sábado, 12 de diciembre de 2015

TERRORISMO PETROLERO MUNDIAL: PERIODISTAS DE POSTIN/SOPA BOBA, EL PERIODISMO ES OTRA COSA. JEFATONES DEL PP/PSOE/NARANJUELOS, ¿A QUÉ GUERRA PENSAIS MANDAR A LOS MILITARES DE ESPAÑA/LATINOAMÉRICA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES GENERALES DEL 20.D?


 Sarkozy, BHL y la OTAN son responsables de los ataques terroristas en Túnez y Malí
 
Olivier Ndenkop
rebelión
michelcollon.info
11.12.2015


Traducido del francés para Rebelión por Caty R.

 El martes 24 de noviembre de 2015 un ataque terrorista, el tercero de este tipo reivindicado por el Estado Islámico, reventó un autobús de la guardia presidencial causando 12 muertos en Túnez. 24 horas después del ataque kamikaze el Gobierno tunecino decidió cerrar su frontera con Libia. Según el presidente Béji Caïd Essebsi las cosas están claras: los autores de la barbarie, sea cual sea su nacionalidad, proceden de Libia, donde tras el asesinato de Gadafi hay miles de combatientes entrenados y equipados para sembrar la muerte por todo el norte de África y más allá. Cuando vivía Gadafi nadie podía aventurarse a instalar una base de entrenamiento de la yihad en ese Eldorado especialmente seguro y vigilado, tanto de día como de noche, por uno de los ejércitos mejor equipados del continente. Por lo tanto son los asesinos de Gadafi, de hecho, los responsables del auge de la yihad que asola el norte de África.

Como todas las guerras la de Libia se vendió a los pueblos como una guerra de liberación, una guerra «justa». Había que ayudar a los libios a desembarazarse de la dictadura de Gadafi, nos dijeron. El francés Bernard-Henri Levy posó con un rebelde en Bengasi para vender a los libios un futuro mejor. Nicolás Sarkozy, entonces presidente de Francia, subió a la palestra para decir que simplemente la paz en el mundo pasaba por la neutralización de Gadafi, presentado como la encarnación del diablo en la tierra. Los medios de comunicación de todo el mundo repitieron esa propaganda de guerra. Peor todavía, sin ninguna verificación los medios de comunicación contaron que Gadafi bombardeó a su población y que utilizó armas de guerra y otras bombas mortíferas contra un pueblo desarmado.
La ocasión hace al ladrón, un tal Ali Zeidan se autoproclamó portavoz de la Liga Libia de los Derechos Humanos. Para captar la atención del público Zeidan declaró que Gadafi había bombardeado a su pueblo causando 6.000 muertos. No existe ninguna prueba de esas acusaciones. Lo que no impidió que los medios difundieran ese balance mortal que solo estaba en la cabeza de Ali Zeidan.

Con el apoyo de cifras prefabricadas la Francia de Sarkozy instrumentalizó a la ONU con el fin de conseguir luz verde para matar a Gadafi. Así el 26 de febrero de 2011, a propuesta del ministro de Asuntos Exteriores de Francia Alain Juppé, el Consejo de Seguridad de la ONU votó la resolución 1973 que creaba una zona de exclusión aérea sobre Libia. Amparados por ese escudo jurídico los países de la OTAN dirigidos por la Francia de Sarkozy sometieron a Libia a un bombardeo intensivo y mataron a su presidente.
Rechazando todas las manos tendidas por Gadafi y la vía de la negociación propuesta por el gabonés Jean Ping (1), presidente de la Comisión de la unión Africana, la OTAN dominada por los imperialistas occidentales mató a Gadafi.

El asesinato de Gadafi trajo terrorismo, no el desarrollo prometido
Después de la guerra de la OTAN contra Libia el país más próspero de África se convirtió en un cementerio gigante. Una tierra de nadie donde se degüella a los seres humanos como a los corderos de la fiesta de la Tabaski (2). El país se ha convertido en una madriguera de yihadistas. Las escuelas y los hospitales están destruidos. Las personas no pueden ir a la escuela ni cuidar su salud de forma gratuita y masiva como en la época de Gadafi. Los grupos rebeldes rivales se enfrentan por el control de los pozos de petróleo. El Gobierno de Trípoli cuestiona la legalidad y la legitimidad del de Tobruk y viceversa. La economía del país está paralizada. En Libia el desarrollo ha cedido el puesto a la miseria. He aquí cómo una guerra neocolonial disfrazada de «guerra humanitaria» (3) ha destrozado las esperanzas de todo un pueblo. Y las consecuencias de esta guerra neocolonial van más lejos y nadie está seguro en ningún sitio.
Es evidente que todos los países vecinos de Libia (Túnez, Argelia, Níger, Chad y Sudán) caen progresivamente en la inseguridad. Cada uno de estos cinco países ya ha sido víctima, por lo menos una vez, de ataques terroristas. El país de Gadafi ocupa un lugar importante en la internacional terrorista al menos por tres razones: 1) Libia es una gran proveedora de fondos para el terrorismo (dinero procedente de la venta de petróleo y otros tráficos en las zonas controladas por los barbudos)