domingo, 29 de abril de 2012

LAS CASAS SE EMPIEZAN POR EL TEJADO


(Un trio real: El Rey, su hija y su yerno el Urdanga para los amigos)
 
Estamos en una sociedad moderna y los burros se alimentan con pan y chocolate, porque cuando uno se pone a utilizar palabras sin sentido puede suceder lo que a uno buenamente se le antoje. Otra cosa son los hechos. Con los hechos si que no hay tu tía. Los hechos son los que son y otra cosa es que yo que veo menos que un gato de yeso no los vea. Y así tenemos una sociedad moderna de personas libres y sin privilegio alguno, porque todos somos iguales ante la ley, lo único que ocurre, es que la monarquía más vieja y más pasada de moda que Antonio Machín es la que encabeza la modernidad, y el monarca que ni gobierna ni se mete en política ni esto ni lo otro, o sea, nada, es el que de vez en cuando amanece por la televisión para dar una lección de moralidad moralina. Y por eso se me hace a mí que en el Evangelio dice aquello de “perdónalos, Señor, que son tan tarambanas que no saben ni lo que dicen”. Siendo esto así, que lo blanco cuadra a la perfección con lo negro sin escandalizar a nadie, lógico es que las casas se empiecen a construir por el tejado y si hay corrupción sistematizada en el sistema político lógico es que la corrupción y el cinismo empiecen por la Casa Real. El Rey descubrió en 2006 que su yerno Urdangarín era un choricete de tomo y lomo, pero de postín, como corresponde a un cercano a la Casa Real, vaciando las arcas públicas de Valencia y Baleares y en vez de salir corriendo al cuartelillo de la Guardia Civil para colaborar con la justicia y dar aviso de que el Comandante Jefe de Puesto lo detuviera y le preguntaran esto y lo otro acerca de fraudes fiscales, etc., colabora con él y le facilita el camino para que salga corriendo de la justicia y no lo cojan, y así, el Rey colaborando con el crimen, puesto que no lo denuncia, como habría hecho el vecino más común de denunciar el crimen y colaborar con las fuerzas del orden para su detención y procesamiento judicial, y le dice que ponga pies en polvorosa, que ahueque el ala, que se vaya bien lejitos, a Estados Unidos, que el Rey tiene un amiguete de teléfonos que le va a dar un puesto de