jueves, 10 de febrero de 2011

MENSAJILLO A UN HIJOPUTA QUE ADEMÁS DE LADRÓN Y ASESINO ES SORDO

(Mubarak al natural, sin disfraz, alias el indeseado egipcio, bicho suelto peligrosísimo a cuyo susodicho sujeto de mal vivir se dirige el presente mensajillo)

Mubarak, mala bestia, escúchame hombre, que es que lo digo por mi bien, porque si tú te vas con el rabo entre las patas porque te echa el pueblo a la puta calle, pueblo a cuya costa te has estado enriqueciendo durante más de treinta años, me dejas a mi la puerta abierta para que yo con los míos pueda echar a la puta calle a los de tu misma calaña que me roban y me extorsionan legalmente, como tú al pueblo egipcio.
Que no te quieres ir, me parece bien. Que no te quieres ir y morir en Egipto, me parece bien y eso te honra, hombre. Y para eso cuenta conmigo, aqui un amigo. Yo haré cuanto pueda para que esos deseos tuyos se vean cumplidos.
Como eres un aténtico hijo de la gran puta, en lo que yo no tengo arte ni parte ni pongo ni quito rey (si pudiera quitar reyes si que quitaría, eso sí) no me meto en nada. En lo de hijo de puta es cosa de tu padre y de tu madre que hubiese podido ser evitado con un buen condón reforzado en la punta con un buen acero inoxidable. Pero esto es agua pasada. Prosigamos.
Como te quieres quedar en Egipto y hay sitio en las cárceles por los delincuentes que tú has hecho salir para acojonar a los egipcios, ahí tienes sitio, en la cárcel. En Esto te aopoyo. En esto yo a partir un piñón contigo, a que te mueras en la cárcel. Y bien atendido, eh. Nada de torturas como las que se han hecho para mantenerte en el poder.
Lo que te pide el pueblo, sordete mío, Mubarak, que es que no te enteras, es que te vayas a tomar por el culo, que eres un ladrón, que no te quieren. Que el pueblo no quiere que pongas a tu hijo para que siga al frente el negocio familiar del robo sobre robo que te robo al pueblo egipcio, que no.
Mubarak, chaval, que estás como una tapia, que oyes menos que un gato de yeso, que ves menos que unas gafas en un baúl, que tienes menos porvenir que un vendedor de f