domingo, 13 de marzo de 2016

¿CENTRALES NUCLEARES? NO, GRACIAS. QUE QUÉ HA FINANCIADO EL DINERO DE MIS PENSIONES DURANTE 40 AÑOS. ESO SÍ.

 

 
 
"DEBERÍAN CERRARSE TODAS LAS CENTRALES NUCLEARES"
 
12.03.2016
 
Entrecomillo el título porque no soy yo, esta vez, quien ha apuntado hacia esta razonable dirección económica, energética y civilizatoria. Al final desvelo el nombre.
 
Las coordenadas de la situación en Japón, marzo de 2016: más de 70 mil ciudadanos siguen viviendo en barracones o viviendas provisionales por los altos niveles de radiación en la zona afectada; la fiscalía nipona imputó a tres directivos de TEPCO, la propietaria de la central nuclear de Fukushima, la primera semana del mes de marzo; se calcula que serán necesarios más de 40 años para desmantelar la central; de los costes globales sociales y económicos no se tiene idea o no se habla; el gobierno japonés mantiene cerrada un área de un radio de 20 km y no hay fecha de regreso clara para volver a habitar decenas de pueblos abandonados cercanos a la central (Namie, Iitate o Tomioka por ejemplo), etc etc.
 
La sorpresa, más que inesperada, de la situación: el Rainbow Warrior, el buque insignia de Greenpeace, ha navegado, tal vez lo siga haciendo, a una milla de la central de Fukushima. Cinco años después de la catástrofe, de la hecatombe nuclear. “Un helicóptero y un barco de la guardia costera escoltan a la embarcación y controlan sus movimientos”. No imaginan que en la cubierta, entre miembros de la organización ecologista, una organización que el Gobierno japonés observa con ojos poco amables, se encuentra un ciudadano japonés muy singular.
 
Antes del 11 de marzo de 2011 era un gran defensor de la energía nuclear. Hoy no, en absoluto.
 
No sólo eso. Señala también la negligencia de Tepco en la gestión del accidente... y antes del accidente. Lo hace en estos términos: “Ahí rebajaron el nivel de la tierra para aprovechar el mar. En parte, eso permitió que el tsunami arrasase la central”. Se está refiriendo a la construcción de la central.
 
Desde su punto de vista, un punto de vista que es razonable compartir, Tepco y el Gobierno no se han responsabilizado lo suficiente de las víctimas y del desastre. Para dejar de pagar las compensaciones es necesario que la gente vuelva, pero los que tienen niños están asustados y no creen lo que les dicen”. Con razón.
 
La catástrofe pudo haber sido mucho peor. Durante dos días, él mismo llegó a pensar que tendría que evacuar Tokio. “Antes del 11 de marzo creía que Japón nunca pasaría por algo como lo de Chernóbil y ponía todos mis esfuerzos en vender las bondades de las centrales nucleares japonesas a otros países”. Las cosas han cambiado: “Después de todo aquello tomé conciencia de que la mitad del país, alrededor de 50 millones de personas, podrían haber sido evacuadas de sus hogares. Es algo que solo sucede en situaciones de emergencia como las grandes guerras”.
 
Más aún, el punto nodal, el titular: “ahora pienso que todas las centrales nucleares deberían cerrarse y haré todo lo que sea útil para eso suceda”. Todas.
 
 Recuerda, por otra parte, que Japón tenía 54 reactores nucleares en marcha que generaban el 29% de toda la energía antes del accidente. Nadie ponía en cuestión esta industria. Ni siquiera su seguridad en un archipiélago azotado habitualmente por terremotos. Cinco años después, más de la mitad de la población preferiría renunciar a la energía atómica definitivamente. Sin embargo, se han vuelto a reactivar cuatro reactores (tres de ellos tal vez tengan que detenerse por intervención de la fiscalía). El Gobierno de Shinzo Abe, desde luego, no se plantea abandonar la cuestión nuclear. La rectificación sólo está al alcance de sabios y prudentes, no de nacionalistas dominados por la hybris.
 
Pero él, en cambio, inclinado a pensar que es una cuestión de tiempo que algo así vuelva a ocurrir en algún lugar (insisto: ¡vuelva a ocurrir un Fukushima en algún lugar!), no comprende, no comparte la tesis del primer ministro nipón. “Japón no necesita en absoluto la energía nuclear. Hemos sobrevivido estos cinco años sin ningún apagón”.
 
