lunes, 18 de febrero de 2019

PSOE. DE OCA A OCA Y AL 14-M DE 2011, Y TIRO OTRA VEZ, PORQUE HAY QUE VOLVER A EMPEZAR OTRA VEZ EL 15-M



Las tesis de abril
Kaosenlared
17.02.2019

La jugada del secretario general del PSOE se ajustaría más a desembarazarse de las alianzas tóxicas que le llevaron a la Moncloa para luego darle el finiquito. Lo que está en el alero es un largo adiós a los nacionalistas, tanto vascos como catalanes, porque el zascandil PNV se ha quedado con un multimillonario cestón de competencias a verlas venir.


Vuelve la política escaparate. Retrocedemos al punto de partida. Adiós a intentar ir más allá de lo establecido. Otra vez hay que optar entre lo malo conocido y lo peor por desconocer. Hasta ahora la excusa era la herencia recibida, de aquí en adelante será lo prometido por hacer, la herencia impedida. Los responsables son otros, ellos tenían una agenda social al servicio de la gente. Tenemos libertad de elegir pero no libertad de decidir. Ese es el dilema que ofrecen elecciones del 28 abril. Que bascula entre votar PSOE para continuar las reformas decaídas o abrir las puertas a la derecha trifálica (Dolores Delgado). Un manual de resistencia que copia el prontuario de Susana Díaz en los pasados comicios andaluces y que tan escaso éxito logró. El “no pasarán” que quedó en “pasaron y se quedaron”.
Con esos marciales antecedentes un observador inocente podría pensar que lo que está haciendo Sánchez al disolver las Cortes es tomar impulso para un osado salto adelante. Con ello la convocatoria a urnas para el 28-A sería algo así como una suerte de Tesis de Abril, el programa de grandes reformas que plasmó Lenin al llegar a la estación de Finlandia en Petrogrado tras su viaje desde Suiza en un tren blindado facilitado por el alto mando alemán. Pero no parecen que las cosas vayan a ir por ahí. Sino todo lo contrario. La jugada del secretario general del PSOE se ajustaría más a desembarazarse de las alianzas tóxicas que le llevaron a la Moncloa para luego darle el finiquito. Lo que está en el alero es un largo adiós a los nacionalistas, tanto vascos como catalanes, porque el zascandil PNV se ha quedado con un multimillonario cestón de competencias a verlas venir.
Pero también quiere distanciarse de Podemos y sus aledaños. Esas serían las líneas rojas impuestas por la vieja guardia socialista que ya le sacó tarjeta roja cuando el rigodón del relator, y por los poderes económicos, que recelan de lo que Sánchez trame en petit comité con Iglesias. Especialmente complicada se presenta la consulta para la formación morada. Después de haber cortejado sin demasiado éxito al gobierno socialista durante los últimos ocho meses se verá obligada a hacerle oposición, y como mucho presentarse como baluarte frente a los “trillizos reaccionarios” (Irene Montero, feliz madre de mellizos). Un ejercicio rayano en el funambulismo para un partido que ha cambiado tantas veces de eje como una veleta. Para buena parte de sus afiliados y simpatizantes desempolvar otra vez el postulado izquierda-derecha, ofreciéndose ahora para gobernar con el PSOE que apoyó el 135 y el 155, puede significar un viaje a ninguna parte. Pero también es cierto que en pleno descalabró en las encuestas y con sus alianzas a la greña, a Iglesias no le queda más que ponerse a las órdenes de Sánchez. Tuvo y no retuvo, y durante la legislatura de la moción de censura dilapidó sus 71 escaños en los fastos de ese parto de los montes que supuso la firma del compromiso presupuestario en La Moncloa.

