viernes, 28 de octubre de 2011

TESIS SOBRE ETA


Por Iñaki Gil de San Vicente
(Kaos en la red 24.10.2011)



(Iñaki Gil de San Vicente)


«El marxismo, la menos dogmática y la menos formal de las doctrinas, en cuyo marco de generalizaciones resaltan la carne viva y la sangre caliente de las luchas sociales y de sus pasiones.»

Trtsky 1915

«Es cierto que prever significa únicamente ver claro el presente y el pasado en tanto que movimiento. Ver claro: esto es, identificar con exactitud los elementos fundamentales y permanentes del proceso. Pero es absurdo pensar en una previsión puramente “objetiva” (…) Sólo aquél que quiere con fuerza identifica los elementos necesarios para la realización de su voluntad.»
Gramsci 1924

«Ellos lucharon, fracasaron, lucharon de nuevo, fracasaron de nuevo, volvieron a luchar; acumularon una experiencia de 109 años, una experiencia de centenares de luchas, grandes y pequeñas, militares y políticas, económicas y culturales, con o sin derramamiento de sangre, y sólo entonces obtuvieron la victoria fundamental de hoy. Estas son las condiciones morales, sin las cuales la revolución no habría podido triunfar.»
Mao 1949

1.El comunicado de ETA del pasado jueves 20 de octubre, que anunciaba el cese definitivo de su accionar armado, confirma de nuevo que ETA es una organización política clandestina que por circunstancias obvias se vio en la necesidad de recurrir a la violencia defensiva táctica, a la lucha armada. Que ETA es una organización política ha sido reconocido por comentaristas españoles y por los sucesivos gobiernos del Estado español que han conversado y negociado con ella. Se ha reconocido también que su influencia política no ha desaparecido en los momentos de tregua o de cualquier otra forma de cese transitorio de su acción armada, sino que se ha plasmado de otra manera, con otras expresiones. La naturaleza política de ETA se inscribe de pleno dentro de la tradición marxista que siempre ha insistido en la dialéctica entre los objetivos históricos, la estrategia adecuada para alcanzarlos en cada fase y contexto de lucha, y las adecuaciones tácticas que deben implementarse dentro de la estrategia según varían las coyunturas y circunstancias. No sólo la larga historia de ETA sino también la corta historia previa de EKIN e incluso, apurando el análisis, el prolongado proceso de lenta confluencia entrecortada y abortada por las dictaduras de 1923-1931 y de 1936 en adelante, entre diferentes corrientes marxistas, socialistas, nacionalistas e independentistas vascas, este proceso decisivo para entender el surgimiento y la fuerza de masas de ETA también se realizó según la dialéctica entre los fines y los medios, siempre dentro de los cambios forzados por las innovaciones represivas de los sucesivos gobiernos españoles.

2.No hace falta insistir que en semejante interacción permanente de fuerzas, el azar juega un papel mayor o menor dependiendo de menor o mayor acierto estratégico y teórico de la izquierda revolucionaria. En este sentido, es innegable la capacidad del «fenómeno ETA» para superar todas las adversidades y contingencias. No podemos entender esta permanencia si utilizamos definiciones mecánicas, no dialécticas. Hay que entender a ETA como una doble realidad: por un lado, ETA «como mucho más que ETA», es decir, como un complejo y enrevesado movimiento de (re)construcción nacional vasca que se sostiene pese a todo desde finales de la década de 1950 y, por otro lado, «como muchas ETA» que van apareciendo y desapareciendo en el tiempo pero manteniendo una continuidad coherente basada en la lucha por unos objetivos irrenunciables y elementales. Lo que conecta a los dos componentes de esta realidad histórica es la incuestionable legitimidad del independentismo vasco sostenida a pesar de todas las represiones, equivocaciones y escisiones sufridas. Apurando un poco, podríamos decir que ETA es como el río de Heráclito que es y no es, que permanece a pesar de que siempre cambia. Y esta innegable realidad histórica es incomprensible para el mecanicismo formalista del pensamiento dominante.

