRO DÍA, QUE AHORA ESTAMOS EN LA FIESTA DE PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD Y CAGALERAS A OTROS.



LA ESPAÑA HAMBRIENTA: CUANDO LA COLA EN BUSCA DE COMIDA SE HACE INTERMINABLE



Por Lorena Ortega
kaos en la red
30.12.2016

Las colas del hambre han regresado a la calle. El pasado viernes, víspera de Nochebuena, más de 800 personas se agolparon y guardaron turno para recoger una bolsa de alimentos básicos en el centro de Valencia. Una impactante imagen que el actual gobierno municipal ha querido borrar cambiando el modelo de atención social. Un vídeo […]















Las colas del hambre han regresado a la calle. El pasado viernes, víspera de Nochebuena, más de 800 personas se agolparon y guardaron turno para recoger una bolsa de alimentos básicos en el centro de Valencia. Una impactante imagen que el actual gobierno municipal ha querido borrar cambiando el modelo de atención social.

Un vídeo al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL muestra a un gentío guardando turno el día 23 a la espera de uno de los kits que ofrece el Banco Solidario de Alimentos. En cada bolsa había aceite, arroz, leche, azúcar, bollería y zumo. La afluencia fue tan alta que los organizadores tuvieron que dar número para el lunes 26, segundo día de Navidad.



“Fue una salvajada la gente que acudió para Nochebuena. No se pudo llegar a todos y volvimos a ir el lunes”, explica Jaime Serra, presidente del Banco Solidario de Alimentos valenciano. A la cita acudieron incluso familias con niños, en una cola kilométrica. La hilera pasaba frente a la sede central del PP en Valencia. También junto al jardín Botánico, el lugar donde se firmó el pacto que dio a los socialistas el gobierno de la Generalitat junto a Compromís y con el apoyo de Podemos.

LAS COLAS DEL HAMBRE

Son las llamadas colas del hambre o colas de la vergüenza que el Ayuntamiento de Valencia se ha propuesto erradicar, pero que ponen de manifiesto la realidad social y la crudeza de la crisis. Tras el desalojo de Rita Barberá, el nuevo gobierno encabezado por Joan Ribó (Compromís) anunció que dejaba de subvencionar al Banco después de siete años repartiendo comida en la ciudad. Y en junio de este año se cerró el local donde se distribuía la comida.

Ribó justificó la medida con dos argumentos. El primero, que la ayuda de 85.000 euros anuales iba en su mayor parte a pagar sueldos -citaron nóminas de hasta 2.200 euros brutos- en lugar de destinarse directamente a los fines sociales. El segundo, que el nuevo equipo tenía la intención de borrar la imagen de lo que llamaron “colas de la vergüenza” cambiando el modelo de asistencia. “Cualquier persona que tenga problemas recibirá una tarjeta con la que no tendrá que hacer colas en el Banco de Alimentos y podrá comprar en el supermercado lo que considere mejor, respetando su libertad y garantizando los derechos. (…) El Banco de Alimentos no garantizaba derechos”, dijo en su día el alcalde.

El Colegio Oficial de Trabajadores Sociales de Valencia aplaudió en su día la decisión argumentando que esta forma de actuar estigmatiza a las personas que pueden estar viviendo en situaciones de emergencia o de exclusión social. Pero esto es ajeno a los cientos de familias que esperaron en la calle a poder recoger su bolsa de comida el día previo a Nochebuena. De hecho, el cambio del modelo no ha servido para erradicar estas colas y el Banco de Alimentos ha retomado su actividad pese a quedarse sin la subvención municipal.

“Lo quitaron sin ni siquiera ver el proyecto, fue vergonzoso”, recuerda Serra. El presidente de la organización asegura que han retomado los repartos tras el verano, después de entregar al Ayuntamiento las llaves del local que utilizaban. Y el más multitudinario fue el de vísperas de Nochebuena.

Ahora, según explica, operan gracias al apoyo de La Caixa y con el legado dejado por una mujer fallecida este año, además de las aportaciones voluntarias y los actos benéficos. La organización ha reducido gastos y se ha puesto a repartir alimentos directamente en la calle, con furgonetas. “Dijeron que desde el minuto cero todas estas familias serían atendidas por los Servicios Sociales, pero yo digo que el 80% no lo están siendo”, afirma.