sábado, 25 de mayo de 2019

LA IZQUIERDA (de cuálo qué?), PALABRA JEROGLIFICA DABUTE QUE NO LA ENTIENDE NI LA IZQUIERDA



Las opciones electorales de la izquierda
 
Los parlamentos y la lucha de clases

25.05.2019


La pobre oferta de la “izquierda parlamentaria” la ha descalificado como tal y también a casi todas sus las candidaturas; y ha abierto una nueva etapa de incertidumbre social. Tal incertidumbre viene acompañada por el crecimiento -por el momento imparable-; del fascismo -en Europa, en el Estado Español y en el mundo. 
 
Eso ha ocurrido ya en las elecciones generales en las que, con muy raras excepciones, han predominado los partidos en los que las nociones básicas de la izquierda como: marxismo, lucha de clases, lucha por la igualdad y por la democracia participativa; lucha contra los monopolios económicos, sociales, culturales e ideológicos, ha desaparecido. 

A mi juicio, y sin ánimo de ser exhaustivo ni categórico, las condiciones básicas, mínimas, que deben proclamarse con claridad para una candidatura de izquierda, son las siguientes:
-La proclamación expresa de que -ante el crecimiento evidente del fascismo-, la lucha esencial de los trabajadores y trabajadoras debe darse en la calle, es fundamental. Todos los órganos representativos deben convertirse en un escenario de la lucha de clases.

-La renuncia del marxismo como condición para la incorporación al sistema político es, también, absolutamente inaceptable. La imposición de facto de esta renuncia impone el poder económico, político e ideológico del más fuerte. No es posible una democracia real bajo el sistema capitalista. 

-El capitalismo es un sistema económico, social e ideológico que conduce a la desigualdad y a la exclusión. El capitalismo es incompatible con la democracia y con la inclusión social de todos los sectores de la población, fundamentalmente los trabajadores y trabajadoras jóvenes con contratos basura o desempleados. El capitalismo genera la exclusión total de los sectores empobrecidos de la población, fundamentalmente de los niños y niñas y de los ancianos. 

-Toda la lucha democrática por el socialismo requiere de una lucha antifascista en todas las instituciones del estado, fundamentalmente en las FFAA, las FSE y los funcionarios públicos en todos los niveles. El fascismo es el peor enemigo de la democracia. Permitir el paso al fascismo es empobrecer a todo el pueblo, reducir los servicios sociales y paralizar la inclusión plena de la mujer en la sociedad.

-La Iglesia ha sido históricamente en España un aliado fiel y permanente del fascismo. No se puede permitir su participación en la vida pública política, social o educativa. El culto debe tener naturaleza estrictamente privada, sin exclusiones ni privilegios. La Iglesia debe devolver los bienes robados durante el franquismo y la transición. Buena parte de ellos constituyeron una fracción importante de la acumulación capitalista originaria impuesta por la coacción y el despojo. Los viene de la Iglesia, con valor artístico, pertenecen al estado.

-En ningún estado democrático son aceptables las jurisdicciones especiales.

-Para asegurar la paz y la convivencia; y hacer posible una transición democrática, es imprescindible la liberación de todos los presos políticos y el mantenimiento en sus puestos de los diputados y diputadas electas.

-El hecho de que el Parlamento español (Congreso y Senado) es un escenario de la lucha de clases ha sido entendido perfectamente por los diputados y senadores de la derecha, la extrema derecha y el fascismo.

-La salida de la inmediata de la OTAN y el cierre también inmediato de las bases extranjeras en España, en primer lugar las de los Estados Unidos, es una medida fundamental para la existencia de soberanía plena y de independencia nacional y para evitar agresiones a otros pueblos desde territorio estatal. 

Estas dos medidas constituyen la base de una política internacional de paz. Gibraltar debe volver a la soberanía española plena, las ciudades de Ceuta y Melilla y las plazas de “soberanía” española deben entregarse a Marruecos. El estado debe garantizar la indemnización justa a los funcionarios españoles que residan en esas colonias españolas, con las medidas de reinstalación en territorio nacional que sean precisas y la conservación de sus empleos. La posición colonial de todos los gobiernos de la llamada “Transición democrática” es una prueba más de su cobardía política y de su alineamiento con el Imperio de los EEUU y sus satélites.

-La solidaridad es una de las bases fundamentales de la política interior y exterior del estado.