La clase política (ya casi nadie habla de casta, el signo de los tiempos institucionales se ha impuesto) pretende que el personal se va a decantar por el formato de la “alerta antifascista” o por el de la “alarma antiseparatista”, ambos declinaciones frentistas del “a por ellos”. Como si el votante medio fuera una prolongación de las figuraciones ideológicas que perfilan las direcciones de los partidos a la hora de la siesta. Un vaivén amigo-enemigo de intensidad desigual. Las elecciones andaluzas ya demostraron la resiliencia de la categoría derecha, incluso extrema, en el acervo popular. Cuatro décadas de desmemoria histórica dan para mucho esperpento. Y por idéntica razón, pero en otro sentido, si parece que la opción contraria, españolismo versus independentismo, puede contar con más hinchas. Así las tornas, ganaría lo emocional sentido a lo racional percibido. Otra cosa es que en las generales VOX no alcance a ser partido bisagra, como pasó en las andaluzas. Aumentará en votos pero su representación parlamentaria será modesta debido a las cautelas que estableció la Ley Electoral ante una posible irrupción de grupos antisistema (se pensó para la izquierda antes de su doma, pero es reversible). Otra cosa será lo que pase en la circunscripción única de las próximas europeas, con su euroescepticismo a cuestas.
Por tanto, si la política de bloques izquierda-derecha se muestra difícil de conjugar en el contexto del conflicto catalán, todo hace indicar que habrá un mar de fondo para buscar una salida transversal por el flanco moderado. La Marca España ambiciona una entente entre Ciudadanos y el PSOE que ofrezca la estabilidad que las demás variables niegan. Al fin y al cabo esa fue la primera apuesta de Sánchez para desalojar a Rajoy que Podemos frustró. Además ahora comparten la “mochila austriaca”. El problema es que Albert Rivera, poniéndose la venda antes de recibir la pedrada, ha manifestado que eso nunca se producirá con el sanchismo en Ferraz. La alternativa a marchas forzadas pasaría por investir “presidenta encargada” a una Susana Díaz que ya gobernó en Andalucía sostenida por el partido naranja. Entonces habríamos pasado de las tesis del abril al condominio democrático. Pero para que tal ocurra tienen que agotarse muchas pantallas, ver quién controla el senado y rodar algunas cabezas.
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VENEZUELA. INFORME DE LA CRUZ ROJA INTERNACIONAL DESENMASCARA LA SUPUESTA AYUDA HUMANITARIA DEL INTERVENCIONISMO USA Y COMPAÑA A VENEZUELA



La caridad humanitaria del injerencismo
La guerra como avanzada de las corporaciones

Rebelión
CLAE / El Cohete a la Luna
18.02.2019


La ayuda humanitaria propuesta por Estados Unidos para morigerar la crisis económica y social y social que vive Caracas ha sido precedida por un programa orientado a disciplinar a la República Bolivariana, y a toda la región, con el objeto de evitar caminos soberanos alternativos al neoliberalismo.

Más allá de las controversias acerca de la existencia o no de responsabilidades de gestión y/o ineficiencia de las políticas del chavismo en la situación interna de Venezuela, la fingida ayuda humanitaria desplegada por la fuerza militar del Comando Sur del Pentágono no responde a los protocolos demandados por los organismos de cooperación internacional para ser catalogados como una contribución destinada a paliar el sufrimiento de los venezolanos.

El domingo 10 de febrero, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) señaló en un informe público que dicha ayuda carece de todo carácter humanitario dado que no está gestionada por organismos específicos dedicados a ese tipo de cooperación. Además, está gestionada por fuerzas militares que amenazan con invadir un territorio soberano, agregó.

Tanto la Asamblea de las Naciones Unidas como su Consejo de Seguridad –los pilares de la arquitectura institucional global— han rechazado, por mayoría, la intervención en los asuntos internos de Venezuela. Sin embargo, los países que fueron derrotados en las votaciones de ambas organizaciones multilaterales, entre ellos EEUU y una parte de los integrantes de la Comunidad Económica Europea, continuaron la ofensiva injerencista desconociendo los acuerdos internacionales y el principio de no injerencia suscripto en la carta fundacional de la ONU.

En ese marco, el Presidente Donald Trump abandonó el anunciado aislacionismo prometido en su campaña electoral y anunció que no descarta la intervención militar o la colaboración con las fuerzas militares de los países limítrofes de Venezuela, dispuestas a contribuir a la liquidación de la resistencia chavista.

En la última semana, el primer mandatario colombiano Iván Duque viajó a Washington para someterse a los planes resueltos por el Departamento de Estado. En forma paralela, el ex embajador de Estados Unidos asignado en Caracas, William Brownfield, subrayó que “quizá la mejor solución sería acelerar el colapso de la economía”, o sea aislar y producir una crisis terminal a la población caribeña. Por su parte, el canciller ruso Serguei Lavrov acusó a Trump de disimular una intervención militar en Venezuela a través de la llegada de ayuda humanitaria. Subrayó en total coincidencia con Brownfield, que se busca “camuflar provocaciones (…) con el envío de ayuda humanitaria, como medio para desestabilizar la situación en Venezuela y obtener el pretexto para una intervención militar directa”.

El posicionamiento de Rusia coincide con el de China y el de dos tercios de los países adscriptos a la ONU. En ese marco, el portavoz del secretario general de la ONU, Stephan Dujarric, aseguró que el organismo reconoce la legitimidad del Presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, como única autoridad de la nación. A través de su vocero, Antonio Guterres rechazó las demandas de Estados Unidos para validar al diputado de la Asamblea Nacional, en desacato, Juan Guaidó. (1)

https://youtu.be/Cn-4D4JK8js

Humanismo del garrote

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), una de las voces más representativas de la catalogación de emergencias internaciones, consigna 7 situaciones de gravedad humanitaria en el mundo durante 2018: Irak, Nigeria, República Democrática del Congo, Siria, Sudán del Sur, Yemen y Myanmar (en relación a los rohingyas) (2). En todos esos escenarios se han denunciado masacres, desplazamientos de población y crímenes de lesa humanidad.

