sábado, 6 de octubre de 2012

ANDALUCIA ANTE LOS PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO





 Antonio Torres 
 Kaosenlared 
 Viernes, 05 de Octubre de 2012 09:25 

Se puede estar llorando y pataleando porque los Presupuestos Generales del Estado discriminan a Andalucía, se puede incluso recurrir al tópico de insultar a vascos y catalanes, o se puede hacer algo mejor, no depender más de quienes nos humillan de quienes nos maltratan como andaluces y como trabajadores, se llamen España, Unión Europea o “mercados” y construir una Andalucía libre, soberana y verdaderamente socialista. 

 La reacción del Gobierno andaluz ante la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2013 no se hizo esperar, el Presidente de la Junta de Andalucía, Juan Antonio Griñán afirmó que el Estado incumpliría el Estatuto de Autonomía de Andalucía si no se recogía la exigencia de una inversión estatal en Andalucía equivalente al 17,9%. Igualmente, aunque Griñán espera que esos Presupuestos sean enmendados en el trámite parlamentario, confesó sentirse “preocupado” por los mismos. Al respecto, conviene recordar que teniendo presente la jerarquía normativa, unos Presupuestos Generales del Estado no pueden vulnerar lo establecido en un Estatuto de Autonomía debido a que éstos son leyes orgánicas, de mayor rango que una ley de Presupuestos, aunque sean del Estado. 

+++++ Más allá ha ido el Vicepresidente Valderas: "Andalucía no ha recibido lo que dice nuestro Estatuto, porque nos corresponde cerca del 18 por ciento en la inversión y no hemos llegado al 14 por ciento, y lo que es más preocupante, que de los cerca de 1.800 millones de euros que tendría que haber de inversión en 2012 no hemos llegado a que esté en ejecución ni por encima el 12 por ciento". Por eso animaba al pueblo andaluz a la movilización: "(…) hay momentos en que los pueblos tienen que movilizarse y comprometerse con su Gobierno", con el Gobierno andaluz se entiende, y continuaba diciendo: "Hay fechas simbólicas en la historia de Andalucía, como un 4-D y un 28-F, momentos en que este pueblo fue capaz de decir aquí estamos, queremos seguir adelante en igualdad de condiciones con otros territorios, y ahora hay que seguir avanzando con la idea de que las comunidades autónomas son la solución y no el problema porque han demostrado ser capaces de poner en valor políticas que igualan a los ciudadanos en materias fundamentales como educación, sanidad, dependencia o servicios sociales". Es corriente que el también Coodinador de IU en Andalucía saque a relucir estas dos fechas tan simbólicas en la Andalucía contemporánea, el 4 de Diciembre de 1977 y el 28 de Febrero de 1980, siempre con la intención de soliviantar al pueblo andaluz contra las injusticias que sufre, aunque, también como siempre, esas movilizaciones por él promovidas se acaben disolviendo como el azucarillo en el agua, si es que alguna vez se llevan a cabo. 

Los sindicatos oficiales del régimen monárquico español en Andalucía, CCOO y UGT, se han pronunciado en el mismo sentido que Valderas, llamando a la movilización de los trabajadores de Andalucía. 

Sin que sirva de precedente, podemos y debemos estar de acuerdo con Griñán y Valderas, los Presupuestos Generales del Estado son discriminatorios con Andalucía y llegan incluso a incumplir la legalidad vigente porque tal y como se establece en el apartado 3 de la Disposición Adicional Tercera del Estatuto de Autonomía para Andalucía: “La inversión destinada a Andalucía será equivalente al peso de la población andaluza sobre el conjunto del Estado para un período de siete años”. En recientes confrontaciones parlamentarias entre el Presidente Griñán y el líder del PP en Andalucía, Juan Ignacio Zoido, el primero no se ha cansado de repetir la palabra “maltrato” para referirse al comportamiento del Estado respecto a Andalucía en los Presupuestos Generales del Estado para el 2013. Estamos de acuerdo, es un auténtico maltrato, especialmente para los trabajadores de Andalucía.

