jueves, 7 de junio de 2012

A MARIANO RAJOY EL SIMPLE (Y A VER SI ES POSIBLE TAMBIEN QUE SEA EL BREVE) NO LO TRAGA NI SU PROPIA DERECHA, ¡SEÑOR QUE DESGRACIA DE HOMBRE!


LA MILONGA DE LA HERENCIA SOCIALISTA




Javier Carrasco. Redactor de Economía de El Mundo (elmundo.es 06.06.2012 09:46 h.)

En mi casa somos de derechas desde los Reyes Godos, como mínimo. Hemos sido muy de Carlos V, Felipe II, Narváez, la CEDA y hasta del Generalísimo Franco. No nos ha faltado cintura para adaptarnos a las circunstancias. Hasta hemos votado al PP en distintas elecciones, bien es verdad que con desgana porque no es un partido arrebatador. Más bien todo lo contrario. De sus líderes poco se puede decir, salvo subrayar su ausencia de carisma y la virtud de la paciencia para que sus adversarios -González y Zapatero- se consumieran en la hoguera de sus errores, sin mayor mérito que el de esperar a que la fruta madura cayera del árbol. Hablo, pues, con la autoridad que me confiere el haber pertenecido a una familia conservadora desde tiempos inmemoriales. No somos sospechosos de bolchevismo, pero tampoco tenemos una venda en los ojos. En suma, no somos gilipollas. Observamos, escuchamos, leemos y tenemos memoria. Por eso me extraña que aún haya gente de derechas que se crea los argumentos de Rajoy y su tropa. La candidez de esas personas me conmueve. Por suerte, son muchos más los votantes del PP que se sienten engañados con este Gobierno porque ha hecho todo lo contrario de lo que prometió en las pasadas elecciones. Actúa como un ejército de pollos sin cabeza. ¡Qué crédito puede tener un Ejecutivo que sube los impuestos, abarata el despido, nacionaliza bancos y se comporta como si nada hubiera ocurrido! Claro que siempre les queda a mano al desdichado Zapatero. ¡Es la maldita herencia!, nos dicen. ¡Nos engañaron con el déficit!, proclaman a quienes les quieren oír. Pero esa patraña, de tantas veces escuchada, ya no cuela. Si los elegimos es porque sabíamos que los socialistas, además de pésimos gobernantes, eran mentirosos. ¿A qué cuento viene sorprenderse? ¿Acaso no sabían que heredaban un erial? ¿Tiene ZP la culpa del agujero de Bankia o de la bancarrota de las comunidades del PP? Los españoles les dieron una mayoría absoluta no para buscar excusas sino para aportar soluciones. Cierto es que ha pasado poco tiempo para ver los frutos, que se necesita al menos un año para percibirlos, pero no deja de ser preocupante que hoy la situación del país sea mucho peor que hace seis meses. Si en este junio trágico España es sometida a alguna clase de intervención, aunque el Gobierno la disimule con un vocabulario interesado, la responsabilidad principal habrá sido de Rajoy, el hombre que sabía lo que tenía que hacer para sacarnos de la crisis, pero que ahora anda perdido en su laberinto. De momento, del presidente sólo nos llegan sus dudas y sus zozobras. No es, desde luego, la mejor manera de tranquilizarnos. Creíamos haber encontrado un líder y vemos que sólo es un político vacilante, ambiguo y muy superado por los acontecimientos. 

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PUBLICADO EN CRONICA DE ARAGON


LOS SINVERGUENZAS TAMBIEN TIENEN RAZON

  

Lo cortés no quita lo valiente ni la sinvergonzonería tiene por qué quitar razón, necesariamente. De manera que el señor Arenas, político ganador del PP en Andalucía (que ni ganando las elecciones ha podido formar gobierno), tiene razón y hay que dársela, del mismo modo que hay que dársela a todos los sinvergüenzas que, conociendo casos de corrupción propios, no los denuncian, y sin embargo denuncian otros ajenos. No es creíble –como afirma el señor Arenas con respecto de los casos de corrupción de los ERE en Andalucía– que el presidente del gobierno andaluz (socialista cuando demuestre que es socialista), no estuviera informado hasta las cachas de toda la corrupción–estafa relativa a los ERE. Hay un político de segundo orden en la cárcel por ese motivo, pero no es creíble que Griñán no supiera nada, excepto lo que oficialmente se dice que sabe (ya sabemos que “lo oficial”, toda la verdad que tiene, es que suele ser mentira para engañar a los ciudadanos). De acuerdo, pues, con el señor Arenas (persona de “ética distraída” en lo referente a otros casos de corrupción). Y por estar de acuerdo con él, lo mismo que él, aunque yo por otras razones, exijo que el presidente Griñán dimita por haber ocultado la verdad a los andaluces, en primer lugar, y al resto de los españoles después. Incluso no me parecería en absoluto descabellado que todos los bienes presentes y futuros del presidente Griñán y de todos los que han participado en sus respectivos gobiernos, fueran embargados como medida de prevención para pagar de sus bolsillos los daños causados a la sociedad, aunque para no ser abusivo, lo que sobrara de sus bienes embargados después de la reparación de los daños, previos juicios (como no podría ser de otra manera), se les devolvería ¡Faltaría más! Así, pues, al César lo que es del César (que es nada, porque el César no trabaja), y al sinvergüenza lo que es del sinvergüenza (que como el César, tampoco trabaja, y encima saca pecho buscando honradeces). De cuando en cuando, hay que romper una lanza a favor de los sinvergüenzas, aunque sea en sus propias costillas, que es un lugar donde romper lanzas como otro cualquiera. Arenas es un responsable político (o irresponsable, según sea el lado e intención con que sea mirado) de altura del Partido Popular, de cuyo seno salió con todas las de la ley la especulación urbanística causante en muy buena medida de la crisis actual, acompañada del más elevado grado de corrupción política y económica de los hasta ahora conocidos, como es el caso Gürtel, donde aparecen dirigentes políticos de altura del PP del señor Arenas, pringados de sospechas hasta los mis