lunes, 11 de octubre de 2010

ZARAGOZA EN FIESTAS, PERO LA GUARDIA CIVIL NO. LA TIENE EMPRENDIDA CONTRA EL ESTADO, PORQUE EL MINISTRO DEL INTERIOR ES ESTADO


Mientras en Zaragoza estamos (el que esté) dale que te pego al bombo y litro y medio de vino mezclado con gasolina entre pecho y espalda cada dos horas, que tampoco hay que abusar, la Guardia Civil la ha cogido peleona contra mí, porque otra cosa no, pero Estado si que soy, y el Ministro del Interior, Rubalcaba, jefe troceado de ese mismo Estado que yo soy. O sea, que la Guardia Civil contra mi, lo que pasa es que a mi me teme y por eso no se mete conmigo directamente, se mete contra Rubalcaba porque lo ve muy poquita cosa y está siempre solico y amustiado, pobrecito mío.
La más reciente que le ha hecho la Guardia Civil al ministro del Interior en funciones de ministro del Interior (para más INRI), o sea, en representación oficial del Estado, ha sido la de recibirlo con pitadas y abucheos al son del patriótico grito de ¡Fuera, fuera!
Pero a eso tampoco le den mucha importancia, porque si los zaragozanos celebrando las fiestas del Pilar, cuando nos aznarizamos (quiere decirse que cuando nos enturbiamos el conocimiento tal que el ex presidente Aznar mediante enzurrape de vino para decir públicamente, en la tele, que él conduce a la velocidad que le pasa por los cojones, y que el gobierno no es quién para hacerle cumplir en Reglamento de Circulación) tratamos de tú a las farolas si preciso fuere o fuese, y si no también, ¡qué joder!, no podemos criticar que la Guardia Civil celebrando su Patrona que es también la Virgen del Pilar, le eche por encima al Ministro unas pitadas y unos ¡fuera, fuera!
Pero, no hijos no, cuando se está en formación y el Ministro, lo mismo que a mi os quiere engañar con su discurso diciendo esto y lo otro, no os podéis mover así se os pare una mosca cajonera en la nariz; no podéis hablar… Guardias míos y de mi corazón, hijos, que en formación se petrifica uno lo saben hasta los mas imberbes reclutillas, que sois militares, que sus estáis encabritando masié , que cuando estáis en formación estáis en horario laboral y corre el contador de vuestros sueldos (que por cierto, los pago yo y no el Ministro, mire usted por donde…). No podéis moveros ni hablar en formación, y mucho menos insultar al ministro, ¡Cucos, que sois muy cucos!
Ya hablaremos en otro momento de vuestras reivindicaciones laborales, o sea, de dineros, Guardias míos, que me habéis caído muy bien, que es que ahora me voy al enzurrape aznariano: jugo de uva fermentado, coca colo, miaja gas-oil, taladrilla y algo de Chinchón seco para despistar, que es que estamos en fiestas. ¡Viva la Virgen del Pilar!

*+

ZARAGOZA SIGUE EN FIESTAS

SOBRE LAS CONDICIONES DE LAS CLASES TRABAJADORAS EN CHINA

(5/14)

(Centro urbano de la ciudad de Zhengzhou. A la derecha la torre de doble pagoda construida en 1971 para comemorar una matanza de mas de 100 trabajadores en una huelga general del ferrocarril Beijing-Hankou)


Robert Weil Rebelión.
Traducido para Rebelión por Sebastián Risau

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37814 1 of 14 26/9/2006 07:51

