jueves, 27 de diciembre de 2012

MARIANO RAJOY POR LO CIVIL, POR LO CRIMINAL Y AHORA POR LO MILITAR


(Mariano Rajoy por lo militar dirigiendose a los militares, y creo que les ha dicho algo, incluso)


Yo la verdad no sé como se podría definir mejor a Mariano Rajoy (a la sazón y mediante engaños, captando votos que le han llevado al aterrizaje en la Moncloa con los pies por delante), que llamándole EMBUSTERO. 

Se le puede llamar también boca lacia, plastilino, cuchipandillo, jamonero de gañote de a 160 euros el kilo jamón o ladrón del patrimonio público para dárselo a los bancos; nervios trapo o enchufante o enchufador de maridos de “cargas” de gobierno (si Cospedal fuera hombre, sería “car-go” de gobierno, pero como es mujer, es carga), dado a salir corriendo por la puerta de atrás del Senado, cuando lo suyo habría sido responder a los periodistas, en fin, y así seis meses sin parar para ni para mear. Pero lo que mejor lo define es EMBUSTERO. Pues, bien, el Pele Grin este, el Rajoy, le ha entrado la cosa de lo militar y se ha dejado caer para decirles a los militares del Ejercito Español (que no son todos militares españoles, lo cual no quita que un militar no español del Ejercito español, pueda ser tan bueno o más que un español militar que esté en el Ejercito español) lo siguiente: 

"Sabéis que España vive un momento difícil. Si todos trabajáramos con empeño, cumpliéramos con nuestras obligaciones y dijéramos 'voy a hacer lo que yo tengo que hacer sin importarme lo que hagan los demás' las cosas irían mejor".

Yo como es Navidad, sabe usted, y total, sólo hay unos cuantos millones de españoles no militares que como tengan para comer es que San Juan el de los panetes, ese que hace y reparte pan a diestro y siniestro, es que ha hecho un milagro, pues que, como que me siento en la gloria con el Niño Dios, jugando con él, y no quiero más que paz y más paz y venga paz, y confianza, mucha confianza en quienes nos roban para que sepan y confíen que nos pueden seguir robando con toda la confianza del mundo, pues eso, que no quiero ni voy a indisponerme con Rajoy en fechas tan señaladas, en las que hasta a los peces se les pone nublo el conocimiento de tanto beber y beber, y vuelta con beber otra vez, sino todo lo contrario, me voy a amigar con él, haciéndome su ahijado (hijo no, porque ya soy hijo de Dios, y no sea que Dios se vaya a cabrear conmigo por llamarme hijo de quien no lo soy) de transfiguració espiritué totá monda y lironda, más limpia que los chorros de la plata, de tal manera que lo que diga Rajoy para mí va a misa y por eso yo miseo con absoluta confianza, o sea, que yo a lo que diga Rajoy.

 O sea, que lo que yo he dicho no es que lo haya dicho (como hace Rajoy), sino que tengo que hacer todo lo contrario de lo dicho (como hace Rajoy). Y, por ello, quedo militarizado echando leches, porque yo lo que más deseo desde el fondo de mi alma, y tal y tal, es ser militar como los militares que dice Rajoy, y trabajar como ellos, porque lo dice Rajoy, y por consiguiente, pudiendo escribir, escribo: Mi amo y señor Rajoy, aquí me hallo, pan