¿Se siente culpable pasado el tiempo? Su respuesta: "Por supuesto. Pero sobre todo responsable. Sin embargo, los reactores se construyeron mucho antes de que yo llegara. Así que al mismo nivel deberían serlo otras administraciones. El primer ministro Abe también gobernó el país antes que yo, así que debería también sentirse responsable".
 
 Además, ha revelado que la información que le proporcionó la compañía eléctrica fue escasa y sesgada. “A las diez de la noche, la información que recibí es que no había agua en el reactor y por lo tanto no se había fundido. Sin embargo, ahora sabemos que a las 18.00 ya habían empezado las fugas de radiación”. ¿Le engañaron? “Digamos que no sabían lo que había pasado. Faltó mucha comunicación. La gente no tenía datos”.
 
En caso de haber tenido más datos, su reacción podría haber sido más eficaz. “Hubiera usado el sistema de refrigeración, por ejemplo, que estaba en el reactor y que no necesitaba electricidad. Pero no me informaron de ello”.
 
Poco después de esas primeras horas, el responsable de la central le dijo que abandonaba la planta con sus hombres. Tal cual, a la buena de Dios y del mercado. Habían perdido el control de la situación y solo quedaba ya salvar sus propias vidas. “Hubo una comunicación del director general de Tepco al ministro al cargo donde pedían marcharse. Querían rendirse. Entiendo que pretendiesen proteger a sus trabajadores. Pero desde mi perspectiva, no podía permitirlo. El desastre hubiera sido mucho más grande. Así que le llamé y le dije que se quedaban”.
 
¿De quién hablo, quién habla, quién es este radical que nos cuenta lo que acaban de leer y aboga por el cierre de todas las centrales nucleares? ¿Un Eduard Rodríguez Farré a la japonesa? ¿Una organización ecologista revolucionaria? ¿Los comunistas japoneses?
No, no van bien: una voz más que moderada. La del Naoto Kan, primer ministro de Japón en 2011.
 
¿Tomamos nota? ¿Tomarán nota también los gobiernos amigos, algunos gobiernos amigos de América Latina, que parecen acercarse en estos momentos a ese mar de aguas turbulentas, tóxicas y contrarias a la salud humana y al medio ambiente?

Notas
1) Tomo pie en Daniel Verdú, “Deberían cerrarse todas las centrales”. El País, 11 de marzo de 2016, p 10. http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/10/actualidad/1457622940_844245.HTML
 
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EL"NUCLEO" DE LA ENERGIA NUCLEAR

TXERNOBIL, FUKUSHIMA, GAROÑA

12.03.2016
 
2016 es un año de tristes efemérides nucleares. El pasado 2 de Marzo se cumplieron 45 años desde que Franco inauguró la central nuclear de Santa Maria de Garoña en plena dictadura. A muchas personas se les olvida que esa central y el resto reactores nucleares que estaban previstos para instalar en Euska Herria (Lemoniz, Ea-Izpaster, Deba y Tudela) llegaron en un mismo paquete franquista denominado “Plan Energético Nacional”. También este año, el próximo 26 de abril se cumplen 30 años de la catástrofe nuclear más desastrosa que se ha producido en el planeta, la de Chernobil (Ucrania) y en tercer lugar no debemos olvidar que el 11 de Marzo se cumplen 5 años de la explosión de tres reactores nucleares, uno gemelo al de Garoña, en Fukushima (Japón) tras un maremoto y consiguiente tsunami. 
 
Tras el bombardeo nuclear del ejército norteamericano sobre Hiroshima y Nagasaki, en la década de los 60 del pasado siglo, las centrales nucleares se vendieron como de “uso pacífico”. Sin embargo sus catástrofes y graves daños ahí están y a nuestro entender conviene recordarlos y analizarlos.
 
A las docenas de trabajadores, bomberos y militares que en la primeras horas (26-Abril-1986) intentaron controlar los efectos provocados por la explosión del reactor número 4 de Chernobil, se les unieron otros 880.000 "liquidadores" (médicos, científicos, soldados, trabajadores..). Muchos de ellos sacrificaron su vida. 335.000 personas que vivían dentro del radio de 30km y en zonas muy contaminadas tuvieron que dejar sus hogares. En algunos casos las evacuaciones se produjeron demasiado tarde y no se evacuó a miles de personas que vivían en territorios que habían recibido una considerable radiación.
 