Sin embargo el hecho de coincidir puntualmente con Griñán y Valderas en lo referido a los Presupuestos Generales del Estado nos ha de servir para una reflexión que, seguro, ni Griñán ni Valderas harán: el trato del Estado español hacia Andalucía siempre ha sido discriminatorio, humillante, vejatorio, injusto, y en no pocas ocasiones, hasta ilegal. Porque no es una cuestión de unos Presupuestos Generales, porque ni siquiera es una cuestión de más o menos inversiones o de los criterios para asignar las mismas, o de ese imposible, por más que se intente con “cafés para todos”, acuerdo de financiación de las Comunidades Autónomas, y de la Comunidad Andaluza en particular, ni por supuesto, es una cuestión del PP, del PSOE o de IU, eso tampoco, sino porque es una cuestión de opresión nacional, porque Andalucía es una nación oprimida, con todo lo que eso implica en lo político, social, económico y cultural desde un punto de vista histórico. 

 Responsables ante el gran capital, irresponsables ante el pueblo trabajador andaluz 

Resulta curioso como todas estas referencias al maltrato que sufre Andalucía y todos los llamados a la movilización popular se modulan cuando en el horizonte aparecen las sombras de los mercados, los inversionistas, Alemania, la “City” londinense, la Unión Europea, Washington y el FMI. Entonces, los mensajes se moderan, las declaraciones se calculan y se ponderan más, y las quejas se hacen voz baja, cuando se hacen, claro. Eso es lo que ha ocurrido tras la Conferencia de Presidentes autonómicos, Rajoy y su lugarteniente, Soraya Sáenz de Santamaría, apelaron a la “responsabilidad” para dar una imagen de unidad y fortaleza españolas frente a los mercados, y así ocurrió. Hasta Artur Mas, actuó siguiendo el guión “responsable” de Rajoy y Sáenz de Santamaría, aparcando su presunto y más que dudoso soberanismo para otro momento. Griñán hizo lo propio, aparcó su “federalismo cooperativo” y el modelo de financiación para mejores momentos. Hasta su Vicepresidente Valderas calmó los llamados a la movilización popular andaluza. Las quejas de repente se moderaron, Griñán ya solo habla de repartir equitativamente los objetivos de déficit, mientras Valderas se ha quejado del poco “contenido social” de la Conferencia de Presidentes, ¿qué esperaba?, cabría preguntarle. 

Estamos hablando de la misma “responsabilidad” que llevó al Gobierno andaluz “de izquierdas” a llevar a cabo unos recortes brutales que se cebaron con los trabajadores públicos andaluces interinos, los más débiles dentro del empleo público andaluz, pero también con el presupuesto social de la Junta: gratuidad de libros de textos, ayudas a guarderías, ayudas a cooperativas y economía social, aumento del tramo autonómico en impuestos que afectan toda la población andaluza, recortes en sanidad, etc. Es la misma responsabilidad que hace desparecer de un día para otro las promesas electorales de justicia social y proclamas como el “Rebélate”, una responsabilidad que es dramáticamente irresponsable con el pueblo trabajador andaluz y la losa de más de un millón de andaluces, al igual que las 400.000 familias andaluzas desahuciadas socialmente, sin ningún tipo de ingreso. Males endémicos de Andalucía, independientemente de la coyuntura, que se agudizan.

 Es la responsabilidad que hace ver al pueblo trabajador que nadie les representa, porque todos, se digan de izquierda o derecha representan los intereses de clase de la gran oligarquía española y aplican, quizá con matices, el proyecto histórico nacional español y de clase de esa gran oligarquía. Todo lo demás son puestas en escenas, por supuesto necesarias e imprescindibles, sino no se entiende que el propio pueblo trabajador andaluz se vea envuelto y convencido por los argumentos de unos y otros. 

Ninguna, absolutamente ninguna legitimidad puede tener Griñán o Valderas cuando le piden a Rajoy valentía y que se plante frente a la Unión Europea, Merkel y los mercados cuando ellos no son consecuentes y empiezan ellos mismos por plantearse frente al propio Rajoy y los objetivos de déficit, ¿cómo pueden pedirle a Rajoy lo que ellos no se atreven a hacer? 