A pesar de la existencia de estas divisiones y barreras, hay una sensación de que, a medida que crece el malestar de los campesinos y sus condiciones convergen con las de los trabajadores urbanos, y a medida que los migrantes envejecen y su situación se va deteriorando, las clases trabajadoras en la ciudad y en el campo podrían pronto encontrar formas de unirse. Los activistas que ayudan en la organización de las clases trabajadoras están tratando de generar una movida hacia la unificación, pero el proceso es largo y dificultoso, y recién ahora la brecha ha comenzado a cerrarse.
La vuelta de la izquierda La posibilidad de lograr mayores niveles de unificación se ve favorecida por la presencia entre campesinos, migrantes y obreros urbanos de individuos con profunda experiencia en la lucha por el socialismo y con conocimientos del pensamiento marxista-leninista-maoista. Como lo expresó un antiguo miembro de la Guardia Roja, la comprensión de la lucha entre las dos líneas, como una clara demarcación entre el socialismo de la revolución y el capitalismo actual, está emergiendo directamente, y principalmente, de las clases trabajadoras, y no sólo de los intelectuales. En particular, toma la forma de una lucha contra la corrupción, no sólo en el estrecho sentido de oponerse a los sobornos y a las estafas financieras, que es una parte de la lucha, sino más bien como un intento de impedir que la alianza entre funcionarios estatales y del partido con administradores y empresarios transformen los medios de producción en propiedad privada de los nuevos capitalistas, y que se vuelva atrás con los logros socialistas alcanzados por los trabajadores y campesinos en el período revolucionario. Son los activistas quienes mantienen viva la teoría y el espíritu de la revolución, especialmente en Zhengzhou y en otros lugares que fueron centros del movimiento Comunista a principios de los años 20. En esa ciudad, una torre similar a una doble pagoda se eleva sobre la principal intersección del centro de la ciudad, construida en 1971 para conmemorar a los más de cien trabajadores muertos en una huelga general del ferrocarril Beijing-Hankou, liderada por los comunistas, que fue salvajemente reprimida por el líder militar de la región. El legado de Mao, que también allí se mantiene vivo actualmente, y el muy alto nivel de conciencia proletaria conducen a la lucha de las dos líneas.
Uno de los aspectos más notables que surgieron en las discusiones con los trabajadores de esa ciudad fue el sentimiento de posesión que sentían con respecto a las fábricas en las que habían trabajado. A pesar de que existían limitaciones en la propiedad social y en los derechos a la participación en las empresas estatales (que se revelaron inadecuadas como salvaguardias frente a las expropiaciones de la reforma de Deng), no hay duda de que en las clases trabajadoras había un fuerte sentimiento de que las fábricas eran, en algún sentido muy básico, suyas . Como lo explicó uno de ellos, la fábrica de equipos de transmisión eléctrica fue construida con el sudor de los trabajadores , y no querían que cayera en manos de capitalistas. Le pertenecía a toda la nación, y era parte de la acumulación económica colectiva de la clase trabajadora en su conjunto. Durante el gobierno de Mao, los obreros también tenían algo de control sobre las fábricas, y podían aportar ideas y ser escuchados. Esto alcanzó su pico durante la Revolución Cultural. En aquel momento, ellos eran los líderes, la clase obrera se representaba a sí misma , pero ahora nadie los escucha, no tienen poder. Una y otra vez los trabajadores declararon sentirse desposeídos como consecuencia del robo efectivo de su propiedad colectiva, conseguida a lo largo de una vida de trabajo. También dijeron sentirse privados de todos los derechos participatorios de los que gozaban antes. Poniendo todo esto en un contexto más teórico, un obrero de Zhengzhou explico que el sistema actual de capital burocrático es un problema político, y no especialmente económico; un análisis que podría haber salido directamente del ¿Que hacer? de Lenin. Parece económico a primera vista, pero en realidad es una lucha entre capitalismo y socialismo , básicamente una cuestión política. Según él, China no es como Estados Unidos, donde nunca hubo socialismo. Los trabajadores más viejos comprenden este contexto histórico. La mayoría vivieron el período de Mao y la Revolución Cultural. Experimentaron el pensamiento de Mao Tse Tung, y su generación quiere devolver a China a la vía de Mao. Es parte de una lucha internacional para proteger el camino socialista.
A este trabajador le gustaría que en Occidente se conociesen mejor la lucha de la clase trabajadora china y el por que de la importancia de la vuelta a la vía socialista. Tiene la esperanza de que los trabajadores en China vuelvan lentamente hacia esta vía, en cuyo caso lograran eventualmente la victoria. Pero también advirtió que si el actual movimiento no alcanza pronto un mayor nivel de desarrollo, los trabajadores más jóvenes lo verán apenas como una lucha económica por mejores condiciones. Este es el legado del período de reformas antisocialistas, y de los dichos de Deng Xiaoping, como enriquecerse es glorioso. Estos dichos arruinan la