Según el informe titulado Chernobyl: Consequences of the Catastrophe for People and the Environment casi cinco millones de personas (entre ellas más de un millón de niños) viven en territorios que tienen un alto nivel de radioactividad en Bielorrusia, Ucrania y la Federación Rusa. Según esta misma fuente, los casos de cáncer de tiroides han aumentado considerablemente a causa del accidente. Por otro lado, ha habido un aumento significativo de otros tipos de cánceres, problemas de corazón, malformaciones de nacimiento, discapacidades y tasa de mortalidad... Los efectos de Chernóbil no se limitan sólo a estos países. Según el informe titulado The Other Report On Chernobyl el accidente contaminó el 40% de la superficie europea. Según el informe Health Effects of Chernobyl: 25 years after the reactor catastrophe ha habido un aumento de la mortalidad y las malformaciones en varios países europeos. A todo esto hay que añadir los efectos provocados por el estrés y la ansiedad causados por el accidente y la contaminación.
 
Hay un intenso debate sobre el número de víctimas provocado por el accidente de Chernóbil. Según lo publicado en 2006 por el Foro de Chernobil, el accidente causó la muerte de 9.000 personas. No obstante, Greenpeace facilita otros datos: solo en Bielorrusia, Ucrania y la Federación Rusa, el accidente provocó 200.000 muertes entre 1986 y 2004 . Según el informe Chernobyl: Consequences of the Catastrophe for People and the Environment el accidente causó la muerte de 985.000 personas en el mismo periodo. Esta cifra correspondería a la mortalidad global.  
 
En referencia al caso de Fukushima (11-Marzo-2011), el gobierno japonés ordenó la evacuación de las personas que vivían en un radio de 20 km. y de las que vivían en territorios con un grado alto de contaminación, pero la orden de evacuación de algunas de estas zonas se llevó a cabo demasiado tarde. Entre 170.000 y 200.000 personas tuvieron que abandonar sus viviendas. No obstante, fueron miles las que quedaron en territorios con un grado elevado de contaminación radioactiva. Como en el caso de Chernóbil, no se ordenó la evacuación de estos lugares. Cinco años después la contaminación sigue siendo muy alta en algunos de ellos.
 
Respecto a los efectos que ha tenido esta catástrofe en los habitantes, hay menos información que la que desearíamos. Según la información oficial del gobierno se han producido 154 suicidios desde que comenzó la crisis y ha habido 1.700 muertes derivadas de la medidas poco adecuadas que se tomaron para reducir los efectos del accidente. Hay poca información también sobre los efectos en la salud de personas y ecosistemas que ha tenido la radiación. Según estimaciones oficiales, por lo menos 115 niños han desarrollado cáncer de tiroides. Es muy probable que en realidad todas estas cifras sean más altas.
 
Como en el caso de Chernobil, la radiación es muy alta en algunas zonas de la central siniestrada. Muchos de los miles de trabajadores que han pasado por Fukushima no contaban con la formación necesaria para trabajar en un entorno tan hostil y peligroso. Según algunas informaciones, la mafia japonesa Yakuza ha reclutado a docenas de personas que vivían en la calle para trabajar en la central. En muchos casos han tenido que realizar las tareas más peligrosas en los lugares más contaminados. Teniendo en cuenta todo esto, es muy posible que el número de muertos y afectados sea muy elevado en el futuro.
 
Conociendo lo ocurrido en Chernobil y Fukushima y sabiendo como se han gestionado estos accidentes nucleares ¿Quién se puede sentir seguro viviendo cerca de una central nuclear obsoleta como Garoña? El pasado 1 de Febrero la mayoría del parlamento español (PSOE, Podemos, IU-UP, Compromís, ERC y EH Bildu) pidieron al Consejo de Seguridad Nuclear que no concediera el permiso de reapertura a la empresa propietaria de Garoña. Iberdrola y Endesa, propietarias de Nuclenor, tienen la intención de seguir quemando uranio otros 17 años. Garoña está cerrada desde Diciembre del 2012; pero a juicio de sus propietarios es un asunto económico lo que está en juego. Nosotros, por el contrario, pensamos que son los graves problemas técnicos y de seguridad de la central nuclear lo que está en entredicho. Por eso, cuando hablamos de Garoña, no debemos olvidar lo ocurrido en Chernobil y Fukushima.
 
