viernes, 25 de enero de 2019

VENEZUELA: CONTRA LA BABA SANGUINOLENTA, FALSEDADES, CALUMNIAS Y MENTIRAS, DATOS (Claro que, si la izquierda no estuviera en la inopia desde hace décadas, y los chicharitos de la política, niñines y niñinas también, hubieran estado cuando menos aprendiendo un oficio, que se yo, carpintero, por ejemplo, las cosas serian otras)



EDITORIAL (/24.01.2019/), babosa sanguinolenta del Diario LIBERTAD DIGITAL, partidario de que los trabajadores venezolanos se maten entre sí para enriquecer a los criminales que están promoviendo que los trabajadores venezolanos se maten entre sí, que es tan firme defensor de la libertad, que en sus hojas no se podrá encontrar ningún pensamiento o tesis contraria a las fecales proclamas, envenenadoras de la opinión pública que realiza el cojo de Lepanto, Federico Jiménez Losantos, porque Federico cojea, y es tan partidario de la empresa privada que si no fuera por el dinero público que recibe, no se sabe de dónde podría pagarse Federico Jiménez Losantos los hermosos trajes, camisas y corbatas que luce, o no?, Federico Jiménez Losantos)

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VENEZUELA Y LA IZQUIERDA ESPAÑOLA REALMENTE EXISTENTE

En España, la mayor parte del sedicente ´progresismo` no es mas que una izquierda basurienta que habla y no para de democracia pero cierra filas en defensa de ese socialismo del siglo XXI que se ha sumido a Venezuela en la barbarie

La situación en Venezuela es clara. De un lado, una narcodictadura comunista que ha sumido en la miseria absoluta a su pueblo; que ha asesinado, robado y manipulado todos los mecanismos de la democracia para mantenerse en el poder. Del otro, una oposición que tiene no sólo toda la legitimidad moral, también la legal, pues ha cumplido los requisitos de la propia Constitución chavista para reclamar lo que le pertenece por derecho propio: el poder.

Ante semejante tesitura, la respuesta a los últimos acontecimientos en el país caribeño es, sin duda, la prueba del algodón democrático para un político o un partido españoles: sus reacciones revelan si son demócratas, oportunistas sin escrúpulos o canalla liberticida de la peor ralea.

Por desgracia, aunque desde luego no por sorpresa, la izquierda española se está moviendo entre las dos últimas categorías. Ahí tenemos a un Gobierno y un PSOE en el mejor de los casos cobardes que renuncian a respaldar a los luchadores venezolanos por la libertad y sumen al socialismo español en el descrédito internacional. Lo peor es la imagen que está dando España por culpa del descalificable Pedro Sánchez, cuña de la misma madera que el infame José Luis Rodríguez Zapatero que ejerce de palafrenero del psicopático payaso Nicolás Maduro Moros. Igual quizá hasta pueda atribuirse al pudor su indignante posición: cómo va a ser ejemplar en la defensa de la democracia alguien que se ha encaramado al poder a lomos de una vituperable alianza de golpistas, comunistas y proterroristas.

Y qué decir de la extrema izquierda que ha conseguido imponer su repugnante relato en el Gobierno y en buena parte de esos medios de comunicación que comentan apocalípticos cualquier tuit de Donald Trump pero pasan de puntillas sobre la catástrofe humanitaria que está provocando el comunismo en Venezuela. Los mismos que van por la vida política repartiendo carnés de virtuoso demócrata progresista se desviven por justificar o directamente jalear a un régimen militarista, ultranacionalista, machista y homófobo que asesina estudiantes en las calles con feroz impunidad. Los que dicen defender a los más desfavorecidos se alinean con una oligarquía cleptocrática que está condenando a la más espantosa miseria a un país con extraordinarios recursos naturales. Los que se presentaban como azotes de la corrupción aclaman a uno de los regímenes más corruptos del planeta.

Alberto Garzón, Pablo Iglesias, Ramón Espinar, el de repente silente Íñigo Errejón… están retratándose al aguafuerte como lo que son: lamebotas del sanguinario criminal Maduro y su banda de generales narcos. Revolucionarios por cuenta y sangre ajenas.

En España, la mayor parte del sedicente progresismo no es más que una izquierda basurienta que habla y no para de democracia pero cierra filas en defensa de ese socialismo del siglo XXI que ha sumido a Venezuela en la barbarie. Esta es la repulsiva realidad de las cosas.

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A continuación un artículo, que para empezar a hablar, está razonadamente expuesto, no con las vísceras. En el mismo aparecen los suficientes datos como para desmontar todo el beberío sanguinario de Federico Jiménez Losantos, que no es el único, pero si una bestia ejemplar que representa perfectamente toda la baba sanguinolenta y de odio que se pretende instalar en la sociedad, y que justo es reconocerlo ya está muy adelantadinta. El Estado extranjero de El Vaticano a través de sus agentes arzobispales en España como obispos en su casa, colabora muy eficientemente en el envenenamiento y putrefacción política del Estado español a través de su voricígeno brazo armado de la CADENA COPE, fomentando el vicio del juego, incluso.
A la vista del artículo que sigue, el lector puede juzgar por sí mismo.

LA RUINA DE VENEZUELA NO SE DEBE AL “SOCIALISMO” NI A LA “REVOLUCIÓN”

Manuel Sutherland  /Economista. Director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO) de Venezuela. Colaborador habitual, sus artículos pueden consultarse en los archivos de Sin Permiso./  Fuente:

http://nuso.org/articulo/la-ruina-de-venezuela-no-se-debe-al-socialismo-nila-
revolucion/


27.04.2018
Sinpermiso


“Más que una transformación socialista (o desarrollista), la economía venezolana vivió una masiva transferencia de renta hacia el capital importador y hacia una casta burocrático-militar que vive a costa de las arcas públicas mediante la sobrevaluación del bolívar y las importaciones fraudulentas para captar divisas a precios preferenciales. El proceso bolivariano ha sido más bien una variante del rentismo petrolero que ya se había registrado durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979). Antes que a las revoluciones socialistas clásicas, el proyecto bolivariano se parece a un nacional-populismo militarista.” [Pág. 1]


“Para pocas personas es un secreto que Venezuela sufre la crisis más profunda de su historia. Por cuarto año consecutivo, el país presentará la inflación más alta del mundo (estimada en cerca de 2.616% para 20171). En enero de 2018, la inflación alcanzó el 95% y la inflación anualizada fue de 4.520% (5.605% en alimentos, según la firma Econométrica)2. De este modo, el país ha entrado de
lleno en la hiperinflación y ve con estupor cómo los precios suben a diario.

“El fraude en la importación

Las importaciones fraudulentas son una parte importante de la exportación de la renta petrolera. En otro trabajo hemos explicado ese mecanismo8, aquí solo haremos unasinopsis enfocada en unrubro esencial: la carne. El aumento de la importación (valor fob) de carnes para el periodo que vaentre 2003 (inicio del control de cambio) y 2013 fue de 17.810%. Sí, más de 17.000%.