3.Un pensamiento dominante que en un principio y durante años afirmó la derrota inmediata y definitiva extinción de ETA; que más tarde afirmó que su desaparición estaba al borde de producirse, y que ahora sostiene triunfante que por fin ETA ha sido derrotada. El río que siempre fluye, que nunca es el mismo pero que permanece, que está y no está, sigue rompiendo los esquemas mentales dominantes, al sobreponerse ETA a los sucesivos sistemas represivos españoles, con sus doctrinas, estrategias y tácticas, superación perceptible a medio y largo plazo, pero no exenta de errores, estancamientos y momentos de crisis. El Estado es el centralizador estratégico de las tácticas represivas en aras de garantizar los objetivos del capital: su acumulación ampliada. Cuando es un Estado nacionalmente opresor, la centralidad estratégica de las represiones adquiere más importancia que cuando no oprime a otro u otros pueblos. En la primera situación, la española y la francesa, la centralidad represiva es muy superior a la segunda, aunque ella no niega la existencia de represiones concretas que tienen autonomía relativa, tanta autonomía aparente que muchos intelectuales terminan creyendo que el Estado ha desaparecido. Pero la realidad es tozuda y siempre termina imponiéndose, sobre todo cuando se constata el avance de la lucha independentista de los pueblos y cuando la crisis del capital obliga al Estado a intervenir crudamente.

4.La evolución de ETA ha estado influenciada, además de por la represión, también por las dos grandes crisis económicas del capital, la iniciada en 1968-1973 y la iniciada en 2007, y por la crisis de la izquierda internacional agudizada por la contraofensiva neoliberal exacerbada desde la década de 1980. Ha sido una influencia directa en el quíntuple sentido de, uno, el golpe asestado a la vertebración obrero-fabril industrial clásico del pueblo trabajador durante la falsa «reconversión industrial»; dos, la derrota de las luchas armadas en el centro del imperialismo y su evolución en los pueblos oprimidos; tres, la implosión de la URSS y de su bloque con el desprestigio de su «socialismo»; cuatro, los efectos sociales del boom financiero e inmobiliario, del dinero barato, del consumo fácil, de las modas postmodernas y postmarxistas e individualistas, del apoliticismo guay, etc.; y, cinco, la sobrecogedora irrupción de la crisis actual en 2007, con su gravedad aún no asimilada teórica y políticamente en todas sus consecuencias por parte de la izquierda abertzale, a pesar de las tres huelgas generales y de la áspera y creciente lucha de clases que se libra en nuestra nación.

5.Pero además de los desgastes producidos por la represión siempre actualizada y por los efectos de las crisis, también han presionado sobre ETA los mecanismos de alienación y absorción inherentes al orden capitalista en cuanto tal, su «coerción sorda» y la capacidad de este sistema para invertir y ocultar la estructura explotadora, presentando las causas como efectos y estos como aquellas. El capital es un sistema de relaciones sociales de explotación que se invisibiliza a sí mismo y que se refuerza a sí mismo subsumiendo al trabajo en su egoísta e individualista lógica del máximo beneficio cuanto antes y sin reparar en consecuencias. Si bien la conciencia nacional de pueblo oprimido, que sabe y sufre el colaboracionismo de su burguesía con el Estado, actúa como relativo contrapeso del fetichismo, siendo esto verdad, tampoco hay que sobrevalorar su efectividad emancipadora. Los tres grandes problemas que afectan a ETA y a la izquierda abertzale en su conjunto, así como al proceso ascendente que va del autonomismo crítico, al soberanismo y al independentismo socialista son represión, crisis y fetichismo, porque al formar una sinergia multiplican su efecto paralizante y hasta reaccionario, unionista y nacionalista español y francés.

6.Partiendo de esta realidad, el marco teórico sintetizado en las tres citas arriba expuestas nos permite comprender tanto la evolución de ETA como, a una escala mayor, la del pueblo trabajador desde su formación en la fase industrial del capitalismo vasco a finales del siglo XIX. Es así porque las tres versan sobre dos componentes insustituibles del marxismo como praxis de la revolución: por un lado, la dialéctica entre lo objetivo y lo subjetivo, y, por otro lado, la importancia clave de la ética socialista como fuerza material que se plasma en el proceso histórico. Entre otros y otras muchas marxistas, Trotsky, Gramsci y Mao vuelven a incidir en diversos tiempos y espacios en que, a lo largo de los decenios de lucha, la subjetividad, la decisión lúcida y crítica, y la voluntad de vencer, reforzada generación tras generación, actúan como fuerzas políticas física, materiales, tangibles, al margen de las tácticas violentas o pacíficas -formas diferentes de violencia y de paz, etcétera- que se adopten en cada período. Sin duda, la ética socialista se revela más fácilmente como fuerza de emancipación en las largas luchas sociales, sobre todo de liberación nacional de clase y de sexo-género, que en las relativamente cortas fases y ondas de lucha de clases en su orientación exclusivamente economicista y sindical, no política en el sentido decisivo de toma del poder. Aquí, la cita de Mao es más apropiada para la experiencia vasca en general y de ETA en particular.

7.Con esto no negamos la importancia decisiva de otras aportaciones marxistas. En cuanto teoría matriz, el marxismo llega al secreto de las múltiples explotaciones descubriendo cómo nacen y se desenvu