Oier Zeberio e Iñaki Barcena (Ciencia Política UPV-EHU)
 
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PODEMOS: O SUS MILITANTES Y VOTANTES MIRAN A LA IZQUIERDA, O NO PODEMOS


"PODEMOS" ANTE LA CRUDA REALIDAD
12.03.2016
 
En el verano de 2013, en plena crisis económica, los sondeos situaban a IU por encima del 17% en intención de voto, en un escenario en el que se preparaba una importante movilización social que concluiría con la gran manifestación de la Marcha de la Dignidad, que el 22 de marzo de 2014 reunía en Madrid más de un millón y medio de personas; una movilización que fue posible, especialmente, gracias a que las organizaciones locales de IU pusieron a disposición de la misma infraestructura, recursos económicos y militancia política. Éste fue el momento en el que la situación de coincidencia de las dos claves para el cambio de ciclo político, movilización social y una fuerza política de izquierdas organizada en disposición de recoger el descontento ciudadano con las políticas de ajuste duro, de recorte de derechos y conquistas sociales, puestas en marcha por el PP y con un PSOE en 'caída libre' desde que en mayo de 2010 el Gobierno Zapatero las iniciara al dictado de la Troica, encendieron las 'luces rojas' del sistema que puso en marcha tres movimientos que, a la postre, le resultaron acertados: cambio del sistema de las empresas demoscópicas, encabezadas por Metroscopia, la encuestadora de cabecera de El País, para pronosticar la intención de voto con el claro propósito de generar opinión negativa sobre IU; “movilización” de determinados medios de comunicación "progresistas" en la tarea de contribuir a crear una nueva fuerza política que con un discurso cargado de significantes vacíos de contenido recogiera el voto que, hasta ese momento, se situaba en la cesta de la fuerza política que hoy lidera Alberto Garzón; y lavado de cara de una monarquía desprestigiada con la abdicación del rey Juan Carlos y coronación de su hijo Felipe, joven y sin pasado. La operación, dio los resultados realmente pretendidos por sus diseñadores: 'sacar' a la gente de la calle y ‘recluirla’ en su casa ante el televisor, pasado de ser actores del cambio a clientes de un gran supermercado que le ofrece los 'únicos' productos políticos a adquirir, y reducir al mínimo la influencia de una fuerza política que, con sus errores y aciertos, con sus sombras y luces, tenía organización y cuadros políticos para amenazar el sistema; una operación que no era la primera vez que se ponía en marcha y respondía al mismo patrón que la llevada a cabo con el acoso y derribo contra Julio Anguita e IU a mediados de los 90, cuando los sondeos le llegaban a dar el 16% de intención de voto y su líder figuraba como el mejor valorado.
 
Este recordatorio viene a cuento por el desconcierto que muestran quienes se sorprenden ante el ataque iniciado por la "Brunete mediática", encabezada por el grupo empresarial que mejores servicios ha prestado en estos años al régimen y su buque insignia, El País, contra Podemos, la amenaza actual; partido al que "machacarán" si no sirve a sus propósitos de facilitar una nueva versión de Gran Coalición, posibilitando y sustentando por activa o por pasiva un gobierno PSOE-Ciudadanos que sustituya a un amortizado y desprestigiado PP en la tarea de "rematar" las conquistas sociales y reducir a los ciudadanos a la categoría de súbditos, llevando a cabo la triple devaluación que precisa el país, en opinión de los diseñadores del nuevo estado de las cosas: devaluación directa, con una alta tasa de paro, precarización del empleo y bajos salarios; devaluación indirecta, mediante el recorte y privatización de los servicios públicos de educación y sanidad y de las prestaciones sociales; y devaluación diferida, con una drástica disminución de las pensiones públicas, "lanzando" a los ciudadanos a suscribir un plan de pensiones privado, objetivo clave del poder financiero para poder negociar durante décadas con el dinero ajeno sin control alguno.
 
En este escenario, no puede extrañar que se magnifiquen los errores políticos de un Pablo Iglesias que, con su partido, ha pasado de ser "gente" a formar parte de "la casta", que es lo que ellos mismos han proclamado cuando se pasa de la calle a las instituciones, y que no alcanza a ajustar su discurso al enorme cambio que se ha producido en su situación, ya que ha pasado de ser útil para el sistema –aún en contra de su voluntad y la finalidad para la que nació- como fuerza política con una débil organización y menos cuadros -se tiene una presencia real o eres una hoja movida por el viento, aquí no cabe lo virtual- a ser un incordio, que obedece a los planes del sistema o será reducida a la mínima expresión.
 
Hasta ahora, la respuesta política del “partido de los círcul