martes, 12 de noviembre de 2013

PSOE: MÁS "FELIPINO" QUE SOCIALISTA, SE DA UNA MANITA PINTURERA DE "MÁS ROJO" "MÁS VERDE" "MÁS MORADO" EN SU INTENTO DE VOLVER A ENGAÑAR A LOS ESPAÑOLES, PERO SIN CHICHA Y SIN LIMONÁ


2/2 

 LA FALTA DE AUTOCRÍTICA DEL PSOE


Vicenç Navarro
Público.es
12-11-2013

¿Quiénes son los nacionalistas?

Para responder a esta pregunta tenemos que ver los datos. La misma carencia de autocrítica que he citado en la sección anterior aparece también en la utilización del término “partido nacionalista”. Los “barones históricos” continúan ignorando un hecho que es obvio. Los partidos nacionalistas más fundamentalistas en este país son el PP, el PSOE y UPyD. Tienen una visión de España profundamente semejante, característica del nacionalismo españolista, excluyente de cualquier otra visión de España que no sea la suya, negando la plurinacionalidad del Estado español (ver mi artículo “El nacionalismo españolista”, Público. 22.07.13). Todos ellos tratan la Constitución como un documento sagrado, resistiéndose a su cambio o modificación. Consideran ese documento como resultado de un consenso alcanzado en el proceso de Transición (proceso al cual consideran como modélico) entre las derechas herederas de la dictadura y las izquierdas que lideraron las fuerzas democráticas. Esta idealización de aquel proceso (del cual algunos fueron protagonistas) es una constante en su versión de lo que ha ocurrido en España. Parecen olvidar que fueron el Ejército y la Monarquía los que dictaron “la indivisibilidad de la nación española”, asignando al Ejército la labor de garantizarla. Con ello se negaba el carácter plurinacional de España, impidiendo el establecimiento de un Estado plurinacional, en el que varias naciones pudieran expresarse libremente en su deseo de permanencia en el Estado. Y las izquierdas españolas abandonaron su compromiso con tal demanda, resultado de la presión del Ejército, continuador del Ejército golpista del 1936. El desequilibrio de fuerzas en aquel momento, en una Transición vigilada y supervisada por la Monarquía y por el Ejército, niega cualquier carácter modélico a aquella Transición. Y el establecimiento del Estado de las autonomías era el mejor indicador de la negación del carácter plurinacional del Estado español. Y ello pasó a ser doctrina oficial del PSOE. Y más tarde, cuando el fallido golpe militar ocurrió, la misma presión militar forzó que el PSC perdiera su grupo parlamentario propio en las Cortes Españolas. Pasó entonces a ser un apéndice del PSOE. 

Pero esta versión de España impuesta en la Constitución no resolvió la articulación de Catalunya con España. Y en el PSC apareció otra versión de España, la federalista, liderada por Pasqual Maragall, a la cual el PSOE definía como “nacionalista”, que veía una España plurinacional y policéntrica, no centrada, como hoy, en Madrid. Esta versión contó, desde el principio, con la hostilidad del PSOE, que se había adaptado oportunísticamente al Estado heredado del régimen anterior. La combinación en el socialismo catalán de una visión federal con lo social, que tuvo lugar en Catalunya bajo el mandato de los gobiernos Maragall y Montilla, no fue impopular en Catalunya. Antes al contrario, el Tripartito fue popular hasta el 2008 en que perdieron apoyo, precisamente por su seguidismo del PSOE en sus políticas económicas y en su respuesta a la crisis. Durante todos los años del Tripartito, las encuestas mostraron que los porcentajes favorables al Tripartito fueron mayores que los desfavorables. Su compromiso con lo social (el gasto público social por habitante aumentó considerablemente), combinado con el apoyo a redefinir España con un modelo federal, fueron medidas populares en Catalunya. El gran problema para el PSC en su compromiso con el federalismo era que, en España, el PSOE no quería ni oír hablar de federalismo, estancado en su visión post-franquista de España. 