Los Presupuestos de la oligarquía española 

Los periodos de crisis tienen la virtud de ofrecernos más claramente las contradicciones del modo de producción capitalista. Frente a los discursos neoliberales sobre el excesivo endeudamiento del Estado y el dichoso “haber vivido por encima de nuestras posibilidades”, nos encontramos con que el endeudamiento estatal se ha producido fundamentalmente por políticas fiscales regresivas y con el paso de deuda privada en deuda pública. Igualmente, la “vida por encima de nuestras posibilidades” fue facilitada por entidades bancarias, cuyo negocio está justamente en el crédito, en definitiva fue facilitada por esa “locura crediticia” que según Marx precede a toda crisis capitalista. 

Los pueblos trabajadores que no han provocado ninguna crisis tendrán que pagar los casi 40.000 millones de euros que adeuda el Estado a sus acreedores, una cantidad que ha sido aumentada por los excesivos intereses en los que la deuda pública española fue colocada, alrededor del 7% en la mayoría de los casos. Los acreedores, principalmente los propios bancos de la oligarquía española, así como bancos alemanes fundamentalmente, se frotan las manos, el negocio es fantástico: estos bancos obtienen dinero del Banco Central Europeo al 1%, con el que compran deuda, por ejemplo española, sobre el 6 o el 7%. 

Los Presupuestos Generales del Estado responden a ese propósito, responden a la lógica de la acumulación de capitales que produce más y más penuria entre la clase obrera y los sectores populares trabajadores. El rescate, según dicen, para asegurar la “viabilidad del sistema bancario español” vendrá a proteger el negocio redondo para los bancos haciendo que los pueblos trabajadores paguen la factura. ++++ Aunque no podemos afirmar que el lema “No es una crisis, es una estafa” sea del todo correcto, si podemos afirmar que, en primer lugar, el capitalismo en su fase imperialista fomenta la estafa debido a la fusión de capitales, es decir, es el capitalismo financiero, pero además, las crisis son mecanismos que el propio modo de producción capitalista posee para depurarse de sus excesos, el hecho de que ocurran estos fantásticos negocios en mitad de una crisis sistémica no es extraño ni, por supuesto, contradictorio, sino consustancial a la misma. 

 En la raíz del problema encontraremos la solución

Como se ha señalado anteriormente, en Andalucía existen toda una serie de males endémicos, históricos cabría decir. El paro por ejemplo deja de ser un fenómeno coyuntural para ser una cuestión intrínseca a la sociedad andaluza. Lógicamente, las diferentes coyunturas suavizan o agudizan estos males. Se podría decir, en contra de esta argumentación que, en definitiva, todas las sociedades occidentales capitalistas mantienen un porcentaje de paro, sin embargo, si atendemos al caso andaluz, cuando ese porcentaje de paro nunca baja del 10-15% el fenómeno es diferente en lo cualitativo, por tanto, debemos preguntarnos qué se produce, cómo se produce y qué se vende en Andalucía, debemos preguntarnos por el papel asignado a Andalucía en el contexto internacional y debemos preguntarnos por quién o quiénes asignan esos papeles y con qué criterio. Las respuestas a estas preguntas son esclarecedoras y nos hacen ver el papel subordinado, dependiente y subdesarrollado de Andalucía. 

