viernes, 21 de diciembre de 2018

FRANCIA: LA RIQUEZA LA CREA QUIEN TRABAJA, PERO LA DISFRUTA MÁS QUIEN NO TRABAJA, POR EJEMPLO, SANTIAGO ABASCAL, AY, MI SANTIAGO DE VOX, QUE ASPIRA ADEMÁS AL CHUPETEO A BOCANADAS DE LOS PRESUPUESTOS GENERALES DE ESTADO, Y ADEMÁS HAY FOSFÓRICOS DEL PERIODISMO QUE DICEN QUE HAY QUE FOMENTAR EL TORERISMO Y LA CACERÍA, O SEA, QUE TRABAJAR QUE TRABAJE PEPE EL HIJOPUTA, QUE AQUÍ ESTOY YO, Y QUE QUIERO CARGO DE LOS 120.000 EUROS AL AÑO, OIGA



Francia

La represión de Macron contra el pueblo de los chalecos amarillos, un estado de urgencia encubierto

Rebelion
CADTM
21.12.2018

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Según Vincent Brengarth, abogado del Colegio de Abogados de París, estamos asistiendo a una deriva inquietante de la represión policial en Francia en estos últimos años, más concretamente desde noviembre de 2015 cuando se declaró el estado de urgencia y se prolongó varias veces antes de ser integrado en el derecho común. Por consiguiente, nos encontraríamos ahora bajo “un estado de urgencia encubierto”, con detenciones preventivas basadas simplemente en la sospecha, sin que haya ningún elemento concreto de una infracción [1].

Las cifras del ministerio de las fuerzas del orden

El sábado 8 de diciembre el movimiento de los “chalecos amarillos” mantiene su progresión ya que reunió un total de 136.000 manifestantes en todo el territorio francés (de los cuales casi 10.000 en París), un nivel comparable al del sábado 1 de diciembre, mientras que el fin de semana anterior había contabilizado 106.301 personas según las cifras, generalmente a la baja, del ministerio del Interior. Al día siguiente de la manifestación del 1 de diciembre el ministro [francés del Interior] Christophe Castaner se apresuró a revisar a la alza las cifras del 24 de noviembre, ya que volvió a evaluar la cantidad de manifestantes en 166.000 personas en vez de las 106.000 que había anunciado antes. Se apreciará este salto de 60.000 personas aparecidas repentinamente en las estadísticas del ministerio, una manipulación contable para poder afirmar que el movimiento disminuye…

París en estado de alerta insurreccional

Para este cuarto sábado de movilización de los chalecos amarillos se movilizaron 89.000 miembros de las llamadas fuerzas “del orden”, 8.000 de ellos en París, apoyados por catorce “VBRG”, siglas en francés de “vehículos blindados con ruedas de la Gendarmería”. La tensión es palpable. En la capital han cerrado al público 36 estaciones de metro, muchos comercios no han subido la persiana y permanecen cerrados una decena de museos (entre ellos el Louvre, el de Orsay, el Grand Palais, el del Hombre o el de Arte Moderno) así como varios emplazamientos turísticos emblemáticos, como la Torre Eiffel, las Catacumbas o el Arco del Triunfo. Varias salas de espectáculos, desde la Ópera a la Comédie-Française pasando por el Teatro Marigny y el de los Campos Elíseos, han cancelado las representaciones.

1.723 detenciones

El pasado sábado 8 de diciembre, cuarto sábado o Acto IV de la movilización del movimiento de los “chalecos amarillos”, tuvo lugar una oleada masiva de detenciones. En el curso de estas detenciones la policía confiscó frascos de suero fisiológico (que se llevaban para ayudar y aliviar a las personas asfixiadas por los gases lacrimógenos), máscaras de protección, cascos de ciclista, etc., Este robo a los manifestantes del material de protección provoca indignación y echa aceite al fuego. A poco que sean no violentos y tengan la legítima intención de protegerse contra la violencia de las armas utilizadas por la policía, estas intimidaciones acaban por incitarlos a “dejar de ser pacíficos, puesto que no sirve para nada”, como dice Jean-Philippe en una entrevista de Mediapart [2].

En la capital la carrera de las detenciones llega a su punto culminante. Se pasa de 121 detenciones a las 7:30 horas a 575 a las 14:00 horas. Las comisarías se saturan a toda velocidad. Finalmente solo el día 8 de diciembre las fuerzas de policía detuvieron a 1.723 personas que participaban en el movimiento, 1.082 solo en París de las cuales 820 quedaron en detención preventiva. Una joven madre ofrece un testimonio abrumador cuando se encuentra en detención preventiva sin tener nada que reprocharse y sin poder amamantar a su bebé de cuatro meses. “Es un estado de urgencia encubierto, un abuso de poder a beneficio del poder judicial”, se subleva el abogado inscrito en el Colegio de Abogados Vincent Brengarth [3]. Desde que empezó el movimiento de los chalecos amarillos la policía francesa ha detenido a 4.523 personas, 4.099 de las cuales han terminado en detención preventiva [4].

Florent Compain, presidente de Amigos de la Tierra Francia, y Denys Crolotte, del Mouvement pour une alternative non violente [Movimiento para una Alternativa no Violenta], fueron detenidos durante la Marcha por el Clima en Nancy. Su único delito es haber organizado y mantenido una manifestación a pesar de la prohibición de la Prefectura. Sin embargo, la manifestación resultó ser un éxito ya que reunió a entre 1.000 y 1.500 personas. También en este caso parece que ofrecer “una respuesta tanto a los problemas del fin del mundo como a los de fin de mes”, por hacer converger los dos retos nacionales de la movilización, no gustó a la policía que hizo todo lo posible por evitar esta convergencia sobre el terreno. Pero los apoyos se multiplicaron y la centralita de la comisaría se vio desbordada por las llamadas de teléfono. Denys y Florent quedaron finalmente en libertad después de que la policía los mantuviera más de 21 horas en prisión preventiva. Se exponen a una pena de seis meses de cárcel y 7.500 euros de multa [5].

Mientras tanto, las denuncias presentadas se acumulan al mismo tiempo que se celebra, el 10 de diciembre, el setenta aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo Artículo 9 estipula: “Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado”.

¡Hablemos de la violencia!

El sábado 1 de diciembre, cuando se celebran manifestaciones en toda Francia, Zineb R