El radicalismo de la población catalana con incremento del apoyo al independentismo es la respuesta lógica a este hecho. Pero esto parece ser demasiado complejo para que lo entiendan los establishments españolistas (incluyendo la dirección del PSOE), basados en Madrid. Prefieren pensar que todo es una manipulación de la población catalana, por parte del gobierno Mas (el cual, por cierto, tiene una valoración como Presidente menor de la que tuvieron Maragall y Montilla), sin entender que aun cuando dicho intento de manipulación existe, la mayor causa de esa movilización es el hartazgo de la población, no con los distintos pueblosy naciones que constituyen España, sino con el Estado español sucesor del que ganó la Guerra Civil (los vencedores de aquella Guerra se autodefinieron como los “nacionales” e impusieron su nacionalismo excluyente y asfixiante al resto de España). Sus herederos continúan dominando el Estado central español con la complicidad del PSOE.

 Últimas reflexiones

 A raíz de la preparación de la Conferencia que el PSOE está preparando para este próximo fin de semana, he podido ver algunas declaraciones de dirigentes del PSOE, y he leído algunos documentos preparatorios de tal Conferencia. Y me continúa sorprendiendo la incapacidad de la dirección de tal Partido de hacer una autocrítica del gobierno Zapatero y de su comportamiento en el periodo en que ha estado en la oposición. Una muestra de ello es que atribuyen el desencanto popular con las políticas neoliberales llevadas a cabo por Zapatero (que alcanzaron su máxima expresión en la modificación de la Constitución para acomodar la exigencia del establishment financiero europeo e incorporar en ella el Pacto Fiscal, que es un ataque frontal al ya escasamente financiado Estado del Bienestar español) a falta de comunicación, es decir, a que el gobierno Zapatero no se explicara bien. Tal explicación del enorme desastre del PSOE carece de credibilidad. Y este es el mayor problema de la dirección del PSOE. En realidad, la gran insuficiencia de las políticas de oposición del PSOE y del PSC a los gobiernos Rajoy en España y Mas en Catalunya, es precisamente la escasa credibilidad que tienen sus propuestas alternativas a las que estos gobiernos realizan, pues han sido ellos los que iniciaron gran número de tales políticas. Ni que decir tiene que tanto el gobierno PP como el de CiU acentuaron mucho más estas políticas neoliberales. Pero todavía hoy, ambos partidos, el PSOE y el PSC, estancados en su pensamiento neoliberal, y sin haber hecho una autocrítica, están limitados en las propuestas alternativas, que no se perciben como resolutivas de los enormes problemas del país. 

Su ausencia de crítica hacia las políticas del gobierno Zapatero, contrasta con la crítica casi unánime de la dirección del PSOE hacia Zapatero en su política territorial. Todos coinciden en que Zapatero cometió un error al indicar que aceptaría el Estatuto que saliera del Parlament de Catalunya. Según la dirección del PSOE, ahí fue donde se inició el “problema catalán” de nuevo. Repitiendo su compromiso con el nacionalismo excluyente que tipifica el nacionalismo españolista, no se dan cuenta de que si se hubiera aceptado aquel Estatuto, no habría hoy un movimiento tan fuerte hacia la independencia en Catalunya. Y España se habría enriquecido con una pluralidad hoy negada con su visión asfixiante nacionalista, que se reproduce en un Estado injusto, corrupto, y que está generando un gran rechazo, no sólo en Catalunya, sino a lo largo de todo el territorio español. Y el aparato del PSOE parece ni captarlo. Y sus propuestas para democratizar el Estado español son enormemente limitadas. No sólo se oponen al derecho a decidir en Catalunya, sino que no lo incluyen como forma de expresión democrática. El referéndum vinculante a todos los niveles del Estado no está en sus propuestas ni se le espera. Su oposición a tal forma de participación democrática expresa un miedo a no poder controlar el proceso democrático por las élites del partido. La misma limitación aparece en sus propuestas económicas extremadamente moderadas que apenas tocan las bases del poder financiero en España.