Recientemente, uno de los periódicos del Grupo Joly publicaba que “El sector exportador andaluz pugna con Madrid por ser la segunda comunidad con más ventas al exterior tras Cataluña”. Visto así parece que no estamos hablando precisamente de un país dependiente y subdesarrollado, pero si avanzamos en la noticia podremos leer: “No todo es color de rosa. En sectores de valor añadido, como los bienes de consumo, tanto duradero (electrodomésticos, aparatos electrónicos, etc.) como manufacturado (textil, juguetes, joyería, etc.) Andalucía sigue en pañales. Baste un dato: Cataluña exportó bienes de consumo duradero por 3.700 millones entre enero y junio. Andalucía sólo 330. Desde 2007, sólo se han vendido apenas 80 millones más en este apartado. A la región le queda camino. Su peso total en el PIB español (12,9%) todavía es superior al de las exportaciones. Apenas un 3% de las empresas exporta (14.793 en 2011) y sólo 3.651 lo hace regularmente (0,76%). Este último número va en descenso, lo que Extenda atribuye a que también ha caído por la crisis el número general de sociedades. De todas formas, las que desertan son aquellas que venden por menos de 5.000 euros. La factura energética también es un lastre. La balanza comercial sigue siendo deficitaria, a pesar de algunos momentos de espejismo durante la crisis. Las compras han crecido incesantemente durante con la excepción de 2009 [ver gráfico], y los productos energéticos han pasado de representar el 50% de estas compras en 2010 a ser el 63% hasta julio”. Realmente, esa “pujanza exportadora” viene dada por la agroindustria andaluza y por el alza coyuntural de determinados precios si leemos el artículo con más detenimiento, además, el propio título del artículo es más que significativo: “Un oasis en medio del desierto” (http://www.diariodesevilla.es/article/andalucia/1364352/oasis/medio/desierto.html) queda claro, ¿no?; pero, igualmente, debemos preguntarnos cuánto de esas exportaciones repercuten en Andalucía, concretamente en los trabajadores, a esa pregunta no hay respuesta. La especialidad productiva centrada en productos agrícolas, el turismo y la hostelería y la localización en polos de la escasa industria existente son males que vienen de lejos y que se acentúan cada año que pasa. El monocultivo y la escasa diversidad son notas características, como bien se sabe, de un país dependiente al que se le impone qué y cómo debe producir. Como consecuencia social: el paro, la marginalidad, la desestructuración y la quiebra social. Por supuesto, ni soberanía alimentaria ni energética.

 Por tanto, la solución no puede venir de más o menos inversiones que, en todo caso, están destinadas a reforzar ese papel que nadie, o mejor dicho, ningún partido político del sistema se cuestiona. De nada valen unas inversiones que están destinadas en la mayoría de las ocasiones a reforzar el monocultivo económico impuesto desde fuera. Hay unos intereses de clase, los de la gran oligarquía española, también los del gran capital alemán y las de otros capitales de la Unión Europea que son quienes determinan las agendas y los programas a seguir, la “hoja de ruta” como últimamente llaman. Esos intereses de clase, y no otros, están en la raíz de la opresión nacional moderna y contemporánea sobre Andalucía. 

Ya a estas alturas hay que tener claro que el modelo autonómico español nacido de la Constitución de 1978, no ha contribuido al desarrollo andaluz, sino, como se suele decir al desarrollo del subdesarrollo y a reforzar las cadenas de la dependencia. El hecho de que a un sector de la oligarquía española le estorbe este modelo no quita lo dicho. Por tanto, la solución tampoco puede venir como insisten PSOE, IU, CCOO y UGT en reforzar el Estado de las autonomías porque así se refuerza el “Estado social”. Está claro que la eliminación de la actual Comunidad Autónoma Andaluza y pasar a una dependencia administrativa directa de Madrid, vendría a retrasar nuestra situación social y económica prácticamente a niveles de principios del siglo XX, pero eso no significa que se tenga que defender y ni mucho menos reforzar el Estado español monárquico de las autonomías. Reforzarlo, es reforzar nuestra dependencia como país, y al fin al cabo, reforzar al gran capital español. 

La solución pasa por un proceso de conquista del poder político por parte del pueblo trabajador andaluz, es decir, pasa por la soberanía nacional, por la construcción de un poder político andaluz soberano en manos del pueblo trabajador andaluz. Las salidas del reformismo están ya agotadas, sencillamente, la socialdemocracia española y su autonomismo no da más de sí, solo nos llevan a engaños y a laberintos estrechos que solo benefician, en última instancia, a los sectores más reaccionarios de la gran oligarquía española y al gran capital internacional. Es una cuestión de poder, de soberanía porque en país oprimido, para la clase obrera, la lucha de liberación nacional forma parte de la lucha de clases, la politiza, y la hace más global y real. Luchar por Andalucía no es una consigna abstracta en manos de una burguesía ávida de mercados, sino una propuesta concreta de lucha por la emancipación del trabajo y la construcción del socialismo y el comunismo. 

Si queremos que lo poco que Andalucía ha podido “avanzar” en educación, sanidad, cultura, servicios sociales básicos, etc., la solución no está en reforzar el régimen político español, por pura coherencia, la solución no puede estar en un régimen política y en un sistema que han producido la crisis, por mucho que nos digan PSOE, IU, CCOO y UGT y su corte de economistas “keynesianista de izquierdas” al respecto, basándolo todo en un problema de redistribuci