lunes, 7 de enero de 2008

CHAVEZ Y LA COMUNICACIÓN (2/3)

Si la reforma constitucional que pretendía realizar el Gobierno de Chávez, y por la que ha cosechado una derrota política el pasado mes de Diciembre, se consideraba instrumento imprescindible para la aplicación de la política socialista del Gobierno venezolano, es evidente que la tiene que volver a plantear nuevamente, para transformar esa derrota en victoria política.
Ello pasa necesariamente por un análisis que expliquen las causas del revés político sufrido en las urnas, cuya explicación tiene que originar inexorablemente acciones políticas prácticas e inmediatas.
Será un error el que cometa el Gobierno venezolano si cree que las razones de la derrota se deben a la actuación personal de alguno de sus miembros y, en base a ello, se decide la destitución del considerado culpable, como en un principio se ha hecho con el Vicepresidente del Gobierno Jorge Rodríguez.
El Vicepresidente del Gobierno venezolano ha sido sustituido, porque “los sectores chavistas le culpan de la derrota…” (según se puede leer en el Diario El País del 05.01.08. hoja 10).
Si esto fuera así, que es lo que creo, el campanazo de alarma hay que darlo inmediatamente, porque vendría a resultar que al Socialismo se le concibe como la obra de alguien en particular y, por tanto, cabría también la posibilidad de culpar de su fracaso a ese mismo particular.
Si la noción de Socialismo que se tiene es la de atribuírselo a un Mesías, y no al desarrollo de las fuerzas productivas, la derecha económica está de suerte, y por lo tanto, ya puede ponerse a dar saltos de alegría y contentura: la victoria es suya.
Los personalismos, por definición, son la antítesis del Socialismo. Si esta fuera la noción de Socialismo que se tiene en Venezuela, constituirá el primer error grave que urgiría erradicar.
Más que la remodelación del gobierno que ha hecho Chávez (que puede ser acertada), lo que primero explica la derrota política sufrida es la no realización o la errónea realización de determinadas tareas políticas, como lo demuestra el hecho mismo de lo que como tarea prioritaria se propone realizar el gobierno después de la derrota política sufrida: “a partir de ahora, tener contacto más directamente con los problemas reales de las personas, como el abastecimiento de bienes de primera necesidad, la seguridad ciudadana y la recolección de basuras.”
Esta falta de contacto real, práctico y directo con las necesidades más sentidas e inmediatas de la gente, reconocida por el propio Gobierno, puesto que se propone realizarla ahora, es la base fu