} En tres de ellos (Irak, Siria y Yemen) las acusaciones de matanzas a población civil involucran a las fuerzas militares de Estados Unidos ya sea por bombardeos de su fuerza aérea y/o por asesoramiento, financiamiento o provisión de armamento a los grupos implicados en los respectivos crímenes masivos. En el caso específico de Siria han impulsado las operaciones de los grupos fundamentalistas islámicos (del ISIS), repitiendo el modelo de apoyo a Al Qaeda, en Afganistán, en su guerra contra la ex Unión Soviética en los años ’80.

La última emergencia internacional consignada por ACNUR se desarrolla en la actualidad muy cerca de la frontera de Estados Unidos y abarca al 50 % de la población de Haití, que sufre una situación de violencia interna, hambrunas y posibles pandemias capaces de extenderse peligrosamente a su vecina República Dominicana. En los últimos días las oficinas de las Naciones Unidas instaladas en su capital contabilizan 52 muertos y casi 300 heridos, en el marco de una confrontación social que incluye el pedido de renuncia de su primer mandatario dictatorial, Jovenel Mouse, curiosamente avalado por el Departamento de Estado, quien llegó en el marco de un fenomenal fraude electoral digitado desde Washington (3).

Las denominadas guerras democratizadoras impulsadas por Washington desde 1945 han impuesto dictaduras, como en Corea del Sur, o generado millones de muertos como en Vietnam, Afganistán, Irak, Somalia o Libia. La pretendida ayuda humanitaria es la fase actual de un proceso de larga duración que se inició en 2002 con el golpe de Estado al entonces presidente Chávez.

La ofensiva se complementó con una campaña mediática orientada a socavar las decisiones soberanas del gobierno venezolano, proceso que incluyó la protección a empresarios denunciados por Caracas que hallaron refugio en Miami. La campaña de desestabilización se completó con la aceptación por parte de los organismos de control de Washington de una gigantesca fuga de capitales canalizados por las entidades bancarias offshore, que administran capitales estadounidenses y británicos asentados en islas del Caribe y en el estado de Delaware. Las etapas posteriores incluyeron un progresivo bloqueo, que impidió la importación de medicinas y alimentos y un intento de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro mediante la utilización de drones explosivos.

Las máscaras se derriten

La fase actual de la promocionada ayuda humanitaria abarca el intento de duplicidad del Poder Ejecutivo venezolano con el reconocimiento del auto erigido presidente Juan Guaidó (4) . En las cercanías de las oficinas de los congresistas estadounidenses circulan humoradas respecto a la crisis humanitaria que implicaría, para los empresarios norteamericanos, desaprovechar negocios respecto a la mayor reserva certificada de petróleo de mundo, la tercera de gas, la tercera de oro, la quinta de hierro y la hipótesis de contar con los yacimientos de coltán más importantes a nivel global, mineral vital para la elaboración de las futuras baterías de los dispositivos electrónicos necesarios para la cuarta revolución industrial.

Las bromas esparcidas en los despachos del Capitolio se hicieron más ácidas cuando se difundió que el jefe de la comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el demócrata Eliot Lance Engel, descartó la autorización de su bancada, que posee la mayoría de los escaños, para una intervención militar en Venezuela, como la que sugirió reiteradamente el presidente Donald Trump.

Las humoradas se vieron justificadas por la intervención de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, quien recientemente se refirió al rol de las corporaciones trasnacionales monopólicas, y sobre todo las petroleras y aquellas que producen aparatología bélica, para inficionar el sistema político estadounidense y lograr intervenciones militares e invasiones dirigidas a lograr ventajas estratégicas en el acceso a materias primas y control logístico territorial. Ocasio-Cortez también apeló al humor para desenmascarar el mecanismo por el cual parlamentarios y miembros del poder ejecutivo buscan ventajas basadas en la corrupción corporativa y empresarial. Frente a un comité de expertos en ética, convocados en una audiencia de la comisión de vigilancia del Congreso, pareció explicar las motivaciones últimas de la injerencia sobre Venezuela.(5)

Los mandatos del capitalismo monopólico global al interior de la política estadounidense. Una explicación de cómo funciona la ofensiva injerencista.  

A fines del siglo XX Hugo Chávez inauguró una etapa enfrentada al neoliberalismo que tuvoecos, continuadores y socios en varios países de América Latina . Ese proceso se condensó en 2005, en la ciudad argentina de Mar del Plata, con el “No al ALCA”, que significó un límite preciso a la manipulación de Washington en la región. La irrupc